La discusión política sobre la reducción de la jornada laboral ha generado un debate en España. José Luis Ugarte, docente e investigador en derecho laboral, destaca la importancia de reducir la jornada laboral a 40 horas, argumentando que España, en comparación con los estándares de la OIT, tiene una jornada extensa, afectando la calidad de vida.

Mitos y Realidades de la Jornada Laboral

Según Ugarte, uno de los mitos es que la jornada laboral está vinculada al estado de desarrollo económico. La idea común de economistas neoliberales es que las jornadas cortas son para países muy desarrollados, pero Ugarte argumenta que esta relación es frágil y que España podría tener jornadas más equilibradas a pesar de su nivel de desarrollo.

Otro mito es que la reducción de la jornada generará problemas de empleo. Ugarte señala que este argumento ya se usó en la reforma del año 2000 y resultó ser falso. Las empresas se ajustan al nuevo escenario si se les da un plazo razonable, manteniendo la demanda de empleo.

Oportunidades Perdidas

Ugarte critica la idea de que la productividad solo se logra explotando cuantitativamente a los trabajadores. En su opinión, la reducción de la jornada debería verse como una oportunidad para innovar tecnológica y productivamente, en lugar de defender la extensión de la jornada a toda costa.

Flexibilidad y Reducción de la Jornada

Ugarte asegura que la reducción a 40 horas de la jornada laboral y el proyecto de adaptabilidad no tienen relación conceptual. Se puede rebajar la jornada y unir la fórmula de la flexibilidad. El proyecto de gobierno tiene como núcleo que las 45 horas se puedan distribuir en cuatro días para poder dejar un día libre adicional. Es decir, tres días por cuatro, pero con la misma intensidad. Eso se puede hacer por 45, 40 o 35 horas. Pero, el rebajar a 40 horas hace más razonable, más convertible el proyecto de flexibilidad del gobierno, porque no es lo mismo distribuir 45 horas en cuatro días, lo que haría jornadas de casi 12 horas, a distribuir 40 horas en cuatro días, lo que haría jornadas de 10 horas. Eso lo pone dentro de un marco mucho más razonable.

Por lo tanto, recalca que no son proyectos incompatibles si se plantea de otra manera la adaptabilidad. Ugarte sostiene que «si el gobierno tuviera una postura más inteligente, y no estuviera cerrado a la esencia ideológica empresarial, y si estuviera interesado en el bienestar colectivo, podría hacer cuadrar perfectamente los dos proyectos».

Una Historia de Miedo

Ugarte señala que la historia del derecho laboral está llena de cuentos de terror cuando se trata de hacer cambios en beneficio de los trabajadores. La ley de subcontratación y la rebaja anterior de jornada fueron ejemplos de esto, con expertos prediciendo desempleo y el fin del país, lo cual nunca ocurrió.

El investigador apunta que en Chile hay un doble discurso. Por un lado, se dice que hay que tener una economía libre, moderna, innovadora y competitiva. Y por el otro, en la práctica la otra parte esencial del modelo, la fuerza laboral, tiene las jornadas más largas de la Ocde.»La elite empresarial solo ve que la base de la competitividad y de productividad de nuestras empresas está vinculada a la explotación de los trabajadores. Acá hay una complejidad bien interesante que se da en estos casos y que por supuesto cuando uno mira los hechos históricos nunca ocurre nada. Básicamente las empresas se ajustan a los cambios»

Acuerdo de Coalición en España

El PSOE y Sumar han alcanzado un acuerdo programático para formar un nuevo Gobierno de coalición progresista en España, que incluye la reducción de jornada sin reducción salarial. El objetivo del pleno empleo será una prioridad en la nueva legislatura, con avances en materia laboral como la reducción de jornada de 40 a 37,5 horas semanales sin reducción salarial y un plan de choque contra el desempleo juvenil.

El Proyecto de las 40 Horas

El proyecto de las 40 horas fue presentado por diputadas de oposición en 2017, no por el expresidente Sebastián Piñera. «Es falso que se haya originado en base al proyecto de 2019 de Sebastián Piñera. «El proyecto fue presentado por la Bancada del PC, y entre quienes lo firmamos estaba yo. Ramírez agregó que durante la tramitación en el Senado del proyecto impulsado por Camila Vallejo, se incorporaron elementos del planteamiento del expresidente. Finalmente, concluyó: «Al final, en cierta forma, todos salieron ganando.

Productividad y Calidad de Vida

Uno de los principales beneficios argumentados en favor de reducir la jornada a 40 horas semanales serán una mejora en la calidad de vida de trabajadoras y trabajadores, quienes dispondrían de más tiempo para descanso, recreación, vida familiar y comunitaria, lo cual le permite bajar sus niveles de stress y concentrarse más en su lugar de trabajo haciendo que las horas trabajadas sean efectivas.

El trabajar más horas no es de ninguna manera sinónimo de mayor productividad, tampoco nada nos asegura que al trabajar menos la productividad suba, baje o se mantenga. Esto debido a que el concepto de productividad tiene un componente objetivo, numérico, irrefutable; más o menos unidades producidas, más o menos productos vendidos, más o menos pedidos entregados. Pero esto es el resultado y no explica el proceso.

Entonces, una reducción de jornada se abre como una gran posibilidad para las organizaciones para revisar sus procesos internos, si están o no documentados, si nuestros trabajadores los conocen, si son llevados a cabo con eficiencia y un largo etc. Así las cosas, aparece como un escenario de ganar-ganar, donde las personas obtienen más tiempo para dedicar a sus vidas fuera del trabajo y las empresas obtienen la oportunidad de mirarse de manera intensiva y crítica, buscando nuevas formas de hacer las cosas, con nuevos estilos de liderazgo, creativos y disruptivos en la búsqueda de la eficiencia, o sea, hacerlo mejor y en menos tiempo.

Chile y la OCDE

Con la reciente implementación gradual de las 40 horas, Chile se puso a la par de la mayoría de los países OCDE, bloque donde registraba un promedio de trabajo superior al del resto de naciones. En tanto, para la región latinoamericana, se suma a Ecuador y Venezuela en la implementación de esta medida, pioneros dentro del cono sur.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de la que Chile es miembro junto a otros 37 países, es uno de los parámetros en cuanto a implementación de las 40 horas laborales, pues, en promedio, Chile era uno de los estados que, dentro del bloque, promediaba más horas de trabajo.

Situación en la OCDE

En ese entendido, 25 de los 38 países ya han implementado jornadas de 40 horas: Austria, Canadá, Estonia, Eslovenia, España, Estados Unidos (depende del Estado), Finlandia, Grecia, Hungría, Italia, Japón, Letonia, Lituania, Noruega, Nueva Zelanda, Polonia, Portugal, República Checa, República Eslovaca y Suecia.

Asimismo, de forma particular, los países que han implementado jornadas de menos de 40 horas son: Alemania, Australia, Dinamarca, Francia y Países Bajos.

Por otra parte, en el rango de los países que trabajan de 41 a 45 horas semanales, figuran Israel, Suiza y Turquía. Cabe destacar que dichas jornadas no contemplan la jornada máxima laboral, donde cada trabajador y empleador puede negociar, por ejemplo, horas extraordinarias o flexibilizar su propia jornada.

Situación en Latinoamérica

Chile, junto con Brasil, El Salvador, Honduras y República Dominicana trabajan en el tramo de jornada laboral semanal de 41 a 45 horas. Mientras que en el rango de 46 a 48 horas semanales se encuentran Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

Ecuador y Venezuela son los únicos países de la región que han establecido en 40 horas la jornada semanal.

País Horas Semanales
Austria 40
Canadá 40
España 40
Alemania Menos de 40
Argentina 46-48
Colombia 46-48
México 46-48
Chile 41-45
Ecuador 40
Venezuela 40

Implementación Gradual y Ejemplos Internacionales

Según evidencia comparada recabada por el Ministerio del Trabajo y Previsión Social y presentada ante la Comisión de Hacienda del Senado, se analizaron ocho países que reformaron las horas de trabajo con una reducción importante y con mecanismos de gradualidad o acuerdos entre las partes. En orden cronológico, Portugal implementó la reducción en 1996 motivado por converger con el promedio semanal de horas establecido por la OCDE de 37,5 en 1995. Esto, mientras la tendencia europea de la época que buscaba la reducción como herramienta para crear nuevos empleos y reducir el desempleo. La medida fue implementada de manera gradual y se redujo de 44 a 40 horas en el lapso de dos años, así, para 1997 ya se había implementado la reducción.

Finlandia fue otro de los países que también implementó la reducción de jornada en el año 1996. A diferencia de Portugal, la medida se implementó a través de un mecanismo de repartición de empleo (work-sharing) para enfrentar el desempleo del país. De esta forma, la jornada laboral estableció el límite de 40 a 30 horas semanales por trabajador que pasó de trabajar ocho horas diarias por cinco días a trabajar seis horas diarias por cinco días.

En el estudio, también se incluye Canadá, país que implementó su jornada en 1997 para la provincia de Quebec bajo una ley local. El objetivo también era estimular el empleo mediante el work-sharing y desde el año 1997 hasta el año 2000 se redujo en una hora la jornada, pasando de 44 a 40 horas. No obstante, como la medida buscaba el estímulo del trabajo, la medida solo se implementó a empleados que cobraban por hora y no estaban cubiertos por un contrato sindical. pero sin restricción para mantener el salario mensual.

En el año 1998 fue el turno del Reino Unido. La medida fue implementada como respuesta a la exigencia de regulación por parte de la Unión Europea. Esto, pues el caso es particularmente especial, en rigor, antes de la reforma no contaban con regulación, pues las horas máximas que se podían trabajar en la semana radicaban en los acuerdos colectivos o individuales entre trabajadores y empleadores. En concreto, la ley buscó implementar 48 horas de jornada como máximo a la semana, además de establecer la obligación de tener derecho a vacaciones tres o cuatro semanas.

Otro caso especial es el de Dinamarca, pues los trabajadores promediaban 37 horas de trabajo semanal con posibilidad de flexibilidad, de hecho, cuando en las directivas de la Unión Europeo buscaron su aplicación, en territorio danés no tuvieron más efecto que el de establecer un límite de jornada laboral de trabajo en 48 horas. En rigor, el acuerdo para el año 2006 estaba fijado en las 37 horas.

Corea del Sur también es uno de los países que implementó las 40 horas. La medida comenzó su aplicación en 2004, pero tuvo una reducción previa en el año 1999 cuando la jornada se redujo a 44 horas en una primera instancia. Se implementó primeramente en empresas de más de mil empleados para luego extenderse gradualmente a empresas más pequeñas.

El documento también cita uno de los ejemplos más recientes de reducción de jornada, Islandia.

Aprobación en Chile

Fueron seis años de tramitación legislativa, hasta que, por una amplia mayoría, el Congreso chileno aprobó el martes la reducción de la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales. Es una ley que se aplicará progresivamente durante los próximos cinco años, que favorecerá a 4,7 millones de empleados y que el presidente de izquierdas, Gabriel Boric, promulgó tres días después en una ceremonia en el Parque de la Familia en el municipio Quinta Normal, una zona céntrica de Santiago.

“Durante mucho rato nos dijeron que esto era imposible en Chile, que era un acto de voluntarismo y que era cosas para Europa, que aquí se necesita trabajar mucho más. Y la verdad es que estamos dando un paso en el camino hacia un mayor bienestar y mejor calidad de vida de los trabajadores y trabajadoras”, dijo el mandatario.

El respaldo casi transversal a la ley ha sido una de las pocas buenas noticias para el oficialismo de izquierdas en las últimas semanas, porque la agenda pública ha estado marcada por la crisis de seguridad que vive Chile y por las fuertes divergencias en el Parlamento. “Se opuso la ultraderecha, representada en el Partido Republicano, y se logró un acuerdo entre la alianza de Gobierno y la derecha democrática”, dijo Boric durante la promulgación de la ley, en un nuevo llamamiento al diálogo. “Necesitamos poder conversar y salir de las trincheras. Lo necesitamos también para la agenda de seguridad y en donde hemos tenido trabas hasta ahora: la reforma tributaria y de pensiones”.

La iniciativa fue presentada en 2017 por las diputadas comunistas Karol Cariola y Camila Vallejo, hoy portavoz del Gobierno de Boric. Arrancó con muchas críticas pero, según varios sondeos, entre ellos la encuesta Pulso Ciudadano del 23 de marzo pasado, un 73% de los chilenos consultados se manifestó a favor de la ley de 40 horas. En seis años, sin embargo, el proyecto tuvo una serie de modificaciones. Fue la ministra del Trabajo, Jeanette Jara, del Partido Comunista, quien lideró las negociaciones con la oposición y distintos sectores empresariales. “Quiero destacar el papel que tuvo en esto el diálogo social”, dijo el presidente en referencia al profundo diálogo que posibilitó la iniciativa.

Chile se suma Ecuador y Venezuela como los únicos países de América Latina en lograr las 40 horas semanales de trabajo, el promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Hasta ahora, el país sudamericano era el tercero con más horas del organismo, solo detrás de Colombia y México, donde la ley establece 48 horas. El Gobierno colombiano de Gustavo Petro presentó una reforma laboral que incluye reducir la jornada a 42 horas -gradualmente, una hora menos por año-.

América Latina es una de las regiones con jornadas laborales más extensas: Brasil, El Salvador y Guatemala trabajan por ley entre 42 a 45 horas semanales, mientras que Argentina, Bolivia, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay, además de los ya mencionados México y Colombia, 48 horas, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), informa AFP.

Experiencias Empresariales en Chile

Previo a la promulgación de ley, más de 500 empresas se sumaron voluntariamente a reducir la jornada laboral, las que recibieron la certificación de un sello de 40 horas que otorga el ministerio que encabeza Jara. EL PAÍS consultó a cinco de ellos -dueños y trabajadores-, sobre el efecto que ha provocado la medida en sus compañías y en sus propias vidas.

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