Desde fines del siglo XIX, el desarrollo del capitalismo en Chile transformó profundamente el mundo del trabajo. Surgió un proletariado vinculado a la actividad minera, la incipiente industrialización y las actividades urbanas propias del crecimiento de las ciudades y puertos. Estas transformaciones del mundo laboral estuvieron marcadas por permanentes conflictos que dieron lugar a sostenidos movimientos sociales. Poco a poco, los trabajadores fueron logrando una legislación social que permitió mejorar sus paupérrimas condiciones de trabajo.

Es así como, desde 1907 en adelante, lentamente se va promulgando una legislación social: el descanso dominical, los días feriados, la silla para empleados y obreros del comercio, salas cunas en los establecimientos industriales. Al comenzar la década de 1920, la candidatura de Arturo Alessandri Palma alentó las esperanzas de los trabajadores al manifestarse, en su campaña, a favor de promulgar una legislación social que armonizara las relaciones entre el capital y el trabajo como estaba sucediendo en Europa y Estados Unidos.

Sin embargo, durante su gobierno los parlamentarios se mostraron más preocupados de legislar una ley que aumentaba su dieta parlamentaria que las leyes laborales. Después de los convulsionados sucesos políticos que llevaron al poder al general Carlos Ibáñez del Campo en 1927, comenzó la aplicación de la nueva legislación laboral.

El Contexto Histórico de la Ley N° 4.059

El contexto histórico de esta Ley se explica por factores de largo plazo. El malestar hacia el régimen parlamentario imperante, junto a la demanda por una mayor influencia del Estado en la resolución del conflicto social, tuvo su manifestación en los comicios presidenciales de 1920, donde resultó electo el reformista Arturo Alessandri Palma. En su presidencia, Alessandri intentó implementar una serie de reformas con el objeto de responder a las demandas ciudadanas, sin embargo, la clase política oligárquica se negó a acceder a tales reformas, lo que provocó un agudo clima de frustración e impotencia social y política.

Esta situación llegó a una crisis terminal el 3 de septiembre de 1924, con la intervención militar denominada “Ruido de sables”, que obligó al Congreso -controlado por la oposición a Alessandri- a aprobar sin mayor debate un paquete de leyes sociales que estaban pendientes desde largo tiempo. Una de estas leyes aprobadas fue precisamente la Ley N°4.059 dictada bajo la Junta Militar que reemplazó a Alessandri en el poder, y que impulsó un cierto camino reformista en el país.

Promulgación y Contenido de la Ley N° 4.059

La Ley N°4.059, publicada el 27 de septiembre de 1924, se titula: “Sobre Contrato de Trabajo entre Patrones y Empleados Particulares”. La norma se dictó durante la administración de la Junta de Gobierno presidida por Luis Altamirano Talavera, Comandante en Jefe del Ejército.

En el texto de la Ley Nº 4.059 se presenta un completo detalle de las materias que afectan al contrato de trabajo como la duración del mismo, sueldos y comisiones, trabajo infantil, fondo de ahorro y previsión y sobre el término del contrato.

Impacto en los Derechos de las Mujeres

La norma reconoció derechos a favor de los empleados particulares y estableció la previsión, el seguro obligatorio y el ahorro, además de permitir a las mujeres casadas recibir “válidamente el pago, sin intervención de sus representantes legales, (por lo que) tendrán la libre administración de sus emolumentos”.

Respecto a la disposición que permitió a las mujeres recibir su salario sin intervención de sus representantes legales, hay que considerar algunos avances del movimiento de mujeres a comienzos del siglo XX. Las acciones de estas primeras organizaciones feministas presionaron con sistema político, con el objetivo de obtener el sufragio femenino universal, demandas inspiradas en el movimiento de sufragistas europeas y norteamericanas, pero exigiendo además una mayor justicia en las relaciones de género. Entre estas organizaciones se podrían señalar el Consejo Nacional de Mujeres (1919) y principalmente el Partido Cívico Femenino (1922), que con su revista titulada Acción Femenina empujaba no solo la necesidad del voto femenino, sino que la autonomía de las mujeres para tener su propia formación profesional, así como su independencia económica.

Necesidad de un Cuerpo Legal Unificado

La gran diversidad de leyes laborales, reglamentos y decretos relacionados con su aplicación, hizo necesaria la dictación de un solo cuerpo legal para facilitar su estudio, divulgación y aplicación.

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