El pasado martes 3 de mayo se cumplieron 70 años desde la fundación de la Compañía de Acero del Pacífico. La CAP fue una de las grandes obras del siglo XX chileno que consiguió vencer las seculares resistencias a la industrialización. La sociedad anónima se formó en 1946 por iniciativa de la Corporación de Fomento de la Producción, que aportó el 33 por ciento de los 15 millones de dólares del capital social original. Fue la empresa mixta encargada de construir la siderúrgica de Huachipato, nombre que toma del lugar en que fue emplazada: trampa para patos.

La semana pasada, Jorge Ayala Córdova, sociólogo de la Universidad de Concepción, presentó el libro Historia del movimiento sindical de Huachipato, 1970-2013. Las siete décadas del sindicalismo de Huachipato no pueden, como sostiene Ayala, ser comprendidas al margen de las estrategias de desarrollo promovidas por las élites, ni de las rupturas institucionales habidas durante este tiempo. Pero son los primeros 25 años los que determinan la fisonomía y el temple de aquel sindicalismo.

Primeros Años y Consolidación del Sindicato Industrial

El SINDICATO INDUSTRIAL, fundado el 28 de Noviembre de 1947, inició una etapa en la cual se debió luchar, más que nada, contra las leyes. Por la aplicación del Código del Trabajo que regía el andar sindical de ese tiempo, fue una hazaña agrupar a más de 4.000 trabajadores y poder fundar este Sindicato que agrupó a todos los obreros que trabajaban en la usina de Huachipato, pero el empeño de algunas personas que traían experiencia de otras partes, especialmente el Norte de Chile o de Santiago.

Se logró dar este primer paso que ha sido, sin lugar a dudas, el más importante que han dado los huachipatinos a través de su historia. El Sindicato Industrial, como institución, ha sido la más fuerte que han tenido los trabajadores. Llegaron a reunir 5.000 socios y con él se inició una etapa de conquistas gremiales que nunca se ha logrado superar, ni lo serán.

Fue esta institución la que empezó a negociar con la empresa con «Pliegos de Peticiones», que dieron origen a lo que posteriormente se llamó «Actas de Avenimiento» y que hoy reciben el nombre de «Contratos Colectivos». Las conquistas que hoy son muy especiales para la gente de CAP se lograron por la lucha de los Obreros a través de gestiones de las directivas obreras (Mes por Año, Asignaciones especiales, Premio de Antigüedad), por nombrar algunas y sus dirigentes se destacaron a nivel nacional por la claridad de sus exposiciones y por el empeño que siempre pusieron en buscar cosas mejores para los trabajadores. Los mejores años de funcionamiento del Sindicato Industrial fueron sin lugar a dudas desde 1950 en adelante.

Allí podemos citar nombres de personas que aún hoy día son recordados por los trabajadores más antiguos. Fundadores como Román Barrera, el viejito Solís, Gilberto Muñoz, Benjamín Arriagada que fue el primer Presidente elegido al obtener el Sindicato su Personalidad Jurídica y también fue el último Presidente cuando se fundó el Sindicato Unico: Plubio Mariángel, Alberto Ahumada, Juan Mollet, Carlos Martínez, Gabriel Quezada, Emilio Ceballos, Alfredo Torres, Pedro Navarro. Muchos de estos ex dirigentes, están hoy fallecidos; sin embargo, hay algunos vigentes como el caso de Emilio Ceballos, que actúa en el Sindicato ENAP.

Represión y Reorganización Sindical

Esta primera etapa de dirigentes del Sindicato Industrial pasó cuando el Gobierno aplicó la Ley de Defensa de la Democracia y varios de ellos fueron exonerados de sus cargos y relegados. En esta Directiva fueron afectados por esta Ley: Ceballos, Mollet, Mariángel, Martìnez y Quezada; este último no era político, pero debió hacer causa común y aceptar su castigo. Posteriormente, fue el único que se reintegró a la Planta en esa época.

Después de estas medidas represivas, el Sindicato sólo podía postular Dirigentes que no estuvieran marcados por la circular que prohibía candidatos de tendencia izquierdista. Otros nombres de dirigentes que continuaron con la dirección de esta organización sindical, fueron: Urrutia Reyes, Darío Alarcón, Juan Neira, René Pérez Paz y en medio de todos estos dirigentes, apareció la figura de Juan Sanhueza Baeza que después de su elección en 1956 no dejó de pertenecer a las directivas sindicales de la Planta, sólo hasta cuando debió acogerse a jubilación. En esa época también fueron elegidos dos dirigentes de la D.A.: Teodoro Cañas y Jorge Flores, que por una maniobra muy especial, fueron censurados siendo esa la primer y única vez que se ha producido en las Directivas Sindicales de Huachipato.

Diversificación Sindical y el Sindicato Único

Más o menos en el año 1952 se inició la creación de los sindicatos profesionales. Existió la de Empleados que agrupaba a los 1.000 empleados que había en la Compañía y que no tuvo mayores actividades dignas de mención, ya que todo su andar estaba dictado por la actividad del Sindicato Industrial que marcaba las pautas de lucha y generalmente en los movimientos huelguistas, los empleados no participaban, pero sí se acogían a los beneficios que lograban los obreros.

Surgió el sindicato de Mecánicos Electricistas y Ramos Similares que agrupó a los obreros profesionales de la Planta y fue el Sindicato que inició las elecciones pro conveniencias políticas. Esta situación se hizo tan general que pocos años después todos los candidatos a dirigentes eran representantes de determinados partidos políticos y muchas veces la gente no votaba en las elecciones por el hombre, sino por la doctrina que éste representaba.

Del Sindicato de Mecánicos surgieron buenos dirigentes y se puede mencionar a Héctor del Gaiso, Florencio Romero, Ernesto Ventura, José Ojeda, Carlos Erias, Ernesto Labial, Plubio Mariángel, Carlos Martínez, Joel Venegas, Gilberto Ulloa, Alejandro Salinas, Eleodoro Neira, Rolando Chávez, René Pérez Paz, Francisco Gaete, Carlos Quevedo, Jorge Gianneloni, Jorge Díaz, Raúl Robles, etc. También se creó en ese tiempo el Sindicato de Capataces, Sub-Capataces y Jefe de Grupo, y luego continuó la gama de sindicatos profesionales: Gruesos, Choferes, Técnicos y de Terreno, Administrativos, etc.

Todos estos sindicatos formaron un equipo directivo burocrático que se componía de 35 dirigentes sindicales y un Delegado de Personal. Esta situación creó una enorme confusión entre los trabajadores que no sabían a quién recurrir por un problema, o cuando éste no era resuelto por un dirigente, se recurría a otro de mayor jerarquía creándose un caos de problemas sin solución que confundió a la gente y les llevó a propiciar un congreso sindical en el año 1967 en el cual se analizó la situación y se barajaron fórmulas bien precisas que no dieron el resultado esperado, porque los obreros querían que hubiera un Sindicato de Obreros y otro de empleados y una gran mayoría abogaba por un Sindicato Unico.

Esto se mantuvo hasta 1971, cuando el Cuerpo de Delegados de Obreros y Empleados acordó la fundación del Sindicato Unico y la disolución de todas las directivas del resto de los sindicatos, mediante la renuncia de sus dirigentes. Este fue un gran esfuerzo aunando fuerzas y criterios. Así nació lo que en principio se llamó Sindicato Único Profesional Mixto de la Cía. de Acero del Pacífico S.A.

El Sindicato en Tiempos de Dictadura y Neoliberalismo

Con la participación de distintas corrientes políticas, aunque con un importante sector opositor a la UP a la cabeza, el sindicato apostó por la unidad entre los trabajadores haciendo de dicha organización un espacio rico en fuerza social. Al mismo tiempo, la dictadura permitiría el nacimiento de tendencias proclives a Pinochet y sectores demócrata cristianos que tomaron la conducción del sindicato. “Para Huachipato los regímenes impuestos en dictadura significaron una serie de escisiones políticas sindicales.

Seis días antes del golpe de Estado y a partir del desgaste de tres años por parte de las fuerzas políticas proclives a la Unidad Popular, la oposición al proyecto socialista le arrebataría el sindicato a las fuerzas allendistas, quedando a la cabeza el democratacristiano Pedro Briceño, quien posteriormente rompería con su partido para pasar a ser un legitimador a escala nacional e internacional del régimen militar. Briceño, quien habría sido solo una de las tantas figuras que adhirió al pinochetismo en la empresa, lograría generar una corriente político-sindical denominada como “gremialismo”, la cual sería la principal fuerza que apostó por desarticular el conjunto de partidos políticos de izquierda y de centro en dicho periodo.

“Por medio de la conformación de una categoría única para los asalariados industriales, el año 1987 se abolió la condición jurídica que denominaba a ciertos trabajadores con la condición de ‘Obreros’, sustituyéndose a estos por unánimemente por la categoría de ‘empleados’. Por otro lado la política en la empresa fue aplicada por medio de la venta de sus acciones directamente a los trabajadores acereros de forma masiva entre los años 1984 y 1987, constituyéndolos en propietarios”.

Una vez llegada la transición a la democracia, la correlación de fuerzas mutó al interior del Sindicato Único de Huachipato, ya que los grupos que tradicionalmente habían sido opositores a la dictadura desplazaron al gremialismo, pero por medio de una gran inestabilidad en los años siguientes, debido a las huelgas prolongadas que se extendieron desde 1991 a 1995.

Si bien es cierto que la dictadura habría transformado el carácter propietario de la empresa y transformado el estatus cultural de la clase obrera industrial de CAP ACERO, lo paradójico es el desmembramiento del modelo fordista que habría predominado en la época del desarrollismo y, en los primeros años del neoliberalismo, se daría principalmente en el periodo de la postdictadura, posibilitando la desarticulación y debilitamiento del actor laboral industrial. A lo largo de la historia chilena los niveles de sindicalización han ido en disminución. La implementación del Plan Laboral instaurado en 1979 desquebrajó por completo los derechos colectivos de los trabajadores, provocando que con el paso de los años los sindicatos comenzaran a desaparecer. La historia en la industria de Huachipato no es diferente.

Cierre de Huachipato: Un Nuevo Capítulo

Tras 70 años liderando la producción de acero en Chile, el epílogo de la Compañía Siderúrgica Huachipato (CSH) se escribirá en los próximos dos meses. El cronograma para el apagado de las principales instalaciones de la acerera ya lo tienen claro, tanto en la empresa como los propios trabajadores. El primer hito vendrá en septiembre, justo antes de Fiestas Patrias. El lunes 16 se apagará el Alto Horno, donde se funde el mineral de hierro para obtener un producto líquido, conocido como arrabio, que luego es desulfurado y tratado para aumentar su pureza, previo al proceso donde se amolda y enfría, para pasar después a las fases de laminación.

“Esa es una señal ya de que Huachipato se está apagando de a poco”, explica Fernando Orellana, presidente del sindicato N°2 de Huachipato. La segunda fase del cese paulatino de las actividades siderúrgicas será el cierre de la coquería, planta donde el carbón metalúrgico es sometido a un proceso para obtener coque, el combustible sólido que permite alcanzar altas temperaturas en el Alto Horno. “Muriendo la planta de coque, muere la Siderúrgica Huachipato”, gráfica Orellana.

“El 16 de septiembre debería cerrar la acería y en la primera quincena de octubre, más o menos, debería cerrarse la coquería. Si se cierra la coquería, se acaba Huachipato”, refrenda Héctor Medina, presidente del sindicato N°1 de Huachipato. Desde la firma matizan el calendario para el cierre del plantel siderúrgico. “Estimamos que será a fines de septiembre, ya que la suspensión implica detener gradualmente la producción de acero, con sus respectivos procesos productivos y de soporte”, señalaron desde la empresa a Pulso. Ambos procesos concentran a más de 2.000 trabajadores. Pero la coquería, comentan trabajadores, representa cerca del 70% de la dotación enfocada en producción.

Una destrucción de puestos de trabajo que golpeará notoriamente al desempleo de la Región del Biobío, que en el último reporte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) llegó al 8,3% en el trimestre abril-junio. Es que el impacto en el empleo regional va más allá de los puestos de trabajo directos de la siderúrgica. Se estima que la actividad de Huachipato explica cerca de 20.000 empleos en la zona de Talcahuano. Un escenario que mantiene alerta al gobierno. Este lunes 12 de agosto, el ministro de Economía, Nicolás Grau, se reunirá con los sindicatos de la empresa.

Y es que ambas partes, sumando al resto de los actores políticos de la región -tanto senadores como diputados- se sienten engañados y hasta utilizados por la compañía, luego que la firma decidiera abandonar en forma paralela las actividades productivas siderúrgicas y el caso ante la Comisión Antidistorsiones, donde logró no sólo la apertura de la investigación, sino elevar las sobretasas inicialmente recomendadas por la instancia asesora presidencial hasta conseguir el nivel solicitado contra las barras de acero chino.

“Yo personalmente no me siendo usado, pero si uno mira en forma general, claro que sí (hubo utilización)”, afirma Medina, quien asegura que en estos días hay tres conceptos que resumen el sentir entre los trabajadores y los dirigentes sindicales: “usados, frustrados y engañados”. Desde Huachipato evitan poner plazos a las desvinculaciones, y afirman que “será un proceso paulatino, que se realizará acompañando y guiando a los trabajadores, con quienes estamos en permanente comunicación”.

Desde los sindicatos confirman que las conversaciones avanzan bien, pero que no le harán fácil ni barato el proceso a la empresa. “Tenemos que conseguir más plata, estamos encareciendo el despido”, dice Medina. “Las conversaciones están en buen camino, pero queremos tener un dictamen antes del 16 de septiembre, porque no queremos que nos despidan por artículo 161, por necesidad de la empresa. Nosotros queremos mucho más que eso”, suma Orellana.

El Futuro del Acero en Chile

Para los trabajadores, no sólo es triste el cierre de la histórica acerera. También es un asunto estratégico, tanto para la economía como desde el punto de vista de la soberanía nacional. “Estamos tristes porque Chile se queda sin siderúrgica. Hoy día quedamos desprotegidos en nuestra soberanía nacional. El año 78, cuando teníamos problemas con Argentina, no estábamos haciendo acero para puentes, hacíamos acero para otro tipo de cosas: armamentos.

“Con esto se salvaron más de 20 mil empleos. Les quiero decir fuerte y claro a los sindicatos de Huachipato y al país entero: el acero tiene futuro en Chile, y vamos a avanzar en acero verde, y lo vamos a construir juntos”, dijo el Mandatario el 1 de junio. “Chile no puede no tener una siderúrgica y existen a nivel internacional ejemplos claros. En Italia quiebra una empresa, el gobierno va y compra esa empresa, por lo tanto la estatiza”, plantea abiertamente Orellana, quien dice que están trabajando para que se revierta la medida, considerando una compra, ya sea estatal o de otro privado.

“Cualquier medida que se tome, que venga alguien que compre la siderúrgica, no tenemos problemas.

Investigación y Debate sobre el Movimiento Sindical Chileno

El movimiento sindical chileno, como fenómeno social, se ha convertido en el último tiempo en un tema de debate e investigación que ha sido proyectado por jóvenes investigadores del área de la historia y la sociología. Este actor clave, que fue gravemente postergado como eje científico durante gran parte de la década de 90 y 2000, volvió a la palestra como objeto de debate, principalmente con el surgimiento de diversos conflictos sindicales que se han vivido a nivel nacional desde el año 2007 hasta la actualidad.

Esta última temática de estudio, se ha enfocado en analizar los impactos reales y subjetivos que ha generado el neoliberalismo sobre la clase trabajadora chilena, cuestión que es reflejada en el libro del historiador estadounidense, Peter Wenn, Victims of the Chilean Miracle: Workers and Neoliberalism in the Pinochet Era, 1973-2002, y que particularmente es debatida con el caso de la industria de CAP ACERO, en el libro recientemente publicado por la editorial Escaparate, Historia del movimiento sindical de Huachipato 1970-2013.

“Si la política industrial anteriormente aspiraba solamente a llegar a acuerdos relacionados con las reivindicaciones económicas o las relaciones de cordiales entre los superiores y los operarios con los nuevos canales de participación que ofrecería la institucionalidad empresarial, se permitiría afianzar la cogestión de la industria entre los interventores Estatales y los representantes de los trabajadores. El mismo hecho de que suprimieran las categorías de empleados y obreros por la de “trabajadores”, sumado a la conformación del sindicato unificado de CAP ACERO…” (Ayala, 2016: p.

Memorias de una Época

Asimismo, aseguró que esta vez la situación es aún más grave, por la situación económica general. Finalmente, Carlos Oyarce, ahora con 74 años de edad, recordó su infancia y todos los momentos que pasó ligado a la empresa: “Una pena por esta historia, una pena también por la región y por el país.

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