La cuestión de las pensiones es uno de los temas que más preocupa a los chilenos desde hace mucho tiempo.

El domingo 31 de marzo, miles de personas se movilizaron a lo largo del país en contra de las AFP y por un nuevo sistema de pensiones de reparto, solidario y tripartito.

Y es que no solo Santiago salió a marchar. En todo el país, la gente se volcó a las calles a exigir un verdadero sistema previsional, que otorgue una pensión digna de júbilo al final de una vida de trabajo.

Se calcula que hubo marchas en más de 40 ciudades, de todos los tamaños, desde Arica a Punta Arenas movilizando fácilmente a un millón de personas en todo el país.

San Fernando salió por primera vez a marchar y levantó coordinadora territorial.

También marcharon en medianas y pequeñas localidades como Rengo y Las Cabras. En Rancagua marcharon miles, en Curicó, Talca y Linares, también.

Pese a la lluvia y al frio las familias sureñas, salieron con paraguas y banderas chilenas a manifestar su decisión de acabar con la estafa legal de las AFP.

Como Coordinadora Nacional de Trabajadoras y Trabajadores NO+AFP, desde el 24 de julio de 2016, hemos intensificado nuestro quehacer uniendo la protesta ciudadana a la propuesta.

“Esta nueva convocatoria a marchar este 31 de marzo, será el grito de guerra de los millones de trabajadores y trabajadoras que queremos recuperar el derecho a una vejez digna y a vivir tranquilos al concluir una vida de trabajo”, señaló la Coordinadora a través de un comunicado público.

El día jueves 13 de marzo, cientos de personas se dirigieron al Congreso Nacional en Valparaíso para hacer entrega del Proyecto de Ley elaborado por la Coordinadora NO+AFP para reformar el sistema de pensiones.

En Santiago esta marcha saldrá desde Calle Namur con la Alameda, a las 11 hrs. Hasta Av. Arica, 12 hrs, desde Chacabuco/Vic.

Ubicaciones y Horarios de las Marchas:

  • Iquique, desde las 11:00 en Plaza 21 de Mayo
  • Antofagasta, a las 11 horas desde Plaza La Revolución.
  • La Serena, 11hrs. Av. De Aguirre/Balmaceda.
  • San Antonio, a las 11 horas desde Plaza San Antonio.
  • Talca, 11 hrs. Pentágono (2 Sur con 8 Oriente).
  • Concepción, 10:30 hrs.

“Chile no quiere más AFP”.

Es hora de insistir en la organización.

Los medios han mostrado programas de análisis donde si bien muestran los problemas que presenta las AFP, hablan de correcciones.

El gobierno ha vuelto a insistir en la AFP estatal, que por ahora en las tres medidas propuestas por la Comisión Bravo: Aumentar en 3 ó 4 puntos las cotizaciones con cargo al empleados, aumentar la edad de jubilar, principalmente de las mujeres y aumentar el pilar solidario con cargo al Estado.

Se aproxima la etapa de las ofertas de cambio a medias por parte del empresariado y el gobierno para evitar perderlo todo.

Ahí debemos estar más claros que nunca, organizados y activos para exigir cambios reales y efectivos.

El 2° congreso de la Coordinadora realizado el pasado 28 de abril definió un calendario de movilizaciones que debemos.

Las siguientes fechas nacionales fijadas colectivamente, son una Jornada de Protesta Nacional para el 10 de agosto, que comprenda diversas acciones durante todo el día para terminar con una acción concertada a nivel nacional como un caceroleo masivo en las plazas publicas o calles las principales; una nueva jornada el 10 de octubre con características por definir, enmarcada en el avance hacia una gran movilización nacional fijada para el 4 de noviembre.

La iniciativa ingresada al Congreso Nacional el 7 de noviembre de 2022 fue aprobada gracias al acuerdo alcanzado con Chile Vamos, considerando un aumento de un 7% de cotización adicional, con un 4,5% a capitalización individual, garantía por año cotizado y compensación por expectativa de vida entre hombres y mujeres como parte de la solidaridad.

“Sin embargo, esta propuesta confirma el rotundo fracaso del modelo de AFP, que durante décadas ha demostrado ser incapaz de garantizar pensiones dignas” explica enfáticamente al declarar que “el modelo de AFP está colapsado.

Estas instituciones han utilizado los recursos de las y los trabajadores para defender su existencia, con el respaldo de la derecha y campañas millonarias.

La Central en sus resoluciones también manifiesta que “el rol del Estado es fundamental.

El aumento de la Pensión Garantizada Universal (PGU) es una muestra concreta de que solo a través de un Estado fuerte y presente podemos garantizar derechos sociales universales y proteger a las y los trabajadores de la precariedad” y agrega que “seguiremos luchando por pensiones dignas y justas.

La CUT “denuncia “las maniobras dilatorias de la derecha en el Senado, que buscan frenar el avance de la reforma previsional y el aumento de la PGU.

Primero está la educación de los hijos, luego el temor a la delincuencia, a no contar con un sistema de salud en caso de enfermedad y, justo después, el no poder jubilarse con una pensión adecuada.

Y es que el escenario es sombrío: alta preocupación por las pensiones, pésima evaluación del sistema que las administra, el sistema es considerado injusto, la mayoría de los chilenos no justifica que las pensiones deban estar de acuerdo a las remuneraciones de las personas (COES), es decir, no están de acuerdo con el ADN del sistema.

Con estos números, uno debiese preguntarse por qué la marcha contra las AFP no había tenido lugar antes.

Las personas asocian conflicto a lo que ocurre en La Araucanía, a los temas de educación, delincuencia, incluso salud (COES), pero -hasta este domingo tal vez- no a la cuestión de las pensiones.

Y es que la sociología política sabe que no basta en absoluto con tales percepciones negativas y tales sentimientos de injusticia para que una lucha se dé a lugar.

Los siglos de esclavitud lo comprueban con creces.

No hay ninguna mecánica entre percepción/sentimiento y acción.

Esto es más cierto aún allí donde, como ocurre con el caso de las pensiones, no hay una experiencia común nacida de la interacción de los afectados; los preocupados por su pensión futura o los pensionados no se encuentran cotidianamente como lo hacen los estudiantes, por decirlo de otro modo.

Por eso, no sorprende en realidad que esta marcha haya tardado tanto en ocupar la Alameda.

De ahí la relevancia de la marcha y novedad recién pasadas.

Tenía que ocurrir la conjunción de varias cosas en un ámbito propiamente político para que el malestar deviniera en marcha, “verdadera marcha” y asustase, como lo ha hecho, a los defensores del sistema de AFP.

Ese malestar acumulado bajo el umbral de la visibilidad pública tenía que estar ahí, pero debía ser despertado.

Sin duda que la coyuntura de las pensiones truchas de Gendarmería ayudó traspasar dicho umbral, haciendo nacer el conflicto político.

Una vez despierto este monstruo adormilado, podía recién venir una convocatoria exitosa.

Hay muchas convocatorias que terminan en nada, y muy pocas alcanzan esta capacidad de generar multitud.

Es una convocatoria vía redes sociales; el gran aliado de los movimientos de protesta en todo el mundo.

Se trató, además, de una convocatoria a marcha (podría, en principio, haber sido a otra cosa) y debía serlo, pues esa es “la” forma de darle forma a la protesta en el Chile de hoy, desde los enfermos, hasta los estudiantes.

Prontamente veremos a los discapacitados.

Ello bajaba el costo de participar, transformándolo en casi un paseo de día domingo lleno de sentido.

A él todo el mundo podía ir.

El acuerdo alcanzado entre el oficialismo con la derecha a través de una ley corta para salvar a las isapres, es un ejemplo de ello.

Hoy suben los planes, disminuyen las prestaciones, y los excedentes que antes debían reintegrar a cientos de miles de afiliados ya no se reintegrarán en su totalidad, y las isapres, podrán devolverlas en pequeñas cuotas durante diez años.

“Según cifras de la propia Superintendencia de Pensiones, a diciembre de 2018 la mitad de los 684 mil jubilados, obtuvieron una pensión inferior a $151.000, contemplando el Aporte Previsional del Estado.

TAG:

Lea también: