Uno de cada cinco menores de 25 años no trabaja. Junto con los adultos mayores, es el grupo etario más rezagado en la recuperación de los niveles registrados previos a la pandemia.
El desempleo juvenil es un problema de carácter internacional. La importancia del desempleo juvenil radica en que sus altos niveles no solo son abrumadores para los jóvenes afectados, sino que perjudican al conjunto de la sociedad.
El Desempleo Juvenil en Chile
En Chile existen cerca de 3,5 millones de jóvenes, de los cuales, un 42% señala encontrarse trabajando, un 15% desempleado y un 42% no trabaja ni busca empleo. En Chile el desempleo juvenil, para la población entre 18 y 29 años, supera al de América Latina, aunque la informalidad para este grupo de población es mayor en el continente que en el país (OCDE, 2016). Por otra parte, ocho de cada diez jóvenes chilenos dependen de su familia nuclear.
La tasa de desempleo juvenil al trimestre de mayo-julio se ubicó en un 21,4%, cuando la tasa general es 8,7%.
Óscar Juicas, de 24 años, se sienta diariamente frente a su ordenador a buscar trabajo desde la casa de sus padres ubicada en La Serena, a unos 470 kilómetros al norte de Santiago. Ya ha perdido la cuenta de cuántos currículos ha enviado desde que quedó desempleado el pasado diciembre. Lo que no se le olvida es la deuda que tiene que saldar en octubre por el Crédito de Garantía Estatal (CAE), que adquirió para estudiar comunicación social.
“No consigo nada porque piden experiencia laboral y, obviamente, tengo poca, me gradué en marzo de 2023.
La Octava Encuesta Nacional de Juventud (ENJ, 2015) declara en su informe: “La incorporación de las y los jóvenes al mundo laboral es progresiva y sus condiciones laborales van mejorando a medida que aumenta su edad. Sin embargo, y a pesar de tener un mejor nivel de educación que la población adulta, la búsqueda de empleo es una situación en la que se encuentra un porcentaje relevante de la población joven (15%), especialmente aquellos jóvenes de NSE bajo.
Causas del Desempleo Juvenil
Carmen Cifuentes, investigadora del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Pontificia Universidad Católica (CLAPES UC), explica que una de las principales barreras que enfrentan quienes desean ingresar al mercado laboral formal está en los requisitos de experiencia que exigen los reclutadores.
Chile es uno de los tres países de Latinoamérica con más rezago en la recuperación de los empleos perdidos durante la pandemia, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina (Cepal). Todavía faltan 278.000 puestos que recuperar, lo que representa un 13% de los casi dos millones de empleos destruidos a mediados de 2020. El golpe más duro lo padecen los menores de 25 años, el grupo etario con mayor rezago, seguido por los adultos mayores.
“Si bien no es posible establecer alguna causalidad, se ha visto una masificación de la educación terciaria. [Los jóvenes] están estudiando en la universidad o en un instituto técnico, por lo tanto son más los que compiten por más ofertas laborales”, apunta. Los que estudian, dice, cuando quieren trabajar buscan jornadas con flexibilidad de horario. Si no encuentran esto, muchos recurren al mercado laboral informal.
La proporción de los jóvenes que no estudian ni trabajan con remuneración -conocidos como ‘ni ni’- que en 2020 llegó a un 23,3%, el mayor porcentaje en 15 años, ha experimentado una reducción significativa y ahora se sitúa en un 13%.
Factores Adicionales
En países europeos como España, que han transitado por crisis económicas, el abandono escolar temprano o la sobre-calificación, representan las principales determinantes de desempleo juvenil.
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