La aprobación condicionada del nuevo paquete de ayuda a Grecia, para que pueda pagar sus compromisos derivados de su enorme deuda, plantea interrogantes de tipo general y otras específicas a los países de la Unión Europea.
En un plano general, podemos decir que el debate sobre los sistemas económicos ha cobrado un renovado impulso en los últimos años, en que la economía internacional ha sufrido una turbulencia tras otra.
Luego de la verdadera debacle financiera y económica del 2008-2009, que se inició en EEUU, el mal llamado Modelo Europeo (dada las diferencias entre países, no existe un modelo), pasó a ser el paradigma a copiar por los enamorados de la imagen de un esquema de sociedad del bienestar, en el sentido de garantizar los también mal denominados Derechos Sociales (¿a quién se exigen esos derechos?).
Es frecuente encontrar sesudos comentarios y opiniones sobre los Modelos y los Sistemas, cuando lo que debería estar en cuestión son las Políticas Económicas que han existido en los distintos países.
La realidad, aun cuando es difícil develarla, puede aclararse teniendo una mirada con menos prejuicios, intentando analizar los matices, los claroscuros y las diferencias entre naciones, junto con las tendencias y cambios en el tiempo.
¿Cuáles son los puntos de contacto, en las bases del funcionamiento económico, de Grecia y Holanda; o de Portugal y Suecia?
En todos ellos tenemos que los mercados son el mecanismo de coordinación y asignación de recursos más importante, el uso del euro como moneda, que por cierto es muy relevante, una concepción general sobre que los servicios de salud, educación y las pensiones deberían ser provistos por el Estado, con acceso universal y regulaciones más o menos fuertes sobre mercados considerados importantes.
En lo que se diferencia con el funcionamiento de las economías de otros continentes es en la provisión estatal de los servicios mencionados, aunque existe una disposición a la existencia de instituciones privadas con financiamiento estatal.
En la crisis recesiva actual, las grandes diferencias dentro de Europa se han dado en cuanto al déficit público, el que ha sido consistentemente mayor en los países del sur.
Se han producido procesos de aumento del gasto público para alcanzar niveles de protección social que ya tenían las naciones con niveles de ingresos más altos, incluso sobrepasando a esos países, como el conocido caso de las pensiones en Grecia.
Esto se ha dado junto con esfuerzos menores para aumentar los ingresos que percibe el Estado, por cobro de impuestos, tarifas de empresas públicas, etc.
La diferencia entre ingresos y gastos se cubrió con endeudamiento externo, y en algunos casos, como Obras Públicas, con aportes del fondo común que tiene la Unión Europea.
Si existe necesidad de financiar un déficit todos los años, el crecimiento de la deuda lleva en forma creciente, a que sea más difícil obtener créditos, debiendo tomarse a tasas de interés cada vez más altas, hasta que se cierra la llave del financiamiento externo.
Existen razones sobradas para la desconfianza en la capacidad politica del Estado griego, para hacer las reformas que necesita para no tener deficit crónicos y poder crecer.
Sin embargo, no parece sensato exigir más y más recortes de ingresos y beneficios sociales, ya que por mucho que ellos hayan sido financiados por otros, la población no acepta los ajustes adicionales a la recesión que lleva casi 4 años , y eso llevará a cambio de gobierno.
Ya se ha visto en todos los países. Sin embargo, el otro drama griego, también presente en menor grado en Portugal, es que la alternativa es salirse del euro, lo que produciría aun más restricciones a sus habitantes.
Luego, la receta es bajar el déficit, apretando el cinturón del gasto público. Es lo que, en esencia, está pasando en Grecia, Italia, España y Portugal.
Es posible que los gobiernos alemán y francés tengan razón, en su calificación de irresponsables y derrochadores a las naciones y gobiernos que están en severos ajustes.
Sin embargo, los remedios pueden empeorar la enfermedad, por las enormes dosis que se han recetado y el plazo irreal en que se postula llegará la recuperación del enfermo. Un banquero citado por The Times, dijo que ...la austeridad es como toda medicina potente; una sobredosis puede matar al paciente.
También señala que la tragedia griega es que se excedió en la austeridad y se quedó corta en las reformas estructurales.
La misma publicación ha señalado que el caso más dramático es Portugal, porque ha cumplido todas las demandas de la UE / Alemania y del FMI, recortando salarios, pensiones, y gasto público, junto con elevar impuestos.
Pero, la menor demanda agregada ha profundizado la recesión, junto con hacer crecer la deuda expresada como % del PIB, lo que continuará mientras la economía se achique, por la recesión. Y apunta que esta es la definición precisa de un círculo vicioso.
El fantasma de la bomba de tiempo de las pensiones en Europa
Un fantasma recorre la zona euro. Es el fantasma de la bomba de tiempo de las pensiones. De acuerdo a la OECD, la deuda implícita de los sistemas de pensiones estatales europeos es enorme: más del 200% del PIB en Francia e Italia y más del 150% del PIB en Alemania.
Para 2005, casi una tercera parte de la población de Europa estará jubilada. En un reciente artículo en la revista "Foreign Affairs", Niall Ferguson y Larry Kotlikoff destacan que "los desequilibrios generacionales a través de la zona euro amenazan gravemente la viabilidad a mediano plazo de la moneda única (...) Los países con los desequilibrios más severos intentarán ejercer presión sobre el Banco Central Europeo (BCE) para que afloje la política monetaria. Incluso la Comisión Europea hace poco destacó que "hay un déficit fiscal insostenible a largo plazo en al menos la mitad de los países de la Unión Europea (UE). Bélgica, Alemania, Grecia, España, Francia, Italia, Austria y Portugal están en esta lista negra".
Basta señalar un ejemplo dramático. Como en 30 años más un solo trabajador respaldará a cada jubilado en Alemania, el siguiente escenario de pesadilla describe agudamente la naturaleza de la coerción que esto puede ocasionar: "En 2050, para ahorrar dinero y liberar a preciados trabajadores, el Bundestag votará para abolir la burocracia que administra el sistema de pensiones. Desde ahí en adelante, a cada jubilado se le asignará su 'esclavo laboral', quien le entregará cada mes la mitad de su salario".
Algunos países europeos han empezado a reconocer lentamente las consecuencias fiscales de estos desequilibrios demográficos. Estaba en París en julio de este año cuando el Primer Ministro francés Jean Pierre Raffarin habló en forma elocuente de la necesidad de una "lucidez demográfica" y propuso eliminar algunos privilegios evidentes del sistema de pensiones de los empleados fiscales. Pero esas medidas son como una aspirina contra el cáncer.
Hace dos años la tímida reforma de pensiones en Alemania fue un fracaso.
Problemas con las reformas "paramétricas"
Hay tres grandes problemas con estas reformas "paramétricas" de los sistemas de pensiones de reparto.
- En primer lugar, su viabilidad política entre los países de la unión monetaria europea (EMU) es asimétrica.
- En segundo lugar, es probable que un cambio "paramétrico" como ése induzca cambios en el comportamiento de esos trabajadores a quienes se les está pidiendo que extiendan sus vidas laborales.
Así, por ejemplo, si se extiende la vida laboral, muchos trabajadores se acogerán, con o sin razón, a pensiones de invalidez, lo que sólo significaría cambiar la fuente de gasto estatal a otro programa o ministerio.
Vislumbro un grave conflicto en el horizonte entre una "Europa financiada" y una "Europa no financiada". En el primer grupo, estarán los países con importantes sistemas de pensiones privados (Reino Unido y Holanda); aquellos que han introducido recientemente, aunque en forma parcial, el sistema chileno de capitalización (Suecia y Polonia); y aquéllos con finanzas públicas sólidas (Irlanda y Luxemburgo).
Las primeras escaramuzas ya han empezado en torno al acatamiento de las reglas de Maastricht. Los líderes de la "Europa no financiada" tal vez quieran seguir la antigua receta latinoamericana, es decir, presionar al BCE en favor de una expansión monetaria que implique la devaluación del euro, de modo que la inflación resultante reduzca el poder de compra de las jubilaciones. Pero la "Europa financiada" probablemente se opondrá a esta acción.
Estos conflictos estallarán en el seno del consejo del BCE y serán difíciles de resolver entre naciones soberanas. Por supuesto, este horizonte conflictivo puede estar detrás de la reticencia de países previsionalmente cada vez más "financiados", como el Reino Unido, Dinamarca y Suecia (país que acaba de rechazar en un referéndum la adopción del euro).
El economista Martin Feldstein ha esbozado un guión terrible: "Un rasgo crítico de la UE en general y de la zona euro en particular es que no hay una forma legítima de retiro para un miembro. Éste es un matrimonio ante Dios que debe durar para siempre. Pero si los países descubren que el cambio a una moneda única está perjudicando sus economías, algunos de ellos desearán irse. Puede que la mayoría de países no acepte la secesión de un miembro, ya sea por interés económico propio o por una inquietud más general sobre la estabilidad de la unión completa. La experiencia de Estados Unidos con el intento de secesión del Sur puede contener algunas lecciones sobre el peligro de un tratado o constitución que no tenga salida" ("El euro y la guerra", Foreign Affairs, nov/dic.
Steve Moore va más lejos e imagina un escenario apocalíptico: "La próxima gran guerra en el continente europeo podría ser entre las generaciones. Los escuadrones de la muerte que impusieron la política china de un único hijo no irán en Europa tras los niños, sino contra los ancianos.
Soluciones y alternativas
El problema de fondo es que el actual sistema europeo de pensiones estatal es colectivista. La solución es introducir el sistema de pensiones de capitalización y permitirle a los trabajadores acumular capital, ya que no acumulan hijos, en cuentas personales de jubilación. Chile fue pionero en el mundo y lo hizo con gran éxito hace ya 22 años. Quince países lo han seguido, con variantes, y 70 millones de trabajadores en el mundo ya tienen cuentas de retiro. Dos países europeos importantes como Polonia y Suecia ya han empezado esta transformación.
Una de las figuras más importantes de los últimos 200 años fue, sin duda, el Canciller de Hierro, Otto von Bismarck. El primero fue la unificación de Alemania a través, según sus palabras, del "hierro y el acero", sobre una base militarista y nacionalista. Su segundo legado fue la institución de los sistemas de pensiones estatales obligatorios, lo que fue motivado por la misma visión de nacionalismo y estatismo. Von Bismarck conectó sus planes de pensiones con su militarismo al explicar que, igual como los soldados en el ejército tenían derecho a sus pensiones por los servicios al Estado, todos los trabajadores debían ser considerados "soldados del trabajo", con derecho a una pensión del Estado y, como lo explicó muy claramente, para así poder "manejarlos" más fácilmente que a trabajadores con pensiones privadas.
Aquellos de nosotros que valoramos el esfuerzo noble y visionario de crear un espacio económico común en Europa, y en esa forma asegurar la paz en un continente desgarrado durante tanto tiempo por guerras tribales, quisiéramos que no fracase la moneda única que ha llegado a ser para muchos el símbolo de la integración europea.
El Envejecimiento de la Población y su Impacto en las Tasas de Interés y los Sistemas de Pensiones
Un fenómeno nunca antes visto en nuestra historia moderna ha estado presente en gran parte del mundo y Chile no es la excepción. La continua caída en las tasas de interés tiene en parte una explicación que viene de la crisis financiera del año 2008 - 2009. En dicha crisis, como una forma de capear la tormenta, los Bancos Centrales de USA, de Europa y Japón, entre otros, junto con comprar activos de mala calidad, inyectaron grandes cantidades de liquidez al sistema financiero mundial. Efectivamente, se eligió el camino de atenuar el impacto de la crisis a través de la compra masiva de activos de baja calidad crediticia y fuertes inyecciones de liquidez.
Considerando que la tasa de interés refleja el costo del dinero, al aumentar la cantidad de liquidez en forma significativa, el precio del dinero cae. Al menos esto se aplicaría para las tasas a corto plazo. Sin embargo, ha pasado mucha agua debajo del puente desde el 2008 - 2009, y las tasas no han vuelto a los niveles previos a la crisis. Incluso, las tasas largas continúan en niveles muy bajos.
Existe un factor más preponderante y estructural que explica las bajas tasas de interés que vemos actualmente. Este factor es el envejecimiento de la población. El envejecimiento de la población se da a nivel mundial, Chile incluido, excepto en un número muy limitado de países que no logran compensar esta tendencia. Sin ánimo de explicar el problema del envejecimiento, éste tiene que ver con la caída en la tasa de fertilidad y el aumento de las expectativas de vida de la población en general.
Este inevitable y predecible envejecimiento genera que un número cada vez mayor de personas salgan del mercado laboral y vivan de los ahorros acumulados durante su etapa activa. Las personas buscan generar un ingreso estable en esta etapa que pueda mantener dentro de lo posible su capacidad de compra, ojalá con bajos niveles de riesgo.
En la medida que, producto del envejecimiento de la población, tenemos un número creciente de personas comprando este tipo de bonos, estos instrumentos empiezan a subir de precio, lo que hace que en definitiva las tasas de descuento y, por lo tanto, de retorno de los bonos, sean más bajas.
Las caídas en las tasas de interés tienen un impacto significativo sobre los sistemas de pensiones en el mundo. Básicamente existen dos tipos de planes de pensiones: de Beneficio Definido (BD) y de Contribución Definida (CD).
En el caso de BD, existe un beneficio prometido que consiste en la pensión que va a recibir el trabajador al momento de jubilarse, independiente del nivel de las tasas de interés. Es decir, alguna entidad, ya sea el Estado o una empresa, asume la responsabilidad de pagar estas pensiones, lo que constituye un pasivo. Mientras mayor es el descalce entre estos pasivos con los activos, mayor es el impacto en el déficit. En muchos casos, este déficit ha generado que una empresa sea inviable o que un país no pueda cumplir con dichas obligaciones.
Esto es precisamente lo que hemos visto en países como Grecia, Portugal, España, Italia, Francia, donde es imposible cumplir con la promesa del BD y simplemente se deben revisar a la baja los beneficios o endurecer las condiciones para acceder a ellos.
La imposibilidad de muchos países de cumplir con las promesas de los planes de BD, los ha llevado a cambiar en forma significativa sus condiciones.
En el caso de los planes de Contribución Definida (CD), en que no existe una promesa de un beneficio a futuro y la pensión viene determinada por el ahorro de las personas y la rentabilidad obtenida, el hecho de enfrentar una tasa de interés más baja lleva a que las pensiones que se van a recibir bajen en función de la caída de las tasas de interés. En este caso no se genera un déficit como en el caso de los BD, pero esto no significa que el impacto no sea significativo.
A modo de ilustrar de una manera simple el impacto de la tasa de interés, con una caída de 100 puntos básicos en la tasa de interés, considerando una persona que se jubila a los 65 años, con una Duración de 15 años (Duración Macaulay), el aumento en el valor del pasivo es de 15%.
Como conclusión se puede decir que la baja en las tasas de interés es la forma en la cual el sistema de precios refleja la realidad demográfica, en la cual el envejecimiento de la población lleva a un aumento en la demanda por activos útiles para el período de retiro, dentro de los cuales los bonos de largo plazo son los más apropiados, pero también hay un aumento en la demanda por otros activos que cumplen una función similar, como las acciones o los activos inmobiliarios. La compra de un activo a precio mayor con flujos futuros similares resulta entonces en una menor rentabilidad futura.
Importancia de que los sistemas de pensiones se encuentren debidamente “Fondeados”
La recomendación que surge entonces es que, más allá de si los sistemas deben ser de beneficio o de contribución definida, es de gran importancia que estén fondeados, es decir, que cuenten con activos suficientes para cubrir sus crecientes pasivos. Esto requiere de un esfuerzo de ahorro muy importante en la mayoría de los países. Ese aumento de ahorro se equilibra a nivel de las economías a través de un aumento en la inversión, la cual es asimismo beneficiada por las menores tasas de interés.
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