El sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile ha sido durante décadas objeto de debate público debido a su impacto en las pensiones de los trabajadores. Este modelo de capitalización individual, instaurado en 1981, busca que los aportes mensuales de los trabajadores sean invertidos en el mercado de capitales para generar rentabilidad y financiar una pensión en la etapa de jubilación.

El Seminario "Sistema de Pensiones y su Futuro en Chile"

Las bajas pensiones bajo el sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) fue uno de los temas centrales del seminario "Sistema de Pensiones y su Futuro en Chile". Propuestas para mejorar el actual sistema previsional de nuestro país y distintas visiones sobre el futuro de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en el marco del proceso constituyente fueron parte del debate que se desarrolló en el seminario.

El cónclave fue moderado por Pedro Hidalgo y contó con la participación de Alejandra Cox, Rodrigo Valdés, Andras Uthoff, y José Luis Ruiz.

Durante el encuentro, Alejandra Cox, indicó que Chile tiene un sistema de pensiones mixto, en donde existen beneficios por parte del Estado más un ahorro previsional voluntario y/o obligatorio, tal como ocurre en Nueva Zelanda, Australia, México y otros países. Respecto al bajo nivel de pensiones que existe en Chile, señaló que "se explican por una baja tasa de cotización, múltiples lagunas, aumento en las expectativas de vida y una disminución de la atención al costo para los afiliados".

Por otra parte, Rodrigo Valdés señaló que, según la encuesta CASEN 2020, en Chile existe una mayor cantidad de jóvenes en situación de extrema pobreza en comparación a los adultos mayores. Es por esta razón que el ex Ministro de Hacienda hizo hincapié en considerar a los más jóvenes de nuestro país en el pilar solidario.

Andras Uthoff, en tanto, comentó que uno de los principales problemas de nuestro sistema de pensiones es la incompatibilidad entre los principios de equivalencia y de solidaridad, en donde existe una generación ya pensionada con ahorros insuficientes.

Por último, José Luis Ruiz, expuso sobre la relación entre trabajadores activos y pasivos en Chile y el resto del mundo, evidenciando una notable disminución en los trabajadores activos para el futuro. También comentó sobre la rentabilidad real de los fondos de pensiones, desde el Fondo A, considerado como el más riesgoso, hasta el Fondo E, señalado como el más conservador, el cual anotó la peor caída en los últimos 12 meses.

Críticas al Sistema de AFP

El sistema de AFP es malo. Los políticos no hacen nada, como no se dan cuenta la injusticia que se comete con las personas, especialmente con las mujeres, no es aceptable que tengamos que esperar 5 años para recibir la pgu y personas que nunca cotizaron lo reciban. Cuantos años han pasado y todavía seguimos en lo mismo. Todo esto es injusto,los políticos no hacen nada,sólo calientan el asiento y se basan en estupideces .Y opino lo mismo que la Sra Norma,porqué no se incluye a las mujeres jubiladas de menos de 65 años en la pgu,lo encuentro muy injusto, ya que nos sacamos la mugre trabajando y sacamos una misera pensión.

Seamos claros. Es injusto que si trabaje 35 a 40 años. Tenga la misma pgu de una mujer que nunca trabajo fuera de su casa. No es un incentivo para que la mujer salga a trabajar. Como se entiende que hagan reformas en que me obliguen asumir perdidas, aumentaron los riesgos sin control, eliminaron la rentabilidad garantiza. Leguslan a nuestras espaldas. Luego. los ex presidentes le significan al estado mensualmente aproximadamente 20.000.000 por cada uno. Luego de haber ejercido el cargo por cuatro años. Este último punto, me parece abusivo a costa de los más pobres. Ademas agregaron impuestos a las libretas de ahorros. Esto fue en periodos de la concertación. Goboetnos socialistas. Verguenza.

Solo hay que aumentar el. porcentaje. Los sueldos son bajos pero contemos las firmes. Cuantos empleados quieren capacitarse y ascender? El problema es complejo. Cuanto empleados. Le dicen al empleador impongame por menos? de lo contrario pierdo los beneficios que me da el estado?!

Problema no es el monto que se ahorra para la jubilación, sino también el hecho que no se garantice que el ahorro existirá para la jubilación.

Estarías dispuesto a apartar 1000 pesos mensuales para terminar con pobreza en jubilación? Estarías dispuesto a apartar 2500 pesos mensuales para que cada niño que nace tenga jubilación digna?

Estado no hará nada mientras sea estado político, los políticos sólo miran sus propios intereses. Los tres comentarios leidos, solo dan cuenta de no salir del sistema actual, de una socieda individualista y egoista. Tenemos que entender que hoy, solos, no es posible surgir en ningun ambito si no nos colaboramos.

El sistema AFP ES MALO . Tengo un medio hermano y jubilamos casi juntos. Y en la reforma tampoco se toca el tema. Además no se habla del presente ni de los conflictos que tienen los países mejores económicamente que nosotros. Reforma, Sí. Rp. No vale el pasado.

“El Presidente se queda a mitad de camino: no enfrenta las fallas estructurales de la privatización del sistema de pensiones que impulsó su hermano”, señala Carlos Huneeus en esta columna sobre la reforma previsional. Los cambios, sostiene, debiesen partir por reconocer que las AFP no cumplieron su promesa original: “Entregar mejores pensiones que el sistema de reparto”.

Huneeus advierte que también se debe sincerar que el sistema falla por deficiencias estructurales del mercado del trabajo, como inestabilidad laboral y bajos sueldos: “Ha habido una inercia institucional de parte de los sucesivos gobiernos, el Congreso, las AFP y el sistema financiero, al no enfrentar esas fallas”. Así, la democracia no está cumpliendo una función pública a la cual se comprometió a través de las AFP.

En 1980, el abogado William Thayer, explicitó su escepticismo respecto del nuevo sistema privado de pensiones impuesto ese año. Conocedor de las complejidades de la previsión chilena -que había sido antes objeto de estudio por varios gobiernos democráticos-, no se sumó a las opiniones optimistas que dieron entonces sus promotores en el gobierno y en el sector privado. Esta advertencia cobra actualidad, porque la reforma al sistema de pensiones recién anunciada por el Presidente Sebastián Piñera se propone corregir sus importantes debilidades y carencias -las cuales son muy visibles- antes que se cumpla el plazo de 40 años que señaló Thayer.

Las AFP y su Rentabilidad

Basado en el aporte individual de los trabajadores de un 10% de sus remuneraciones a una cuenta personal en una AFP, la cual se encarga de administrar estos recursos, logrando una alta rentabilidad (8% promedio anual), ha creado un fondo de ahorro que asciende a US$200.000 millones, al cual se le incorporan US$7.000 millones anualmente.

Las AFP no cumplen la función y promesa para la cual fueron creadas: entregar mejores pensiones que las del sistema de reparto. En efecto, ellas son bajísimas, sin cubrir las necesidades mínimas de un trabajador que jubila a la edad que le permite la ley; perjudica a las mujeres, un sector de los trabajadores no está integrado al sistema, etc. (Solimano, 2017). Esto quiere decir que la democracia no cumple una función pública a la cual se ha comprometido a través de las AFP.

Las AFP se defienden argumentando que han cumplido su función, porque han administrado responsablemente los fondos de los cotizantes y han tenido una alta rentabilidad. Estos planteamientos aluden a una arista que no tiene que ver con el monto de las pensiones, sino al destino de las cotizaciones de los trabajadores.

El sistema privado de pensiones tiene fallas estructurales, las cuales se encuentran en el mercado del trabajo. Los empresarios, por tanto, tienen una cuota de responsabilidad en esta incapacidad de las AFP. Este mercado se caracteriza por la inestabilidad laboral, los bajos sueldos, el rechazo al trabajo de las mujeres, etc. Estos problemas han sido silenciados por las AFP y por sus partidarios. Aquí ha operado un efecto path dependence que agrava la crisis del sistema de pensiones y hace cada vez más difícil su reforma.

Solo el abogado Guillermo Arthur, ex presidente de la Asociación de AFP (1999-2014) y ex ministro del Trabajo de Pinochet, se refirió en 2013 al impacto determinante del mercado laboral en el monto de las pensiones: «El monto de la pensión depende de la regularidad con la que un trabajador hizo cotizaciones. Quienes cotizaron regularmente tendrán muy buenas pensiones, no así los que no lo hicieron.

El fracaso de las AFP para cumplir su función propia no es el único problema que enfrenta el sistema privado de pensiones. Además, tiene una débil legitimidad ante la sociedad, porque reciben una baja confianza de la ciudadanía. Peor aún, las AFP se ubican entre las instituciones que reciben la menor confianza ciudadana.

Desde que se incluyó a las AFP en la pregunta sobre la confianza en las instituciones (encuesta de 1996), éstas recibieron un moderado respaldo ciudadano (32%), muy superior al que obtuvieron los partidos (14%) y por arriba del Senado (27%) y la Cámara de Diputados (26%). Desde entonces, ese nivel de confianza no se consolidaría, sino que tendría importantes variaciones, cayendo al 19% en la encuesta de 2001, subiendo después al 29% en 2005, para llegar al 30% en 2008. Este último resultado se puede explicar porque ese año se aprobó una importante reforma, con la creación del Pilar Solidario.

Las AFP tienen un tercer problema político: administran con amplia autonomía los fondos de pensiones, que han alcanzado una gigantesca dimensión, superior al PIB. Ante esta ausencia del Estado, se ha consolidado un enorme poder económico y político en una industria altamente concentrada en solo seis AFP: Habitat, Provida, Cuprum, Capital, Planvital y Modelo. Cuatro de ellas -Provida, Cuprum, Capital y Planvital- son controladas por multinacionales extranjeras, las cuales siguen las orientaciones y prioridades de sus casas matrices, con la consiguiente tensión con los intereses nacionales.

Habitat es controlada por un grupo económico, la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), el 11º grupo económico según el ranking elaborado por la Universidad del Desarrollo, que tiene un gran poder político, especialmente a través de la participación en la construcción de obras públicas. “Ha habido una inercia institucional de parte de los sucesivos gobiernos, el Congreso Nacional, las AFP y las instituciones del sistema financiero, al no enfrentar esas fallas”.

Volviendo al punto inicial, las medidas anunciadas por el Presidente Piñera para perfeccionar el sistema privado de pensiones, no reconocen la magnitud de sus problemas y no apuntan a romper la inercia institucional aquí reseñada. No ha sincerado el efecto concreto de las medidas, que serán de mediano y largo plazo (20 años); tampoco ha precisado los costos fiscales de las mejoras de las pensiones, que obligará al aumento del gasto fiscal. Sus propuestas son contradictorias con otras políticas del gobierno, como la reforma tributaria, que plantea bajar el impuesto a los más ricos. Ambos objetivos son incompatibles entre sí.

El sistema de pensiones es una función pública, en que el Estado ha estado presente con aportes económicos desde su creación en 1980. La práctica del sistema privado de pensiones en estos 38 años, ha demostrado lo inexacta que fue la afirmación que hizo el entonces ministro José Piñera cuando dijo: “El costo de la reforma para el fisco es cero” (El Mercurio, 15/11/1980).

Pese a esta creciente injerencia del Estado en el sistema privado de pensiones, las AFP mantienen el poder económico y exigen una amplia autonomía para actuar, buscando ser un Estado dentro del Estado. Altos ejecutivos de las AFP han planteado esta tesis, que, por razones de espacio, no se pueden reproducir aquí, siendo Habitat la que ostenta una activa tradición en esa perspectiva. El poder acumulado por las AFP no puede continuar, porque afecta intereses nacionales de enorme importancia y de largo plazo. Este es un cambio mayor, porque hay intereses económicos y visiones ideológicas que apoyan el sistema de AFP (neoliberalismo radical e individualismo, que esconden las enormes desigualdades económicas y políticas).

“El fracaso de las AFP para cumplir su función propia no es el único problema. Una nueva política de pensiones debe alejarse de la visión ideológica que idealiza al mercado y a los empresarios, tolera altos grados de patronage y rechaza la intervención del Estado en la economía y en decisiones estratégicas del país, aunque no tiene problemas en buscar financiamiento económico para las empresas. Ello requiere otro paradigma económico al dominante, lo cual implica abandonar los componentes de neoliberalismo radical que lo caracteriza, muy distintos al neoliberalismo moderado y democrático de Margaret Thatcher, que impulsó una transformación económica con la privatización de empresas públicas sin que sus altos ejecutivos se quedaran con su control cuando pasaron al sector privado.

Parafraseando a Clemenceau, el sistema privado de pensiones es demasiado importante para Chile como para seguir entregándolo al control de expertos (ingenieros y economistas) y de las AFP. Es hora que el Estado rompa con la inercia que ha dominado su larga historia, abra un debate nacional sobre la crisis del sistema de pensiones y convoque a un gran acuerdo nacional. Ese esfuerzo nacional debe superar los prejuicios ideológicos y debe imponerse a los intereses económicos, para traducirse en la construcción de instituciones públicas que aseguren que Chile tenga un sistema de pensiones de acuerdo a su nivel económico, para todos y no para una minoría.

Investigaciones y Percepciones Ciudadanas

Los investigadores de Fundación SOL analizan el sistema de pensiones y sus alcances en la sociedad chilena. "La lucha por la seguridad social es histórica para la clase trabajadora y desde ahí se ha levantado durante los últimos años. Difícilmente se encontrarán soluciones a los problemas si se repiten las mismas fórmulas que ya han fracasado.

Al mes de septiembre de 2023, el sistema de AFP conformado por apenas 7 empresas acumuló ganancias por más de $349 mil millones, logrando un incremento de un 11,4% en comparación a los resultados obtenidos a septiembre del año anterior. A contracara de estos suculentos resultados tenemos la rentabilidad de los fondos de pensiones que administran las AFP.

Podríamos decir, sin miedo a que sea descabellado, que el principal objetivo de un sistema previsional es financiar pensiones suficientes. En Chile el salario mínimo se encuentra establecido en $460.000 brutos (equivalente a $373.796 líquidos), este monto sirve de referencia para el resto de los salarios. Según datos de la Superintendencia de Pensiones, la mitad de quienes recibieron su primera pensión autofinanciada de vejez en septiembre de 2023 alcanzaron un monto inferior a $89.771. Por otra parte, si observamos a quienes cotizaron entre 35 y 40 años, vemos que el 50% alcanzó un monto menor a $285.600. Entonces, ¿a quiénes beneficia el sistema de AFP?

La crisis previsional es también una crisis para la reproducción de la vida. Es imposible subsistir con los montos de las pensiones que paga el sistema privado de AFP, por lo cual este termina siendo totalmente dependiente de gasto público para incrementar el monto de las pensiones. Acá surge la pregunta, ¿es posible tener un sistema contributivo, que sí pague pensiones suficientes?

En este sentido, el estudio agrega que las personas que participaron del estudio perciben que modelo que gestionan las administradoras de fondos de pensiones, “beneficia más a las AFP que a los propios cotizantes”.

En el estudio se desprenden diversos hallazgos que sistematizan la percepción ciudadana pesquisada en la investigación. En línea crítica de las principales revelaciones que arrojaron los focus group y encuentros regionales desarrollados durante la investigación respecto de las administradoras de pensiones, se encuentra la “profunda decepción de la ciudadanía con el sistema de AFP dada la baja rentabilidad y las comisiones cobradas”. En todo caso, los especialistas y expertos que participaron de la investigación sostienen que “el sistema es perfectible”.

A partir de los datos recopilados en el trabajo de campo de la investigación, la primera conclusión del equipo ejecutor del estudio indica que “existe un amplio consenso entre la ciudadanía respecto de que el sistema actual de pensiones no garantiza un monto suficiente para que a futuro los pensionados vivan un retiro en condiciones favorables y dignas”. Junto a ello, los ejecutores del estudio “coinciden en la necesidad de gestionar más y mejores condiciones para las mujeres para suplir las lagunas previsionales que implican la maternidad y las labores de cuidadoras que en ellas culturalmente recaen”.

A lo anterior se suman propuestas incorporadas en el estudio. Entre otras, se propone que el objetivo de proveer pensiones es que “permitan a los jubilados mantener un nivel de vida razonable y no caer en la pobreza”.

El Riesgo de Mercado en el Sistema de AFP

Uno de los pilares fundamentales del sistema es la inversión en mercados financieros, lo que implica una exposición inherente a la volatilidad y los ciclos económicos. Aunque esta estrategia puede generar altos rendimientos en periodos de bonanza, también enfrenta caídas significativas durante crisis económicas, afectando el saldo acumulado en las cuentas individuales.

Desde una perspectiva de teoría financiera, la diversificación busca mitigar riesgos, pero no los elimina por completo, especialmente frente a choques sistémicos en el mercado de valores.

Crisis financieras globales como la del 2008 y la pandemia de COVID-19 han generado pérdidas importantes en los fondos previsionales, reduciendo los saldos acumulados y, por ende, las pensiones proyectadas. La disminución estructural de las tasas de rentabilidad en los mercados financieros internacionales, influenciada por factores como tasas de interés bajas, la desaceleración económica global y avances de la crisis climática, ha agravado esta situación.

El sistema, al depender exclusivamente del desempeño del mercado, expone a los trabajadores a un riesgo financiero que no controlan, transformando el ahorro previsional en una suerte de inversión especulativa obligatoria en el mercado de capitales internacional.

Evidencia del “Fracaso” del Sistema

Los resultados del modelo de AFP han demostrado que, para una gran parte de los jubilados, las pensiones entregadas no son suficientes para cubrir sus necesidades básicas.

El promedio de las pensiones autofinanciadas es significativamente inferior al salario mínimo y a la línea de pobreza en el caso de las mujeres. Un porcentaje importante de trabajadores que cotizan regularmente durante su vida laboral obtiene pensiones que representan menos del 25% de su último sueldo.

Esto lleva a una brecha entre las expectativas y la realidad, derivada no solo de factores como la informalidad laboral y la baja densidad de cotizaciones, sino también del diseño mismo del sistema, que transfiere el riesgo financiero completamente al cotizante o mejor dicho a la clase trabajadora, no a los grandes capitales, ellos utilizan estos recursos para hacer grandes negocios, sin asumir grandes riesgos.

Las Reformas y sus Limitaciones

A pesar de las reformas propuestas y los esfuerzos por introducir un componente de solidaridad intergeneracional o aumentar las cotizaciones, estos ajustes no abordan el problema estructural del riesgo de mercado. Un ejemplo reciente es el impacto de la volatilidad en los multifondos (A al E), donde los más expuestos al mercado de renta variable (A, B y C) han mostrado pérdidas significativas en momentos de crisis económica y actuales pandemias. Este fenómeno refuerza la percepción de que el sistema no garantiza estabilidad ni predictibilidad para los pensionados.

Una Reflexión sobre la Teoría Financiera

Desde la perspectiva de la gestión del riesgo, el sistema de AFP no cumple con los principios básicos de protección social, ya que:

  • No garantiza un nivel mínimo de ingresos en la jubilación, dejando a los individuos expuestos a los vaivenes del mercado nacional e internacional.
  • La lógica de maximización de rentabilidad, que beneficia principalmente a las administradoras, no se alinea necesariamente con los objetivos de seguridad y estabilidad que requiere un sistema previsional.

En un marco teórico, las pensiones deberían ser tratadas como un activo de bajo riesgo, similar a un bono gubernamental, que permita estabilidad y previsibilidad a largo plazo. Sin embargo, en el sistema chileno, los ahorros previsionales se manejan como si fueran instrumentos de renta variable, donde el retorno esperado es incierto.

El Sistema de Reparto

En condiciones de laboratorio el sistema de reparto al principio parece atractivo y aparentemente ventajoso. Como en todo esquema piramidal, cuando se inicia la cadena, los beneficios pueden ser generosos pues todos aportan y casi nadie se jubila. Pero pasa el tiempo y hay que comenzar a pagar las jubilaciones prometidas por ley a los trabajadores.

El sistema de reparto es también inviable por razones estrictamente demográficas. Pues hay dos fenómenos indisociables del desarrollo: la caída de la tasa de natalidad y el aumento de las expectativas de vida. En este contexto, el sistema está obligado a financiar las pensiones prometidas de una creciente masa de pensionados con los aportes de un contingente de trabajadores activos que no crece en la misma proporción, sino en otra menor. Aquellos mayores de 65 años se transforman en una proporción creciente de la población.

El pecado original del sistema consiste en romper, en despedazar, el nexo fundamental que debe existir en toda institución humana entre aportes y beneficios, entre derechos y responsabilidades, entre lo que se aporta y lo que se recibe. Además, al uniformar en términos absolutos las aspiraciones previsionales de la gente, el régimen de reparto deja a los individuos en un callejón sin salida. No toda la gente tiene las mismas aspiraciones. Las instituciones que se conciben suponiendo que todas las personas piensan igual y quieren lo mismo van irremediablemente al fracaso. Tal supuesto es falso y especialmente erróneo en materias previsionales. No toda la gente aprecia la jubilación como un beneficio. Lo que para unos es un ideal que tratan de anticipar en el tiempo todo lo que más puedan, para otros es una verdadera condena: quisieran no jubilarse jamás. Lo que para unos es motivo de alarma y preocupación -la vejez- para otros es fuente de confianza y tranquilidad.

Los sistemas que intentan quitarle a la gente lo que la gente tiene de distinto, en el fondo desafían la naturaleza humana y se exponen a ser burlados. Las preferencias personales buscan una vía de escape y, al no encontrarla por los conductos regulares, terminan evadiéndose por los resquicios de la excepción y el privilegio. En último término, lo que sucede es que la realidad no cabe en un sistema de reparto. Y no cabe porque es un esquema contra natura.

Conclusiones

El sistema de AFP chileno, basado en la capitalización individual y la inversión en mercados financieros, ha demostrado ser incapaz de cumplir su objetivo principal: garantizar pensiones dignas y estables para los trabajadores. Este modelo transfiere el riesgo financiero directamente a los cotizantes, quienes ven sus ahorros expuestos a la volatilidad del mercado de valores, sin control sobre los factores externos que determinan su rentabilidad.

A pesar de las recientes reformas, que imponen un aumento obligatorio en las cotizaciones y entregan más recursos al mismo modelo (más de un 50% adicional), el núcleo del sistema permanece intacto. Se sigue apostando por la dependencia del mercado de capitales, ignorando que las crisis económicas, la crisis climática y las tendencias globales de desaceleración, han reducido de manera significativa las tasas de rentabilidad, erosionando los fondos de los trabajadores.

La teoría financiera es clara: un sistema previsional debe priorizar la estabilidad y protección de los ahorros, no su exposición al riesgo.

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