Decir adiós puede ser igual, o incluso más importante que decir hola. Después de todo, es tu oportunidad para dejar una impresión positiva y duradera.
¿Por qué Despedirse sin Decir Adiós?
Cuando el amor termina, no es culpa de nadie. Es fácil echar la culpa a la otra persona, cuesta más asumir la propia responsabilidad.
Sin embargo, cuando el amor termina, no es culpa de nadie. De todas maneras, el tiempo para analizar los actos y asumir las responsabilidades ya pasó. Si ya cortaste la relación, no vale la pena comentar aspectos negativos. Todas las personas cometemos errores, seguro que se han cometido muchos durante la relación.
Si estás segura de que acabar la relación es lo que quieres, es importante poner un punto y final. Para ello, debes dejar cerrados los temas que tengas en común. Comunícale a tu pareja tu decisión: en este punto, es importante no buscar culpables ni hacer reproches, ya que solo contribuyen a aumentar el dolor. Tener en cuenta que toda ruptura implica una pérdida y muchos cambios: es normal y lógico que duela.
El Proceso de Duelo Tras una Despedida
El duelo es el proceso de adaptación tras una pérdida y suele durar un año, por lo general. Cada pérdida es única y dependerá de las características de la persona, de la relación y de la ruptura. Es completamente normal que sientas malestar, dolor, tristeza, rabia, vacío, apatía, y frustración. Es importante que sepas que el duelo es un proceso activo, en el que tú debes implicarte.
Es esencial escuchar tus emociones y sentimientos, aceptarlos y expresarlos adecuadamente. También deben existir momentos de desconexión para encontrar el equilibrio. De esta manera evitarás que las emociones te invadan y te incapaciten.
Corta el contacto para iniciar el duelo. Explícale a la otra persona que la comunicación por tu parte se va a terminar y que esperas lo mismo de su parte ya que es para el bien ambas partes. Lo mejor para ambas personas es el contacto 0 (cero). Es normal que sientas una fuerte necesidad de retomar el contacto, eso es porque la resistencia al cambio es fuerte. Es más fácil quedarte en la zona de confort, en lo malo pero conocido, que lanzarse a lo desconocido.
Decidiste terminar con tu relación porque tenías tus motivos suficientes. Confía en tu criterio y sé firme en tu decisión. Pero, en el caso de que no hayas tomado tú la decisión de acabar la relación, deberás asumir que no puedes obligar a alguien a estra contigo.
Ahora es el momento de pensar en ti y recuperarte. Retoma antiguas aficiones, amistades o costumbres. Así como también puedes buscar y crear nuevas. Se trata de pasar tiempo contigo, experimentar y descubrir cómo eres en nuevas facetas de esta nueva etapa.
Haya durado más o menos la relación, si estás aquí es porque ha sido importante para ti. Por lo que permanecerá en tu memoria como parte de tu vida. El objetivo tampoco es olvidarlo, sino focalizar tu atención en otras cosas. Cuando llegue a tu cabeza algún recuerdo o pensamiento relacionado con la relación, podemos no dejarnos llevar por él y dirigir conscientemente la atención a otro asunto, a la tarea que estamos realizando o al momento presente.
Si acabas de dejar a tu pareja, es probable que estés atravesando una situación complicada, de cambios y dolor emocional por la pérdida. Es normal que te sientas triste y no pasa nada. Compréndete y cuídate. Es muy importante que te escuches y te trates con bondad, y que no te fuerces a estar bien cuando no lo estás.
No tengas miedo a abrirte y recuerda que ser fuerte quiere decir que escondas tus emociones, ser fuerte es ser capaz de mostrarte vulnerable. No te refugies en el alcohol, las drogas, compras, juegos o sexo, pues son parches que pueden aliviar el dolor emocional y ayudar a evadirlo, pero no son eficaces a largo plazo y pueden originar un problema de adicción. El proceso de duelo es obligatorio; en caso contrario se convierte en otra especie de parche.
Se intenta evitar el dolor y el miedo a la soledad mediante otra pareja. Lo que conseguirás es elegir otra pareja de forma precipitada, sin haber dado tiempo a aprender de la relación anterior, y poner tu bienestar en manos de otra persona, asentando las bases para una relación de dependencia. No cometas el error de culpar al amor. Estás dolido, frustrado y enfadado por todo el malestar que sientes. Sin embargo, este malestar no está causado por el amor, sino por el desamor. Las relaciones pueden terminar, sí, pero también te pueden aportar un sinfín de cosas positivas.
El Riesgo de las Conversaciones para Cerrar Ciclos
En ella, la experta habla de la trampa de las conversaciones para cerrar ciclos. Explica que es común que creamos que tener una conversación con la otra persona es lo que necesitamos para realmente poner punto final al vínculo y quedarnos tranquilas o tranquilos.
Pero, en realidad esta última conversación puede terminar siendo un espacio para revisitar el vínculo, confundirnos más o incluso regresar, aún si eso no es lo mejor para nosotros o nosotras.
“Es importante saber que siempre hay cosas, ideas o emociones que van surgiendo cuando terminamos alguna relación, y la necesidad de hablar de ellas es válida e importante. Sin embargo, hay que preguntarnos si verdaderamente necesitamos hacerlo con la otra persona o si sólo es un pretexto para volver a verla o mantener el contacto porque nos duele perderla”, aclara en su post.
Pamela Larraín, psicóloga clínica con magíster en terapia familiar y de parejas dice que una conversación como ésta efectivamente puede ser usada para mantener el vínculo con el otro, para consciente o inconscientemente alargar la despedida, o para mantenerse presente en la vida del otro.
Pero también hay personas que necesitan esa última conversación porque quedaron temas pendientes y preguntas sin hacer, y necesitan retomar la conversación una vez que la rabia, pena o shock del término se ha apaciguado.
“Muchas veces el término de una relación genera mucho estrés y no es posible en ese momento tener la calma suficiente para tener una conversación de cierre, por lo que algunos necesitan hacerlo a posteriori. Esto puede ser súper sanador, escuchar al otro y también decir lo que uno necesita para así soltar y hacer el duelo definitivo”, explica.
“Creo que es bueno en la medida que uno sienta que lo necesita para pasar a una siguiente etapa. Pero también creo que hay que ponerse límites claros y aprender a lidiar con la ansiedad que puede generar un término y no esperar que el otro por medio de la conversación venga a calmar esa ansiedad o angustia que genera la ausencia”, agrega y aclara que parte del duelo es soltar al otro y perder esas conversaciones.
“Eso es lo difícil, perder al otro como continente y como refugio emocional. Por lo que serán otras personas las que deberían ir apareciendo como canalizadores o apoyos en momentos difíciles, y así no tener que recurrir al ex para sentirnos mejor”.
¿Autoengaño?
Pamela Larraín dice que es importante preguntarse para qué uno necesita esa conversación, por qué necesitamos del otro para cerrar algo. “Desde ahí, ser sinceros con uno mismo. También es importante saber que siempre van quedar temas no dichos o preguntas por hacer, y que terminar una relación viene acompañado de dudas que van apareciendo durante todo el proceso de cierre. Es necesario entonces aprender a tolerar la incertidumbre que genera el término.
Hay que tener cuidado con las expectativas irreales de salir de una relación con todo saldado, muchas veces no es posible hacerlo por los distintos procesos de cada uno. Si uno espera salir de ahí solo cuando quede todo claro y resuelto, probablemente nunca saldremos”, dice.
Maynné Cortés en su publicación aconseja recordar la razón por la que terminó la relación y buscar espacios seguros y amorosos que nos permitan explorar ideas y emociones que vayan surgiendo, así como a sostener el duelo que estamos atravesando.
“Es complicado y doloroso ser críticos con estos impulsos de querer tener un “último contacto”, pero apoyarnos en nuestras redes cercanas y pensar detenidamente qué es lo mejor para nosotros y nuestro proceso, puede ahorrarnos muchas confusiones, tristezas y conflictos innecesarios”, concluye.
Despedirse en Francés: Más Allá de "Adieu"
Aunque sea una traducción literal de «Adiós», «Adieu» no es su equivalente. Es una palabra francesa que se utiliza para despedirse de alguien, pero no es una forma común o adecuada de hacerlo en la actualidad. La razón principal es que su uso transmite un tono definitivo y final, como si se tratara de una despedida permanente.
En su lugar, es mucho más común utilizar otras formas de despedida en francés, como «au revoir», que significa «adiós». En un tono más coloquial (de más confianza) puedes emplear «salut».
Además, "adieu" se considera una palabra más antigua y formal, que puede recordar a los hablantes nativos de francés a épocas pasadas en las que se utilizaba con mayor frecuencia.
Aquí hay algunas alternativas y sus matices:
- Au revoir: Adiós/ hasta la vista, este es el más general.
- Salut!: ¡chao! (sirve tanto para saludar como para despedir)
- À bientôt!: ¡Hasta pronto!
- À plus!:
- À tout à l'heure: Hasta luego
- À demain!: ¡Hasta mañana!
- Bonne journée/soirée: Que pase un buen día/tarde (despedida más formal)
Es importante recordar que en la cultura francesa, los besos en las mejillas (des bisous) son una forma común de saludo y despedida entre amigos y conocidos.
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