La decisión de la AFP en la que se deben invertir nuestras cotizaciones es muy importante. Para ello, saber cuáles son las comisiones de las AFP es fundamental, sobre todo a la hora de decidir si es conveniente cambiarnos de AFP.
¿Qué son las AFP y cómo funcionan?
Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) tienen por objeto administrar el dinero que los trabajadores destinan mes a mes en Cuentas Individuales de Capitalización para financiar sus futuras pensiones de jubilación, invalidez, sobrevivencia y gastos de sepelio, según la ley del Sistema Privado de Pensiones.
Comisiones de las AFP: ¿Cuánto cobran?
Las comisiones de las AFP se destinan a pagar a la AFP por la recaudación y la administración e inversión de tus fondos. Aunque las AFP pueden cobrar la comisión que deseen, deben tener en cuenta la competencia entre ellas y la vigilancia de la Superintendencia de Pensiones para que no pacten sus comisiones.
Ahora vamos a conocer las comisiones de las AFP por cada servicio: por depósito de cotizaciones, por retiros programados y renta temporal y por transferencia de cotizaciones de afiliados voluntario. Debemos tener en cuenta que las comisiones pueden tener variaciones previo aviso de 30 días en caso de rebaja o 90 días en caso de aumento.
Motivos del cobro de comisiones
Existen dos motivos para el cobro de las comisiones de las AFP:
- Por la administración de la cuenta de ahorro obligatoria.
- Por la administración de los productos voluntarios como APV/cuenta 2.
El cobro de las comisiones es transparente y todas las personas afiliadas o no al sistema pueden saber cuánto es. En tu propia liquidación de sueldo puedes ver el monto descontado, tanto el que va para tu fondo de pensiones, como el del pago de la comisión. El porcentaje que va a tus ahorros nunca se mezcla con el cobro de la comisión y estas varían según cada AFP.
Comisiones AFP 2025
En la siguiente tabla conoceremos las comisiones por cada uno de los servicios: por depósito de cotizaciones, por retiros programados y renta temporal y por transferencia de cotizaciones de afiliado voluntario. El traspaso del saldo de la cuenta de ahorro voluntario a otra Administradora se considera retiro para efectos de cobro de comisión.
Existe un esfuerzo reciente para que los jóvenes que se incorporan al sistema paguen las menores comisiones. Lo anterior obedece a que ellos tienen menos inversiones en el sistema, motivo por el que la comisión para ellos es indudablemente la variable más relevante.
Con una comisión de 0,49% de la remuneración imponible de las y los trabajadores que ingresen al sistema, lo que comienza a regir el 1 de octubre, beneficiando a las y los nuevos cotizantes con una disminución del 15% respecto de la comisión anterior.
Comisiones Fantasmas
Se ha hablado de las Comisiones Fantasmas, cuyo nombre correcto es "Gasto de Administración de Vehículos de Inversión" y son supervisadas trimestralmente por la Superintendencia de Pensiones, con el objetivo de diversificar y aumentar la rentabilidad de los ahorros de los trabajadores. Una AFP invierte en mercados extranjeros, por ejemplo, lo que tiene un costo y es eso lo que llaman Comisión Fantasma. Esta comisión ya está descontada de la rentabilidad obtenida.
Cambios de AFP
Si decides cambiar de AFP, tu dinero está seguro, ya que el total del ahorro que tienes acumulado se traspasa a la nueva AFP, sin pagar comisión. Para que tomes una decisión correcta al cambiarte, es importante que compares algunas variables entre las AFP como son: información de rentabilidad, comisiones, índice de calidad y factores menos técnicos como calidad del servicio y la atención que recibes de la AFP.
Contexto del Sistema de Pensiones en Chile
El sistema de pensiones fue creado en 1981, a partir de un decreto emitido por el entonces ministro del Trabajo, José Piñera, en 1980. Ningún gobierno de la Concertación se animó a corregir los cálculos de Piñera y menos de dos décadas después el sistema hacía crisis: el mercado laboral es sustancialmente informal, los incentivos no están en el ahorro y la población no conoce el sistema ni tiene foco en ahorrar para su vejez.
El 2008, Bachelet encabezó la primera gran reforma al sistema con foco en mejorar las pensiones. La reforma de Bachelet no fue suficiente y el mismo 2008 el sistema financiero estadounidense estalló con la crisis subprime. Los fondos en Chile cayeron en casi US$ 40.000 millones, destruyendo cerca de un tercio de los fondos acumulados.
El movimiento No + AFP tomó las banderas contra las AFP e inició la coordinación de masivas marchas en las calles de Santiago y el resto de país.
Las críticas al sistema de pensiones y a las AFP en particular no se desataron por las bajas pensiones. Ocurrió en mayo de 2015, cuando se destaparon las operaciones de fusión de dos AFP de las más relevantes del sector, con sociedades ad hoc creadas por sus dueños, dos grupos aseguradores estadounidenses, para eludir impuestos. Usaron fórmulas legales, aprovecharon la última ventana que les dejó la “cocina” de la Reforma Tributaria e, inducidos por la entonces superintendenta de Pensiones, Tamara Agnic, crearon unas AFP de “papel” que luego fusionaron con las reales y, con ello, concretaron la obtención de un goodwill -o beneficio tributario- que les permitió postergar por décadas el pago de impuestos por casi US$ 400 millones.
Nació una comisión investigadora y un grupo de diputados, liderados por el presidente de dicha instancia, el DC Fuad Chahin, iniciaron una escalada de acciones administrativas y legales para detener la operación aprobada a fines de 2015. Hasta hoy sigue pendiente en el Ministerio Público una investigación por presunta prevaricación administrativa de Agnic.
Según han denunciado algunos ex integrantes de dicha instancia, el líder de la comisión, David Bravo, apoyó decididamente la Opción A , que promueve mantener el sistema de capitalización individual como eje de sistema de pensiones sin cambios estructurales. Además, con su voto, Bravo permitió a esa opción figurar con el apoyo del 50% de la comisión.
Las cifras del informe, sumadas al escándalo de los “jubilazos” de Gendarmería, fueron suficiente incentivo para que la coordinadora No +AFP activara a las masas y convocara a la primera gran movilización de chilenos y chilenas a la calle para terminar con el modelo de pensiones imperante. Casi un millón de personas caminó por las calles de la capital en julio y septiembre de 2016, respaldando la crítica al sistema de pensiones y exigiendo el fin de las administradoras privadas.
Esto, pues al traspasar fondos a instrumentos conservadores, los afiliados están forzando a sus administradores a poner los dineros en inversiones de menor retorno promedio. Eso sí, la ‘tormenta perfecta’ había comenzado a germinarse desde principios de año, cuando las dudas sobre el crecimiento en China y la situación de los bancos en Europa golpearon duramente a los fondos.
Un segundo factor, igual o más letal que las bajas pensiones, fue la revelación de la millonaria jubilación que recibía la esposa de un diputado de Gobierno por ser parte de los funcionarios que están cubiertos por el sistema de pensiones de las Fuerzas Armadas, que funciona al margen de las AFP y que asegura montos muy superiores y financiados por el Estado, en el marco de la Ley Reservada del Cobre impuesta por la Dictadura. El escándalo estalló a comienzos de julio de 2016, apenas un par de semanas antes de que se realizara la primera marcha de No+AFP. Algunos aún recuerdan los carteles de los manifestantes declarando “Andrade, cásate conmigo”. Aunque las AFP poco tenían que ver con estos pagos, la sensación de injusticia copó al territorio nacional y la industria poco pudo hacer para defenderse.
La fuente agrega que otro factor que impulsó las críticas al sector fue el anuncio en Perú de la autorización para que los afiliados puedan retirar, incluso antes de pensionarse, parte de sus ahorros.
En el intertanto, otro pelo entró a la sopa. El 9 de agosto de 2016, la Presidenta Bachelet anunció, por cadena nacional, los lineamientos principales de la propuesta que el Gobierno prepararía para presentar antes que concluyera su periodo en marzo de 2018. Bachelet habló de crear un Fondo de Ahorro Colectivo Solidario, donde parte del dinero fuera a mejorar las pensiones de un grupo importante de afiliados y, otra parte, a la acumulación de dineros en una cuenta fuera de las AFP y que reúna recursos destinados.
La propuesta de Bachelet terminó de convencer a las AFP de que su negocio estaba en riesgo de verdad. Y aunque esas nuevas cotizaciones en teoría no significarían ingresos adicionales para las AFP, pues estas cobran comisión sobre el sueldo imponible y no sobre el saldo administrado, desde las administradoras la preocupación apunta a que, si ese porcentaje no va a las cuentas individuales, en unos pocos años las personas volverán a reclamar a las AFP por no ver un alza en su pensión -o proyección de la misma- equivalente a sus nuevos aportes (aunque fueran hechos por el empleador). Desde entonces las AFP han sido agresivas en instalar la necesidad de que los ahorros vayan a las cuentas individuales.
Como han recordado reiteradamente estas últimas y tanto diversos economistas como ejecutivos del sector financiero, rebajar las ganancias no mejoraría radicalmente las pensiones.
El clima anti-AFP ha llegado a tal nivel, que las tensiones pasaron del ámbito público al interno de las administradoras de fondos de pensiones y el empresariado. La casta que controla el poder económico en Chile sabe del cuidado que requieren los fondos de pensiones, que financian casi un cuarto de la inversión de las empresas y bancos a nivel local.
Así lo vivió el gremio que las agrupa, la Asociación de AFP. En mayo de 2014, dos meses después de dejar de ser ministro de Vivienda de Sebastián Piñera, el ex ejecutivo de Deutsche Bank, Rodrigo Pérez Mackenna, asumió la presidencia de la señalada asociación gremial. Su misión era agrupar a las AFP en torno a un discurso y una estrategia para contener las críticas al sistema. Con la crisis de Cuprum y Provida la industria se tensionó. Su intervención en junio de 2016, cuando señala que tener a las mujeres jubilándose a los 60 años, y no a los 65 como los hombres, era un acto de “galantería” muy caro, terminaron de enredar su posición al interior del gremio. A esas alturas, su futuro en el sector perdía fichas indefectiblemente.
Hasta hoy, las AFP no tiene una posición única en el debate público. A excepción del destino a cuentas individuales del 5% de cotización adicional en ciernes, lo cierto es que subsisten diferencias entre las administradoras, sobre todo respecto de las medidas para dar mayor relación directa entre las comisiones y la rentabilidad de los fondos.
A ello se agrega el mal momento que viven algunas AFP. Provida, de hecho, pasa por momentos difíciles.
Solo las comisiones que los más de 5,5 millones de cotizantes les pagaron a las AFP en 2017 sumaron $660 mil millones. La cifra debe cotejarse con los $347 mil millones en utilidades netas que las seis administradoras que participan del negocio de la previsión privada obtuvieron ese mismo año, y con el monto promedio de las pensiones que pagan.
En 2017, las utilidades netas de las seis Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que participan del negocio previsional privado en Chile se elevaron por sobre los $347 mil millones. De ese monto, sus controladores y accionistas se repartieron $256 mil millones en dividendos. Cabe destacar que los controladores de cinco de las seis administradoras de fondos son importantes grupos extranjeros. El grueso de esas millonarias utilidades proviene de las comisiones que se descuentan de la renta imponible de los más de 5,5 millones de trabajadores que cotizan en el sistema de pensiones (los afiliados son más de 10 millones, pero esa es la cantidad que cotiza).
A esas ganancias, se suma otra importante y desconocida bolsa de dinero generada por empresas coligadas a las AFP y que les reportan un monto adicional de utilidades. Cinco de las seis administradoras de fondos que participan del negocio en Chile son propietarias de Previred y cuatro de ellas de la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC); mientras que de la propiedad del 30% del Depósito Central de Valores (DCV), participan cinco AFP.
Pero hay también otra vía de ingresos: las ganancias que año a año generan empresas relacionadas a las administradoras -y que son propiedad de sus grupos controladores-, las que prestan distintos servicios por miles de millones a las propias AFP. De las utilidades de esas empresas poco se sabe.
Desde hace más de una década, expertos y académicos han advertido sobre la urgencia de introducirle mayor competencia a la industria de las AFP. ¿La razón? La evidencia más clara de ese escenario de competencia limitada entre las AFP, es que las administradoras obtienen todos los años utilidades sobredimensionadas para sus propietarios, algunos de ellos ubicados en paraísos fiscales.
¿Requiere más actores el sistema para fomentar la competencia? Al parecer no. La histórica inmovilidad del sistema que rige el funcionamiento de los fondos de pensiones tiene al menos una explicación. Hoy las AFP manejan activos (los ahorros de los cotizantes) por casi US$220 mil millones, cifra equivalente a más del 83% del Producto Interno Bruto Nacional. Con esos fondos, las administradoras alimentan a la banca y al sector financiero, al retail, a empresas de servicios básicos y a grandes conglomerados de negocios ligados a los grupos económicos más poderosos del país.
Son muy pocos los afiliados al sistema de AFP que deciden por sí mismos qué administradora de fondos manejará sus ahorros. Así lo indican datos recopilados por la última Comisión Asesora Presidencial de Pensiones (“Comisión Bravo”, 2015). Hay economistas que lo explican del siguiente modo: al pagar en el presente por un bien intangible y complejo -la administración de fondos-, cuyos eventuales beneficios solo podrán ser percibidos en el futuro, los cotizantes actúan por inercia y reaccionan muy poco a incentivos (comisiones más baratas o la promesa de una mayor rentabilidad).
¿Obtuvieron esas administradoras mayor rentabilidad para sus afiliados que el resto de las AFP durante 2017? No. En el Fondo A (el más riesgoso), Provida obtuvo el cuarto lugar en rentabilidad real en esos 12 meses y en el Fondo B ocupó la quinta posición. En el resto de los fondos (C, D y E), esa AFP -la más grande por número de clientes- ni siquiera se instaló en el podio de las tres administradoras más rentables. Mientras tanto, ni Capital ni Cuprum obtuvieron el primer lugar en rentabilidad en ninguno de los fondos para el mismo periodo. Sí, doce meses son insuficientes para medir cuán bien lo hacen las AFP invirtiendo el dinero de los trabajadores. Pero hacia atrás los datos sugieren que cuando un trabajador paga más a una AFP para que administre sus fondos, no obtiene necesariamente una mayor rentabilidad.
Como pagar cotizaciones bajo el régimen de contrato es obligatorio, la inercia de los cotizantes resulta más que conveniente para las administradoras de fondos.
El diagnóstico es compartido entre expertos y académicos de distintas universidades: las altas utilidades de la industria son el reflejo directo de la pobre competencia entre sus actores. ¿Quiénes son los perjudicados?
La comisión que pagan los trabajadores a las AFP para que administren sus fondos es la vía más importante que alimenta las ganancias de las administradoras, pero no la única. Otro monto proviene del “encaje”, mecanismo que obliga a las administradoras a invertir el 1% de su patrimonio de la misma manera que lo hace con los ahorros de los cotizantes. Una forma de compartir el riesgo y compensar a los afiliados en caso que un fondo se sitúe por debajo de la rentabilidad mínima garantizada.
Pero también, varias AFP son dueñas -y tienen pactos de actuación conjunta- en tres sociedades coligadas que les generan ganancias adicionales: Previred, Inversiones DCV y la Administradora del Fondo de Cesantía.
Previred fue creada en mayo de 2000 para declarar y hacer el pago de cotizaciones por Internet. Hasta hoy es la única vía para pagar de manera electrónica. La tajada mayor de la torta accionaria de Previred -que funciona, al igual que el seguro de cesantía, en condiciones monopólicas- está en manos de Provida, con un 37,87%.
De todas las empresas coligadas en las que participan las AFP como socias, Previred es por lejos la más rentable.
El Depósito Central de Valores tiene dos accionistas principales que suman el 60% de su propiedad: con un 30%, la Sociedad Interbancaria de Depósito de Valores, una sociedad en la que participan los bancos e instituciones financieras de la plaza, creada en febrero de 1993 y que tiene un capital de $1.161 millones. El otro 30% está en manos de Inversiones DCV, controlada por cinco AFP: Capital (23,25%) -su empresa relacionada Sura Seguros de Vida (11,57%) -, Provida (23,14%), Habitat (16,41%), Planvital (13,07%) y Cuprum (8,5%).
Baeza Valdés tiene otro rol relevante en la industria privada de la previsión: preside el directorio de Scomp, el sistema de consulta de montos de pensión para los afiliados.
El sistema de consultas de Scomp funciona con un software de Sonda, con un contrato que se inició en 2004 y rige hasta al menos 2020. El 25,6% de Sonda está en manos de los fondos de pensiones administrados por las AFP. La única que no aparece allí es la AFP Modelo. ¿La razón? Ese mismo año, de acuerdo a los estados financieros de AFP Modelo, la administradora de fondos le pagó $1.187 millones a su empresa relacionada Sonda por “servicios de plataforma”. En 2017, los ingresos de esa entidad alcanzaron a $29.500 millones, con utilidades por sobre los $3.124 millones.
En el directorio de la Administradora de Fondos de Cesantía figura el economista y director del Instituto Libertad -think tank ligado a Renovación Nacional (RN)- Rafael Aldunate Valdés, y el ex subsecretario de Previsión Social de Augusto Pinochet, Alfonso Serrano Spoerer.
Además de las tres empresas en las que las AFP tienen acciones (Previred, AFC y la DCV), la mayoría de las administradoras del sistema también realiza negocios con varias empresas en las que no participan directamente, pero que son propiedad de sus controladoras. Poco o nada se sabe de las utilidades de esas empresas por los servicios complementarios que entregan a las administradoras de fondos. Lo cierto es que año a año las sociedades relacionadas a las administradoras terminan reportándole ingresos adicionales a los conglomerados que controlan las AFP.
Desde la Superintendencia de Pensiones señalaron a CIPER que las AFP están regidas por la ley de sociedades anónimas y que además sus estados financieros son auditados regularmente, lo que minimiza el riesgo de que se paguen servicios cuyo valor esté por sobre el precio de mercado.
En 2017, AFP Cuprum informó utilidades por más de $61 mil millones para su controlador, Principal Financial Group. Principal registra domicilio en Delaware (Estados Unidos), un territorio conocido por su opacidad y por las beneficiosas exenciones tributarias que ofrece a empresas o sociedades que generen renta fuera de esa jurisdicción. AFP Cuprum reporta vínculos con diez sociedades relacionadas y transacciones comerciales con cuatro de ellas en 2017. Una es Principal Servicios Corporativos Chile, sociedad a la que le pagó más de $4.800 millones por servicios de asesoría en finanzas, recursos humanos, tecnología y procesos, seguridad de la información, responsabilidad social empresarial, jurídicas y auditorías.
En 2017, AFP Capital -del grupo colombiano SURA- tuvo utilidades por más de $64 mil millones y repartió dividendos a sus accionistas por más de $22 mil millones.
Fueron casi $90 mil millones las ganancias que obtuvo Provida -propiedad del gigante estadounidense Metlife y la AFP con la comisión más alta del mercado (1,45%)- en 2017. En 2017, Provida reportó vínculos con cuatro sociedades relacionadas.
Las utilidades de la AFP Planvital alcanzaron a $2.043 millones en 2017, con un reparto de dividendos por $721 millones.
“El uso de paraísos fiscales no está prohibido. Planvital informó transacciones con empresas relacionadas por casi mil millones en 2017.
AFP Habitat, cuyos controladores son la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC) y el grupo de seguros estadounidense Prudential Financial, rompe varios record. Hasta hace poco entre sus directores estaba Juan Benavides Feliú, ex presidente del directorio, quien recibió $244 millones en 2017, el director mejor pagado de la industria. Hasta 2017, Benavides Feliú era además presidente del directorio de Inversiones DCV S.A. el joint venture de las AFP que tiene el 30% del Depósito Central de Valores.
En 2017, Habitat reportó vínculos con 17 sociedades y transacciones con más de diez. Una de ellas es la Caja Los Andes, sociedad a la que la AFP le traspasó $920 millones por “servicios de recaudación, digitación y cotizaciones previsionales” y otros $465 millones por “gastos comunes, pago de pensiones, arriendo de salas y eventos, oficinas, estacionamiento y bodega”.
Desde hace más de una década -y para hacerle frente a la inercia de los cotizantes- varios estudios han puesto sobre la mesa la necesidad de que se licite la administración de los fondos de los afiliados antiguos del sistema, de modo que la AFP más eficiente en comisiones y costos se quede con esas carteras de clientes. Hasta ahora solo se han hecho licitaciones para administrar los fondos de nuevos afiliados -ganadas en dos oportunidades por Planvital-, pero éstas no han logrado introducirle mayor competencia a la industria. ¿La razón?
Ya en 2007, un estudio del economista de la Universidad Católica, Salvador Valdés, proponía “ampliar el servicio de licitación hacia millones de afiliados antiguos que son insensibles a diferencias de precios y rentabilidad”. Valdés sugería mirar la experiencia de Nueva Zelanda, país que en 2006 los incluyó en su licitación. ¿El resultado?
El lunes 3 de diciembre, la OCDE dio a conocer el estudio “Perspectivas de Pensiones de la OCDE 2018”.
“Los proveedores que no ganan la licitación, no parecen sentirse presionados para reducir sus tarifas”, indica el informe publicado por Pulso.
En medio de la urgencia de reforma al sistema de pensiones, el trámite legislativo del proyecto no se avizora de fácil despacho.
Ahora que ya conocemos las comisiones de las AFP, te recomendamos que revises siempre estas comisiones porque estos pagos afectan a los ahorros para tu jubilación.
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