El Censo de 2017 proporcionó datos que permiten obtener una visión detallada de las dinámicas de cambio y continuidad en los hogares chilenos. Estos datos revelan transformaciones significativas en la estructura familiar, así como en los roles de género dentro del hogar.

Evolución de los Hogares en Chile

Aunque los hogares clasificados como "nucleares" (con al menos un progenitor e hijos/as) siguen siendo predominantes en Chile, con un 54,1% a nivel nacional y un 57,2% en la Región del Maule, se observa una disminución en el porcentaje de hogares biparentales. Paralelamente, ha aumentado la proporción de hogares donde una mujer se declara jefa de hogar, pasando de 25% en 1992 a 41,6% en 2017.

  • Hogares nucleares: 54,1% a nivel nacional
  • Hogares biparentales: Disminución
  • Hogares monoparentales: Aumento del 8,6% (1992) al 12,7% (2017)
  • Hogares unipersonales: Aumento del 8,5% al 17,8% en el mismo periodo

El aumento de hogares monoparentales y unipersonales refleja cambios importantes en la estructura familiar chilena. Los hogares monoparentales, en particular, están liderados mayoritariamente por mujeres, representando cerca del 85% de estos hogares con jefatura femenina.

Rol de la Mujer en el Hogar

“Al desglosar por tipo de hogar, se observa que las mujeres jefas de hogar predominan sólo en los hogares monoparentales, de los cuales cerca del 85% tienen jefatura femenina. Esto sugiere que la monoparentalidad es una situación que viven mucho más las mujeres, pero hay que examinar los datos con cautela, ya que el concepto de jefe de hogar que usa nuestro Censo es autoasignación, es decir, son los propios entrevistados quienes deciden quién asumirá ese rol, por lo cual no puede suponerse que sea, efectivamente, la persona que tenga más autoridad o aporte más ingreso económico al grupo, y tampoco puede declararse jefatura compartida”, explica Gómez.

A pesar de estos cambios, persisten mandatos culturales que asignan a las mujeres la tarea principal de proporcionar cuidado, mientras que los hombres son vistos como los principales proveedores económicos. Los datos muestran que, independientemente de si las personas están empleadas o no, el trabajo doméstico y de cuidado tiende a recaer en las mujeres.

Esa proporción se mantiene en los fines de semana, aunque el número de horas totales aumenta: los hombres destinan 3,50 horas en promedio y las mujeres 6,12 horas al trabajo no remunerado. La investigadora asegura que esto no significa que en la realidad cotidiana de los hogares de Chile la provisión económica de éstos sea una cuestión sólo de hombres.

Gómez dice que estos números, aunque parciales, muestran que una proporción importante de hogares en Chile dependen del aporte económico de una mujer.

Señala que otros datos, como los proporcionados por la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF), también aplicada por el INE, se utiliza el concepto de sustentador principal para identificar al miembro del hogar que más aporta al presupuesto familiar, evaluando los últimos seis meses, lo que puede corresponder, o no, a quien recibe más ingresos o es designado como jefe o jefa de hogar.

Desafíos y Desigualdades

“Es razonable suponer que esa proporción aumentará en el futuro, en la medida en que aumenten los logros educativos de los chilenos, medidos en años de educación formal completos. A medida que las personas aumentan sus niveles de educación, la tendencia es que se aspire a alcanzar un mayor bienestar económico, y eso supone trabajar fuera del hogar, generar un ingreso. Y ello, según la investigadora, supone cuestionar la díada tradicional hombres proveedores/mujeres cuidadoras, planteando importantes desafíos para la sociedad chilena, tales como equilibrar las responsabilidades familiares, tanto económicas como de cuidado, de hombres y mujeres.

“También es necesario corregir los sesgos de un mercado de trabajo que todavía discrimina a las mujeres, particularmente cuando son madres. Ellas todavía ganan menos, en promedio, que los hombres por el mismo tipo de trabajo, diferencia que puede llegar a superar el 25% y que se incrementa en los niveles educacionales más altos. En la misma línea, las mujeres enfrentan más barreras para acceder a cargos de responsabilidad, porque se asume que invertirán la mayor parte de su esfuerzo y energía en la familia, no en construir una carrera.

En ese sentido, Gómez asegura que la existencia de políticas que aborden la conciliación trabajo-familia puede ayudar a evitar que esta desigualdad siga reproduciéndose, de manera que hombres y mujeres puedan contribuir al bienestar de sus hogares y a su propia realización personal con las mismas oportunidades.

“Ello parece especialmente importante cuando las cifras muestran cambios tan importantes en los hogares chilenos como los que indican los datos censales. Nuestra sociedad requiere de políticas públicas y laborales que permitan que hombres y mujeres dispongan de los tiempos necesarios para cumplir sus responsabilidades familiares y laborales sin que el desarrollo en una de estas esferas tenga lugar a expensas de la otra. Cuando ello no ocurre, en la práctica muchas mujeres deben escoger entre tener hijos, por ejemplo, o independencia económica”, puntualiza la investigadora del CEGES, quien agrega, además, que ello coloca en una posición de especial fragilidad a las familias monoparentales, donde es usual que una sola persona deba cumplir ambas funciones -aportar cuidado e ingreso económico-, a menudo sin apoyos.

La situación parece compleja considerando que el desempleo femenino llegó a su tasa más alta en los últimos siete años, ubicándose en 8,2% entre marzo-mayo de 2019, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Impacto en Madres y Pensiones Alimenticias

De acuerdo al estudio, el 88,53% de las encuestadas tiene hijos. De ese porcentaje, el 34% de las mujeres con hijos está casada, el 21% de ellas se declara soltera y un 20% de las madres se encuentra divorciada o separada de hecho.

En relación a las pensiones de alimentos, en un 47,6% de los casos los padres no cumplieron con el pago de esta obligación, lo que puede dificultar la situación de las madres por no contar con ese dinero y tener que hacerse cargo solas de los gastos de su hogar. Otro dato entregado por el estudio es que existe un mayor incumplimiento de pensión alimenticia en los hogares que poseen menores ingresos.

La principal forma de cubrir los gastos que no se logran financiar con el sueldo es el uso de la tarjeta de crédito (32,6%).

Indicador Porcentaje
Mujeres encuestadas con hijos 88,53%
Mujeres casadas con hijos 34%
Madres solteras 21%
Incumplimiento de pensión alimenticia 47,6%
Uso de tarjeta de crédito para cubrir gastos 32,6%

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