La inflación, definida como el aumento general de los precios de bienes y servicios en una economía, es un tema de análisis crucial para economistas, empresarios y el público en general. Medir la variación de todos los precios en una economía es una tarea sumamente difícil.

Causas de la Inflación

Existen diversas causas que pueden originar la inflación:

  • Aumento de la oferta monetaria: Como se mencionó anteriormente, la principal causa de la inflación es un aumento en la cantidad de dinero en circulación.
  • Inflación de demanda: Se refiere al aumento de la demanda agregada, es decir, el incremento en el consumo, la inversión y el gasto público.
  • Inflación autoconstruida: Se produce cuando las expectativas de inflación futura llevan a las empresas a aumentar los precios y a los trabajadores a exigir salarios más altos, creando un círculo vicioso.

Efectos de la Inflación

La inflación genera distorsiones en el funcionamiento de la economía, puesto que no se puede anticipar la cuantía de la variación de los precios. Cuando el IPC de un país es muy alto, el valor de su moneda respecto a otras es cada vez más bajo. Al contrario que las exportaciones, la inflación compromete las importaciones. Es por ello que la inflación pone en ventaja a los deudores.

Los altos porcentajes del IPC no brindan un panorama de certidumbre a los inversores. Es por ello que es un problema la inflación.

Chile: Un Caso de Estudio

A propósito de las declaraciones provenientes del nuevo gobierno de Brasil de que adoptaría “las exitosas políticas económicas de Pinochet en Chile”, retoma relevancia el recordar cuál es, en realidad, el efectivo desempeño de la economía chilena durante la dictadura (1973-89). En el caso de las reformas económicas neo-liberales de la dictadura de Pinochet el balance es netamente negativo. No obstante, sin duda, tuvo varios logros beneficiosos para la evolución futura de la economía. En resumen, los resultados netos fueron mediocres en lo económico y muy regresivos en lo social.

En efecto, el ingreso por habitante de Chile, en 1973 (al inicio de la dictadura) era 28% del de los estadounidenses; en 1989 (al final de la dictadura) había disminuido a 25%. Por lo tanto, entonces, Chile no se acercó al mundo desarrollado (EEUU, UE, G-7) sino que se alejó en esos 16 años. En agudo contraste, en democracia, hacia 1997 (en 8 años), Chile había progresado a 34%.

En dictadura, a veces el PIB aumentó 6% anual y hasta 9%, pero en otros cayó 14% o 17%. El mito de éxito se basa, en mucho, en considerar solo las recuperaciones ignorando las caídas.

El empleo y el crecimiento económico están asociados a la inversión productiva (maquinarias y equipos y construcciones). Estas inversiones fueron menores en los 70s y 80s que en los 60s (20% del PIB versus 16%): los empresarios no “votaban” en el mercado por el gobierno pues preferían comprar empresas privatizadas en vez de crear nuevas.

Desempeño Económico en Democracia

El desempeño de la economía mejoró notablemente en democracia. Distinguimos dos etapas. Los primeros años de democracia y desde 1999. En 1990-98 la economía creció 7,1% anual, record no repetido.

Segundo, el gobierno democrático también introdujo reformas sustanciales en el manejo de la macroeconomía, para lograr que se evitaran desequilibrios que conducen a grandes recesiones como aconteció durante la dictadura, en 1975 y 1982. Desde 1990 se procuró que se mantuviera a) una demanda agregada o total consistente con la evolución de la capacidad productiva que fue elevándose sobre 7% por año, b) que no se produjeran déficits en las cuentas externas; c) al mismo tiempo fue reduciendo la enorme deuda fiscal heredada de la dictadura.

Para esto, que se denomina macroeconomía para el desarrollo, se regularon los flujos financieros y especulativos provenientes del exterior (se denominó “el encaje sobre flujos financieros”) y se manejó el tipo de cambio procurando mantener cierto equilibrio entre exportaciones e importaciones (se llama “flexibilidad administrada del tipo de cambio”). El crecimiento fuerte llegó a la población. Se redujo la pobreza, el salario mínimo aumentó 63% en 1990-98 (recuérdese, que ese salario era menor en 1989 que en 1981 y que en 1974).

Desde 1999, la velocidad del progreso se redujo. Entre 1999 y 2001 hubo un cambio radical en la política macroeconómica. El Banco Central declaró libre el flujo de capitales financieros y liberó totalmente el tipo de cambio. Desde entonces, la actividad económica recibió libremente los altibajos de los mercados financieros internacionales, sufriendo shocks desestabilizadores del exterior en 1999-2002, 2008-2009 y 2013-17; en el curso de 2 decenios, solo en 2007 y 2012-13, el PIB efectivo estuvo cerca del PIB potencial. El anterior 7,1% fue reemplazado por una cifra inferior a 4%. Cifra, sin duda, aún respetable, pues le permitió seguir acortando distancia con los países desarrollados.

Tabla Comparativa: Crecimiento del PIB per cápita

La siguiente tabla muestra la evolución del PIB por habitante en los 16 años de dictadura y se contrasta con los primeros 16 años de retorno a la democracia.

Período Crecimiento Promedio del PIB per cápita
Dictadura (1973-1989) 1,3%
Democracia (1990-2006) 4,1%

Es evidente que las mejoras sociales en democracia y los retrocesos en dictadura están asociados en parte al diverso ritmo de crecimiento. Este es esencial para la inclusión, y crecimiento e inclusión se auto-refuerzan.

El Modelo Neoliberal en Chile

Las reformas neoliberales implementadas en Chile durante las décadas de 1970 y 1980, significaron en términos económicos y sociales la proyección de una nueva manera de afrontar el desarrollo de la sociedad, constituyéndose en una revisión radical de la política económica del país durante los últimos tres cuartos del siglo XX. Atrás quedó el control que en dichas materias ejerció el Estado, situación que se agudizó aún más durante el mandato de Salvador Allende Gossens.

Las bases teóricas de la política económica implementada desde 1974 por la dictadura, encabezado por Augusto Pinochet Ugarte, se pueden encontrar en El ladrillo. Como consecuencia del pesimista diagnóstico que realizaron de la economía nacional, llegaron a la conclusión de la necesidad de liberalizar la hasta entonces cerrada economía chilena, que adolecía de una férrea regulación del Estado, actuando éste como empresario, promotor de la inversión y la industrialización, y anulando la participación de agentes privados en dichas áreas.

La primera etapa del modelo neoliberal chileno, que comprendió los años 1974 a 1982, se caracterizó por una férrea ortodoxia de los postulados liberales suscritos por los Chicago boys. Esto se tradujo en una extrema liberalización de las importaciones, sello distintivo de las principales áreas estratégicas: la política anti-inflacionaria, las reformas del sistema financiero y la apertura comercial hacia el exterior.

La crisis cambiaria de 1982-1983, originada por la devaluación del tipo de cambio real, por la duplicación de la deuda externa y por un retroceso de las exportaciones, significó un giro en las decisiones económicas adoptadas hasta ese momento por Pinochet y su equipo asesor. A partir de 1985, con la incorporación de Hernán Büchi como Ministro de Hacienda, se inició una etapa de flexibilización de las políticas económicas, más elástica y pragmática. De este modo se aceleró e intensificó la privatización de las empresas estatales y de los servicios sociales con el objetivo de reactivar la alicaída economía nacional. Asimismo, se redefinieron algunas funciones del Estado, con atribuciones subsidiarias y fiscalizadoras de los desequilibrios macroeconómicos.

Consolidación y Desafíos en los Años 90

El modelo neoliberal de la década de 1990 se mantuvo consolidado durante las administraciones de los presidentes Patricio Aylwin Azócar, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos Escobar. En sus gobiernos se puso énfasis en el gasto público social, privilegiando el crecimiento con equidad, dirigido a reducir la pobreza, disminuir la cesantía y, por sobre todo, resguardar la estabilidad macroeconómica.

A pesar de ser éste uno de los períodos de mayor crecimiento económico que ha experimentado Chile durante el siglo XX, el país es considerado todavía como uno de los peores del mundo en términos de distribución del ingreso, factor que se ha constituido en el mayor desafío a combatir.

La desaceleración que sufrió Chile en 1998 a causa de la crisis asiática que penetró en toda América Latina y de la exacerbada política monetaria contractiva que ejerció el Banco Central ese año, puso freno a un período de enorme prosperidad económica desarrollada por estos gobiernos democráticos.

Perspectivas Actuales

El buen manejo de la inflación fue uno de los indicadores utilizados por The Economist para posicionar a Chile como la séptima economía de mejor desempeño entre los países de la OCDE durante el 2023. En caída libre terminó la inflación el año 2023, indicador asociado al alza de precios que en diciembre anotó una variación mensual de -0,5% y cerró el año con un 3,9%, muy distante del 12,8% acumulado que anotó en 2022 y del peak inflacionario del 14,08% que alcanzó en agosto de ese año, el mayor registrado en las últimas tres décadas.

Lorena Flores, directora ejecutiva del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, afirma que es posible ser optimistas para este año. "El mercado del trabajo durante el 2023 se mostró resiliente. Si bien fue el primer año sin cuarentenas, se observaron inflaciones elevadas y estancamiento económico en muchos países y Chile no fue la excepción. Por ello, se esperaba un mayor impacto en el empleo, sin embargo, la mayoría de los empleos perdidos durante la pandemia se han ido recuperando".

Para el 2024, añade, “se pueden focalizar las políticas de empleo hacía estos dos grupos. En los mayores de 55, la reconversión puede jugar un rol importante, para lo cual la capacitación es fundamental. Además, en ambos grupos se pueden implementar medidas como el IFE laboral. Si el Gobierno pone los énfasis ahí, es posible mejorar. También será importante estar atentos a los sectores deprimidos. La construcción, por ejemplo, es fundamental, pues además moviliza muchos otros sectores.

Roberto Álvarez complementa que es probable que el mercado laboral pueda registrar “algo de crecimiento en los sectores exportadores, que ya se están recuperando bastante de los efectos negativos de la pandemia, pero -en general- el empleo agregado no debería presentar cambios importantes respecto de lo que se está viendo hoy”.

TAG: #Empleo

Lea también: