El sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) en Chile se creó en 1980 durante el gobierno de Augusto Pinochet, marcando un cambio significativo en la forma en que los chilenos financian su jubilación.

Funcionamiento y Estructura del Sistema de AFP

El sistema de AFP se basa en el aporte individual de los trabajadores, quienes destinan un 10% de sus remuneraciones a una cuenta personal administrada por una AFP. Estas administradoras invierten los fondos con el objetivo de generar rentabilidad a largo plazo para los afiliados.

Cabe destacar que los controladores de cinco de las seis administradoras de fondos son importantes grupos extranjeros. En 2017, las utilidades netas de las seis Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que participan del negocio previsional privado en Chile se elevaron por sobre los $347 mil millones. De ese monto, sus controladores y accionistas se repartieron $256 mil millones en dividendos.

El grueso de esas millonarias utilidades proviene de las comisiones que se descuentan de la renta imponible de los más de 5,5 millones de trabajadores que cotizan en el sistema de pensiones (los afiliados son más de 10 millones, pero esa es la cantidad que cotiza). A esas ganancias, se suma otra importante y desconocida bolsa de dinero generada por empresas coligadas a las AFP y que les reportan un monto adicional de utilidades.

Pero hay también otra vía de ingresos: las ganancias que año a año generan empresas relacionadas a las administradoras -y que son propiedad de sus grupos controladores-, las que prestan distintos servicios por miles de millones a las propias AFP. De las utilidades de esas empresas poco se sabe.

Críticas y Debilidades del Sistema

A pesar de los años de funcionamiento, el sistema de AFP ha sido objeto de numerosas críticas y ha mostrado debilidades importantes. Entre ellas, se destaca que las AFP no cumplen la función y promesa para la cual fueron creadas: entregar mejores pensiones que las del sistema de reparto. En efecto, ellas son bajísimas, sin cubrir las necesidades mínimas de un trabajador que jubila a la edad que le permite la ley; perjudica a las mujeres, un sector de los trabajadores no está integrado al sistema, etc.

Además, el sistema privado de pensiones tiene fallas estructurales, las cuales se encuentran en el mercado del trabajo. Los empresarios, por tanto, tienen una cuota de responsabilidad en esta incapacidad de las AFP. Este mercado se caracteriza por la inestabilidad laboral, los bajos sueldos, el rechazo al trabajo de las mujeres, etc.

El diagnóstico es compartido entre expertos y académicos de distintas universidades: las altas utilidades de la industria son el reflejo directo de la pobre competencia entre sus actores. ¿Quiénes son los perjudicados?

Otro monto proviene del “encaje”, mecanismo que obliga a las administradoras a invertir el 1% de su patrimonio de la misma manera que lo hace con los ahorros de los cotizantes. Una forma de compartir el riesgo y compensar a los afiliados en caso que un fondo se sitúe por debajo de la rentabilidad mínima garantizada.

Pero también, varias AFP son dueñas -y tienen pactos de actuación conjunta- en tres sociedades coligadas que les generan ganancias adicionales: Previred, Inversiones DCV y la Administradora del Fondo de Cesantía.

De todas las empresas coligadas en las que participan las AFP como socias, Previred es por lejos la más rentable. El Depósito Central de Valores tiene dos accionistas principales que suman el 60% de su propiedad: con un 30%, la Sociedad Interbancaria de Depósito de Valores, una sociedad en la que participan los bancos e instituciones financieras de la plaza, creada en febrero de 1993 y que tiene un capital de $1.161 millones.

Desde la Superintendencia de Pensiones señalaron a CIPER que las AFP están regidas por la ley de sociedades anónimas y que además sus estados financieros son auditados regularmente, lo que minimiza el riesgo de que se paguen servicios cuyo valor esté por sobre el precio de mercado.

Intentos de Reforma y Desafíos Futuros

Desde hace más de una década, expertos y académicos han advertido sobre la urgencia de introducirle mayor competencia a la industria de las AFP. En este sentido, la principal innovación del proyecto de la administración Piñera, contempla un paquete de medidas “pro-competencia”.

La histórica inmovilidad del sistema que rige el funcionamiento de los fondos de pensiones tiene al menos una explicación. Hoy las AFP manejan activos (los ahorros de los cotizantes) por casi US$220 mil millones, cifra equivalente a más del 83% del Producto Interno Bruto Nacional. Con esos fondos, las administradoras alimentan a la banca y al sector financiero, al retail, a empresas de servicios básicos y a grandes conglomerados de negocios ligados a los grupos económicos más poderosos del país.

Como pagar cotizaciones bajo el régimen de contrato es obligatorio, la inercia de los cotizantes resulta más que conveniente para las administradoras de fondos. El diagnóstico es compartido entre expertos y académicos de distintas universidades: las altas utilidades de la industria son el reflejo directo de la pobre competencia entre sus actores.

Desde hace más de una década -y para hacerle frente a la inercia de los cotizantes- varios estudios han puesto sobre la mesa la necesidad de que se licite la administración de los fondos de los afiliados antiguos del sistema, de modo que la AFP más eficiente en comisiones y costos se quede con esas carteras de clientes.

En medio de la urgencia de reforma al sistema de pensiones, el trámite legislativo del proyecto no se avizora de fácil despacho.

El Rol de la Publicidad y la Competencia

Desde el día 2 de mayo, cuando comenzó a operar la Reforma Previsional, la publicidad desplegó sus alas en los medios de comunicación. El "consumidor" a conquistar para las nuevas Asociaciones de Fondos de Pensiones (AFP) son los tres y medio millones de trabajadores que hay en el país.

Todas las AFP, sin embargo -hay once funcionando y otras cuatro por constituirse- invirtieron recursos en la imagen. Locales de atención a lo largo del país, promotores que visitan a empresas y personas, una atención personalizada -"tratando que fuera más eficiente que la de las Cajas", dijo un ejecutivo de una AFP- y el atractivo del aumento de la remuneración líquida para quienes se trasladan son los "anzuelos" para los imponentes.

Mientras tanto, los "consumidores" comenzaron a elegir. En esta primera semana, la mayoría miró con más atención el monto en que suben las remuneraciones. Los más interiorizados, en cambio, comenzaron a estudiar las comisiones que las AFP cobran por administrar las imposiciones de los trabajadores.

Según Gumucio, habrá una fuerte "succión" de recursos del afiliado por la vía de las comisiones. Estas tienen una importancia tal que según el Superintendente de AFP, Juan Ariztía, los trabajadores deben elegir la que, en el momento de la opción, esté cobrando menos. Si se toma en cuenta que las Administradoras están facultadas para modificar sus montos de comisión. Si así lo estiman conveniente, lo que haría cambiar totalmente el cuadro de los resultados a mediano y largo plazo.

Por ello, buena parte de la "estrategia" de captación de afiliados de las AFP se sustentan en las comisiones. Hasta la semana pasada, tres de ellas habían anunciado públicamente que bajarían sus montos.

Impacto Económico y Social

Según los expertos, al menos en el primer año de vida no habrá efectos visibles. Para Sergio Baeza, director de AFP Santa María, las repercusiones se producirán en el sector de la construcción. El sostiene que el mercado de letras hipotecarias se verá beneficiado con los recursos previsionales, ya que el reglamento establece que las AFP no podrán tener "menos de un 30 por ciento de la cartera invertida" en letras de crédito emitidas por instituciones financieras, donde están las letras hipotecarias.

Fernando Léniz coloca los efectos más importantes en el plano social. Sostiene que entre las personas afiliadas al nuevo sistema se producirá un proceso pedagógico. -Una de las "gracias" que le encuentro al sistema es que asocia a todos los trabajadores al resultado general de la economía, más allá del que ellos ven a través de su salario o de su trabajo, Es un compromiso con el desarrollo...

Desafíos y Perspectivas Futuras

La práctica del sistema privado de pensiones en estos 38 años, ha demostrado lo inexacta que fue la afirmación que hizo el entonces ministro José Piñera cuando dijo: “El costo de la reforma para el fisco es cero” (El Mercurio, 15/11/1980). Pese a esta creciente injerencia del Estado en el sistema privado de pensiones, las AFP mantienen el poder económico y exigen una amplia autonomía para actuar, buscando ser un Estado dentro del Estado.

El poder acumulado por las AFP no puede continuar, porque afecta intereses nacionales de enorme importancia y de largo plazo. Este es un cambio mayor, porque hay intereses económicos y visiones ideológicas que apoyan el sistema de AFP (neoliberalismo radical e individualismo, que esconden las enormes desigualdades económicas y políticas).

Parafraseando a Clemenceau, el sistema privado de pensiones es demasiado importante para Chile como para seguir entregándolo al control de expertos (ingenieros y economistas) y de las AFP. Es hora que el Estado rompa con la inercia que ha dominado su larga historia, abra un debate nacional sobre la crisis del sistema de pensiones y convoque a un gran acuerdo nacional. Ese esfuerzo nacional debe superar los prejuicios ideológicos y debe imponerse a los intereses económicos, para traducirse en la construcción de instituciones públicas que aseguren que Chile tenga un sistema de pensiones de acuerdo a su nivel económico, para todos y no para una minoría.

En resumen, el sistema de AFP en Chile, creado en 1980, ha generado un debate constante sobre su efectividad y equidad. Si bien ha logrado acumular un importante fondo de ahorro, las bajas pensiones, las críticas a la competencia y la necesidad de reformas siguen siendo temas centrales en la discusión previsional del país.

TAG:

Lea también: