El sistema previsional estadounidense se basa en el programa federal de Vejez, Supervivientes y Seguro de Incapacidad (Oasdi), que depende del Estado.
El sistema cobra un impuesto de 6,2% a las ganancias que recibe el trabajador.
Junto con ello, pero no deducido de los ingresos, el empleador debe también destinar la misma proporción.
Así, se acumula un total de 12,4% del ingreso mensual que recibe el trabajador.
Target Date Funds (TDF) en Estados Unidos
Los llamados Target Date Funds operan en Estados Unidos, Reino Unido, Hong Kong, Australia, Nueva Zelanda y México, y se estima que administran alrededor de US$ 20 trillones de dólares en el mundo.
Hoy los TDF abarcan el 99% de los planes de ahorro para el retiro que se ofrecen en ese país.
Al igual que en México operan con una estrategia de inversión automática que ajusta el perfil de riesgo y porcentajes de inversión por tipos de activo, conforme se acerca la fecha de jubilación del trabajador, teniendo más exposición a renta variable durante los primeros años y aumentando la renta fija hacia el final de la vida de dicho fondo.
Hoy existen más de 50 proveedores de TDF en EEUU, siendo los tres principales Vanguard, Fidelity Investments y T.
Experiencias Internacionales con Fondos de Pensiones
El académico y ex economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) Klaus Schmidt-Hebbel afirmó que los mejores sistemas previsionales "combinan el ahorro privado obligatorio con aportes previsionales solidarios del Estado, como en Dinamarca, Australia, los Países Bajos y Chile".
A su vez, la directora ejecutiva del Consejo de Investigación de Pensiones de la Escuela de Negocios de Wharton y ex integrante de la Comisión Bravo, Olivia Mitchell, destaca que "no existen sistemas perfectos de pensiones, pero el sistema chileno -que se basa en diferentes pilares- es uno de los más sólidos y mejor construidos".
Afirma que "mientras la esperanza de vida crece y la fuerza laboral cae en el mundo, simplemente no existe suficiente dinero para sustentar sistemas de reparto".
En tanto, el académico de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres (LSE, por sus siglas en inglés), y ex miembro de la Comisión Bravo Nicholas Barr destaca a Chile como el sistema previsional que mejor funciona, en comparación con otros países de Latinoamérica, que no funcionan correctamente.
La directora del Magíster en Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales y ex integrante de la Comisión Bravo, Claudia Sanhueza, manifiesta que "un sistema de capitalización individual puro no existe más que en un grupo pequeño de países".
Otros Modelos Previsionales a Nivel Global
Indica que, "en gran parte del mundo ocurre que hay sistemas de solidaridad intergeneracional, como en Suecia.
Es uno de los sistemas previsionales mejor evaluados y se basa en dos pilares: El primero corresponde a una pensión pública básica con una cuantía similar al salario mínimo interprofesional del país (cerca de $1.125.000).
Es accesible para todos los trabajadores, pero nunca antes de los 65 años (67 desde 2021).
El modelo de cuentas nacionales o personales de Suecia es también de carácter mixto y es uno de los más valorados.
Se estructura en base a una cuenta virtual que recoge los aportes de cada cotizante y los rendimientos "ficticios" que genera.
A ella se destina el 16% de los ingresos mensuales de los trabajadores.
Además, un 2,5% adicional se entrega a un fondo de capitalización elegido por el trabajador y que es gestionado por entidades privadas.
El sistema australiano, conocido como "Superannuation", es el más robusto y sostenible de la región Asia Pacífico.
Lo administra el Estado y se apoya con beneficios fiscales.
El sistema previsional canadiense se fundamenta en el Canada Pension Plan (CPP), salvo en Quebec, que maneja su propio método.
Todos los mayores de 18 años deben contribuir el 4,95% de su salario y sus empleadores deben hacerlo en el mismo porcentaje.
Los trabajadores por cuenta propia deben contribuir con 9,9%.
A los 65 años, el CPP entrega pagos regulares que cubren cerca del 25% del promedio de contribución.
El sistema danés se estructura de manera similar al chileno, pero contempla un pilar básico más generoso, una tasa de cotización obligatoria de 16% y una edad de jubilación de 67 años para mujeres y hombres.
Además, un 33% de la población realiza ahorros previsionales voluntarios.
El Poder de los Fondos de Pensiones y su Impacto
La historia de las sociedades modernas es majadera en demostrar que el poder económico influye fuertemente sobre el poder político e ideológico.
Desde los lazos laborales hasta las políticas públicas, quienes concentran el capital definen las opciones de desarrollo que las sociedades adoptan.
En Chile, pese a que los montos de las pensiones son claramente insuficientes, los fondos de ahorros de los trabajadores y trabajadoras para la vejez han crecido de tal manera que se han configurado como el conjunto de activos más relevantes en el entramado económico.
Pero de manera contraria a lo que indicaría la lógica, los trabajadores y trabajadoras no han tomado el control de ese poder para usarlo en función de sus intereses.
La ley que los obliga a cotizar entregó ese poder a las AFPs, con la promesa de que estas maximizarían los retornos.
Así, estas normas han impedido a los trabajadores poner en acción el poder político que proviene del peso de sus ahorros y paradójicamente otros grupos de interés se lo han apropiado.
Desde su imposición, los fondos de las AFPs han permitido la capitalización de grandes compañías y bancos.
Desde los años ochenta a mediados de los noventa fue el sector financiero el mayor receptor de ahorros de los cotizantes.
Ahora, con el desarrollo y profundidad que han alcanzado los mercados de capitales, invertir en grandes compañías o la banca no es la única alternativa para rentabilizar los ahorros.
Una manera de aumentar los beneficios de los afiliados en el mediano y largo plazo es cambiar el destino y el objetivo de la inversión de los fondos de pensión.
Componentes Clave de los Sistemas de Pensiones
La literatura en torno a temáticas previsionales, como explica Andras Uthoff, tradicionalmente distingue dos tipos de componentes a considerar sobre los sistemas de pensiones.
En primer lugar, un componente social, centrado en el valor de las pensiones, la buena vejez y el financiamiento de los días posteriores a la vida laboral.
Centrándonos en el segundo componente, se entiende que, al imponer un sistema de cotizaciones individuales en Chile, no se tuvo como único fin generar mayores ingresos para los jubilados.
El sistema de capitalización individual, como explicó el mismo José Piñera, favoreció la inclusión de dineros frescos al mercado de capitales para posibilitar su crecimiento.
Lógicamente entonces, los ahorros de los chilenos y chilenas se han convertido en una importante fuente de capitalización para grandes empresas y bancos.
Si al finalizar la primera década de funcionamiento del sistema, los ahorros acumulaban un valor equivalente al 10% del PIB corriente, para fines de 2018 estos fondos rondaban 70%.
Con los años, estos fondos de pensiones han dejado de ser cuentas personales anónimas que rentan para un futuro y se han convertido en unas enormes reservas de inversión.
Así muchos fondos previsionales han alcanzado gran influencia en el desarrollo de la economía mundial, afectando la vida actual y futura de sus afiliados y afiliadas.
De esta manera y bajo diferentes esquemas de previsión que generan ahorro a lo largo del mundo, los recursos se invierten buscando rentabilidades y otros objetivos particulares de los afiliados y afiliadas.
Los ahorros administrados por las AFPs, se movilizan buscando mayores rentabilidades económicas.
Por ejemplo, ha ocurrido que intentando mejorar pensiones futuras, compañías como CMPC y SQM han sido parte del portafolio de inversión.
Mientras la primera se coludía en el mercado del papel tissue la segunda era fuertemente cuestionada a partir del financiamiento irregular de la política.
De los fondos acumulados en las AFPs, aproximadamente un 56% se invierte en activos locales mientras que un 44% se invierte en activos extranjeros.
Criterios de Inversión y Enfoques Éticos
I. Los criterios de inversión corresponden a la idea de construir portafolios socialmente responsables a partir de principios que incluyen o excluyen alternativas.
Engelen explica que las inversiones guiadas por criterios definidos por los inversionistas generan impactos en los comportamientos de las compañías, sobre todo a través de las amenazas de retiro de los fondos.
Los criterios de inversión ganaron respaldo en su funcionamiento durante la década de 1980, cuando se dejó de invertir en Sudáfrica con el objetivo de aportar en derribar el sistema apartheid.
II. La inversión económicamente dirigida corresponde a las inversiones realizadas por los fondos de pensión (en general en una proporción pequeña de su portafolio), que busca generar retornos financieros y a la vez un impacto económico, social y medioambiental.
Distintos académicos identifican este tipo de inversión como un buen vehículo para movilizar parte de los recursos previsionales, al ser una manera efectiva de satisfacer necesidades de capital y estimular el crecimiento económico local.
Muchos autores han documentado el desarrollo de este tipo de inversiones y especialmente los que han sido liderados por sindicatos de trabajadores.
En ellos las expectativas de retorno y generación de beneficios locales han superado las expectativas a corto plazo, pero la evidencia es contradictoria para describir los rendimientos financieros en horizontes de tiempos más largos.
III. El enfoque de propiedad es una estrategia de compromiso y mayor involucramiento en las prácticas de las compañías en las cuales se ha invertido.
Esta práctica consiste en la utilización de los puestos en los directorios que les corresponden a los fondos por sus inversiones en cada compañía.
De esta manera, influenciar a través de la participación directa que permite la correspondiente proporción de la propiedad.
Se ha investigado que este tipo de enfoques generan algunos cambios en las compañías como los límites en remuneraciones a ejecutivos y cambios en políticas laborales.
Al mismo tiempo, estos mismos autores, dejan ver que este enfoque es complejo y tiene alcances limitados.
Entre otras cosas, implica invertir mucho tiempo en compañías que tienen comportamientos distintos a los esperados, los inversionistas éticos tienden a ser minoría y los gerentes se han vuelto cada vez más sofisticados en la forma en que gestionan las expectativas de los accionistas.
A pesar de las diferencias propias entre los sistemas previsionales de Estados Unidos, Canadá y algunos países de Europa, existen variadas formas de adoptar estos enfoques con el fin de materializar el poder de los afiliados en el desarrollo de sus regiones y al mismo tiempo rentabilizar las pensiones de largo plazo.
Ejemplos de Inversiones Responsables
CalPERS es hoy uno de los mayores inversionistas del mundo, con más de $ 295 mil millones de dólares invertidos y ha promediado un 7% de retorno neto en los últimos 30 años.
Durante este mismo período, CalPERS se deshizo de sus inversiones en comercializadores de tabaco y armas, y ha invertido en sociedades con preocupación por el bienestar de mujeres o minorías.
Las inversiones del fondo no sólo se preocupan de las buenas prácticas y el impacto social por altruismo sino buscando mayores rentabilidades de largo plazo.
Así lo han entendido los mercados, que al descubrir que CalPERS invertía en una compañía, automáticamente aumentaba su cotización en S&P500 por la señalización (se entiende que en esa compañía se velará por buenas prácticas).
Esto es lo que se ha llamado “efecto CalPERS” que ha motivado a seguir con atención los movimientos de este fondo de inversión.
En la actualidad, el modo en que CalPERS toma sus decisiones se concentra en su junta directiva.
Es en ella donde se acuerdan los lineamientos de inversión y sus criterios.
Esta junta directiva está compuesta por trece miembros.
Algunos son elegidos democráticamente entre los afiliados (6), otros son designados por las autoridades políticas (3) y los últimos son autoridades gubernamentales.
En la misma línea, podemos distinguir esfuerzos similares como es el caso de Concert Properties en Canadá descrito por Isla Carmichael.
En los años setenta, un sindicato de trabajadores de las telecomunicaciones identificó un gran flujo de fondos que abandonaban su región con destino a grandes capitales financieras en busca de rentabilidades económicas.
Adicionalmente a la pérdida de fondos y de inversión en la zona, el sindicato era testigo de la disminución del empleo sindicalizado en los oficios de construcción a medida que los desarrolladores inmobiliarios utilizaban mano de obra más precarizada y no calificada.
Así para fines de los años ochenta, varios fondos de British Columbia, reunieron una pequeña proporción de sus dineros invertibles ($30 Millones) para crear una compañía de desarrollo inmobiliario enfocada en la construcción de viviendas para alquiler.
Desde 1989, Concert ha desarrollado proyectos por más de $3,400 millones de dólares, ha construido más de 12.000 viviendas para arriendo y venta.
Ha adquirido más de 11,5 millones de pies cuadrados de propiedades productoras de ingresos y ha generado más de 28 millones de horas de trabajo sindical.
Cómo se ha analizado, los ahorros de los trabajadores y trabajadoras son un importante espacio de poder en el desarrollo de los países y sus economías.
Que los fondos previsionales hayan estado al servicio del financiamiento de grandes grupos económicos no es una condición del sistema de inversión de ahorros.
Es posible modificar nuestro sistema de pensiones.
Migrar desde uno que sólo busca la rentabilidad individual a uno en que los trabajadores puedan ejercer control sobre el dinero invertido de manera que promueva sus intereses financieros y sociales.
TAG: #Pension

