Los equipos de trabajo son la base de cualquier empresa exitosa, y construir un equipo que funcione de manera eficiente puede ser un verdadero desafío. Los equipos son una estrategia organizacional para lograr objetivos complejos y generar colaboración, por lo que las personas ocupan cada vez más cantidad de tiempo participando en equipos.

A juicio de Blanchard, los equipos pueden ejecutar mejor y con mayor rapidez, así como cambiar fácilmente que las estructuras jerárquicas tradicionales. Pueden aumentar la productividad y la moral. Si trabajan con eficacia, pueden tomar mejores decisiones, resolver problemas más complejos y hacer más para mejorar la creatividad y construcción de habilidades.

Sin embargo, no siempre es fácil trabajar en equipo, muchas veces la vivencia de quienes participan de ellos es frustrante, ya que no hay propósitos claros, no cuentan con recursos suficientes, existe poca integración, dominan los conflictos mal resueltos u otras muchas razones más. Por ello, para un líder, aprender a gestionar equipos es un aprendizaje fundamental, ya que como cada vez se realiza más trabajo con estas características, le requiere desarrollar una competencia nueva: observación participante, lo que implica que a la vez que lideran un equipo forman parte del mismo.

Blanchard define equipo como “dos o más personas que se unen para un propósito común y que son mutuamente responsables por el resultado”.

Etapas de Desarrollo de un Equipo

Tuckman describió en 1965 las etapas por las que atraviesan los equipos. Según su perspectiva, los equipos atraviesan por cuatro etapas características de desarrollo: formación, tormenta, normalización y desempeño. A juicio de Tuckman, cada etapa cuenta con características distintivas. De este modo se puede señalar:

  • Formación: Se forma el equipo y quienes lo conforman tratan de ser aceptados y de conocer al resto de las personas que forman el grupo, sus cometidos y sus intereses, aunque tienden a comportarse de manera individualista, tratando de evitar conflicto. Es una etapa bastante cómoda, pero la realidad es que esta comodidad se debe a la ausencia de conflicto y de debate interno en el grupo, por lo que tampoco se avanza mucho.
  • Tormenta o conflicto: Existe ya suficiente confianza entre los miembros del equipo y comienzan a expresar sus diferencias hacia las acciones y opiniones de otros e incluso hacia las acciones del líder del equipo. Esta etapa es necesaria ya que un equipo se desarrolla cuando salen a relucir las diferencias y se administran de un modo constructivo.
  • Normalización: El equipo ya cuenta con una meta clara a alcanzar y quienes lo forman son capaces de entender el punto de vista de otros miembros, de apreciar sus habilidades y experiencias e incluso ser conscientes de sus propios prejuicios y estar dispuestos a cambiar. Sienten que son parte de un equipo bien formado, disciplinado y cohesionado, y por lo tanto, tienen aspiraciones más elevadas como trabajar por el éxito del equipo, anteponiéndolo incluso a sus propias necesidades individuales.
  • Desempeño: Los miembros se conocen bien, son capaces de gestionar el conflicto de forma adecuada, están bien motivados y preparados, trabajando cercanamente de forma autónoma y sin supervisión, basado en la gran confiabilidad de quienes forman el grupo. De hecho, gracias a las competencias adquiridos y a las experiencias vividas, los miembros del grupo son capaces de intercambiar sus roles y adaptarse a las circunstancias cambiantes.

Retomando esta tradición, Blanchard en su libro “liderazgo al más alto nivel” cita las etapas propuestas por Lacoursiere, quien propone que todo equipo pasa por cinco etapas, a saber:

  • Orientación
  • Insatisfacción
  • Solución
  • Producción
  • Separación

Las Siete Variables Claves de Equipos de Alto Desempeño (PERFORM)

Blanchard realiza un análisis parecido al anterior, para ello define siete variables características de los equipos, en particular de los equipos de alto desempeño, utilizando el acrónimo PERFORM. Estas son las variables identificadas:

  • Propósito y valores: Un equipo de alto desempeño comparte un arraigado sentido de propósito y un conjunto común de valores y una visión convincente. A partir de ello se derivan metas acordadas mutuamente, se definen roles y se desarrollan estrategias.
  • Empoderamiento: Los integrantes confían en la capacidad de superar obstáculos por lo que comparten información y conocimientos y se ayudan unos a otros.
  • Relaciones y comunicación: Están comprometidos con la comunicación abierta. Los miembros sienten que pueden asumir riesgos y compartir sus pensamientos, opiniones y sentimientos sin temor. Se valoran las diferencias. La comunicación efectiva es el catalizador más importante para fomentar el rendimiento dentro de un equipo colaborativo.
  • Flexibilidad: Los miembros son interdependientes y se dan cuenta de que son responsables del desempeño, el desarrollo y el liderazgo. El liderazgo va cambiando, adaptándose a condiciones variables.
  • Óptima productividad: Los equipos generan resultados significativos, tanto en la cantidad como en la calidad del trabajo que realizan.
  • Reconocimiento y aprecio: El equipo recibe retroalimentación positiva y reconocimiento de parte de sus propios miembros, el líder y la organización. Por esto, celebrar los logros, ya sean grandes o pequeños, ayuda a crear un ambiente positivo que impulsa a los empleados a esforzarse más.
  • Moral: Existe entusiasmo por su trabajo, se sienten orgullosos por sus resultados. Existe confianza y optimismo.

Etapas de Desarrollo de un Equipo según Blanchard

Al igual que Lacoursiere, Blanchard propone cinco etapas en el desarrollo de un equipo: orientación, insatisfacción, integración, producción y terminación. El desafío del equipo en cada etapa es:

  • Orientación: Arrancar el equipo con el pie derecho y desarrollar un sólido estatuto del equipo forjando relaciones y confianza.
  • Insatisfacción: Ayudar al equipo a hacer frente a los problemas de poder, control y conflicto y comenzar a trabajar de manera eficaz en forma conjunta.
  • Integración: Aprender a compartir el liderazgo y superar la tendencia a estar de acuerdo para evitar los conflictos.
  • Producción: Sostener el desempeño del equipo de un reto a otro y el crecimiento continuo.
  • Terminación: Mantener la productividad y la moral necesarias manejando el cierre, el reconocimiento y la celebración.

El desarrollo de un equipo no siempre sigue una pauta lineal, pueden haber progresos y retrocesos, lo importante es que un líder y el equipo mismo conozcan en qué etapa se encuentran y, por lo tanto, los desafíos que enfrentan.

Cómo Establecer Objetivos y Metas Efectivas

  1. Para comenzar, hay que tener en cuenta que la diversidad en el equipo no solo se refiere a la edad, género, raza y origen étnico.
  2. Idealmente, el equipo debe estar formado por personas que tengan habilidades y experiencias complementarias. Hay que tener en consideración el nivel de experiencia de cada miembro del equipo.
  3. Otra consideración es el nivel de capacitación y formación de los miembros del equipo. Tener a alguien con experiencia y capacitación en liderazgo puede ayudar a mantener al equipo enfocado en los objetivos y motivado para lograrlos.

En cuanto a la edad, es una gran idea incluir tanto a miembros del equipo jóvenes como a personas más experimentadas. Los colaboradores más jóvenes pueden aportar nuevos puntos de vista y perspectivas frescas, mientras que los miembros más experimentados pueden ofrecer valiosos consejos y guía.

Además de tener habilidades y experiencias complementarias, también es ideal que los miembros del equipo compartan los mismos valores y ética de trabajo. Un equipo con objetivos comunes y una ética de trabajo similar será más eficiente y efectivo. Los diferentes tipos de personalidad también pueden ser beneficiosos para un equipo.

Es relevante destacar que este conjunto de personas que se define como equipo necesita un liderazgo efectivo y una estructura clara. Un líder eficaz puede ayudar a mantener al equipo enfocado en los objetivos y motivado para lograrlos. Tal como menciona el New York Times en su artículo de Cómo construir un equipo exitoso, los niños pequeños suelen hacer esta pregunta a sus padres antes de emprender un largo viaje: "¿Adónde vamos y cómo vamos a llegar allí?".

En última instancia, el éxito de un equipo depende de la capacidad de los colaboradores para trabajar juntos de manera efectiva. Recordemos que cada miembro del equipo tiene sus propias fortalezas y debilidades, y se requiere trabajar juntos para aprovechar al máximo las habilidades y capacidades de cada uno.

El equipo debe trabajar en conjunto para definir los objetivos y las metas que desean alcanzar, y asegurarse de que estén alineados con la misión y visión de la empresa. Es importante que el equipo tenga objetivos claros y realistas, un liderazgo efectivo, y una estructura muy clara.

Para construir un objetivo individual, es importante construirlo con la persona involucrada, escuchando también sus propios intereses y motivaciones. Para establecer objetivos individuales es necesario considerar las capacidades de cada integrante de la organización.

Como tendremos metas a largo y corto plazo, se recomienda planificar con una carta Gantt cada una de ellas para medir los avances y resultados.

Las reuniones mensuales son una buena alternativa para ver cómo van los avances, dar retroalimentación, entre otras cosas.

La colaboración eficiente dentro de los equipos de trabajo y entre las distintas áreas de una empresa es esencial para conseguir el éxito organizacional.

En primer lugar, las nuevas herramientas pueden liberar a los empleados de tareas rutinarias y monótonas, lo que permite que el personal se enfoque en tareas más estratégicas y creativas.

Por esto, las instalaciones deben ser cómodas y eficientes, creando un entorno físico bien diseñado y equipado, desde la disposición del mobiliario hasta la iluminación y la temperatura.

Invertir en programas de capacitación y aprendizaje proporciona las habilidades necesarias para enfrentar desafíos cambiantes a los colaboradores.

La fatiga y el estrés pueden llevar a un deterioro en la calidad de vida de los trabajadores, lo que afecta directamente en su rendimiento laboral.

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