En 2012, el debate sobre el salario mínimo en México, como en otros países de América Latina, era un tema de gran relevancia económica y social. El presente artículo examina la situación del salario mínimo en México en 2012, comparándolo con otros países de América Latina y analizando el impacto de las reformas laborales en el mercado laboral mexicano.
Salario Mínimo en América Latina en 2012: Un Vistazo General
Veamos cómo era la situación del salario mínimo en otros países de Latinoamérica en 2012:
- Argentina: Fijó el nuevo salario mínimo para los trabajadores en 2.875 pesos (619,6 dólares, casi 300 mil pesos chilenos) mensuales, lo que representa un aumento del 25 por ciento respecto al que regía desde 2001.
- Chile: El Congreso aprobó en julio el alza del sueldo mínimo propuesta por el Gobierno, que lo eleva de 182.000 pesos (unos 378 dólares) a 193.000 pesos (401 dólares). El Senado aprobó la iniciativa en el último trámite legislativo.
- Colombia: El salario mínimo se define, cada año, durante los primeros días de diciembre, aunque la discusión al respecto se puede prolongar hasta los primeros días de enero. Luego de varios años en los que fuera definido por decreto, el año pasado se logró un acuerdo entre las partes y se definió un incremento del 5,8%, que equivale a $31.100 (17 dólares). En total quedó en $566.700, lo que equivale a 310 dólares. Además, el subsidio de transporte (auxilio a quienes devengan el salario mínimo), subió 6,6% es decir 4.200 pesos.
- Perú: Una de las promesas en la campaña electoral del actual presidente peruano Ollanta Humala fue la de subir la remuneración mínima vital (RMV) de 600 a 750 soles (es decir, aproximadamente, pasar de US$225 a US$285). Al asumir el gobierno, en julio del 2011, una de sus primeras medidas fue, efectivamente, subir la RMV, pero a 675 soles, anunciando que el segundo tramo del aumento se daría al año siguiente. Con una inflación de 4,7%, un crecimiento del PBI del 6,9% y un crecimiento del empleo formal urbano del 5,5% en el 2011, la economía peruana daba señales de buena salud, lo que permitió que, en julio de este año, el gobierno decretara el aumento ofrecido de la RMV a los 285 dólares prometidos en campaña.
- Ecuador: El salario básico unificado es de US$ 292 para el trabajador en general (incluidos los de la pequeña industria, agrícolas y de maquila); trabajador de servicio doméstico; operarios de artesanías y colaboradores de la microempresa, según el registro oficial publicado en enero del 2012 por el Ministerio de Relaciones Laborales. Sin embargo, el Consejo Nacional de Salarios (Conades) aprobó también la suma de las comisiones sectoriales al salario. Por ejemplo, según la tabla oficial del sector Tecnología, un diseñador de software debe percibir 309,25 dólares mensuales, por encima de este cargo está el arquitecto de software que debe ser remunerado con 324,83 dólares.
- Guatemala: En este país centroamericano el salario mínimo se establece en tres sectores particulares: actividades agrícolas, no agrícolas y de maquila. Actualmente, se han nivelado los dos primeros en US$290 y en US$280 para rango de maquila, aproximadamente. Los costos de la Canasta Básica Alimentaria se encuentran en US$323,79 y la Canasta Básica Vital US$590,88 aproximadamente.
El Salario Mínimo en México en 2012
En México, el salario mínimo se divide en tres zonas, y el promedio mínimo general de ellas es de mil 870 pesos al mes ($65 mil chilenos). Sin embargo, cada profesión tiene un mínimo. Así, el ingreso está medido por decil. El decil número uno, que son los que perciben de 1 a 5 salarios mínimos, destinan el 35.6% a alimentos y los que están en el más alto (con mayores ingresos) destinan el 9.4 % a ese rubro.
Así, los mexicanos distribuyen su sueldo en alimentos, medicina, vivienda y educación.
“El salario mínimo siempre se mide con respecto al número de bienes y servicios que se pueden comprar, es decir el valor absoluto de mil 870 pesos, que es el mínimo promedio en México, no debe de valorarse en pesos, sino en las cosas que la persona compra, por ejemplo cuántos kilos de azúcar, leche o tortilla. Según la última medición del Tecnológico de Monterrey, el poder adquisitivo de México comparándolo con el resto de los países de América Latina está en cuarto lugar. El mejor poder adquisitivo se encuentra en Chile, Colombia y Panamá. Cabe señalar que el nivel de inflación es lo que hace perder el poder adquisitivo a los salarios“, dice el Dr. Raymundo Tenorio Aguilar, director de la escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe.
Las Reformas Laborales y su Impacto en el Mercado Laboral Mexicano
La modernización de la economía mexicana ha consistido en un conjunto de reformas estructurales que autores como Cabrera (2015) han clasificado en tres generaciones. La segunda, inició en la década de los noventa y fue tanto macroeconómica como microeconómica, se enfocó en reforzar los logros de la primera generación y avanzar en la modernización del país. La tercera la ubicamos a principios de esta década que, a diferencia de las anteriores, fue esencialmente de corte microeconómico.
La lógica de esta última generación de reformas es simple y parte de aceptar que el bajo crecimiento del producto potencial se debía a la tendencia decreciente de la productividad factorial total (PTF) desde 1981. De suerte que al revertir esa trayectoria, la economía debía recuperar el crecimiento. De esta manera, la formalización implicaría la modernización y la capitalización (física, humana y tecnológica) de un amplio sector económico y ello, por sí mismo, elevaría la productividad media laboral y la factorial total, estimulando el crecimiento potencial de la economía.
En ese sentido, Levy (2010) proponía que la Ley Federal del Trabajo promovía la informalidad y la baja productividad porque imposibilitaba el trabajo flexible (Chiquiar y Ramos-Francia, 2009). ¿Pero era la reducción de la informalidad la mejor vía para recuperar el crecimiento económico? Los resultados disponibles no parecen demostrarlo en la medida de que el gran incremento de la ocupación formal y la reducción de la tasa de informalidad que se consiguieron desde 2013 ─contrario a lo que buscaba─ se asociaron a la caída del crecimiento del producto potencial y de la productividad laboral media, aunque es justo decir que, aparentemente, se detuvo la caída secular de la PTF.
El presente artículo ilustra este resultado a través de demostrar que en 2013.12, un año después de que iniciara la aplicación de la reforma laboral, se observó un cambio estructural particularmente en la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación (TCCO) (en pendiente y constante)5 y que refleja la profunda alteración del funcionamiento del mercado laboral mexicano en la medida que elevó como nunca antes la ocupación formal, pero de la misma forma aumentó todos los indicadores asociados a la precarización laboral. En efecto, creció TCCO y el porcentaje de personas que perciben hasta un salario mínimo (1SM).
La reforma laboral fue promulgada en noviembre de 2012 y consideramos que el tiempo de maduración; es decir, el tiempo a partir del cual comenzó a rendir frutos fue de un año12, es decir a partir de 2013.12. Para analizar y evaluar sus resultados examinamos las tasas de crecimiento promedio del PIB (Y), del producto potencial (YP)13, del número de asegurados totales al IMSS (L), del número de asegurados permanentes (LP), del número de asegurados eventuales (LE), de la tasa de informalidad laboral (TIL), de la tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO), del porcentaje de la población que percibe hasta 1 salario mínimo (1SM) y del porcentaje de la población que percibe cinco o más salarios mínimos (5SM).
A decir de Arias et al. Adicionalmente, otra de las mejoras en el marco normativo para resolver las controversias laborales se basó en la limitación del pago de los salarios caídos9, ya que anteriormente se pagaban desde el inicio del juicio hasta que se dictara sentencia, y desde entonces tienen límite de un año.
Por otro lado, para reducir la informalidad era necesario que se contara con beneficios adicionales, particularmente fiscales, como lo propuso Levy (2010), y para ello en septiembre de 2014, como parte de los cambios generados por la reforma hacendaria, se aplicó el programa Crezcamos Juntos. De acuerdo con Gómez (2015), se trató de un programa integral en el que participaron diversas áreas del gobierno federal, los gobiernos de los estados y municipios y el sector privado con la finalidad de hacer atractiva la transición a la formalidad.
Uno de los resultados más relevantes de ambas reformas (Gráfico 1) fue que la creación media de L pasó de 620,669 personas en 2010-2012 a 670,237 en 2013-2018, lo que representa un crecimiento medio de 8%.
Es muy importante resaltar que uno de los objetivos de la reforma laboral era incorporar a más mujeres al mercado laboral, porque su tasa de participación era muy baja a cualquier nivel de comparación con otros países de igual desarrollo. Sin embargo, no apreciamos cambios significativos en las tasas de participación masculina, femenina y total, Gráfico 2.
De esta manera, contrario a lo que se hubiera pensado, la reforma laboral no aumentó la flexibilidad, analizada a través de la relación LE/LP (Gráfico 4) en virtud de que esta relación muestra un claro aplanamiento posterior a la aplicación de la reforma.
Pero los beneficios anteriores tuvieron altos costos sociales. TCCO y TIL parecen ser las variables más afectadas por las reformas aquí analizadas. El Gráfico 5 muestra que TCCO disminuía anualmente en promedio 1,56% antes de la Gran Recesión y después de ella disminuía a una menor velocidad (0,19% en promedio). Desde que comenzó a dar frutos la reforma laboral ha incrementado 0,60% cada año. Por su parte, TIL disminuía 0,77% por año antes de la crisis y después subió en 0,051%. Es muy claro que después de 2013 se observa una gráfica de espejo en la medida que prácticamente hay un efecto de traspaso de TIL a TCCO. De esta manera es plausible sugerir que la reforma laboral, junto con el programa Crezcamos Juntos, fueron exitosos en reducir la informalidad laboral, pero a costa de precarizar el empleo, ver Gráfico 5.
De no haber sido así, el déficit y la deuda públicos habrían crecido aún más. El padrón de contribuyentes (Cont) creció en más del doble desde 2013 (Gráfico 7), lo que hizo que los ingresos tributarios alcanzaran una cifra histórica nunca antes vista.
El Gráfico 8 permite ver que junto con el incremento de TCCO hubo una pérdida absoluta y relativa de trabajos bien remunerados (5SM) respecto de los que perciben 1SM.
De igual modo, PTF no corrigió la tendencia negativa que se venía observando desde 1981, pero se atemperó entre 2013 y 2016, último dato disponible.
Recordemos que un objetivo central de la reforma laboral era incorporar parte importante del bono demográfico a la actividad productiva. El Gráfico 12 muestra que este sector de la población no logró incrementar su contribución al crecimiento económico17 a la vez que la contribución de los adultos con escolaridad media siguió siendo muy inestable y cayó claramente en forma tendencial pero aún más desde 2012.
Como consecuencia de haber aumentado la intensidad laboral de la estructura productiva sin haber incrementado su productividad, a la vez que no aumentó la eficiencia del capital, el crecimiento (observado y potencial) cayó de manera preocupante desde 2013.
Para corroborar con rigor estadístico nuestra hipótesis central, ocupamos la técnica de Regresión Categórica (Haber et al., 2001) que asigna dummies a las categorías utilizadas en el modelo18.
En la columna 2 del Cuadro 4 se presentan las medias de cada variable para el primer periodo y en la columna 3 del segundo. La columna 4 presenta la diferencia de la media entre los dos periodos. Observamos cambios estadísticamente significativos (al 95%) en 2013.12 en todas las variables ─lo que es congruente con nuestra hipótesis─ con excepción de PMeL, que solo es significativo al 90%.
Conclusiones
Las reformas que aquí llamamos de tercera generación, que se aplicaron durante 2012-2015, buscaron incrementar la productividad y así elevar el crecimiento económico. La reforma laboral, acompañada por la reforma hacendaria, elevó como nunca la generación de empleos, básicamente a partir de su formalización. Sin embargo, hasta ahora, no parece existir un vínculo directo entre la formalización laboral y el crecimiento económico, ya que aunque se crearon más puestos de trabajo formales, con la consecuente reducción de la tasa de informalidad, el crecimiento del producto (observado y el potencial) se redujo notablemente y aumentó la precarización laboral.
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