La historia del jazz en Brasil se puede dividir en cuatro períodos o fases. El primer período, aproximadamente entre 1910 y 1930, corresponde al jazz concebido como una música popular para bailar en clubes y sociedades, entre géneros musicales extranjeros y brasileños, animados por las jazz bands. El segundo período, aproximadamente entre 1930 y la década de 1950, es la etapa de la diseminación del jazz por Brasil gracias a las innovaciones tecnológicas, acogido por un segmento de la élite urbana, y generalmente ejecutado por grupos musicales en formación de big band, de los que surgieron solistas pioneros del jazz brasileño moderno. La tercera fase, desde fines de la década de 1950 hasta toda la década de 1960, corresponde a la época en que los músicos brasileños mezclan músicas locales con recursos del jazz, lo que condujo al florecimiento de la bossa nova y del samba-jazz.
Primeros Años: Influencias y Adaptación (1910-1930)
La historia de la música popular urbana brasileña es un fenómeno que, de alguna manera, se asemeja al ocurrido en Estados Unidos de América del Norte. Entre las manifestaciones musicales desarrolladas y que se tornaron características de estos dos países, como por ejemplo, el samba y el jazz, o en su forma más primitiva el maxixe (machicha) y el ragtime, se percibe que el proceso de desarrollo de ambos es semejante. Hasta las primeras apariciones de la música norteamericana en Brasil, el brasileño había vivido un largo período en contacto con el predominio de batuques africanos, fados portugueses, modinhas y lundús. A partir de la segunda mitad del siglo XIX comenzaron a aparecer los géneros musicales europeos de danza, transmitidos por medio de partituras y ejecutados, la mayoría, por pianistas o por los llamados pianeiros.
Durante el inicio del siglo XX algunos géneros como el vals vienés, el schottisch, la polca, la cuadrilla y la mazurca se popularizaron entre los músicos, quienes mayoritariamente tocaban de oído en grupos de flauta, guitarra y cavaquinho. De esta forma aparece el choro, el primer estilo brasileño de música instrumental urbana. Durante esa época Brasil vivió experiencias sociales y estéticas innovadoras, que se manifestaban en los movimientos que caracterizaban a la sociedad moderna en los grandes centros urbanos del mundo, como la reproducción mecánica del sonido en fonógrafos y gramófonos.
Los géneros musicales populares de Estados Unidos llegaron en cilindros de cera y discos, como los cakewalks “Malandro” en 1903, el “Colored coquette” en 1908, el two-step “Caraboo” en 1913, el one-step “Phoenix” y el foxtrot “Gaúcho” en 1914. Entre los años 1915 y 1927 fueron distribuidas en el mercado brasileño al menos 182 nuevas producciones extranjeras, “eran 139 foxtrots, 23 one-steps, 7 ragtimes, 6 two-steps, 3 fox-blues, 2 shimmys, un charleston y un blues, esto representó un aumento del 2.500% de música norteamericana en Brasil en relación con el decenio anterior”.
Las partituras también funcionaron como un importante medio de circulación para los géneros nuevos. Alrededor de 1916 surgieron las primeras grabaciones orquestales del emergente one-step. Algunas de las orquestas que grabaron fueron la Orquesta Odeon, la Orquesta de Luiz de Sousa, que grabó un one-step denominado “Rag-Time”, y la Orquesta de Madame Hugot, que grabó otro titulado “Gabi”. Estas grabaciones constituyeron los primeros registros de influencia norteamericana en la música popular destinada para la danza. Esa influencia se afianzó en 1917, cuando la Orquesta Pickman, dirigida por el violinista Alexandre Pickmann, grabó el foxtrot “Ragging this scale”. Esta parece ser la primera vez en que se hace referencia, en un disco brasileño, al foxtrot como género norteamericano, también llamado toddle.
Las primeras agrupaciones de jazz band surgen en Brasil alrededor de 1920, cuando los músicos comienzan a incluir nuevos instrumentos en los grupos habituales, tanto en las orquestas de baile como en las agrupaciones conocidas como conjuntos regionales. Este proceso se desarrolló no solamente en el eje de Rio de Janeiro y São Paulo, sino también en regiones localizadas al sur y al norte del país, modificando el repertorio tradicional, al incluir géneros musicales extranjeros y arreglos orquestales más elaborados. Los músicos comenzaron a presentarse con trajes uniformados, incluyendo zapatos de barniz brillante, pantalones con pliegues, camisa blanca, chaqueta y corbatín.
El jazz en Brasil fue el mismo jazz popularizado en Europa y en las Américas, una música de salón destinada a la danza, donde las bandas ejecutaban repertorios que presentaban ritmos animados por géneros básicamente norteamericanos como one-step, foxtrot, charleston y shimmy. La moda de la danza con ritmo norteamericano comenzó a aparecer primero con el cake-walk, que preparó el camino para el ragtime, seguido por el one-step y el two-step, para culminar con los foxtrots y la llegada del swing a partir de la década de 1940. Hobsbawn describe la producción de temas de moda entre 1910 y 1915 cuando surgen el turkey trot y el bunny hug, lo que trajo como resultado la fórmula más duradera, a base del foxtrot y sus similares como el shimmy.
El Foxtrot en Brasil
El foxtrot fue uno de los géneros que más se difundió en este periodo. Hizo su aparición en Estados Unidos en 1914, y alrededor de 1916 en Brasil, en donde los foxtrots “Hindustan”, “Whispering” y “The sheik of Araby” se bailaban en fiestas. En Brasil, el repertorio musical de los grupos locales presentaba una gran variedad de géneros nacionales y extranjeros, al tiempo que la producción del foxtrot estaba en auge. Esto ocurría cuando en el medio musical el samba aún no se había consolidado como un género o como un producto nacional que representara alguna identidad brasileña, situación que solo sucedió al inicio de la década de 1930.
El panorama de la música popular que se escuchaba en Brasil era regido por una extrema variedad de estilos y ritmos. El propio carnaval, (…) no era una fiesta animada solamente por músicas que se podrían clasificar como brasileñas. Al contrario, los mayores éxitos de la folia, desde que se organizó en bailes (tanto los aristocráticos como los populares), eran polcas, valses, tangos, mazurcas, schottishes y otras novedades norteamericanas como el charleston y el foxtrot. Desde lo nacional, la variedad también imperaba: se escuchaban maxixe, modas, marchas, cateretês y desafiantes sertanejos. Ninguno de esos estilos musicales, a pesar de sus pasajeras modas, parecía tener el coraje suficiente para conquistar la hegemonía en el gusto popular de la época.
La presencia del foxtrot fue bastante significativa dentro de la producción de los compositores brasileños de música popular, en el marco del desarrollo de la industria musical y cultural de aquel período. Se incluyen éxitos como “Vênus”, de José Francisco de Freitas, de 1923, y el fox-canción “Cigano”, de Marcelo Tupinambá y João do Sul en 1924. El fox-canción “Dor de recordar” de Joubert de Carvalho y Olegário Mariano alcanzó el éxito en 1930.
Al final de la década de 1930, el foxtrot presentaba claramente características brasileñas. Según Alexandre Dias, el pianista y compositor de tangos brasileños Ernesto Nazareth exploró el género foxtrot, el que abarca, sin embargo, una reducida parte de su catálogo. Nazareth compuso en 1922 “Delightfulness”, “If I am not mistaken” en 1923, “Até que enfim.” en 1926, y “Nove de maio”, sin fecha definida. Aún existe un manuscrito incompleto llamado “Plus ultra”.
En algunas partituras de la época se evidencia que los compositores escribieron variantes de foxtrot, las que pasan por el fox, fox-blue, fox-canción, foxe, fox-cançoneta, fox-cowboy, fox-marcha y fox-sertanejo. El samba también fue modificado, dando origen a nuevas configuraciones como samba-marcha, fado-samba, guarânia-samba, mazurca-samba, samba-rumba, y hasta samba-boogie, samba-swing, fox-samba o samba-fox.
Las Jazz Bands en el Escenario Brasileño
Las jazz bands aparecen en Brasil de forma más evidente en los bailes de carnaval que conmocionaron a las sociedades y clubes de las principales ciudades de ese tiempo. A mediados de 1919 aparece la Harry Kosarin Jazz Band, considerada una de las primeras jazz bands extranjeras en Brasil. La batería norteamericana, a base de redoblante, tom de piso, platillos y bombo con pedal, permitió asimilar diferentes efectos sonoros y fue llevada a Brasil en 1919, en una gira liderada por el baterista y pianista euroamericano Harry Kosarin. Hasta entonces, la batería era un instrumento desconocido por los músicos brasileños, quienes solamente usaban el redoblante sin trípode y lo amarraban con una cuerda en una silla.
Kosarin vino acompañado de Raul Lipoff (violinista) y Eugene Pingatore (banjo), cuyo hermano Mike Pingatore (banjo) fue músico de Paul Whiteman. Algunos meses más tarde esos músicos se separaron del grupo, Pingatore regresó a América del Norte y Raul Lipoff organizó su orquesta en Brasil. Aprovechando la estadía de una orquesta de salón que llegó a Rio de Janeiro procedente de Egipto, y que actuaba en la sala de espera del Cine Central, pudo disolverla [la orquesta], organizando un nuevo conjunto con algunos de sus elementos y actuando en el Palace Club con Chamek, piano, Kolman, saxofón y oboe, Abdon Lyra, trombón, y, finalmente, Simon Boutman, violín, quien más tarde organizó numerosas orquestas y tocó durante años en el Copacabana Palace.
Alfredo da Rocha Vianna Júnior, conocido como Pixinguinha, formó en 1919 el grupo Os Oito Batutas, quienes tocaban en la sala de espera del Cine Palais e interpretaban en su repertorio maxixes, canciones sertanejas, batuques, cateretês y choros. En su primera formación estaban Pixinguinha (flauta), China (canto, guitarra y piano), Donga (guitarra), Raul Palmieri (guitarra), Nelson Alves (cavaquinho), José Alves (bandolim y ganzá), Jacó Palmieri (pandeiro) y Luís de Oliveira (bandolim y reco-reco). En 1922 participaron en la “Semana de Arte Moderna” y viajaron a París, donde el grupo rápidamente consiguió el éxito, presentándose durante seis meses en el restaurante y salón de baile (dancing) Shéhérazade. Fue en este momento cuando estuvieron en continuo contacto con las jazz bands al lado de músicos americanos. En julio del mismo año el grupo regresó a Brasil y anunció su ingreso al formato jazz band, incorporando el saxo, el banjo y la batería, e incluyendo en su repertorio foxtrot, shimmy, ragtime y otros ritmos extranjeros de moda.
Pixinguinha regresó a Rio de Janeiro en el momento en el que la compañía de revistas francesa Ba-ta-clan de París presentaba por primera vez, en el Teatro Lírico, el espectáculo V'la París. Fue en ese momento cuando Madame Rasimi, empresaria del grupo, invitó a Os Oito Batutas para compartir el espectáculo con los artistas de la compañía. Es probable que en aquel momento haya surgido una estrecha relación entre los músicos, permitiendo así un posible intercambio de experiencias musicales.
En 1923, la Gordon Stretton Jazz Band, con Gordon Stretton (batería), John Forester (trombón), Paul Wiser (clarinete) y un trompetista que posteriormente fue sustituido por el músico brasileño Ignácio Acioly, visitaron Rio de Janeiro. Acompañaron la segunda temporada de la compañía artística Ba-ta-clan en Brasil, la que esta vez incluía a la vedette francesa Mistinguett. Innumerables formaciones de jazz bands comienzan a destacarse por el territorio brasileño. En Rio de Janeiro la Jazz Band Sul-Americano de Romeu Silva (saxofón) fue la que más sobresalió. Viajó en 1925 a una temporada en Europa, que se prolongaría por más de diez años, el grupo recorrió países como Francia, Portugal, España, Bélgica, Suiza, Alemania, Inglaterra e Italia.
Los músicos que acompañaron a Romeu Silva fueron Mário Silva (trompeta), Bibi Miranda y Leonel Guimarães (batería), Gastão Bueno (banjo), Fernando Albuquerque (cantante), Francisco Marti (piano), Sátiro Augusto de Almeida y Abdon Lira (trombón), Francisco Bernardi (violín), y Luiz Lopes (saxofón). Inclusive, durante esta temporada, grabaron con la estrella americana radicada en París, Josephine Baker. Algunos músicos norteamericanos tocaron con Romeu en Europa, entre ellos se hallaban Joe Hayman (saxofón), Johnny Dunn (trompeta), Jack Mayes (pianista), Billy Burns y Herbert Fleming (trombones), Booker Pittman y Alfred Pratt (saxofones).
La Orquestra Andreozzi, liderada por el violinista paulista Eduardo Andreozzi, también pasó una temporada en el exterior entre 1919 y 1922. El grupo tocó en la sala de espera del cine Odeon y en el Palace Hotel en Rio de Janeiro, grabando 21 discos para la marca Odeon. Dentro del repertorio de los discos estaban incluidos tangos argentinos, valsas y sambas, e inclusive, el foxtrot americano “Hindustan”, el tango “Tietê” de Marcelo Tupinambá y el ragtime “Tiger rag” de la Original Dixieland Jazz Band. La orquesta estaba constituida por dos violines, dos violas, un violonchelo, piano, contrabajo, címbalo, flauta y clarinete.
En 1923 Andreozzi adopta el saxofón y su orquesta toma el nombre de Jazz Band Andreozzi, con una formación que incluía a Chamek (piano), Gabriel (trompeta), John Forrester (trombón), José Árias (saxofón-alto), Nelson Roriz (saxofón-tenor), Arruda (batería), José Andreozzi (banjo) y el líder, quien tocaba violín o saxofón. Con esta formación graban cinco foxtrots norteamericanos. El baterista Carlos Blassífera con su conjunto instrumental Carlito Jazz, el que incluía a los músicos Zé do Povo (trombón), Cirino (cornetín) y Vanderley (saxofón), viajó a París en 1926 y tocó para la compañía francesa Ba-ta-clan en su tercera temporada en Brasil. Es significativo el hecho que en São Paulo, durante 1921, existiera la Jazz Manon, banda que animaba bailes bajo la dirección del violinista Dante Zanni. Esta era la banda preferida por la distinguida sociedad paulistana. En 1923, al lado del conjunto de Romeu Silva, tocaron en el baile inaugural del Hotel Esplanada.
Expansión Regional del Jazz
Durante 1926 en Pernambuco, localizado al nordeste de Brasil, el compositor, arreglista y pianista Lourenço da Fonseca Barbosa, conocido como Capiba, fundó la Jazz Band Campinense Club. Su formato básico consistía en dos saxofones, un trombón, una trompeta, un violín, piano y la batería al frente con el nombre estampado en el bombo. Desde 1928 a 1930 Capiba también organizó la Jazz Band Independência, y en 1931, la Jazz Band Acadêmica de Pernambuco, conjunto formado por estudiantes universitarios. Este grupo se transformó en el más solicitado para bailes y fiestas en los principales clubes de la capital pernambucana. Sus músicos también tocaban instrumentos de cuerda y bandoneón, en una formación denominada Orquesta Típica, destinada a la ejecución de valses y tangos, frevos, sambas y marchas cariocas. Además incluía foxtrots como “Who” y “Sunny Boy”, con los arreglos originales norteamericanos adquiridos en Brasil.

