En los últimos años, el desempleo se ha posicionado como uno de los problemas más apremiantes que enfrenta Chile. A pesar de la creciente actividad económica y la expansión del sector servicios, la tasa de desempleo sigue siendo alta, especialmente entre los jóvenes y los trabajadores de baja calificación. Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desempleo en Chile en 2023 es del 8,5%. Esto significa que cerca de una de cada diez personas en edad laboral no tiene trabajo.

Las últimas cifras de empleo entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas vienen a corroborar la falta de dinamismo y los problemas estructurales del mundo laboral en Chile. Estas cifras nos muestran que si bien se han creado nuevos empleos (recordemos que la pandemia significó la destrucción de más de dos millones de puestos de trabajo), éstos no son suficientes y el porcentaje de desocupación refleja muy bien este fenómeno. Sin embargo, las cifras también nos muestran que Chile no sólo tiene problemas de desempleo, también de empleo.

El Desempleo Estructural en Chile

La tasa de desempleo completó 28 meses en 8% o más, generando preocupación entre los expertos que siguen el mercado laboral. Acusan falta de una agenda proempleo y que las leyes como salario mínimo y 40 horas, están generando un mayor costo para las empresas. Desde el gobierno responden que están avanzando en medidas como el proyecto que unificará los subsidios y el de sala cuna.

Fue un dato que generó preocupación entre los economistas. La tasa de desempleo en el trimestre febrero-abril subió por primera vez en 14 meses en su medición anual y se ubicó en 8,8%. Pero la cifra no solo sirvió para que los expertos prendieran la luz de alerta, sino que también para explicar lo que está pasando en el mercado laboral, que durante los últimos meses ha ido perdiendo dinamismo. Un ejemplo de aquello es que si hace un año se creaban más de 300 mil puestos de trabajo, en el trimestre enero-marzo fueron 80 mil, y ahora en el trimestre febrero-abril se generaron solo 20 mil nuevos puestos de trabajo, siendo la cifra más baja desde febrero-abril del 2021, en plena pandemia. Además, la tasa de desempleo se ha mantenido en 8% o más por 28 meses, la tasa de ocupación bajó a 56,6% desde 57,1% de hace un año y la tasa de participación se ha mantenido estancada en 62,2%.

Una de las explicaciones es que la fuerza de trabajo, es decir, las personas que están buscando trabajo son mayores a los empleos que la economía está generando. En el trimestre febrero-abril, la fuerza de trabajo creció 0,6%, mayor a la presentada por las personas ocupadas (0,2%), lo que presionó al alza la tasa de desempleo. En el lado "menos malo", la creación de empleo informal se ido desacelerando durante los últimos seis meses. En este trimestre terminado en abril hubo una baja de 216.807 puestos de trabajo completando seis meses de caídas en la informalidad. Además, la tasa de ocupación llegó a 25,8%, la más baja del actual gobierno. Otro de los datos que preocupa a los analistas es que las personas desocupadas aumentaron 4,3% en el último trimestre informado por INE. Esa alza estuvo incidida por quienes se encontraban cesantes (4,1%) y aquellas que buscan trabajo por primera vez (5,9%). De esta manera, la población desocupada llegó a las 907.718, un 4,3% más alto que hace un año y en número es el mayor desde febrero-abril del 2021 cuando hubo 924.974. Durante este gobierno, de acuerdo a las cifras del INE, se han creado 590 mil puestos de trabajo.

Para los economistas que siguen de cerca el mercado laboral, el hecho de que la tasa de desempleo se mantenga sobre 8% por 28 meses podría estar generando un cambio s de nivel estructural del desempleo, es decir, este sería el nivel más permanente que podría estar la tasa de desempleo dada las condiciones macroeconómicas del país. Pero esta situación para los expertos no es algo normal ni a lo que el país se tenga que acostumbrar, sino que todo lo contrario. Por ello, urgen por medidas que impulsen la reactivación del mercado laboral.

Patricio Rojas, economista de Rojas y Asociados, afirma que el país tiene "un problema de desempleo estructural. La tasa de desempleo en Chile está estabilizada en un nivel sobre 8% y lamentablemente no se ven señales que la puedan hacer disminuir, sino más bien con tendencia a seguir elevándose. Hoy estamos en 8,8%, en un mes donde no hay estacionalidad, por lo que se espera que no sea el más alto del año. Es probable que en julio-agosto la tasa podría superar el 9%". Alejandro Fernández, economista de Gemines, menciona que "si estamos en un problema estructural del desempleo, pero lo importante es que este desempleo estructural ha subido respecto del existente antes de la pandemia. La situación es particularmente grave porque la tasa de participación sigue siendo inferior a la normal antes de la pandemia, lo que indica que, a pesar que hay menos personas participando en el mercado laboral, la tasa de desempleo es persistentemente más alta que la que había antes de 2020".

Otra mirada entrega la economista de CLAPES UC, Carmen Cifuentes: "Lo que estamos observando es una señal clara de un problema estructural: la economía no está generando suficientes empleos formales de calidad ni logra absorber de manera adecuada a la fuerza laboral disponible". Una mirada más crítica a la respuesta que ha tenido el gobierno la entrega el director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la UC, David Bravo, quien afirma que hay dos indicadores relevantes que están marcando "claramente la fiebre" en el mercado laboral. El primero, según menciona Bravo es la tasa de ocupación de 56,7% que "sigue bajo la tasa prepandemia de 58,2%, faltando aún 242 mil empleos para volver a dicho nivel. Incluso, si se saca a los jóvenes, el déficit de empleos considerando a las personas de 25 o más años, es de 215 mil. La tasa de ocupación actual es equivalente a la que teníamos en 2010, un retroceso de 15 años". El segundo indicador que releva el economista es la tasa de desocupación, que lleva 28 meses por sobre el 8%. "Nuevamente, en el periodo prepandemia debemos retroceder a 2010 saliendo de la crisis subprime y el terremoto, para encontrar tasas de 8%. Nuevamente, un retroceso de 15 años en el mercado laboral".

Desde el gobierno, Nicolás Ratto, jefe de la División de Políticas de Empleo del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, comenta que "sin estar satisfechos, el mercado laboral ha mostrado capacidad para crear puestos de trabajo, aun cuando sigue sin poder absorber todo lo que se le requiere por parte de los buscadores de empleo". En ese punto entrega un par de cifras: "La participación laboral ha aumentado en casi tres puntos desde inicios del gobierno, lo que se traduce en que más de 700 mil personas han ingresado al mercado laboral. De estos nuevos participantes, tres cuartos han encontrado trabajo y 160 mil lamentablemente no han podido. Ese es el desafío, poder generar las condiciones para que el mercado laboral produzca esos puestos de trabajo".

Factores que Influyen en el Desempleo

En la argumentación, los expertos señalan que el escenario actual se debe principalmente al bajo crecimiento económico, la ausencia de medidas proempleo y a las leyes que se han impulsado bajo esta administración, como el alza del salario mínimo que llegará a enero a $539 mil y la reducción de la jornada laboral a 40 horas, lo que han elevado los costos de las empresas. Bravo define esta situación como "crisis laboral" y afirma que se debe "al bajo crecimiento de la economía y a la falta de medidas especiales, como habría sido el caso si se evaluaba que nos encontrábamos en una situación de emergencia".

No obstante, critica el hecho de que se haya preferido generar un "entorno antiempleo, desde la incertidumbre política del primer proyecto constitucional hasta las medidas adoptadas que han incrementado costos en el mercado laboral como salario mínimo, 40 horas y el anuncio del proyecto de negociación por rama". Cifuentes subraya que "esto responde no solo a un bajo dinamismo económico, sino también a la ausencia de una agenda proempleo capaz de adaptarse a los profundos cambios que ha experimentado el mercado laboral, especialmente aquellos derivados de la transformación tecnológica". Y Repetto ve como factores el crecimiento de la economía que, si bien "ha estado creciendo algo por sobre a su potencial, que no es alto, lo que impacta la creación de empleo".

El Desempleo y la Desigualdad Social

El desempleo, tal como se presenta en nuestros días, es un fenómeno propio de las economías capitalistas. El hecho de que exista una masa permanente de personas que teniendo la capacidad y la necesidad de trabajar para ganarse la vida no puedan hacerlo es un fenómeno que surge con este régimen social de producción. Podemos decir además que este no afecta por igual a los distintos miembros de la sociedad. Por ejemplo, la manera y probabilidad de sufrirlo serán muy distintas dependiendo de si se concurre a la producción -o se pretende ser parte de ella- con un monto de ahorro previo o en posesión de algún activo que genere ingresos que permitan subsistir por algún tiempo mientras no se encuentra trabajo, que si se acude a ella solo con la fuerza de trabajo y con una familia que alimentar a cuestas. Naturalmente la estadística oficial de empleo no está elaborada desde una perspectiva de clases sociales. Esta se rige por un marco conceptual distinto.

Antes de analizar las cifras es necesario entender que el desempleo es un fenómeno consustancial de las economías capitalistas. No se trata de una “falla de mercado” fruto de la ausencia de competencia, información poco transparente o rigideces. Ni siquiera es consecuencia de una mala política económica del gobierno de turno, aunque esta puede agravarlo. Es, por el contrario, un resultado característico de la propia dinámica de la acumulación del capital. Con el keynesianismo la economía burguesa pensó en su momento haber encontrado la piedra filosofal que finalmente le permitiese cuadrar el círculo: acabar con el desempleo y mantener las relaciones capitalistas en la producción simultáneamente. Sin embargo, ante la contundencia de los hechos la economía académica no tuvo más remedio que reconocer a regañadientes la inevitabilidad del fenómeno del desempleo en las sociedades modernas.

Y efectivamente, si aplicamos a las distintas clases sociales los mismos criterios que el INE establece para la determinación de la tasa de desocupación para toda la población, se observa que entre las clases asalariadas la obrera destaca por sobre el resto. De hecho, a excepción de los rentistas y la población marginal, es la única clase social cuya tasa de desocupación se sitúa por sobre la del promedio nacional (ver cuadro n° 2). Así, si en el trimestre móvil de octubre-diciembre de 2017 la tasa de desocupación nacional alcanzó un 6,4%, en el mismo período este indicador se situó en un 9% para la clase obrera. Esto es una tasa 40,3% superior al del promedio nacional.

En efecto, bien puede hacer un grupo de personas fuera de la clase obrera que, aun estando ocupada según el criterio de la estadística oficial, estarían dispuestas a incorporarse a esta. Esta sería la situación de una parte importante de los ocupados del resto de las clases populares -y qué decir de aquellos miembros desocupados de estas mismas clases-. Por ejemplo, la pequeña burguesía tradicional, la tercera en importancia numérica en la sociedad chilena, constituye más que nada una clase social de “refugio” en la que termina la población que ha sido expulsada o no encuentra cabida en la producción capitalista, emprendiendo finalmente algún tipo de actividad de sobrevivencia más que un trabajo realmente productivo.

El Desempleo y la Pobreza

Como bien se sabe, el desempleo, se relaciona directamente con el pauperismo que aqueja a las clases populares, y especialmente a la clase obrera. De acuerdo a los resultados de la encuesta Casen 2017, el 8,6% de la población en Chile reporta ingresos por hogar bajo el umbral de la pobreza. Ahora bien, tomando como referencia la información de la ESI, y considerando solo los ingresos provenientes del trabajo y la propiedad más jubilaciones que aportan los distintos miembros del hogar, la proporción de la población que queda por debajo de la línea de la pobreza alcanza el 22,1%.

Si bien dentro de las clases populares la obrera es la que, después del funcionariado público, menores niveles de pauperismo exhibe, aun así la importancia relativa de su componente no pobre (75,9%) queda bastante lejos del de las clases dominantes. En general, este componente se sitúa entre 20 y 24 puntos porcentuales por debajo del de aquellas clases, cuyos miembros casi en su gran mayoría logran escapar de la pobreza. De este modo, tanto por el tamaño de estas clases como por la particular fuerza con que les pega, la pobreza en Chile es esencialmente un fenómeno obrero y pequeñoburgués tradicional. En cifras redondas, 77 de cada 100 personas cuyo ingreso per cápita por hogar no superó la línea de la pobreza en 2017 provinieron de la clase obrera y de la pequeña burguesía tradicional.

Propuestas para Abordar el Desempleo

Aunque el desempleo es un problema complejo, hay varias soluciones que se pueden implementar para abordarlo:

  • Promoción del trabajo autónomo: El trabajo autónomo puede ser una buena opción para aquellos que buscan más flexibilidad y autonomía en su trabajo.
  • Desarrollo de habilidades en tecnología: La tecnología está revolucionando muchos sectores y cambiando la forma en que las personas trabajan.
  • Flexibilización del mercado laboral: Las regulaciones rígidas y la falta de flexibilidad en el mercado laboral pueden impedir la creación de empleo.
  • Promoción del emprendimiento: El emprendimiento puede ser una forma efectiva de crear empleo y estimular el crecimiento económico.

El Rol del Estado y las Políticas Públicas

Sospechosa resulta la promesa de quienes pretenden cambiar sustancialmente la realidad capitalista desde el Estado. Toda la “radicalidad” original quedó reducida a abogar por un rol más activo del Estado en la economía, a través de políticas monetarias expansivas y estímulo de gasto público a la demanda.

Siguiendo los estudios actuales sobre desigualdad, los ingresos producto del trabajo son un punto muy relevante en el desarrollo de una sociedad más justa socialmente, menos desigual. La experiencia internacional, en este sentido, nos indica que desde la segunda mitad del siglo XX, las sociedades con menores niveles de desiguadad son aquellas donde el trabajo es valorado y es un mecanismo de progreso social e individual.

Ratto dice que "con o sin desempleo estructural", el gobierno está avanzando en medidas para el mercado laboral importantes y que por lo mismo esperan que cuenten con apoyo transversal. Ahí menciona el proyecto de ley de Subsidio Unificado de Empleo, "que devuelve la potencia y suma nuevas poblaciones beneficiarias a las herramientas de subsidio ya existentes".

Tasa de Desempleo en Chile (2010-2023)
AñoTasa de Desempleo Promedio
2010-20196.9%
202010.9%
20218.9%
20227.9%
20238.5% (estimado)

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