El objetivo de la política de Salario Mínimo a nivel mundial es establecer un valor que permita "al menos" satisfacer las necesidades básicas del trabajador(a) y su grupo familiar e impedir que las empresas paguen sueldos que comprometan la integridad y la reproducción de los mismos.

Sin embargo, no todos los países tienen un sueldo mínimo legal.

En el informe de Picodi Chile, se excluyeron los países en los cuales los salarios mínimos son negociados por sindicatos individuales y en los cuales no existe un salario mínimo legal (como Suiza, Italia, Singapur y países del norte de Europa).

Analistas de Picodi Chile examinaron cómo han cambiado las tasas de salario mínimo en 67 países, cómo han aumentado los precios de los productos alimenticios más importantes y cómo se presenta la relación entre la ‘canasta de supervivencia’ y el salario mínimo en diferentes países del mundo.

En la mayoría de los países examinados (58 de 67), el salario mínimo ha experimentado cambios en comparación con la cifra de enero de 2023.

Pequeños aumentos fueron otorgados a los trabajadores en Francia (3,4%), Alemania (2,8%) y Ecuador (2,5%), mientras que en países como Eslovenia, Perú y Vietnam, los gobiernos congelaron el salario mínimo o aún no han tomado decisiones sobre su aumento.

Los mayores incrementos en el salario mínimo los observamos en Argentina (↑138%) y Turquía (↑100%), aunque esto se debe a una enorme inflación en esos países.

Para este estudio, hemos creado una canasta alimentaria que consta de 8 grupos de productos: pan, leche, huevos, arroz, queso, carne, frutas y verduras.

La lista de productos puede parecer modesta, sin embargo, en las cantidades indicadas, estos productos son capaces de satisfacer las necesidades nutricionales mínimas de una persona adulta promedio durante un mes.

El costo total de la ‘canasta de supervivencia’ a principios de 2024 es de 110.710 pesos (un 16,81% más que el año anterior).

Las personas tienen diferentes preferencias en cuanto a la comida y perciben el confort de la vida de manera diversa.

Sin embargo, hemos decidido comparar el costo de la misma canasta básica de productos alimenticios en todos los países examinados y contrastarlo con el salario mínimo en cada país.

La relación más favorable entre la canasta de productos alimenticios básicos y el salario mínimo la observamos en el Reino Unido, Irlanda, Holanda, Australia, Luxemburgo y Nueva Zelanda. En estos países, gastaremos menos del 10% del salario mínimo local en los productos de la canasta.

También hay países donde incluso un conjunto tan modesto de productos representa más de la mitad del salario mínimo. Entre ellos se encuentran Kazajistán (54%), India (58,5%), Vietnam (65,6%) y Armenia (74,6%).

Las cantidades provienen de sitios web oficiales de los gobiernos, ministerios correspondientes o comités y son actuales hasta el 8 de enero de 2024.

Para los países en los que el salario mínimo varía según la región (EE. UU., Canadá, Filipinas, Tailandia, Vietnam), calculamos y utilizamos en el informe el promedio aritmético de todas las regiones.

Los productos utilizados en el estudio constituyen una canasta alimentaria ilustrativa, creada únicamente con fines estadísticos.

Las cantidades indicadas se calcularon según las recomendaciones de algunos ministerios de salud con respecto a las normas mínimas de consumo de alimentos.

Los precios de los productos en la canasta ilustrativa provienen del sitio web numbeo.com, donde los consumidores de todo el mundo monitorean los precios de alimentos y otros productos y servicios.

Convertimos las monedas locales utilizando el tipo de cambio promedio de Google Finance para el cuarto trimestre de 2023.

En Chile, la política de Salario Mínimo nace en 1937 bajo el nombre de Sueldo Vital, cuyo propósito justamente era permitir la reproducción de las necesidades vitales de la fuerza de trabajo.

Durante su última Cuenta Pública, el Presidente Gabriel Boric, abordó la política salarial del país y destacó un nuevo hito.

En medio de sus anuncios económicos, afirmó que con las alzas que ha tenido el sueldo mínimo durante su gobierno, Chile se “posiciona como el país con el salario mínimo más alto de Sudamérica”.

La frase del mandatario se enmarca en el reciente acuerdo alcanzado entre el gobierno y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), que establece un alza del ingreso mínimo mensual a $ 529.000 a partir de mayo de este año, con un nuevo reajuste proyectado para enero de 2026 que lo llevará a $ 539.000.

Según un análisis realizado por el Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), Chile lidera el ranking sudamericano de salario mínimo cuando se compara bajo el criterio de paridad de poder de compra (PPC), un indicador que ajusta los montos en dólares para reflejar el costo de vida en cada país.

De acuerdo a ese estudio, el salario mínimo en Chile equivale a US$ 1.138, superando a Ecuador (US$ 1.122), Paraguay (US$ 1.068), Bolivia (US$ 1.025) y Colombia (US$ 927).

En toda América Latina, solo Costa Rica supera a Chile, con un ingreso mínimo ajustado de US$ 1.186.

A pesar del liderazgo regional, Chile aún se encuentra entre los países con salario mínimo más bajo dentro de la OCDE.

De los 32 países miembros que cuentan con un ingreso mínimo legal, solo supera a Colombia y México.

Si se descuenta la inflación del período (1,1%), el reajuste en términos reales fue solo de 1,2%, vale decir, un poco menos de 3 mil pesos.

En tanto, el aumento del valor de 1 hora de trabajo, en términos reales, fue de 15 pesos.

Evolución del Salario Mínimo en Chile

Haz clic para ver cómo ha aumentado el salario mínimo en Chile en los últimos añosLos porcentajes representan el aumento de la cantidad neta de un año a otro.

  • 2019 - CL$204.082
  • 2020 - CL$240.800 (↑ 18%)
  • 2021 - CL$264.334 (↑ 9,8%)
  • 2022 - CL$288.400 (↑ 9,1%)
  • 2023 - CL$337.840 (↑ 17,1%)
  • 2024 - CL$379.040 (↑ 12,2%)

En este ranking, Chile se ubica en la 19ª posición: el salario mínimo neto desde el 1 de septiembre de 2023 es de 379.040 pesos, lo que representa un aumento del 12,2% en comparación con principios de 2023 (337.840 pesos netos).

Para ser mínimamente coherentes, el Salario Mínimo debería estar por sobre la línea de la pobreza que el propio país ha establecido como un estándar básico de reproducción para un hogar promedio.

La política de bonos y subsidios solo debería ser una medida temporal para aquellos hogares que no tienen ingresos del trabajo.

Esto no cuadra.

En el informe, utilizamos las tasas netas, es decir, las cantidades que los trabajadores realmente reciben en sus bolsillos. Consideramos esta comparación más justa, ya que la diferencia entre los salarios brutos y netos puede variar según el país, desde un 0% hasta más del 30% (en Chile - un 18%).

Chile queda significativamente detrás de estos países: en nuestro país, el valor de la canasta de supervivencia representa el 29,2% del salario mínimo (ubicándonos en el puesto 43 de 67 posibles). En este aspecto, nuestra situación es mejor que en países como Guatemala (30,3%), Uruguay (32,6%), México (35%), Brasil (38,3%) y Perú (35,7%).

No obstante, como ha sido costumbre en el período de transición posdictadura, la elite ha sabido esconder debajo de la alfombra el aspecto medular de esta discusión: ¿por qué Chile tiene un Salario Mínimo que ni siquiera permite cubrir las necesidades mínimas para vivir en Chile?

Para ello, cada año las autoridades políticas de turno (cuya remuneración equivale a 34 veces el Salario Mínimo) , los empresarios y los economistas del modelo, activan el piloto automático coordinados por una "mano invisible" y despliegan la misma puesta en escena: i) cuando la economía se desacelera o va mal, "no es el momento" de subir considerablemente el Salario Mínimo, ya que no podemos ser tan insensatos de aumentar el costo de contratación en momentos difíciles; ii) cuando la economía va bien, "no es el momento" de subir considerablemente el mínimo, ya que para qué le vamos a poner obstáculos a la economía, que justamente gracias a este camino despejado ha podido dinamizarse.

Además, se suele utilizar como barrera de contención, para los aumentos salariales, la situación de las empresas pequeñas, citando el ya clásico e histórico: "El 80% del empleo lo dan las PYMES".

Sin embargo, de acuerdo a la última encuesta de empleo publicada por el INE, correspondiente al trimestre marzo-mayo 2017, solo el 37% del empleo asalariado en Chile se registra en empresas de menos de 50 trabajadores(as), mientras el 46% trabaja en grandes empresas (más de 200 contratados) y 17% en empresas medianas (entre 50 y 199 contratados).

Lo cierto es que, actualmente, Chile ha fijado una línea de la pobreza por ingresos para un hogar promedio de 4 personas en $412.369.

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