Las transformaciones producidas en la estructura económica y social de España desde 1960, y sobre todo desde su ingreso en la Unión Europea en 1986, han sido muy profundas. De ser un país atrasado hasta mediados del siglo XX, España se ha situado entre los 20 países con mayor renta per cápita del mundo.
Entre 1984 y 2007, la estructura productiva de la economía española ha cambiado radicalmente: ha pasado a convertirse en proveedora de servicios (públicos y privados), en detrimento del sector agrario e industrial, que no han cesado de perder peso en el PIB.
Al estallar la crisis de 2008, el aporte de los sectores al PIB, en porcentaje, era el siguiente:
- Agricultura y Pesca: 2,4%
- Industria y Energía: 15,5%
- Construcción: 10,4%
- Servicios: 63,2%
Hasta la incorporación de España en la unión económica y monetaria (el euro), en 1999, dichas inversiones fueron, en general, muy productivas. Asimismo, fueron complementadas con una serie de reformas de hondo calado, con el fin de superar muchas de las rigideces que aún subsistían del franquismo y las sobrevenidas de la crisis económica de los setenta. De tales reformas fueron un buen ejemplo las reconversiones industrial y bancaria, la liberalización de los alquileres en el sector inmobiliario, la del mercado del trabajo, la fiscal, de la seguridad social, la del sistema educativo, la gestión de las empresas públicas, etc.
Con la llegada de José María Aznar, que presidió el gobierno del PP entre 1996 y 2004, se inició un proceso de cambios que contribuyó decisivamente a orientar las inversiones hacia una economía muy especulativa, que acabaría generando un creciente endeudamiento y que también favoreció la corrupción.
Son destacables las tres medidas siguientes:
- La Ley 54/1997, del 27 de noviembre, sobre la regulación del sector eléctrico.
- La Ley 6/1998, del 13 de abril, sobre régimen del suelo.
- La cesión de una serie de competencias a las comunidades autónomas.
La política económica liberal del gobierno de Aznar es un factor clave para explicar el origen de la actual crisis económica. Dicha política no fue corregida, sino ampliada por el PSOE en los dos gobiernos que le siguieron, presididos por José M. Rodríguez Zapatero (2004-2011).
Otro hecho muy destacable, que también contribuyó decisivamente al endeudamiento, se relaciona con los bajos tipos de interés que posibilitó la entrada en vigor, en 1999, de la unión económica y monetaria, es decir, de la moneda única (el euro).
Como muestra la Tabla 1, a partir de 1999, la inversión comenzó a superar ampliamente la capacidad de ahorro interno para financiarla.
En la historia de España nunca ha existido tanta necesidad de financiación externa como la registrada entre 1999 y 2007, año este último en que alcanzó su máxima cota: 101,4 mil millones de euros, equivalente al 9,4 % del PIB.
| Año | Consumo | Ahorro | Inversión | Capacidad de Financiación |
|---|---|---|---|---|
| 1999 | ... | ... | ... | ... |
| 2000 | ... | ... | ... | ... |
| 2005 | ... | ... | ... | ... |
| 2006 | ... | ... | ... | ... |
| 2007 | ... | ... | ... | ... |
| 2008 | ... | ... | ... | ... |
| 2013 | ... | ... | ... | ... |
| Fuente: elaboración propia con datos de la Contabilidad Nacional de España (base 2010). INE. | ||||
Una vez desencadenada la crisis, se produjo una caída drástica tanto de las inversiones como del ahorro -más acentuada en la primera que en el segundo-, por lo que las necesidades de financiación externa comenzaron a disminuir hasta lograr que en 2013 se produjera nuevamente capacidad de financiación nacional (excedente de ahorro sobre inversión) de 6,5 mil millones de euros, equivalentes al 0,6 % del PIB.
Pero si tales recursos -en más de un 60% de la inversión total- se invierten en construcción de vivienda sin demanda y en obras públicas faraónicas o innecesarias, se acaba generando una burbuja inmobiliaria que, inevitablemente, ha de desembocar en crisis. Es lo que ocurrió a partir de 2008.
Como se desprende de la Tabla 2, en 2008 la población activa y la ocupada se habían incrementado en relación con la existente en 1984, en un 72,6% y 93,3%, respectivamente, y el paro lo había hecho en un 5%.
| Año | Población Activa | Población Ocupada | Paro |
|---|---|---|---|
| 1984 | ... | ... | ... |
| 2008 | ... | ... | ... |
| 2013 | ... | ... | ... |
| Fuente: elaboración propia con datos del INE | |||
En 2008, con 23.253,8 mil personas en el mercado del trabajo, España alcanzó prácticamente el máximo de población activa que ha tenido en su historia; la población ocupada alcanzó los 20.663,2 mil empleados, cota que nunca se ha superado, y el desempleo, aunque alto (2.590,6 mil), redujo su tasa hasta el 11,1% de la población activa, también una de las más bajas de todo este período.
En la primera década del siglo XXI, el saldo migratorio alcanzó los 4.275 personas, una intensidad nunca conocida en la historia de España.
En suma, el elevado crecimiento medio del período 1984-2007, que fue del 3,4% del PIB, no logró consolidar un modelo sostenible de desarrollo debido a que en su última fase -la de 1999 a 2007- las inversiones, en su inmensa mayoría, fueron de carácter especulativo y una buena parte financiadas a crédito.
Desde finales del siglo XX, debido a los bajos tipos de interés, los bancos estadounidenses comenzaron a conceder hipotecas sin control -sin valorar el riesgo de los tomadores- cuyo valor superaba con creces el de los bienes hipotecados.
En España, la crisis financiera internacional hizo saltar por los aires la burbuja inmobiliaria que se había ido generando desde mediados de la última década del siglo precedente. Por lo tanto, con o sin crisis internacional, España la hubiera padecido de todas formas, debido a las inversiones irrecuperables que se venían realizando.
En este nuevo paraíso económico, al que supuestamente había accedido España con el euro, se incrementó la demanda interna (el consumo y la inversión), que superó con creces el incremento del PIB (véase Tabla 1). El crecimiento de la demanda interna se hizo, en buena parte, a costa de un incremento del déficit exterior (el saldo de la balanza de bienes y servicios), con el consiguiente aumento de las necesidades de financiación externa que alcanzó, en 2006, los 82,3 mil millones de euros (8,2% del PIB).
TAG: #Pension

