La situación de las mujeres en el ámbito laboral y previsional en Chile ha sido objeto de debate y reformas a lo largo de los años. Este artículo explora la historia de la jubilación para amas de casa y los desafíos que enfrentan las mujeres trabajadoras en el país.

Participación Laboral Femenina y Brecha Salarial

Según el Censo 2002, las mujeres que trabajan representaban el 37% de la masa laboral del país. Si se toma en cuenta que en 1990, al momento de la recuperación de la democracia, esa participación llegaba al 31,7%, el crecimiento ha sido mezquino.

La situación se tornó de verdad incómoda cuando el 8 de noviembre pasado se conoció el ranking del Foro Económico Mundial que mide temas de igualdad de género en 131 países, en el que Chile ocupó el lugar 109 con su 38,5% de participación laboral femenina.

La brecha salarial con los hombres sigue siendo uno de los temas pendientes más importantes. En 2000, el sueldo promedio de las mujeres era de $212.432 pesos contra los $272.620 que recibían los hombres. En 2005, los montos no habían variado significativamente: $213.884 (US$ 407) versus $270.212 (US$ 514).

A la brecha salarial se agrega otro problema: una de cada cuatro trabajadoras no tiene contrato (en los hombres la relación es de 1 a 5), y 38,8 % no está cotizando en el sistema previsional (AFP).

Tabla: Brecha Salarial entre Hombres y Mujeres

Año Sueldo Promedio Mujeres (CLP) Sueldo Promedio Hombres (CLP)
2000 212.432 272.620
2005 213.884 270.212

Iniciativas Gubernamentales y Reformas

Aunque el gobierno de Bachelet adoptó un novedoso Código de Buenas Prácticas Laborales para poner fin a las inequidades de género en el sector público, un estudio de la Organización Internacional del Trabajo de febrero de 2007 indica que la mayor brecha de salarios entre hombres y mujeres se da entre los empleados públicos.

De allí que en agosto de este año Bachelet decidiera agilizar un proyecto de ley que se tramita en la Cámara de Diputados y que obliga a las empresas de más de 50 trabajadores a llevar un registro de cargos y funciones y establecer un procedimiento interno para dar respuesta a reclamos escritos por infracción al principio de igualdad.

El pasado lunes 30 de abril, veinticuatro horas antes de la celebración del Día del Trabajador, la vicepresidenta de la Central Unitaria de Trabajadores, María Rozas, lanzó una denuncia que provocó estupor.

Rozas acusó a los dueños y ejecutivos de los supermercados Santa Isabel, una de las grandes cadenas del país, a obligar a sus cajeras a no abandonar por ningún motivo su puesto de trabajo ni siquiera para ir al baño. Patricia Silva, directora nacional del Trabajo, reconoció que existen denuncias de este tipo, pero el holding negó rotundamente los cargos.

La denuncia se produjo poco después de que la Presidenta Bachelet anunciara un proyecto de ley para crear el “Defensor de los Trabajadores”.

El Sistema Previsional y la Situación de las Mujeres

Según Lissette García, subsecretaria de Previsión Social, cerca del 52% de las pensiones en Chile son mínimas (entre US$ 125 y US$ 155 al tipo de cambio promedio de 2007) y de ese 52%, un 72% corresponde a mujeres.

El actual sistema previsional discrimina a las mujeres no sólo en su diseño sino por la forma en que está organizado el sistema laboral. Las mujeres tenemos trabajos más precarios, más tasas de desempleo, más lagunas previsionales, menos estabilidad laboral y más informalidad.

Como la pensión se calcula proyectando la cantidad de dinero por la cantidad de años probables de vida, y las mujeres tenemos una expectativa de vida más larga que los hombres, recibimos menos dinero. Por ello, el proyecto de reforma previsional propone eliminar el requisito de 20 años de cotizaciones.

Y si una persona no ha cotizado nunca, puede optar a la pensión solidaria de $75.000. Margarita María Errázuriz, vicepresidenta de Comunidad Mujer, trabajó con la comisión que analizó la reforma y estima que el aspecto más relevante de la propuesta es “la Pensión Básica Solidaria para todas las mujeres del 60% de más bajos recursos, cualquiera sea su actividad laboral.

La pensión básica solidaria partiría en julio de 2008 con un monto de $60.000 (US$ 115). El Sernam también impulsó la consideración de un “bono de maternidad”como reconocimiento del Estado a la crianza que realizan las mujeres y por las interrupciones que el embarazo pueda provocar en sus ahorros previsionales.

Desafíos Adicionales: Cuidado Infantil y Conciliación Laboral

Uno de los principales problemas de la mujer trabajadora es el cuidado de los niños. En estos 19 meses de gobierno hemos construido más de 1.200 salas cunas.

El jardín infantil de la Junji (Junta Nacional de Jardines Infantiles) que está acá no da abasto y, por su horario, no cubre las necesidades de la mujer trabajadora. Los niños deben ser retirados entre las 16:30 ó 17:00 y este jardín no tiene extensión.

Por eso, muchas veces el hijo mayor tiene que cuidar al hermanito después de las 16:00. Las madres se demoran hasta una hora y media en trasladarse del trabajo a la casa.

La Villa San Gabriel es un conjunto de 856 viviendas sociales y es un ejemplo de cómo las mujeres se han visto obligadas a incorporarse al trabajo. La mayor parte de las mujeres de la villa se desempeña como empleada doméstica o en empresas de aseo.

La mayoría de las mujeres que llegamos a esta villa éramos dueñas de casa y ahora casi el 80% trabaja para no perder la casa y cubrir los gastos de la familia.

Otro punto significativo para respaldar a las jefas de hogar es la nueva Ley de Pensiones de Alimentos, promulgada por Bachelet el 22 de diciembre de 2006, y que en lo sustantivo endureció las sanciones para los progenitores que no aportan sostén a sus hijos.

En otro acápite de la ambiciosa carpeta de apoyo a la mujer impulsada por Bachelet, el 31 de enero de 2007 se promulgó la nueva Ley de Amamantamiento -después de 10 años de tramitación en el Congreso- y que amplía a todas las trabajadoras el derecho a una hora diaria para amamantar o alimentar a sus hijos de menos de 2 años.

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