En general, tengo una rutina bien marcada en mi vida. Soy bastante estructurada en varias cosas. La estructura es algo que me define como persona y en términos de identidad.

No quiere decir que sea un robot, pero siento que mi vida es demasiado organizada. Tiendo a eso, me lo dicen todo el tiempo y lo comprendo. Pero siento que me ha traído beneficios, por ejemplo, el tener las ideas clarísimas en todos los aspectos.

Tomar decisiones con mi personalidad es más rápido, a pesar de que antes no era así. Miro las cosas con demasiada frialdad y eso ha sido algo que he logrado recabar de los trabajos. El problema es que en ocasiones esto no lo veo tan positivo porque me he pasado un poco al extremo y debo controlarlo.

Aún así, la estructura me gusta, las cosas me salen rápido, y eso me permite aprovechar las oportunidades. Internamente tenía un proyecto de investigación a largo plazo, casi como para la vida, pero todavía sin forma. Ahora sí.

En tercero o cuarto año ya había comenzado mi rutina actual, algo obsesiva con el proyecto. De repente, me pasa que ocupo tiempos que no son destinados al estudio, y todavía mi mente está ahí. Estoy viendo una serie y se me ocurre una idea.

Creo que eso antes no pasaba, hubiese estado viendo series feliz de la vida. La investigación tiene un lugar central en mi vida. Me gusta lo que estoy haciendo y me he obsesionado un poco con el tema para lograr abordarlo desde distintas aristas.

Estoy trabajando la historia de las industrias, y en este caso, me concentro en textiles de Tomé. Particularmente estudio los sistemas de control social que ejercen los empresarios sobre los trabajadores. La investigación está en el centro de mi vida, es la prioridad.

Hasta el punto que, por ejemplo, viendo The Crown, vinculé lo que pasaba con un derrumbe de un pueblo minero. Había unas casas y dije “No, esta es una población obrera” porque las casas son todas iguales, al lado de una mina. Y después decía: "Basta, basta". No puedo mirar una serie tranquila sin pensar en lo otro.

La importancia del ocio y el equilibrio

Respecto a los tiempos libres, es complicado llamar “ocio” a las actividades propias del estallido social. Tenía mis momentos de ocio los viernes antes del estallido, ahí claramente carreteaba con mis compañeros en la universidad. A partir de la bitácora me di cuenta de que gran parte de las actividades que realizo las hago sola, tanto el estudio o a veces cocinar en la casa, y que mis tiempos de ocio son escasos y puntuales, no son espontáneos durante la semana, sino que se limitan al viernes.

Mi vida es muy esquemática, así que creo que me puede faltar un poco de ocio, más allá de si eso ayuda o no. Si comparo mis rutinas con unos años atrás puedo notar cambios, antes no era tan estructurada y tenía ideas en mi cabeza de todos lados.

Paralelamente, ahora los reventones de carrete son más constantes. Antes me quedaba más en la casa, relajada, viendo tele o cosas así. Ahora no. Desde tercero todos los viernes es sagrado y constante. Me he vuelto más estructurada, con mayor intensidad en lectura, estudios, y producción, pero a la vez, mi espacio de reventón y ocio ha sido más constante e intenso.

Lo único que ha continuado es el ser estudiosa y un poco ñoña. Creo que estas transformaciones son más bien personales. La necesidad de tener más reventones de carrete, la nostalgia de que luego voy a terminar, y ese análisis de que no había hecho ese tipo de cosas durante los años anteriores, me obligan a hacerlo ahora.

Y es raro porque mis compañeros tienen una edad diferente a la mía, mis 28 años no se condicen con la edad de mis compañeros, entonces ahí surge un tema que me influye desde lo externo. Si fuera por mi edad debería estar en mi casa tomándome una chelita, cómoda en casa, picoteando algo. Y no, estoy acá con mis compañeros carreteando en los pastos y lo disfruto.

La influencia de la tecnología

Además, la organización de mis tiempos está condicionada por la tecnología. El celular ya me tiene aburrida, pero sigo usándolo, sigo pegada a él. El computador es el que norma mi trabajo. Al momento de despertar lo abro y lo ocupo durante todo el día. Lo uso para todo. Termino de estudiar algo, me canso y voy a Netflix. Entonces me mantengo ahí. Incluso si me llega la culpa sigue siendo frente a él.

Evaluación del trabajo y el éxito

Mi trabajo lo evalúo desde dos dimensiones, interna y externa. La primera depende del uso de fuentes que tiene que ser muy completo y abarcar todo lo que estoy tratando. El trabajo debe quedar irrompible. Y la segunda es la opinión del profesor que me acompaña, el cual es muy exigente. Por ejemplo, a veces me revisa un trabajo y me detalla errores desde la coma hasta la comprensión de textos.

En el campo de la historiografía los criterios tienen relación con la presentación de mis trabajos, el que acepten mis postulaciones, cosa que no suele suceder muy rápido. Puede sonar burdo, pero la aceptación me dice que lo que estoy haciendo es entendible, es claro y es interesante, más allá de que la mayoría de la gente lo encuentre aburrido, porque la historia industrial tampoco es entretenida para toda la gente.

Creo que el éxito genera mucho ego pero también refuerza el trabajo. Los estudios y el éxito profesional son una de las cosas que más me validan conmigo misma. Si me concentro en los estudios es porque siento que tengo talento para ello y en ese espacio veo que se concreta mi éxito, a pesar de que siento que lo tengo para otras cosas.

Tiempos de ocio y relaciones personales

Durante la semana mis tiempos de ocio son más bien solitarios. Veo series en Netflix y a veces fumo marihuana cuando estoy muy reventada. También me pongo a ver documentales. Pero el viernes es mi día. Al terminar las clases -como a las dos de la tarde- me relajo y carreteamos con mis compañeros hasta la noche en que nos vamos a otro lado. Ahí es más que nada tomar algo, fumar, jugar en las casas de mis compañeros.

Los tiempos de ocio los comparto netamente con mis amigos. Acá en Santiago vivo con una familia amiga porque soy de región, entonces es poco el contacto que mantengo con mi familia, más allá de los días que de repente viajo. Acá comparto con ellos, o sea, la tía con la que vivo llega los sábados después del trabajo y normalmente ese tiempo lo destino a estar con ellos, conversar, ver tele, compartir.

Para mí el ocio es justo el momento de rellenarse para lo que viene después, que es la producción. De hecho, nunca lo he pensado como algo negativo, incluso con mi obsesión por el trabajo. En primero tuvimos un profe que nos hablaba siempre del concepto de ocio en la Edad Media, ahí entendí el significado de seguir haciendo cosas. Para mí es un momento de producción y de relajo a la vez.

En mi campo el ocio es fundamental porque si no, estaríamos locos. O ya estamos, porque nuestra salud mental no es para nada buena. Siempre estamos exigiéndonos más. Yo no soy la única, tengo todos mis compañeros en la misma. Pero siempre hay un grupo -como de cuatro o cinco- que son los que están produciendo, escribiendo artículos y metidos en proyectos. Yo pertenezco a él, y lamentablemente, somos los más enfermizos en ese mundo de producir. Por lo mismo el ocio es fundamental.

Salud, viajes y futuro

Me enfermo muy poco y lo valoro enormemente. Porque cuando me pasa me da muy fuerte y me siento inútil. Más que porque no produzca, porque no sé qué hacer. Lo bueno es que han sido muy pocas veces. Ahora con la “vejez” como que los resfriados son más brígidos, pero en general, como es escaso, creo que las pocas veces han sido catastróficas en mi vida. Justamente porque me siento…no sé si inútil, pero hay un tema físico, no me gusta sentirme enferma, me molesta el cuerpo.

Respecto a las vacaciones tengo mis momentos de relajo y realizo viajes. Me gusta mucho hacerlo. Pero siempre que lo hago priorizo lugares que se relacionen con lo que me gusta y con lo que trabajo en general. Entonces, en ese sentido, no sé si me desconecto mucho, aunque voy feliz porque me gusta el tema de la industria.

Los tiempos libres, como fines de semana y feriados, normalmente los tomo como tal. Los domingo cocino, después de comer viene la sobremesa y así, entonces es un día donde no estudio ni hago nada. Los sábados siempre tengo más flojera porque vengo llegando del carrete.

He pensado sobre el retiro y no me parece una condena. Sí creo importante y necesario mantenerse vigente por largos años. Para recibir una jubilación hay que ganar proyectos Fondecyt que financien algo y tener ingresos, si no, no hay pensión. Mi meta de vida es mantenerme vigente y cuerda para poder esperar eso porque no sé si de las jubilaciones puedo esperar algo.

Quizás con el estallido social ahora sí, aunque es difícil porque nuestra historia nos dice que siempre ha sido difícil cambiar las cosas de un momento a otro. Aparte, la vida de investigación está conectada con el mundo laboral directamente porque actualmente te exigen investigar dentro de la academia.

Yo veo en la facultad profes que siguen trabajando cuando ya no se sienten facultados. Eso puede cambiar, pero por lo menos a mí me preocupa mantenerme vigente y cuerda a cierta edad.

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