La organización social es un sistema inserto en otro más amplio, que es la sociedad y con la cual interactúa; ambas se influyen mutuamente. La organización está constituida por un grupo de individuos que unen actuaciones para alcanzar determinados propósitos. Estos individuos aportan aspiraciones y energías, es decir recursos para alcanzar los objetivos, pero esto no basta para alcanzar las metas: es necesario encauzar y dirigir. Esta es la función de la administración.

Interacción y Compromisos en la Organización Social

La esencia de la organización social radica en la interacción de las partes que la componen. Lo que caracteriza a las organizaciones sociales es que, para alcanzar sus objetivos, cada uno de sus integrantes debe desempeñar una función o cumplir un papel particular que, de alguna manera, es diferente de los demás y que los roles del resto de sus integrantes demandan, con el fin de llevar a cabo las funciones propias. Cada uno de sus componentes debe desarrollar roles y funciones que tienen la particularidad de estar relacionados entre sí. Estas interacciones son esenciales en la existencia de la organización y para que se lleven a efecto se debe establecer, con anterioridad, compromisos entre las partes, en los que se definan las actividades que a cada una de ellas le corresponderá realizar.

Estos compromisos pueden expresarse como sigue:

  • En declaraciones formales y legales que deben entregar ciertas garantías de que efectivamente se cumplirán los compromisos. Este tipo tiende a definir el papel y la función de cada una de las partes.
  • Pueden ser implícitos dentro del marco establecido por los contratos formales u operacionales, y ellos regulan las actuaciones y las relaciones de interdependencia entre las partes.

Los contratos entre las partes de la organización, son el instrumento por medio del cual se definen y delimitan las relaciones de interdependencia que se desarrollan entre ellas como resultado de la división del trabajo.

Variedad del Sistema y Reductores de Variedad

La variedad es la medida de la complejidad de un sistema. La variedad se debe al conjunto de las diferentes conductas posibles que pueden tener sus partes entre ellos. Si la variedad nos está indicando la enorme cantidad de conductas que puede haber en el sistema, este hecho nos conduce a pensar que el sistema comenzaría a volverse impredecible; lo cual es sinónimo de incontrolable. También nos permitiría predecir que cuanto mayor fuera la variedad o la complejidad de un sistema, tanto más difícil sería prever su comportamiento.

De lo anterior se deduce que si deseamos controlar el sistema, es decir, si deseamos predecir los eventuales resultados y consecuencias, el aparato contralor o gestor deberá tener la capacidad necesaria para conocer todos los estados posibles del sistema bajo control y disponer, además, de un repertorio de respuestas frente a cada uno de los estados que puede presentar el sistema, con el fin de que sea controlable.

Las respuestas son mecanismos mediante los cuales se puede lograr reducir las conductas posibles de los participantes en una organización. Estos mecanismos se conocen bajo el nombre de reductores de variedad y, en su gran mayoría, corresponden a principios ordenadores insertos en las organizaciones sociales que constituyen los seres vivos. Entre ellos podemos citar:

  • Las leyes en general
  • Los reglamentos de las instituciones
  • Los mandamientos religiosos
  • Los códigos éticos
  • Las normas de atención en salud.

Estos reductores de variedad necesitan el apoyo de la autoridad para que se apliquen en las organizaciones sociales. La autoridad es un fenómeno natural cuyo origen se encuentra en la necesidad de mantener el orden dentro del sistema social.

Organizaciones de Salud: Un Caso Particular

La gestión de servicios sanitarios se realiza al interior de organizaciones de gran complejidad. Estas organizaciones son sistemas abiertos que tienden a la variabilidad y en ellas se introducen elementos de gestión para mantenerlas bajo control.

Las empresas de servicios de salud son consideradas sistemas mixtos, porque las integran elementos estructurales y elementos abstractos. El sistema físico está constituido por los RRHH, recursos materiales, instalaciones, insumos y equipamiento tecnológico. El sistema abstracto es el conjunto de políticas, relaciones jerárquicas, estilos, normas y procedimientos que permiten marcar las reglas para la utilización del sistema físico y de los factores productivos con el objeto de lograr los objetivos organizacionales.

No obstante, también son sistemas abiertos, con una fuerte relación con el entorno debido a que su cadena productiva incorpora una infinidad de proveedores que abarcan desde alimentos comunes hasta el material más complejo y avanzado en el ámbito tecnológico y farmacéutico. Por este motivo deben establecer controles adecuados para modular las entradas al sistema, las salidas y los pasos no deseados o incorrectos.

Estos aspectos fundamentan la imperiosa necesidad de administración que presentan las organizaciones de salud. Con tal propósito se utiliza la función administrativa de control que compara los valores obtenidos de una variable determinada con un estándar prefijado.

El Rol del Liderazgo en la Eficacia Organizacional

La clave del éxito de un gran líder radica en su capacidad para conectar con los demás y comprender sus necesidades. Sin embargo, investigaciones recientes han indicado que el liderazgo es un proceso complejo que no puede reducirse a un solo rasgo. El liderazgo, según Forsyth (2009), se puede desarrollar a través del trabajo duro. Liderazgo y gestión son conceptos diferentes, pero están relacionados. Se utilizan muchas palabras para describir ambas funciones y los diferentes roles que desempeñan.

Un buen líder es capaz de gestionar los conflictos de manera productiva. La incapacidad para lidiar con el conflicto puede conducir a resultados negativos y puede socavar la credibilidad de un líder. Hay muchos estilos de liderazgo. Algunos son innatos y otros se pueden desarrollar. Por ejemplo, algunos líderes son autocráticos mientras que otros colaboran. Por lo general, se distinguen diferentes tipos de líderes en las organizaciones. El papel del liderazgo está determinado por las disposiciones de una persona, que incluyen rasgos de personalidad como la extroversión, la inteligencia y el ingenio. El líder que “nace” es más carismático, las personas de su entorno buscan su aprobación. Sin embargo, estas definiciones no son exactas y una persona también puede aprender a ser más carismática y mejorar sus habilidades sociales si se lo propone.

Los grandes líderes saben lo que quieren de sus equipos y cómo motivar a las personas para que hagan lo mismo, motivan al grupo para alcanzar objetivos comunes. En algunos casos, las personas reciben órdenes sin pensar. Si esto sucede, pueden experimentar consecuencias psicológicas. Por lo tanto, es importante que los líderes recuerden las emociones de las personas.

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