El desempleo es un problema preocupante, especialmente entre los jóvenes, tanto para aquellos que cuentan con un título universitario como para quienes no poseen estudios superiores.
Según datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas, la tasa de desocupación de individuos entre 18 y 24 años llega al 16,8 %. Esta cifra se acerca al porcentaje a nivel país, el que alcanza un 7,8 % solamente en el 2022. De acuerdo al último termómetro laboral del Servicio Nacional de Capacitación y Empleo en la Región del Biobío, la tasa de desocupación en el territorio fue de un 7,2 %.
La tasa de desempleo de los jóvenes de 15 a 24 años en Chile se eleva a 17,4%, esto es 3,7 veces superior a la tasa de los adultos de 25 años y más, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadísticas.
Causas del Desempleo Juvenil
El crecimiento económico constituye una condición necesaria, aunque no suficiente, para generar empleo. Un bajo ritmo de crecimiento se asocia a un mayor desempleo; y por el contrario, una economía en expansión abre nuevas oportunidades laborales, pero la existencia de asimetrías de las elasticidades de empleo entre los jóvenes y adultos revela que la creación de puestos de trabajos no es homogénea, lo que sugiere que existen causas adicionales.
Valentina Sotomayor, Customer Success en Genoma Work, comenta una serie de dificultades y causas del desempleo en exestudiantes recientemente egresados. “Existe un problema entre las ofertas laborales y quienes buscan trabajo. Al estar inserta en este rubro me di cuenta de que las personas no saben buscar oportunidades y las empresas no conocen la forma correcta de ofrecerlas. No hay plataformas que conecten con la gente. Además, las universidades no le enseñan a sus estudiantes a crear un espacio en la vida laboral, muy pocas cuentan con ramos de empleabilidad donde instruyen a los futuros profesionales para realizar un currículum, cómo también interactuar en entrevistas o tips para enfrentar el mercado.
Las causas del desempleo juvenil pueden ser diversas:
- Expectativas de los jóvenes: La primera se refiere a las expectativas de los jóvenes en relación al empleo buscado.
- Escaso capital humano: La segunda causa es el escaso capital humano que se posee en las edades más tempranas, en términos de años de escolaridad y experiencia laboral. Se traduce en empleos peor remunerados y de escasas perspectivas de aprendizaje. Y es que las ocupaciones con mayores contenidos de educación son las que crecen más rápido y donde los retornos por educación y experiencia son crecientes.
- Regulación laboral inadecuada: Hay una tercera causa del desempleo juvenil y es referida al funcionamiento del mercado del trabajo, con una regulación laboral inadecuada, rígida y costosa. Esto afecta en forma discriminada a los jóvenes porque requieren de aprendizaje, de períodos de prueba y adquisición de experiencia.
Además de los presentados, los años laborales en el campo -previos a la inserción en nuevos cargos- es un requisito que aquellas personas recientemente tituladas no pueden cumplir.
El dispar grado de preparación entre profesionales dificulta todavía más la búsqueda de un cargo. Muchas veces solicitaban el conocimiento de algunos softwares que no fueron abordados a cabalidad en la escuela, por lo que la competencia es aún más grande.
Con la existencia de una lista enorme de carreras en la oferta de educación superior es dificultoso asegurar los mercados complejos. La crisis de empleabilidad no es la única traba que retrasa el comienzo de la vida laboral de los nuevos profesionales.
Es un hecho que el problema de las altas tasas de desempleo juvenil no se ha abordado de manera integral, las causas pueden variar desde la experiencia laboral, poco campo profesional, hasta las nulas expectativas de aquellos que egresan de una carrera universitaria.
El Impacto del Desempleo en la Salud y la Calidad de Vida
El empleo precario suele mirarse como un problema para la economía de las familias, pero las autoras remarcan que se ha transformado también en un problema de salud pública. El trabajo es un determinante clave de la calidad de vida y la salud. Por una parte, cumple la función “manifiesta” de proveer los ingresos necesarios para la reproducción de las familias y alcanzar un nivel de vida socialmente aceptable, proveyendo las condiciones materiales de vida que permitan alcanzar un buen estado de salud.
Desde los años 30 se vienen desarrollando estudios científicos que muestran que el desempleo afecta la salud de las personas, y en especial su salud mental. Más recientemente existe además evidencia del rol protector que cumple en seguro de desempleo frente a los efectos tóxicos de éste. A su vez, a partir de los 80 se ha acumulado la evidencia epidemiológica que muestra que también el empleo precario tiene efectos negativos sobre la salud.
En Chile, usando la ENETS 2010, observamos que las personas con empleos altamente precarios se declaran insatisfechos con sus trabajos en una frecuencia que más que duplica la de los trabajadores con empleos no precarios (2.2 veces más). Lo mismo ocurre con la presencia de síntomas depresivos (con una frecuencia de 2.4 veces más) y el reporte de mala o muy mala salud general (3 veces más).
La precariedad laboral y el desempleo comparten la pérdida, total o parcial, de las funciones manifiestas y latentes del empleo, con la consiguiente repercusión negativa tanto en calidad de vida como salud de las personas que trabajan y sus familias. Sumado a ello, las personas en situación de desventaja en el mercado de trabajo (como por ejemplo mujeres, jóvenes y adultos mayores, o quienes están en ocupaciones de baja cualificación) son las más expuestas a tener empleos precarios y muy precarios.
Desde la salud pública, la gran cantidad de personas expuestas a los efectos tóxicos de la precariedad laboral en Chile nos pone frente a una epidemia social urgente, que exige mirar íntegramente al empleo y la seguridad social.
Políticas y Soluciones para Mitigar el Desempleo
En este modelo, los trabajadores son concebidos sólo como un factor más de la economía, y no como sujetos de derecho. Por tanto, deben ser nuevas políticas y nuevas leyes las que aseguren íntegramente la función social del empleo. En este sentido, existen al menos tres caminos de política para atacar la epidemia de la precariedad hoy en Chile.
El primero, sin dudas, es el aumento real de los salarios, que asegure la reproducción de la vida como función manifiesta del empleo. Esto implica ir más allá de lo planteado hasta ahora, puesto que no puede depender de subsidios estatales ni de la buena voluntad de un sector del empresariado.
El segundo, refiere al fortalecimiento de la parte débil de la relación salarial, avanzando hacia la negociación colectiva ya sea por rama o territorio, y así anulando las brechas existentes entre trabajadores de alta y baja capacidad negociadora.
Finalmente, un tercer camino es el fortalecimiento de la protección frente al desempleo. Urge mejorar la cobertura del actual seguro de cesantía, eliminando las excesivas barreras de acceso a esta prestación, especialmente las relativas a la continuidad laboral. Durante el año 2018, 180 mil trabajadores recibieron mensualmente pagos por el Seguro de Cesantía, lo que representa sólo al 32% del promedio de cesantes del mismo período.
Entre las políticas a considerar para disminuir la desigualdad, destacan las que mejoran la productividad vía capacitación y fortalecen todos los niveles del sistema educativo.
Desigualdad y Desempleo
La desigualdad socioeconómica puede entenderse en relación con las diferencias en la vida social de las personas, las que implican ventajas para unos y desventajas para otros. Son percibidas como injustas en sus orígenes, moralmente ofensivas en sus consecuencias, o ambas.
La desigualdad sería menos problemática si el lugar que ocupan las personas en el orden social fuese pasajero, sujeto a cambios durante el ciclo de vida o, por último, si la posición social de los hijos no dependiera de la de los padres. Esto es, si hubiese movilidad social.
Una alta desigualdad de ingresos dificulta la igualación de las oportunidades en ámbitos como el desarrollo infantil temprano y el sistema educacional. Esto por las grandes divergencias que existen en el capital económico, social y cultural de los hogares de origen.
Muchos trabajos de investigación han tratado de identificar cuán importante es la relación entre desigualdad y desarrollo, y los mecanismos para explicar dicha relación. Una de las conclusiones es que ella opera vía mecanismos más indirectos de lo que se creía.
Siguiendo al texto Desiguales y a la OECD (2012), se necesita reducir las brechas que existen en la estructura productiva de la economía chilena, que se expresan en circuitos diferenciados de productividad, competencias laborales, salarios y estabilidad en los empleos.
Desiguales destaca el rol que le cabe a la política pública en igualar el acceso a los servicios sociales, reducir la concentración del ingreso en el 1% más alto y romper el vínculo entre el dinero y la influencia en las decisiones públicas.
Tabla: Comparación de Índices de Desigualdad
| Indicador | Descripción | Valor |
|---|---|---|
| Índice de Gini | Medida de la desigualdad de ingresos (0=igualdad perfecta, 1=desigualdad perfecta) | Varía según el país y el año |
| Tasa de Desempleo Juvenil (Chile) | Porcentaje de jóvenes entre 15 y 24 años desempleados | 17.4% |

