El aspecto laboral es parte de la vida cotidiana de una gran parte de la población, al igual que otros aspectos personales, este puede influir en la vida de una persona y tiene gran relevancia en su satisfacción con la vida, el desarrollo personal y la satisfacción de las necesidades básicas. Por lo mismo, cabe preguntarse: ¿Son responsables las empresas del descanso de sus colaboradores?
Según la Clínica Mayo: el agotamiento laboral es un tipo especial de estrés relacionado con el trabajo, un estado de agotamiento físico o emocional que también implica una ausencia de la sensación de logro y pérdida de la identidad personal. Y aunque el "agotamiento" no es un diagnóstico médico, este puede tener serias implicancias en los colaboradores de las empresas.
¿Qué es el Síndrome de Burnout?
El síndrome de burnout o "síndrome de estar quemado", en español, es un estado de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que se experimenta como resultado del estrés laboral crónico o en otras áreas de la vida. El burnout es un fenómeno común en personas que trabajan en un entorno laboral de alta exigencia, como la medicina, la enseñanza, la atención al cliente, entre otras.
Fue descrito, por primera vez, en 1973 por el psicoanalista Herbert J. Freudenberger, como un conjunto de síntomas médico-biológicos y psicosociales inespecíficos que se desarrollan en la actividad laboral como resultado de una demanda excesiva de energía. Llegó a esta conclusión después de evaluarse él y otros colegas, al observar que luego de cierto tiempo perdían mucho de su idealismo y también de su empatía hacia los pacientes.
Las doctoras Christina Maslach y Susan Jackson, cuyas propuestas son las más aceptadas en la actualidad, consideran este síndrome como un proceso de estrés crónico por contacto, en el cual identifican tres grandes dimensiones:
- El cansancio emocional, caracterizado por la pérdida progresiva de energía, desgaste y agotamiento.
- La despersonalización, que se manifiesta por un cambio negativo de actitudes que lleva a un distanciamiento frente a los problemas, llegando a considerar a las personas con las que tratan como verdaderos objetos.
- La falta de realización profesional, donde surgen respuestas negativas hacia sí mismos y hacia el trabajo, con manifestaciones pseudo depresivas y con tendencia a la huida, una moral baja y un descenso en la productividad en el trabajo, que lleva a una escasa o nula realización profesional.
En 1981, ambas profesionales desarrollaron la primera escala para la medición de estas tres dimensiones, originalmente diseñada para el uso en trabajadores de servicios públicos. Si bien existen otros métodos para el diagnóstico de este síndrome como el Burnout Measure (BM) que es una escala con 21 ítems con siete opciones que miden el agotamiento físico, mental y emocional; el Staff Burnout Scale (SBS) y la Teacher Attitude Scale (TAS); la escala de Maslach (Maslach Burnout Inventory -MBI) es considerada el test de elección para determinar la presencia del Síndrome de Burnout y fue validada para su aplicación en personas que trabajan en servicios asistenciales de salud.
Síntomas del Síndrome de Burnout
Dr. Ansiedad, dolor de cabeza, insomnio, falta de concentración, sueño excesivo y dolores corporales. Estos son algunos de los síntomas que puede experimentar una persona que sufre el síndrome de burnout o síndrome del trabajador quemado o agotado, en español.
Según la OMS, el burnout tiene tres rasgos. Por un lado, la persona experimenta una sensación de cansancio o agotamiento de la energía. En segundo lugar, aparece un aumento del desapego mental hacia el trabajo propio, o sentimientos de negativismo o cinismo relacionados con el mismo.
El psiquiatra y director del Departamento de Psiquiatría Oriente de la Universidad de Chile, Dr. Pablo Salinas, explica que el burnout se reconoce generalmente porque la persona experimenta dificultades cuando está en su trabajo: «Se siente cansado, con falta de energía y aumenta la distancia mental respecto al trabajo. Siente que no corresponde que esté ahí o tiene pensamientos negativos frente al trabajo. También, manifiesta una sensación de ineficacia. Siente que no lo está haciendo bien, porque siente que hay una falta de realización con el trabajo.
La persona que sufre de burnout toma una actitud de desapego y se comporta de manera indiferente hacia su compromiso con el trabajo, sus relaciones profesionales con compañeros y el trato con los clientes mengua notablemente. La desmotivación que surge a partir del cansancio y el cambio de comportamiento se aprecia a modo de un descenso de la productividad laboral y el trabajador comienza a llenarse de frustración por: olvidos, falta de atención, dificultad para concentrarse y los retrasos que esto conlleva.
Causas del Burnout
Las causas del burnout están relacionadas con el trabajo, sin embargo, existe una diversidad de factores que pueden detonarlo: «Están los factores personales, que tienen que ver con la tolerancia al estrés y la frustración. Además, hay factores ligados directamente con el ambiente laboral, que son los principales detonantes de la enfermedad: «Están relacionados con los problemas de organización del trabajo. Los más habituales son la sobrecarga laboral, problemas con las jefaturas disfuncionales, problemas con ambientes laborales tóxicos, mucha presión, falta de apoyo en el trabajo y falta de recursos», señala Salinas.
Un detonante que puede generar que este trabajador comience a manifestar la enfermedad es su entorno laboral y las condiciones en las que trabaja.
Algunos trabajos han concluido, en un alto porcentaje, que este síndrome se manifiesta, en el ámbito sanitario de formas diferentes, es decir, como problemas de salud mental, conductas ansiosas y depresivas, consumo desmedido de alcohol y sustancias tóxicas, alteraciones cardiovasculares y ausentismo laboral. La frecuencia y prevalencia se ha elevando de tal manera, que motivó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en al año 2000 a calificarlo como de riesgo laboral que no se identifica con la sobrecarga de trabajo, ni con un proceso asociado a la fatiga, sino con la desmotivación.
En un estudio realizado el año 2004 en el Hospital de Alta Complejidad “Roberto del Rio” en la Región Metropolitana (Rev. Chil. Pediatr. 2004 Oct; 75(5); 449-454), se encuestaron a 255 personas, se concluyó que “se trata de una patología altamente prevalente. La frecuencia de casos sintomáticos aumenta linealmente con las horas de trabajo semanal, llegando hasta un 83 por ciento entre los trabajadores con más de 60 horas a la semana. Todas las profesiones se ven afectadas en un alto porcentaje no encontrándose diferencia significativa entre ellas, lo que contrasta con lo encontrado en la literatura. Todas las categorías que contempla la encuesta presentan un alto porcentaje de casos sintomáticos. La que dice relación con las fuentes de tensión laboral es importante, porque es aquí donde se puede intervenir a modo de prevención (sistemas de trabajo, horarios, tiempo libre, actividades extra laborales, incentivos, sueldo, entorno laboral, etc.). Con respecto a los Servicios Clínicos, destaca la UCI con el menor porcentaje de casos sintomáticos, probablemente por el hecho de que para tratar la patología grave es imprescindible el trabajo en equipo de todo el personal involucrado, por lo que la significación del trabajo y la autoestima pudieran estar acá menos deteriorados. Este último resultado, sin embargo, no es lo que habitualmente se observa en trabajos internacionales, donde justamente se invoca como factor favorecedor para el desarrollo de la enfermedad, el contacto con pacientes complejos y graves y el contacto con la muerte”.
Prevención y Tratamiento
La prevención del síndrome del burnout o trabajador quemado, depende tanto del proceso de la persona o trabajador como del ambiente laboral y la ergonomía del espacio. En segundo lugar, una actitud asertiva y abierta a la comunicación se ha relacionado con la buena relación con el trabajo. Las técnicas de afrontamiento de estrés, como los ejercicios de respiración y de relajación son un aspecto importante para regular el organismo y atenuar la ansiedad, la terapia cognitivo conductual tiende a utilizarse en gran medida en casos de burnout para desmontar distorsiones cognitivas y adaptar las expectativas a lo real.
No existe una estrategia simple y universal para prevenir o tratar el Síndrome de Burnout, sin embargo la combinación de técnicas hace posible que los riesgos disminuyan y que el diagnóstico sea más rápido. Para evitar caer en este estado psicológico es necesario utilizar habilidades de enfrentamiento del estrés, de resolución de conflictos, de autocontrol y psicoterapia.
La mejor manera de evitar este síndrome es cuidando el ambiente laboral. El trabajo en equipo evita cualquier problema y contar con un buen líder -que marque los objetivos y redefina el trabajo con cierta regularidad- puede ser un elemento diferenciador. Además, se recomienda realizar actividades extra laborales e intensificar las relaciones personales, familiares y sociales. Y si el profesional considera que es necesaria alguna ayuda profesional, conviene solicitarla. Esa la única manera de evitar la cronificación.
Responsabilidad de las Empresas
Es esencial que quienes podrían verse afectados por este síndrome conozcan de qué se trata, pues esta afección es un factor que influye en la calidad de atención de pacientes y en la falta de compromiso, que a veces se observa, en la práctica médica.
En resumen, las empresas y su área de Recursos Humanos tienen la responsabilidad de garantizar el descanso de sus colaboradores para promover su salud, bienestar y productividad, siempre evitando que tengan una sobrecarga laboral. Existen varias formas en que las empresas pueden tomar medidas para cumplir con esta responsabilidad.
Salinas, es clave que exista una buena relación con los trabajadores para prevenir esta enfermedad: «Es importante que ellos puedan exponer cuáles son las circunstancias que van causando el burnout. El especialista recomienda que los trabajadores manifiesten los problemas a sus empleadores para buscar alguna solución.
Aquí hay algunas claves importantes sobre el burnout:
- Reconocimiento oficial: La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido oficialmente el burnout como un problema de salud de origen ocupacional. Esto significa que la responsabilidad de gestionarlo ha pasado de los empleados a los empleadores.
- Prevención: El burnout es prevenible. Requiere una buena higiene organizativa, datos más precisos, preguntas oportunas y relevantes, un presupuesto más inteligente y la inclusión de programas de bienestar en la estrategia general de bienestar de la empresa.
- Enfoque en la organización: Los líderes deben asumir la responsabilidad de construir una estrategia para prevenir el burnout. Esto implica evaluar el entorno laboral, la carga de trabajo, la cultura organizativa y las políticas de bienestar.
- Estrategias para contrarrestarlo: Algunas estrategias incluyen fomentar la resiliencia, establecer límites claros, promover el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, y crear un entorno de apoyo.
En resumen, el burnout no es solo un problema personal; es un problema organizativo.
El descanso es muy importante para nuestra salud y bienestar en general, ya que nos ayuda a recuperarnos tanto física como mentalmente.
- Recuperación física: Durante el sueño y el descanso, nuestro cuerpo se recupera y repara a sí mismo después de las actividades y esfuerzos del día.
- Descanso mental: El descanso también es importante para nuestra salud mental. Cuando descansamos, nuestra mente puede relajarse, lo que nos ayuda a reducir el estrés, la ansiedad y la fatiga mental.
- Mejora del estado de ánimo: El descanso adecuado también puede mejorar nuestro estado de ánimo y reducir los sentimientos de irritabilidad y mal humor.
El descanso es una necesidad básica y esencial para el bienestar y la salud de los trabajadores.
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