El Congreso chileno aprobó la reforma de pensiones, marcando la mayor transformación desde la implementación del sistema en 1981 durante la dictadura de Augusto Pinochet. Este sistema se basaba en la capitalización individual, donde los ahorros obligatorios de los trabajadores eran gestionados por administradoras privadas.
Era una de las principales promesas electorales del mandatario de izquierdas, Gabriel Boric, que logra sacar adelante una reforma menor a la que su Gobierno aspiraba, pero que mejora la situación actual y futura de los pensionados. Tras cuatro décadas, los empleadores volverán a aportar a las pensiones de los trabajadores.
“Este es un imperativo ético y un acto de justicia”, dijo Boric tras la aprobación. El proyecto del Ejecutivo, que se transformará en ley, no solo ha sido intensamente debatido en esta Administración, que comenzó en marzo de 2022, sino hace al menos 15 años. Gobiernos de distinto signo, como los de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, intentaron reformar el sistema ante la demanda social por los bajos montos de las jubilaciones, pero los presidentes solo lograron mejoras acotadas.
Principales Cambios y Novedades de la Reforma
La iniciativa contempla un alza gradual de la cotización: de un 10% que ahorran ahora todos los trabajadores del país, se subirá a un 17%, para estrechar la gran brecha que hoy existe entre lo que ganan mientras están activos y lo que reciben cuando jubilan. De la diferencia -un 8,5%-, un 7% deberá pagarla el empleador.
La nueva ley supondrá, además, un incremento de la Pensión Garantizada Universal (PGU) -un beneficio aprobado en el Gobierno de Piñera que consiste en la ayuda del Estado para las más bajas jubilaciones-, y, entre otros elementos, considera una compensación a las mujeres por las mayores expectativas de vida. Era uno de los grandes problemas del sistema que ahora se supera: la brecha de género entre los pensionados hombres y mujeres, que ganan menos a lo largo de su vida y tienen más vacíos por las labores de cuidados no remuneradas que desempeñan en sus hogares.
La principal novedad está en que el financiamiento de las pensiones deja de recaer exclusivamente sobre los trabajadores, pues los empleadores se encargarán de pagar un nuevo aporte del 8,5% de las cotizaciones, del cual un 7% corresponde a la renta imponible y el resto, el 1,5%, el que ya existe para cubrir el seguro de invalidez y sobrevivencia. La puesta en marcha de esta cotización se hará con una gradualidad de nueve años.
La distribución de este aporte será de un 4,5% para capitalización individual, lo que fortalecería las pensiones del futuro. El otro 4% será administrado por el Seguro Social, que se crea con esta reforma, y tendrá la siguiente composición: un 2,4% cubrirá las contingencias de invalidez y sobrevivencia y la compensación a mujeres que, por tener mayor expectativa de vida, han recibido montos menores en su jubilación respecto a los hombres. En tanto, el 1,5% restante financiará un beneficio por año cotizado, el cual será transitorio y con el que se pretende aumentar algunas pensiones.
Reacciones y Críticas a la Reforma
No solo los republicanos disintieron de la propuesta. A pesar de ser aprobada en el Congreso, la reforma fue criticada duramente por algunos diputados de la derecha y de la izquierda. Nathalie Castillo, una legisladora del oficialista Partido Comunista, rechazó que se mantengan las cuentas individuales: “Esperamos que esto cambie y en algún momento avancemos hacia un sistema de seguridad social real, sin miedo a los grupos económicos”. En tanto, Camila Flores, diputada de Renovación Nacional, formación política parte de Chile Vamos, de la derecha tradicional, votó en contra del proyecto por considerar que la iniciativa traerá más desempleo, incertidumbre y presión sobre el mercado laboral.
Los gremios empresariales han manifestado su preocupación por las consecuencias que pudiera tener este incremento. Susana Jiménez, presidenta de la Confederación de la Producción y Comercio (CPC), la asociación que agrupa a las mayores compañías en Chile, dijo en una entrevista con EL PAÍS que “la propuesta implica un costo demasiado alto para el empleador, en momentos en que enfrentamos una tasa alta de desempleo, mucha informalidad y baja productividad”.
Cuando el presidente Boric presentó su proyecto de reforma previsional el 2 de noviembre de 2022, hace más de dos años, proponía poner fin a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), instituciones privadas a cargo de recaudar e invertir los ahorros de los afiliados desde hace cuatro décadas. Pero esta idea fue descartada debido a que la oposición se negó a la desaparición de estas entidades financieras, mientras el oficialismo no tiene mayoría en el Parlamento.
Aunque se mantienen en el negocio, la futura ley incorpora cambios en sus operaciones. Se establece un nuevo sistema de carteras de referencias y de premios y castigos para las AFP basado en la rentabilidad de los fondos. Pero una de las modificaciones que más ha generado discusión está en la incorporación de una licitación de stock de afiliados, pues contempla que cada dos años se licitará el 10% de la cartera de los afiliados no cotizantes y se adjudicará a la administradora con menor comisión.
La entidad que gane este proceso no podrá subir la comisión ofertada durante cinco años. Este mecanismo ha despertado la molestia de los controladores estadounidenses de tres propietarios de AFP en Chile. En específico, el presidente y gerente general del American Council of Life Insurers, David Chavern, envió una carta al presidente Boric, este miércoles, indicando que la iniciativa pone “en riesgo los acuerdos internacionales de libre comercio”. La misiva tuvo una respuesta inmediata de los ministros de Hacienda, Mario Marcel, y del Trabajo, Jeannette Jara. “Las administradoras no son propietarias de los afiliados, no son propietarias del sistema de pensiones, no son propietarias de los ahorros”, dijo Marcel en la Cámara de Diputados.
El Papel del Estado y la Competencia en el Sistema
El economista Larraín plantea que se concede un papel más significativo al Estado: “Pasa a jugar un rol más importante en la gestión del sistema. Seguirá siendo fundamentalmente privado, pero el Estado tiene un rol más grande, relacionado con generar condiciones que favorezcan que en el mercado de las AFP o de pensiones privadas haya más competencia y los precios sean más bajos, lo que se materializa con el stock de licitación”.
Implicaciones Políticas y Perspectivas Futuras
La aprobación de la reforma coincide con un año en que se realizan elecciones presidenciales y parlamentarias en Chile. Para el analista político Harald Beyer, exministro de Educación en el primer mandato de Piñera y académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, no hay dudas de que el presidente sale fortalecido, aunque no se haya aprobado el diseño original que propuso al Congreso: “Boric no tiene grandes logros que exhibir durante su Gobierno. Pero la ciudadanía le reconocerá que tuvo que renunciar a sus aspiraciones para lograr un acuerdo para aprobar la reforma de pensiones”.
Pero no sería el único victorioso: Beyer asegura que Evelyn Matthei, candidata presidencial de Chile Vamos, la coalición de partidos de la derecha tradicional, saca provecho político porque en la recta final de la tramitación legislativa apoyó al proyecto, pero pidió esperar la postura del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) -un organismo público independiente y de carácter técnico- para conocer la sostenibilidad fiscal.
Considera como perdedores a la derecha más dura, representada en el Partido Republicano, fundado por José Antonio Kast, quien también aspira a ser presidente de Chile. Es un sector que votó en contra del cambio al modelo previsional: “Sus argumentos para estar en contra han sido defectuosos, y que quedarán descolocados porque la reforma, más allá de lo que muestran las encuestas ahora, caerá bien en la población”, dice Beyer.
Reacción de las AFP
La Asociación de AFP había mantenido absoluto silencio desde hace algunos meses, y no se había pronunciado respecto de las indicaciones que hace exactas dos semanas el gobierno ingresó a la reforma de pensiones, las que cambiaron el proyecto casi por completo. Sin embargo, minutos después de que este miércoles la Cámara de Diputados aprobó la reforma de pensiones, despachando así la iniciativa del Congreso, el gremio finalmente rompió el silencio.
En una declaración pública, la Asociación de AFP señaló: “Seguiremos trabajando con la mayor dedicación y profesionalismo para entregar el mejor servicio a los afiliados, continuar resguardando y haciendo crecer los ahorros de los trabajadores, e implementar cambios en tiempo y forma con la eficiencia que nos caracteriza”.
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