El alfabeto latino, base de la lengua latina, surgió alrededor del siglo VI a.C. en Italia. Este alfabeto es común para la mayoría de los países occidentales. Al principio, el alfabeto latino estaba compuesto por diecinueve letras. Actualmente, su grafía es muy sencilla y revela un origen fruto de la combinación del fenicio, griego y etrusco.
El origen del alfabeto latino
Es preciso recordar que nuestro alfabeto nació en la región de Canaán, que hoy corresponde a Oriente Medio (Líbano, Israel, Siria, Jordania, Sinaí). Nuestro alfabeto también tiene por lo tanto un origen semita. Originalmente, los jeroglíficos egipcios se utilizaron para construir poco a poco el alfabeto que conocemos hoy en día. Al mismo tiempo, y mucho antes que el diccionario de latín moderno, nació una escritura cuneiforme fenicia, donde dominaban las consonantes.
Posteriormente, los griegos tomaron este alfabeto fenicio como punto de partida para añadirle vocales y adaptarlo a su lengua. El alfabeto griego dio lugar entonces al alfabeto etrusco que es el que a su vez dio origen directo al alfabeto que empleamos hoy día. Los etruscos llegaron a la Toscana alrededor del siglo VII a.C. y adoptaron el alfabeto griego para transcribir una lengua que hoy en día sigue siendo todo un misterio.
La civilización etrusca se extendió por todo Italia y poco a poco el alfabeto etrusco se fue extendiendo por todos los lugares de Europa, al ritmo de las conquistas romanas. El resto de lenguas y escrituras locales también desaparecieron. En el siglo III a.C., había unas 19 letras en el alfabeto. La X, Y, Z se adoptarían posteriormente por influencia del griego.
El alfabeto latino y la escritura romana
La escritura en la época de los romanos se reservaba a la memoria de las personas consideradas importantes. De hecho, es habitual encontrar epitafios en latín en los que se invita a la gente a glorificar a la persona enterrada. Por lo tanto, no se realizó ninguna democratización de la escritura y la tasa de alfabetización era muy baja (solo llegaba al 30 % de los adultos). Aunque los niños y niñas aprendían a leer y a escribir gracias al magister, esta educación se reservaba a las familias más prestigiosas.
Saber leer y escribir en la época romana guardaba un significado religioso. De hecho, se pensaba que el desarrollo del intelecto podría asegurarle al difunto una mejor vida tras la muerte e incluso permitirle acceder a la inmortalidad. Encontramos muchos medios en los que están presentes la declinación latina y la escritura latina, como, por ejemplo, las paredes y mesas. Era habitual que las mesas fueran de cera, lo que facilitaba escribir sobre ellas.
Hasta el momento se consideraba que la escritura dependía del habla. Solo servía para transcribir lo oral. En el alfabeto latino de esa época solo existían mayúsculas, aspecto que cambiaría en el período carolingio (siglo IX), cuando la escritura se separa gradualmente de lo oral y se introducen las minúsculas.
Evolución del alfabeto latino: de mayúsculas a minúsculas
En el contexto de la conquista romana, fue cuando se desarrolló la escritura y así como fue evolucionando. En ese momento, comenzó a alejarse del alfabeto fenicio y de la lengua semítica que fue en sus inicios y comenzaron a surgir dos tipos de letras mayúsculas:
- Mayúsculas rústicas (siglo I a.C.), caracterizadas por una cierta libertad y un trazado elegante.
- Mayúsculas quadrata (siglo IV d.C.), caracterizadas por una mayor disciplina y una forma cuadrada.
Sin embargo, es en la vida cotidiana donde la escritura experimentará una mayor evolución. Se empezó a utilizar en cartas, diplomas y contratos de venta; se fue redondeando y simplificando y las letras fueron aproximándose poco a poco. Se fue diferenciando la altura de las mayúsculas, dando lugar a la escritura que hoy en día denominamos cursiva romana.
La minúscula apareció en el siglo III d.C. a través de la escritura vulgar (del pueblo) en las lenguas latinas o romances. Las letras, originalmente muy cuadradas, se irían redondeando poco a poco, especialmente en los textos religiosos cristianos. Carlomagno fue quien aprobó la utilización de las minúsculas para establecer su autoridad cuando llegó al poder en el año 771, lo que dio lugar a una reforma de la escritura. Todos los textos deberían volver a copiarse en minúscula carolingia. Nuestra escritura actual proviene de esta normalización.
Particularidades del alfabeto romano
De los primeros siglos del uso del alfabeto romano, heredado de los fenicios y alejado poco a poco de la escritura jeroglífica de la tradición egipcia, hay que señalar varios hechos:
- No se distinguía entre la «U» y la «V»: solo existía la «V», cuya escritura seguía siendo cuadrada en esa época.
- La letra «G» tampoco existía. La consonante «C» expresaba los fonemas /k/ y /g/. Se heredó directamente del griego.
- Utilizar la letra «K» era redundante debido al uso de la «C» y solo se guardaba para algunas palabras y delante de la «A».
- La letra «Z» no existía porque era poco práctica debido a los cambios fonéticos.
- La letra «Q» era una variante de la «K», que solo se utilizaba delante de la «U».
En su versión arcaica, el alfabeto latino contaba con 20 letras: A, B, C, D, E, F, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X. Contaría con 23 letras, tras su grafía clásica tras el siglo III d.C.: A, B, C, D, E, F, G, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X, Y, Z.
| Letra | Nombre de la letra en latín | Pronunciación AFI |
|---|---|---|
| A | ã | /a/ |
| B | bē | /b/ |
| C | cē | /k/ |
| D | dē | /d/ |
| E | ē | /e/ |
| F | ef | /f/ |
| G | gē | /g/ |
| H | hã | ø |
| I | ī | /i/ |
| K | kã | /k/ |
| L | el | /l/ |
| M | em | /m/ |
| N | en | /n/ |
| O | õ | /o/ |
| P | pē | /p/ |
| Q | qũ | /k/ |
| R | er | /r/, /rr/ |
| S | es | /s/ |
| T | tē | /t/ |
| V | ũ | /u/ |
| X | ex | /ks/ |
| Y | ī Graeca | /i/ |
| Z | zēta | /dz/ |
La adición de las letras J, U y W
En el alfabeto latino clásico la letra jota no se consideraba una letra, pero la grafía sí que ya existía. Estaba considerada como una caligrafía alargada de la letra i. Se utilizaba para representar de igual forma los sonidos /i/, /i?/, y /j/. Sorprende el hecho de que hasta el siglo XVI la jota no se consideró una letra y por lo tanto hasta ese momento no estaba incorporada en el alfabeto. El gramático italiano Gian Giorgio Trissino (1478-1550) fue el primero en distinguir la i y la jota en un texto como representantes de distintos sonidos.
Como vemos en la tabla de más arriba, el sonido /u/ se escribía V. La caligrafía de la letra se fue redondeado hasta quedarse en U. Con esta letra pasa lo mismo que con la i y la jota. Ambos sonidos existían y ambas letras también, pero eran usadas indistintamente. Así, fue el humanista español Antonio de Nebrija (1444-?) quién manifestó la necesidad de distinguir en la escritura entre la vocal v (/u/) y la consonante v (/v/), por lo que esta diferencia comenzó a usarse a partir del siglo XV.
La forma de letra W proviene claramente de la unión de dos uves (VV). Se asentó para transcribir la semiconsonante germánica W, aunque en las lenguas románicas no tuvo mucho éxito, puesto que la V latina había pasado a ser labiodental y la pronunciación /w/ (semivocal aproximante labiovelar sonora) apenas se usa. De hecho, en español la letra w se pronuncia /u/ o /gu/. Las palabras que en español se escriben con uve doble son en su mayoría anglicismos.
La imprenta y la evolución moderna del alfabeto
Fue en el Renacimiento cuando se produjo el mayor cambio en la forma de escribir gracias a la invención de la imprenta. Hasta entonces, los manuscritos se habían escrito a mano, pero con su invención, se fue difundiendo el uso de los libros. ¿Sabías que la Biblia fue la primera obra impresa? No obstante, no dejamos de escribir a mano; de hecho, se fueron desarrollando otros estilos de escritura:
- Estilo gótico: cartas de cortesía (siglo XV)
- Estilo financiero (siglo XV)
- Estilo rotunda (siglo XVII)
- Estilo bastarda (siglo XVII)
- Estilo ligada (siglo XVII)
- Estilo inglés: a partir de la letra bastarda italiana, será más fácil y rápida de escribir (siglo XVIII).
Hasta el siglo XX, este último fue el que sirvió de base para el aprendizaje de la escritura escolar. Hoy en día, las letras continúan evolucionando. Durante la aparición de la informática, el primer sistema gráfico que se reconoció fue el alfabeto latino.
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