Más de 50 sucursales de Starbucks en Chile se han mantenido cerradas debido a una huelga protagonizada por 1.200 trabajadores asociados al sindicato.
Durante 25 días, los trabajadores de Starbucks en Chile mantuvieron una huelga exigiendo sueldos dignos y cuestionando la precarización laboral.
La dirigenta Belén Estay planteó las temáticas que han marcado la movilización, "partamos de la base de que la mayoría de los trabajadores que hoy en día estamos en Huelga y bueno, y varios que que no se pudieron afiliar al sindicato antes de la negociación colectiva, trabajan 30 horas semanales. Ya la mayoría de los llamados baristas trabajan 30 horas. Ahí puede variar 16, 20, pero los únicos que trabajan 40 horas semanales son los supervisores de tienda, ya que son los menos y en promedio, los sueldos van variando también según la cantidad de años que lleva, pero el promedio en sí es entre los 250.000 o entre los 180.000 pesos según las horas que trabaje y hasta 350.000 y 380.000 pesos. Ese es como el promedio.
Además plantea problemáticas de género con dichos ingreso, "imagínate, o sea, compañeras que reciben esa cantidad de sueldo y tienen hijos, tienen arriendos que pagar, hay chicos que tienen que pagar la universidad y bueno, al final, ¿qué pasa? Que nos terminan obligando a a entrar al subempleo, o sea, buscarnos otro tipo de trabajo para poder juntar todas las lucas que necesitemos para fin de mes.
La empresa señala que las exigencias salariales, incluyendo un aumento del 200%, no son sostenibles para el negocio a largo plazo. Por su parte, el sindicato argumenta que los baristas reciben $2.800 por hora, la mitad de lo que vale un frapuccino, y rechaza pagos únicos, solicitando aumentos efectivos en la remuneración.
Antonio Páez señala: Se trata de más de 1.200 trabajadores, en su mayoría mujeres y jóvenes. Muchos estudian y trabajan al mismo tiempo, varios tienen hijos y familias. Iniciamos la huelga tras semanas de negativa por parte de la empresa a conceder cuestiones básicas. Nosotros denunciamos que una hora de nuestro trabajo valía menos que el café más barato de Starbucks. Si una hora se paga a $2.800 (unos 2,8 dólares), el café más barato cuesta $3.400 (3,4 dólares). Y eso es el valor “bruto”: descontando AFP, isapres y otros, la hora queda en aproximadamente $2.240. Además, como el trabajo de barista tiene un tope de 30 horas semanales, es evidente que no alcanza ni siquiera para el salario mínimo, por lo que muchos deben tener uno o dos trabajos para subsistir.
Ambas partes han tenido desacuerdos en las negociaciones, mientras los trabajadores realizan manifestaciones en los locales cerrados y en el Aeropuerto Pudahuel. Starbucks sigue buscando instancias de diálogo para alcanzar acuerdos que permitan la continuidad del negocio.
Demandas y Problemáticas de los Trabajadores
“Mi hora de trabajo vale menos que un café” fue uno de los lemas que más se repitieron en las manifestaciones.
Por eso, afuera de las tiendas se veían carteles que decían: “Tu café de lujo sabe a explotación laboral”. Buscamos transformar a Starbucks en un “caso testigo” de lo que viven millones de jóvenes y trabajadores, especialmente en el sector servicios, donde cientos de miles laboran con los sueldos más bajos del mercado. Mujeres, jóvenes, estudiantes, migrantes. Ser trabajador y pobre es la realidad cotidiana en el retail y los servicios.
Según la Fundación Sol, la canasta básica familiar ronda los $650.000, muy por encima del salario mínimo de $510.000.
La Huelga y la Respuesta de Starbucks
Starbucks es profundamente antisindical. A pocos días de iniciada la huelga, la empresa lanzó una campaña de desinformación y fake news para instalar rechazo en la opinión pública y desmoralizar la huelga. Inventaron que pedíamos un “200% de aumento salarial”, lo que era completamente falso. También enfrentamos reemplazos ilegales por parte de la empresa, los que denunciamos.
A pesar de su prepotencia, no pudieron evitar el cierre de más de 37 tiendas el primer día, hasta llegar a 100 los días siguientes (de un total de 170 en el país). Algunos fines de semana, el número de tiendas cerradas superó el 60%. Fue una huelga muy importante para el sector de comida rápida y servicios. La realidad que vivimos es compartida por muchos otros trabajadores.
"Como llevamos tantos días en huelga, nosotros encontramos que a la empresa no le interesa verdaderamente el tema de de los sueldos, porque hemos visto días en donde la empresa cierra más de 100 tiendas a nivel nacional, imagínate, más del 50% y aún así no les interesa perder tan solo como para no darnos el favor.
Solidaridad y Coordinación
En las manifestaciones se veían banderas palestinas. Ustedes venían impulsando una campaña contra el genocidio. Sí, antes de la huelga participamos activamente en las movilizaciones en apoyo al pueblo palestino y contra la represión a luchadores sociales. Mientras se niegan a mejorar salarios y condiciones, empresas como Starbucks son garantes de ese genocidio. Pero también conectamos esta lucha con las demandas del movimiento de mujeres y disidencias LGBTIQ+. En nuestro petitorio incluimos el cupo laboral trans y la extensión de derechos maternales, entre otros.
Durante la huelga realizaron una asamblea de coordinación con más de 400 personas, además de impulsar un fondo de huelga nacional. La huelga fue votada con más del 85% de apoyo y luego ratificada dos veces con más del 90%. Iniciamos un fondo de huelga nacional, algo poco común en Chile, donde la patronal no paga los días de huelga -una represalia legal impuesta por la dictadura y mantenida por todos los gobiernos desde entonces. También convocamos una asamblea nacional de coordinación, el 12 de marzo, que reunió a más de 400 trabajadores, sindicatos y organizaciones en Santiago, Valparaíso, Antofagasta y otras ciudades.
De ahí surgieron movilizaciones: una frente al edificio central de Starbucks, otra de casi 1.000 personas que marchamos hasta La Moneda. También hubo acciones en Valparaíso, frente al Congreso, y en Antofagasta, en el Mall del Puerto.
La coordinación, el fondo de huelga, y la recuperación de métodos de lucha permiten romper con la pasividad del sindicalismo tradicional. Incluso supimos de gerentes en otras empresas del retail que estaban preocupados por un “efecto Starbucks”. Nuestra lucha buscó hablarle al conjunto de las y los trabajadores. Vincularnos con otras causas populares: el movimiento por Palestina, por Julia Chuñil, por los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual.
Lecciones y Desafíos Futuros
Después de 25 días de lucha, decidieron deponer la huelga con una sensación mezclada. No conseguimos lo que exigimos, que era un aumento del sueldo base de 25.000 mil pesos, la empresa no cedió en este punto. La empresa se mantuvo intransigente y subió un porcentaje mínimo su última oferta, buscaba desgastar y disciplinar al sindicato, no pudo hacerlo, por lo que tuvo que ceder bonificaciones. Nosotros no obtuvimos lo que exigimos pero los trabajadores no fueron derrotados.
Creo que la principal lección que saco de este proceso, es que es urgente fortalecer una corriente de trabajadores organizada al interior de los sindicatos. Desde la RED de trabajadores precarios queremos luchar por esta perspectiva dentro de la juventud trabajadora, defender una estrategia basada en la coordinación y unidad de clase, independencia política del estado, buscando que los sindicatos sean herramientas de lucha no base de maniobra para el lobby parlamentario. Buscando impulsar la autoorganización y defender la unidad de los trabajadores, sindicalizados o no, ocupados y desocupados, migrantes o nativos.
Al interior del sindicato Starbucks, desde sus inicios (ligado al auge de las movilizaciones estudiantiles del 2011) la militancia política estuvo presente. Eso ha ido cambiando los últimos años, con un cuerpo de delegados de más de 160 delegados a nivel nacional, y asambleas generales del sindicato. Pero la defensa de los métodos de organización de base no están conquistados.
La construcción del primer sindicato de Starbucks en América Latina atravesó por diferentes momentos. El año 2011 en el marco de las movilizaciones estudiantiles, casi 200 trabajadores votamos la primera huelga las manifestaciones se concentraron en Santiago y Viña del Mar, después de 31 días de huelga, la empresa logra asentar una derrota. El reemplazo de los huelguistas e inició una campaña para el destruir al sindicato, mermó por años la fuerza de la organización.
Durante este periodo la conducción de Andres Giordano, hizo del sindicato un sindicato “mediático”, pero con una estrategia centrada en el lobby parlamentario y el diálogo institucional. Sus métodos eran burocráticos, la ausencia de asambleas y fortalecimiento de espacios de base eran parte de cómo se dirigía el sindicato. El 2019, frente a las denuncias ante las condiciones de trabajo, pasó de organizar poco menos de 100 trabajadores a 290. Durante la pandemia el gobierno de Piñera firmó la ley de suspensiones quedando miles de trabajadores sin su sustento producto de las cuarentenas.
He visto, en primera persona, los cambios que ha tenido el sindicato, muy relacionados al cambio del país y los debates políticos. Creo que después de 10 años desde la última huelga, estos 25 días sirvieron para hacer musculatura, para calentar un cuerpo que llevaba años entumecido. Sin duda se cometieron errores, pero parte del llamado a la reflexión y sacar lecciones sirve para eso, aprender de cada proceso.
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