El arte logra que lugares fríos y tristes como los hospitales se transformen en espacios más humanos y acogedores. Éste se hace presente en la sociedad y se integra al mundo hospitalario, dejando testimonio de que esas edificaciones son también lugares de la ciudad que necesitan preocupación y belleza. De ésta forma se les regala a los pacientes y a sus familiares bellas y simples experiencias.
La medicina dio un salto en el siglo XX y los hospitales perdieron su imagen sombría. Incluso, especialidades como la traumatología, al requerir una prolongada hospitalización, comenzaron a ofrecer clases a los pacientes, de pintura y música, tal como sucedió en nuestro Instituto Traumatológico de Santiago.
El recordado Eugenio Heiremans dio un paso más. Presidente de la Sofofa a los 32 años, tomó una idea del consejero Ladislao Lira -amigo de San Alberto Hurtado-, para crear la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), corporación sin fines de lucro que iniciaría la construcción de un primer Hospital del Trabajador, en Santiago, y luego una serie en regiones. Por accidentes del trabajo, o enfermedades derivadas, las permanencias ahí también eran largas y los pacientes padecían un olvido del mundo, como si hubiesen sido desterrados.
En 1972 y «para humanizar» sus espacios, Heiremans convocó a un primer concurso de murales artísticos para ser instalados en sus hospitales. En un país enfrentado y convulso, siendo él una figura emblemática de la derecha, el primer lugar lo obtuvo la Brigada Ramona Parra, grupo creado por jóvenes comunistas para apoyar a los candidatos de su sector con obras de arte callejero; José Balmes, Carmen Waugh y él fueron los jurados.
Me encontraba tomándole fotos a una escultura de Sergio Castillo en Vicuña Mackenna, esa que se llama “Génesis”, cuando un doctor (era lo que supuse pues se trataba de un señor con cotona blanca) me pregunta porqué me interesa esa obra. Le contesto que soy fanático del trabajo de Castillo y me pregunta si ya conocí las otras obras del artista que están adentro. ¿Adentro de qué? le pregunto. “Adentro del hospital”, me contesta. Claro, yo estaba tomando fotos justo frente a una de las entradas del Hospital del Trabajador pero ni me había preocupado del edificio en cuestión. Lo acepté gustoso.
No llevaba ni dos minutos en el primer piso del Hospital del Trabajador y ya había visto un mural de Claudio Di Girólamo, dos esculturas más de Castillo, un gigante de Rodolfo Opazo y un mural de la Brigada Ramona Parra. No podía creerlo. Seguí recorriendo sus dependencias y prácticamente cada sala, cada pasillo, cada rincón de este gran hospital tenía espacio para el arte. En el casino, un mural de Samy Benmayor. En la zona de habitaciones para enfermos, esculturas deRoberto Polhammer, Francisa Cerda, Jaime Antúnez, Patricia Vargas y Cecilia Campos. En la oficina de gerencia, un cuadro de Mario Toral. Y del mismo artista, un fantástico mural en la sala de espera de Urgencia. En la sala de espera de Radiografía, un cuadro de José Balmes. En la capilla, tres cuadros de Claudio Di Girólamo.
Y tiene razón. No hay otro recinto en Chile que junte tanto arte contemporáneo en un solo lugar. Ni se le ocurra pensar en el MAC: el 100% de su colección está guardada en alguna bodega por razones que sólo el MAC conoce. Por eso, si quiere maravillarse con grandes obras de grandes artistas chilenos, vaya al Hospital del Trabajador. Antes, pase por la estación Baquedano del metro, pues tanto la escultura “El sitio de las cosas” de Pablo Rivera como el gigantesco mural “Vida y trabajo” del Mono González que están ahí son prolongaciones de lo que verá en el centro de salud. Y si le toca cruzar la calle y conocer las oficinas de la ACHS, más toneladas de arte se aparecerán frente a sus ojos. Qué bien. Qué placer.
Luego del fallecimiento de Heiremans el año 2010 quien estuvo medio siglo a la cabeza de la institución, la la Fundación Futuro sigue la tradición, a través de murales fotográficos instalados en 40 hospitales públicos seleccionados junto al Ministerio de Salud. “En el costo de un edificio, un bonito mural no tiene mayor significado. Sin embargo, cambia absolutamente el aspecto de la construcción y le da al trabajador la posibilidad de conocer el arte chileno y estar en un ambiente más agradable, más grato. Como dijo una profesional del Hospital Siquiátrico de Recoleta, refiriéndose al aporte que había significado para el establecimiento recibir en su interior una obra de Mario Fonseca, la imagen de un cielo que se instaló ahí, azul y luminoso : «Al verla me relajo». Un paciente, del Roberto del Río, ante los animales fotografiados por Jorge Brantmayer, en parejas, celebraba a los pingüinos; le hacían pensar en la relación padre e hijo.
El Hospital del Trabajador de Santiago es el principal y más moderno centro de atención médica de la Asociación Chilena de Seguridad. Su función, por ley, es atender primordialmente a todos los trabajadores afiliados que hayan sufrido algún accidente o enfermedad derivada de su desempeño laboral.
Si Héctor Segovia pudo llegar a Santiago para operarse después de un accidente del trabajo, es gracias al seguro obligatorio contra accidentes y enfermedades laborales. Un beneficio clave del sistema de seguridad social que se logró en 1968 con la Ley Nº 16.744. Desde entonces, todas las empresas están obligadas a pagar mensualmente una cotización general, que actualmente corresponde al 0,9% del sueldo imponible de sus trabajadores, y que cubre en caso de accidentes, los tratamientos, rehabilitación y el período de invalidez que corresponda. Este fondo empresarial se complementa con una cotización adicional -que tiene un tope del 3,4% de los sueldos imponibles-, dependiendo del riesgo que signifique para sus trabajadores desempeñarse en una empresa. La administración de este seguro recae principalmente en las mutuales, corporaciones de derecho privado sin fines de lucro que son responsables de que esos fondos empresariales se destinen para prevenir accidentes laborales y prestar asistencia médica a los trabajadores que se accidenten en sus funciones.
La ACHS tiene un mercado cautivo: en 2009 tuvo ingresos por cotizaciones por más de $165.550 millones. A cambio, debe garantizar la protección, según las cifras de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO), de más de dos millones de trabajadores afiliados.
Somos líderes en traumatología, cirugía, rehabilitación y quemados. Guiados por el Dr. - Dr. - Dr. - Dr. - Dra. Desde 2015, ha puesto su vocación al servicio de niños, adolescentes y adultos, con un compromiso que refleja la esencia de nuestro propósito.
¿Eres médico general o estás en formación de especialidades como urgencia, cirugía y traumatología? Conoce la historia del Dr. Jaime González Fierro, Jefe del equipo de Traumatología de Cadera y Pelvis del Hospital del Trabajador Achs Salud.
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