La cueca, baile nacional de Chile, ha tenido diversos exponentes a lo largo de su historia. Este artículo explora la historia y el legado de la Pensión Soto Cueca, así como su relación con figuras clave del folclore chileno.

Orígenes Musicales y Familiares

Los Hermanos Campos, hijos del cantor, payador y acordeonista Vicente Campos y de la poeta popular Verónica Sepúlveda, comenzaron su vida entre pies de cueca, refalosa y costillar. En Cantentoas, una pequeña localidad cercana a Longaví donde nacieron, cada familia era un pequeño conjunto musical. Así fue como el caserío tomó su nombre y hasta allí llegaron también los primeros recopiladores en busca de canciones.

Eleodoro (1925-2014) fue el primogénito de los Campos-Sepúlveda, también el primero en transformarse en músico. Fernando (1928-2010), que fue inscrito por segunda vez en el Registro Civil como Marcial, era fuerte en el trabajo en los fundos de la zona y ayudaba a su padre como temporero desde muy pequeño.

Inicios Musicales de Los Hermanos Campos

En 1935 Marcial (con siete años) trabajaba en el fundo San Manuel de Longaví. Fue el año en que se unió por primera vez a Eleodoro, quien con sólo con diez años se presentaba en restaurantes de Parral. En 1936 ya circulaba el rumor de los niños cantores: Los Campos. Entonces fueron contratados por el alcalde de Longaví para animar un sábado de esparcimiento. Y ganaron más dinero que en todo un mes como temporeros. La sociedad estaba sellada.

Era el tiempo en que interpretaban las canciones que habían aprendido en Cantentoas: "Debajo de un limón verde" (cueca), "Los amores de don Pancho" (tonada), "Los rosales" (vals criollo). Pero es en 1940 cuando los mismos Hermanos Campos datan el inicio de la historia oficial del dúo. El lustro previo corresponde a una prehistoria musical. Ese año arribaron a Santiago, convencidos de que traían lo mejor del folclor campesino entre su repertorio. Tenían doce y dieciséis años.

Consolidación en Santiago y Primeras Grabaciones

La escena de la música de raíz tenía a populares artistas: Las Caracolito, el Dúo Rey-Silva, el Dúo Bascuñán-Riquelme, el Dúo Molina-Rojo, el Dúo Illanes-Pedrini, Las Hermanas Miranda, Las Huasas Andinas, Las Petorquinas, el Dúo María-Inés. Los Campos cantaban en el restorán El Portón de calle San Diego y en el aire libre de la Quinta Normal. Ahí los encontró Tito Arancibia, disc-jockey folclórico de Radio del Pacífico conocido como "El Huaso Spiker" (dada su condición de locutor).

En 1943 actuaban en la boite Zeppelin en calle Estado, junto a la orquesta de Osvaldo Larrea que acompañó a la diva Josephine Baker (con Los Hermanos Campos tras bambalinas, petrificados ante el show de la artista afroamericana). Pero esa sesión para RCA Victor fue insuficiente. Ninguno había podido antes escucharse a sí mismo cantar y opinaron que las interpretaciones fueron desastrosas. Los productores de la disquera los enviaron al Conservatorio Nacional para estudiar técnicas vocales.

Pronto estaban de regreso para grabar su primera serie de cuecas, compiladas en la colección Selección de cuecas Nº 3 (1943), junto a Los Sureños, y los hermanos Parra: Hilda, Violeta, Roberto y Lalo. Grabaron "Chileno valiente", "Hasta cuándo con la inflación" y "Los amores de don Pancho", una de sus piezas de los inicios.

Éxito Radial y Colaboraciones

Para 1947, sus nombres, sus atuendos y sus canciones rotaban por más auditorios radiales: Yungay, El Mercurio, Cooperativa Vitalicia, Minería. Compartían el escenario y los programas estelares con otras estrellas de la canción popular como Arturo Gatica, los Parra o Raúl Gardy, considerado uno de los artistas del folclor y la cueca más importantes de todos los tiempos.

Ese año también figuraba en Radio del Pacífico una emergente cantante adolescente llegada desde la zona de Chanco y que deslumbraba al público en la interpretación de corridos y rancheras mexicanas. Cantaba los corridos conocidos en los villorrios en voz de Jorge Negrete, quien había visitado Chile en 1946 y había desatado la histeria colectiva entre los fanáticos: "Allá en el rancho grande" y "¡Ay, Jalisco, no te rajes!". Pero fue con la grabación de "Ofrenda" en 1949 que Guadalupe del Carmen estalló como figura popular.

Relación con Guadalupe del Carmen

Marcial Campos estableció un noviazgo con ella que sólo duró un breve tiempo, pues se casaron en 1947. Los Hermanos Campos comenzaron a acompañar sus canciones mexicanas, a conocer este repertorio y a popularizarlo junto con la solista. Desde fines de los años '40, Los Hermanos Campos recorrieron Chile en giras de Arica a Punta Arenas junto a Guadalupe del Carmen como estrella y a Jorge Landy como presentador y recitador. Se establecieron por tres años en la boite La Tranquera, de Concepción, actuando como dúo, más la orquesta típica de la casa. Y siguieron por las quintas de recreo y locales de Penco, Tomé y Talcahuano.

En 1954 Guadalupe del Carmen se convirtió superestrella al conseguir el primer disco de oro de la región para RCA.

Composiciones Originales y Consolidación del Estilo

Fue desde mediados de los '50 también que Eleodoro y Marcial comenzaron a escribir sus primeras cuecas originales, ingeniosas y simples: "Los mineros de Lota", "La cueca de Longaví", "El bolsero" (de Eleodoro); "La cueca del beso", "La cueca del amor", "El huaso enamorado" (de Marcial). Llegaron a tener unas trescientas cado uno y para entonces sus espectáculos fueron mucho más que un repertorio sucesivo de estas canciones.

El matrimonio entre Marcial Campos y Guadalupe del Carmen se disolvió en 1965 y un año más tarde Los Hermanos Campos debutaron en el long-play, después de haber registrado decenas de discos de 78 rpm y de acetato. La ramada de Los Hermanos Campos (1966) incluye "El rayuelero" y "De cola y tirante", del cuequero chilenero Nernán Nano Núñez, y la primera evidencia de que para Los Hermanos Campos la cueca era "una sola". Ni campesina, ni urbana, ni criolla, ni brava: "Sólo cueca".

Show con Los Hermanos Campos (1966), con "Los compadres raros" (de Eleodoro) y "Cueca del diablo" (de Marcial), figura como parte de los inicios en la autoría. Y Cuecas con chancho en piedra (1967), registra cuecas de autores chilenos como "Que viva la minifalda" (de Carlos Orellana) o "Los cazadores" (de Jorge Landy). Son los tres primeros álbumes editados por RCA.

Discografía y Evolución Musical

Vinieron otros long-play de éxito: Estas sí que son cuecas mi alma… (----), Fiesta chilena (----), Cuequeando con Los Hermanos Campos (----), Los reyes de la cueca (----), Cuecas para el Chile nuevo (----), Las cuecas de Los Campos (----), con decenas de títulos propios: "Linda mi suegra", "Un turista en Chiloé", "El compadre Lucho", "La mansa tapita", "Las viejas peladoras", "Chile nuevo" (de Eleodoro). "El nervioso", "El ojito que tuviste", "La maxifalda", "Simplemente marica", "El cabezón" (de Marcial).

A través de toda su historia, Los Hermanos Campos fueron capaces de integrarse a los temas de interés y actualidad, por ejemplo en el álbum De Longaví con amor (----), que parodiaba la película de James Bond De Rusia con amor, o Los huasos biónicos (----), editado en la época de las populares series "El hombre nuclear" y "La mujer biónica".

En 1970 se incorporó al dúo Luis Campos González (n. 1949), hijo de Marcial Campos y Guadalupe del Carmen, quien no sólo apoyó la música con pandero y avivamiento de cueca, sino que se sumó a la creación de repertorio: "Esposa mía", "El guata e' vino", "Yerbatero de Longaví" o "Vino con patas".

Controversias y Legado

En 1973, el dúo grabó su último long play con RCA, Chile ríe y baila, y en 1980, tras una participación en el acto oficial del gobierno luego del plebiscito para la aprobación de la nueva Constitución, Los Hermanos Campos fueron tildados de "pinochetistas". Según declararon los propios involucrados, su actuación obedeció simplemente a una decisión artística y a una filosofía antipolítica. De todas formas, el episodio les significó salir de la pantalla desde 1990, una vez finalizada la dictadura.

Sobre fines de los años '80 y durante todos los '90, Los Hermanos Campos acumulan discografía en pequeños sellos independientes con éxito de ventas dieciocheras y múltiples actuaciones. Siguen incluyendo canciones de la cantante de corridos de origen colombiano Amparito Jiménez (con quien Marcial se casa), mientras que Longaví, la cuna del dúo, crea una plaza y un museo con el nombre de Los Hermanos Campos.

En 2006 Marcial Campos se reúne con su nieto, el guitarrista Martín Campos (n. 1981, hijo de Luis Campos) y graba su primer disco como solista, que incluye tonadas recopiladas por él en la zona de Longaví ("No sé que tiene esta calle", "La rosa encarnada"), vals criollo ("Noche campesina"), estilo chileno ("Suerte tirana") y cuecas originales ("En el sur están mis amores", "El corazón me robaste"). Y, lógicamente, sus respectivos versos de presentación como los que acompañaron las canciones del dúo en setenta años de acción: "Yo soy Eleodoro Campos / Campos me dicen por éi / si usted quiere bailar cuecas / cómprese este long play" (Eleodoro Campos).

El Festival del Huaso de Olmué

Si existe un festival que celebre nuestra identidad y nuestras raíces chilenas ese es el Festival del Huaso de Olmué. Al igual que muchos festivales de nuestro país, el de Olmué nació como una competencia de canciones folclóricas. Sin embargo, con el paso de los años, y su crecimiento en popularidad y recursos, se fue convirtiendo en una reunión musical llena de visitas internacionales.

A pesar de esta apertura el Festival de Olmué ha mantenido su esencia y nunca, en ninguna de sus versiones, han estado ausentes las cuecas, las tonadas y diferentes muestras del folclore nacional.

Historia del Festival del Huaso de Olmué

Para celebrar todos los años al folclore chileno, el periodista del Mercurio de Valparaíso, Charles Guzmán propuso la creación, en 1970, de un festival de música folclórica para la zona interior de la Quinta Región. El lugar elegido para realizarlo fue la ciudad de Olmué. En un principio, este evento incluía expresiones campesinas como:

  • La presentación de payadores
  • Domadura de caballos
  • Muestras de vestuario huaso
  • Música folclórica chilena en general

Sin embargo, poco a poco, el evento se fue ampliando, agregando a su parrilla una competencia de canciones folclóricas, para luego terminar incluyendo bandas de música tradicional, de cumbia, de rock e, incluso, humoristas.

El ganador o ganadora de la competencia folclórica recibe el Guitarpín de Oro, el premio más representativo de la competencia.

En 1984 comenzó a ser transmitido por televisión. En la actualidad, dura 4 días y es uno de los festivales más esperados del verano.

El Escenario del Patagual

Si el Festival de Viña tiene a la Quinta Vergara como mítico escenario, el Festival de Olmué tiene al Patagual. Este recinto está ubicado en el centro mismo de la ciudad, es al aire libre y está rodeado por naturaleza y diversos edificios. El Patagual, que partió siendo solo una medialuna cercana al proscenio, se trasformó, luego de su ampliación, en un recinto extenso con gradas elevadas.

En la actualidad, la palabra Patagual despierta de inmediato una gran emoción en la nueva generación de artistas nacionales, que ven en esta instancia un desafío y un efectivo trampolín para el festival de Viña; todos los chilenos sabemos que el que triunfa en Olmué tiene las puertas abiertas para el certamen viñamarino.

¿Cuándo se Realiza el Festival?

Si quieres asistir o ver por televisión la competencia tienes que estar atento a la segunda quincena del mes de enero. Una época de calor, con los turistas de vacaciones y una gran actividad en la ciudad de Olmué. Durante 4 días, que suelen ser desde jueves a domingo, las personas visitan la ciudad, para ser parte de esta gran celebración de la música folclórica y popular.

Artistas Presentes en el Festival

En su versión más moderna el Festival de Olmué recibe tanto a artistas folclóricos como populares, además de humoristas (hoy por hoy, de stand up comedy). Dentro de los artistas que se presentaron en la versión 2024 y 2025 están:

Artista Género
Luciano Pereyra Pop
Tomo Como Rey Cumbia
Denise Rosenthal Pop Urbano
Maihuén de Los Ángeles Folclore
José Luis "Puma" Rodríguez Baladas
Orquesta Huambaly Tropical
Inti-Illimani Folclore fusión
Diego Torres Baladas
Ke Personaje Cumbia
Luis Jara Baladas

Históricamente se han presentado figuras como: Mon Laferte, Illapu, Los Jaivas, Los Tres.

Trascendencia Cultural del Festival de Olmué

El Festival del Huaso de Olmué se ha transformado con el tiempo en uno de los principales promotores de la cultura nacional. Todos los años en enero, las cuecas, tonadas y los bailes, nos recuerdan que la chilenidad se comienza a vivir desde principio de año. A pesar de que el folclore comercialmente no es una música que se empine en los rankings, este siempre está presente en el Chile más profundo, dejando huella en las personas y en las diferentes localidades.

La economía de la ciudad de Olmué ha sido una de las más beneficiadas con la realización de este certamen cada mes de enero. Una vez inicia el certamen, hoteles, cabañas, restaurantes, sacan cuentas alegres, porque saben que su cupo estará al límite y sus arcas engordarán durante cada jornada festivalera.

La Cueca Según Antonio Acevedo Hernández

En un proyecto de admirable coherencia e indiscutido valor patrimonial, Ediciones Tácitas viene publicando una serie de libros que estaban totalmente perdidos y que vinculan la poesía con la tradición oral y las fiestas populares. Ahora acaba de salir La cueca, de Antonio Acevedo Hernández, el primer dramaturgo que se rebeló a las complacencias del teatro que imitaba las comedias españolas y se sumergió en los dramas de nuestro pueblo, recreando los anhelos y las frustraciones de los habitantes del campo, de los barrios pobres de la ciudad y de los mineros.

Acevedo Hernández dejó su hogar a los 10 años y trabajó en todo tipo de oficios, desde barrendero a obrero de la construcción, pasando por el de cargador de feria, peón de fundo y carpintero. Todas estas experiencias contribuyeron a su amplio conocimiento de la cultura chilena, del que el estudio sobre la cueca es un ejemplo formidable. Editado originalmente en 1953, fue el primer texto en recopilar una gran cantidad de letras, además de oponer distintas versiones respecto de los orígenes del baile nacional.

De hecho, uno de los aspectos más destacados es el carácter tentativo del ensayo. Acevedo Hernández tiene pocas certezas; prefiere apelar a su memoria, a sus intuiciones y, sobre todo, a su extraordinaria capacidad de observación. La narración de las festividades del Dieciocho en el Parque Cousiño está libre de prejuicios y es rica en detalles. Tampoco falta la ironía: "La alegría devora muchos animales", comenta en medio de la descripción de las ramadas, de la confección de vestidos, del trabajo de los vendedores ambulantes, de los romances furtivos sobre el pasto y de los versos de los "puetas" que se batían a duelo, en auténticas maratones líricas acompañadas por la guitarra y el vino.

Al igual que los poetas populares, los cuequeros se nutrían de la actualidad para componer sus letras. En otras palabras, las noticias se bailaban. El trabajo de Acevedo Hernández puede leerse, incluso, como una antología espontánea de la historia de Chile: hay cuecas de la Colonia y la Independencia, de la Guerra del Pacífico, de la guerra civil de 1891, del Centenario, del auge y caída del salitre, y hasta del primer chileno que cruzó en avión la Cordillera de los Andes.

Otras se refieren a situaciones que han estado latentes toda la vida, que retratan nuestra idiosincrasia. Por ejemplo, hay cuecas dedicadas a las "conductoras", que eran las precursoras de los inspectores del Transantiago. Estas mujeres eran despreciadas por la población, porque además de cobrar el pasaje en los tranvías arrastrados por caballos, estaban encargadas de controlar que nadie pasara colado.

Los quiltros abandonados también son tema. Acevedo Hernández cuenta que, tras encerrarlos en unas jaulas donde cabían hasta 20 animales, la perrera los aniquilaba con gas por el hecho de vagabundear por la calle.

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