La propuesta de aumentar la edad de jubilación ha generado un intenso debate en Chile, con argumentos a favor y en contra que involucran aspectos económicos, sociales y de género. En este artículo, exploraremos los argumentos que se oponen a esta medida, analizando sus posibles consecuencias y las alternativas que podrían implementarse.

El Impacto en las Pensiones y la Equidad de Género

Uno de los principales argumentos en contra del aumento de la edad de jubilación se centra en la significativa brecha de género existente en los montos de las pensiones. Como señala una economista, una mujer que cotiza la misma cantidad de años y por el mismo sueldo que un hombre, tendrá una pensión un 42% menor que la de él. Esto se debe a que las mujeres deben repartir su ahorro previsional por diez años más que los hombres, considerando que pueden jubilarse cinco años antes y que, en promedio, tienen una mayor longevidad.

En Chile, la edad legal de jubilación de las mujeres es a los 60 años y la de los hombres a los 65. Aumentar la edad de jubilación para las mujeres podría exacerbar aún más esta desigualdad, especialmente si no se abordan otros factores que influyen en la brecha de género, como el menor acceso al mercado laboral formal y la doble carga de trabajo remunerado y responsabilidades del hogar.

Para ilustrar este punto, consideremos el siguiente ejemplo:

  • Una mujer que comienza a trabajar en 2023 a los 25 años y cotiza por un sueldo imponible de $500.000, con una tasa de cotización del 10% y una rentabilidad de 4% real anual, lograría una pensión autofinanciada de $190.213 si se jubila a los 60 años.
  • Si pospone su jubilación hasta los 65 años sin trabajar entre los 60 y 65 años, su pensión aumentaría a $251.813, lo que representa un incremento del 32%.
  • Si se jubila a los 65 años y trabaja entre los 60 y 65 años, su pensión alcanzaría los $267.033.
  • En el mismo escenario, un hombre que ahorra el mismo monto y se jubila a los 65 años, recibiría una pensión de $300.365.

Estos números demuestran cómo la diferencia en la edad de jubilación y las mayores expectativas de vida afectan negativamente las pensiones de las mujeres.

El Contexto Socio-Cultural y el Mercado Laboral

Otro argumento en contra del aumento de la edad de jubilación es el contexto socio-cultural chileno, donde no siempre se valora la experiencia de los trabajadores mayores de 55 años. Extender la edad de jubilación para las mujeres no sería una solución efectiva en un mercado laboral que discrimina por edad y donde conseguir un trabajo estable a partir de los 60 años puede ser una tarea difícil.

Además, muchas mujeres deben enfrentar la realidad de ser madres, dueñas de casa y cuidadoras de padres mayores, lo que dificulta su participación en el mercado laboral y su capacidad para cotizar durante más años. Obligar a estas mujeres a trabajar hasta los 65 años para acceder a una pensión digna podría generar una mayor carga y un menor bienestar.

El Sistema de AFP y la Seguridad Social

El sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) ha sido objeto de críticas por no garantizar pensiones dignas para la mayoría de los chilenos. Muchos argumentan que el sistema está diseñado para generar ganancias para unos pocos, en lugar de asegurar una vejez tranquila para todos los trabajadores. En este contexto, aumentar la edad de jubilación no solucionaría los problemas estructurales del sistema, sino que simplemente postergaría el momento en que las personas se enfrentan a pensiones insuficientes.

Es fundamental recordar que el concepto de seguridad social se ha perdido con la capitalización individual, donde cada persona debe valerse por sí misma para asegurar su futuro. Un sistema solidario y con un rol más activo del Estado podría ser una alternativa más justa y equitativa para garantizar pensiones dignas para todos los ciudadanos.

Alternativas y Propuestas

En lugar de aumentar la edad de jubilación, existen otras alternativas que podrían implementarse para mejorar el sistema previsional chileno. Algunas de estas propuestas incluyen:

  • Aumentar el porcentaje de cotización, especialmente por parte de los empleadores.
  • Garantizar una mayor rentabilidad de los fondos de pensiones y reducir los costos asociados.
  • Implementar políticas que promuevan la igualdad salarial entre hombres y mujeres.
  • Fomentar la corresponsabilidad en el cuidado de hijos y del hogar.
  • Fortalecer el pilar solidario y la Pensión Garantizada Universal (PGU) para asegurar un piso mínimo de ingresos para todos los pensionados.
  • Crear un sistema de compensaciones cruzadas que beneficie a los trabajadores con menores ingresos y a aquellos que han tenido carreras laborales discontinuas.

El Debate Sobre el Sistema de Reparto

Aunque existe un consenso en no volver al sistema de reparto, es importante analizar las ventajas y desventajas de este modelo. En un sistema de reparto, las pensiones de los jubilados se financian con las cotizaciones de los trabajadores activos, lo que permite una mayor solidaridad y redistribución de la riqueza. Sin embargo, este sistema puede ser vulnerable a los cambios demográficos y a la disminución de la tasa de natalidad.

En contraste, el sistema de capitalización individual, como el de las AFP, se basa en el ahorro individual de cada trabajador, lo que puede generar mayores incentivos para cotizar y una mayor responsabilidad individual. Sin embargo, este sistema puede ser injusto para aquellos que tienen carreras laborales precarias o que enfrentan situaciones de desempleo.

La elección entre un sistema de reparto y uno de capitalización individual es un debate complejo que involucra aspectos económicos, sociales y políticos. Es fundamental analizar todas las opciones y buscar un modelo que garantice pensiones dignas para todos los chilenos, sin aumentar la edad de jubilación y sin perpetuar las desigualdades existentes.

El Proyecto de Ley de Modernización de la Carrera Militar

Es importante mencionar que existe un proyecto de ley destinado a modernizar la carrera militar, el cual contempla elevar el límite máximo de años de servicio de los oficiales de 38 a 41 años y de los suboficiales de 35 a 40 años. También posterga el derecho a recibir pensión completa de 30 a 35 años de servicio.

Este proyecto busca retener por más tiempo al personal de las Fuerzas Armadas y contener el gasto previsional de Capredena. Sin embargo, es fundamental analizar si estas medidas son las más adecuadas para garantizar el bienestar de los militares en retiro y si no generan nuevas desigualdades.

Conclusión

Aumentar la edad de jubilación no es una solución mágica para los problemas del sistema previsional chileno. Es fundamental abordar las desigualdades de género, las dificultades del mercado laboral y las deficiencias del sistema de AFP para garantizar pensiones dignas para todos los chilenos. La discusión sobre el futuro de las pensiones debe incluir un análisis profundo de todas las alternativas y un debate abierto y transparente sobre los valores y principios que deben guiar nuestro sistema de seguridad social.

Comparación de Pensiones Autofinanciadas
Escenario Pensión Mujer (60 años) Pensión Mujer (65 años, sin trabajar) Pensión Mujer (65 años, trabajando) Pensión Hombre (65 años)
Sueldo imponible de $500.000 $190.213 $251.813 $267.033 $300.365

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