La disminución de los fondos de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile ha generado preocupación e interrogantes sobre las causas subyacentes. Es crucial analizar los factores que contribuyen a esta situación, incluyendo el contexto económico, las políticas implementadas y la estructura del sistema de pensiones.
El Sistema de Pensiones en Chile y las AFP
El sistema de pensiones chileno, basado en el aporte individual de los trabajadores a una cuenta personal en una AFP, ha logrado acumular un fondo de ahorro significativo. Sin embargo, las AFP no cumplen la función y promesa para la cual fueron creadas: entregar mejores pensiones que las del sistema de reparto. En efecto, ellas son bajísimas, sin cubrir las necesidades mínimas de un trabajador que jubila a la edad que le permite la ley; perjudica a las mujeres, un sector de los trabajadores no está integrado al sistema, etc.
En 1980, el abogado William Thayer, explicitó su escepticismo respecto del nuevo sistema privado de pensiones impuesto ese año. Esta advertencia cobra actualidad, porque la reforma al sistema de pensiones recién anunciada por el Presidente Sebastián Piñera se propone corregir sus importantes debilidades y carencias -las cuales son muy visibles- antes que se cumpla el plazo de 40 años que señaló Thayer.
Así, la democracia no está cumpliendo una función pública a la cual se comprometió a través de las AFP. La tercera edad, por tanto, no tiene un mecanismo indispensable de integración al sistema político, lo cual es una fuente de desconfianza que produce tensiones y conflictos que afectarán la estabilidad del sistema económico y político. Esto se puso de manifiesto en 2016 y se repetirá en el futuro.
Factores que Influyen en la Baja de los Fondos
Diversos factores han contribuido a la disminución en los fondos de las AFP:
- Retiros de Fondos Previsionales: El Congreso tiene que hacerse cargo que la baja hoy día en el fondo E, que son personas fundamentalmente que se están jubilando hoy día, la provocamos nosotros mismos, a través de estas aprobaciones del 10% que ya se ha dado en tres ocasiones. Esto implica que al aumentar la cantidad de bonos disponibles, una gran cantidad en poco tiempo, los precios de esos bonos bajaron. Al bajar el precio, la tasa de interés es necesariamente más alta.
- Incremento del Consumo Privado y Crecimiento del PIB: Los retiros han causado fuerte incremento del consumo privado y levantado el crecimiento del PIB entre los más altos del mundo para 2021. Y economías que crecen más, tienen tasas de interés más altas. De hecho, esto llevó al Banco Central a elevar su tasas de interés (de política monetaria), para mantener a raya una inflación que empezó a subir con velocidad.
- Apoyos Fiscales y Endeudamiento del Gobierno: El Congreso aprobó apoyos fiscales de los más altos del mundo como % del PIB, que obligaron al gobierno a endeudarse, emitiendo más deuda (bonos), y con ello bajando los precios de los bonos (subiendo tasas de interés). En efecto, el Estado ha emitido US$15.765 millones, de los cuales US$9.900 millones son en moneda extranjera. Así, nuevamente, al haber más cantidad de un bien, tiende a bajar su precio.
- Incertidumbre Política y Riesgo de Endeudamiento: Se está en medio de un proceso constitucional que eleva el riesgo de un endeudamiento más elevado de mediano plazo. Y este precisamente es un punto que han expresado otras voces en el mercado. El aumento del riesgo en general, aduciendo a un mayor riesgo político por la incertidumbre que generaron precisamente iniciativas como el retiro de los fondos previsionales.
La Renta Fija y su Impacto
El fondo E y D, y algo el C, invierten parte de sus ahorros en lo que se denomina renta fija. Los primeros dos (D y E) ampliamente, y el C en menor medida. Esto, porque esta categoría de instrumentos son (en general) menos riesgosos que la otra categoría, la llamada Renta Variable. Que sea de renta fija, eso sí, no significa que su rentabilidad esté asegurada. Son precios que transan a diario, y que al igual que cualquier otra inversión, depende de oferta y demanda, motivada por informaciones relevantes que hacen tomar decisiones a los inversionistas. La renta fija considera bonos de empresas (es decir, deuda de compañías), bonos estatales y bonos del Banco Central. Todos transan con un precio y eso determina la tasa de interés. Mientras mayor el precio, menor es la tasa de interés. Al contrario, si cae el precio, sube la tasa de interés que ofrece ese activo a los inversionistas. Esta renta fija puede ser local e internacional.
La Inflación y las Tasas de Interés
Cuando el crecimiento económico es “desordenado”, se provoca la temida inflación. Esto se debe a que, en un período de fuerte crecimiento, el empleo aumenta y con ello, también aumenta el consumo provocando el alza de precios. En cambio, cuando las economías están muy dinámicas, los gobiernos y bancos centrales retiran los estímulos con el objetivo de bajar la velocidad del crecimiento y evitar la inflación. Sin embargo, cuando las medidas desaceleran el crecimiento más de lo necesario, se puede provocar una recesión, lo que efectivamente reduce la inflación, pero también significa que la economía disminuye de tamaño con un costo importante en pérdida de empleos.
Cuando se busca controlar la inflación por medio de la subida de las tasas de interés, hay menos plata circulando, lo que lleva a que los bonos sufran pérdidas, ya que a medida que la tasa de interés sube, los bonos pierden su valor.
De acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), nuestro país terminará el 2022 con una inflación de 11,4% y a fines del 2023 se ubicaría en 8,7%. ¿Eso es bueno o malo? En Chile, el Banco Central define la inflación baja y estable a la que está cerca del 3%. La alta inflación llevó a que varios bancos centrales subieran las tasas de interés durante el año y en particular en septiembre, afectando negativamente la rentabilidad de los fondos de las AFP, en especial al Fondo E
El Rol del Regulador y la Confianza en las AFP
La presidenta de la Comisión de Hacienda del Senado, Ximena Rincón, este miércoles apuntó sus dardos al regulador por la caída del fondo E. En el primer semestre tuvo una rentabilidad negativa de 3,16% en junio y de 10% en el primer semestre, una caída histórica. Esto ocurrió con los tres fondos menos riesgosos.
El fracaso de las AFP para cumplir su función propia no es el único problema que enfrenta el sistema privado de pensiones. Además, tiene una débil legitimidad ante la sociedad, porque reciben una baja confianza de la ciudadanía. Peor aún, las AFP se ubican entre las instituciones que reciben la menor confianza ciudadana.
Las AFP tienen un tercer problema político: administran con amplia autonomía los fondos de pensiones, que han alcanzado una gigantesca dimensión, superior al PIB. Ante esta ausencia del Estado, se ha consolidado un enorme poder económico y político en una industria altamente concentrada en solo seis AFP: Habitat, Provida, Cuprum, Capital, Planvital y Modelo. Cuatro de ellas -Provida, Cuprum, Capital y Planvital- son controladas por multinacionales extranjeras, las cuales siguen las orientaciones y prioridades de sus casas matrices, con la consiguiente tensión con los intereses nacionales.
Desafíos Estructurales del Mercado Laboral
El sistema privado de pensiones tiene fallas estructurales, las cuales se encuentran en el mercado del trabajo. Ahí está la raíz de su incapacidad para cumplir su función. Los empresarios, por tanto, tienen una cuota de responsabilidad en esta incapacidad de las AFP. Este mercado se caracteriza por la inestabilidad laboral, los bajos sueldos, el rechazo al trabajo de las mujeres, etc.
“Ha habido una inercia institucional de parte de los sucesivos gobiernos, el Congreso Nacional, las AFP y las instituciones del sistema financiero, al no enfrentar esas fallas”.
Propuestas y Reformas al Sistema de Pensiones
Las medidas anunciadas por el Presidente Piñera para perfeccionar el sistema privado de pensiones, no reconocen la magnitud de sus problemas y no apuntan a romper la inercia institucional aquí reseñada. No ha sincerado el efecto concreto de las medidas, que serán de mediano y largo plazo (20 años); tampoco ha precisado los costos fiscales de las mejoras de las pensiones, que obligará al aumento del gasto fiscal. Sus propuestas son contradictorias con otras políticas del gobierno, como la reforma tributaria, que plantea bajar el impuesto a los más ricos. Ambos objetivos son incompatibles entre sí.
Es hora que el Estado rompa con la inercia que ha dominado su larga historia, abra un debate nacional sobre la crisis del sistema de pensiones y convoque a un gran acuerdo nacional. Ese esfuerzo nacional debe superar los prejuicios ideológicos y debe imponerse a los intereses económicos, para traducirse en la construcción de instituciones públicas que aseguren que Chile tenga un sistema de pensiones de acuerdo a su nivel económico, para todos y no para una minoría.
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