Este artículo busca presentar y reflexionar sobre algunos resultados del proyecto “El sonido en el espacio urbano como patrimonio cultural: cartografías digitales para la preservación de la memoria sonoro-espacial de la industria de las artes gráficas en el barrio San Nicolás (Santiago de Cali, 1894-2013)”, el cual tuvo como objetivo diseñar una cartografía digital, interactiva y georreferenciada que permita la preservación y apropiación social de la memoria sonoro-espacial de la industria de las artes gráficas asentada en el barrio San Nicolás desde finales del siglo XIX. Los resultados que se presentan corresponden a uno de los ejes de análisis que buscaron identificar la relación que se teje entre el espacio-barrio y las prácticas sociales que identifican el barrio San Nicolás.

Historia y Contexto del Barrio San Nicolás

La historia del barrio San Nicolás está directamente aunada a la historia de la configuración territorial de la ciudad de Santiago de Cali. En esa misma medida, la historia de conformación de algunos sectores industriales del Valle del Cauca están directamente relacionados con los procesos de territorialización del sector industrial del barrio San Nicolás. De acuerdo a una caracterización socioeconómica de la comuna 3 realizada por Icesi (CIENFI, 2007), el barrio San Nicolás, antiguo barrio Vallano, está ubicado en el occidente de la ciudad en la comuna 3.

La comuna 3 cubre el 3,1% del área total del municipio de Santiago Cali con 370,5 habitantes. La comuna 3 está compuesta por quince barrios: El Nacional, El Peñón, San Antonio, San Cayetano, Los Libertadores, San Juan Bosco, Santa Rosa, La Merced, San Pascual, El Calvario, San Pedro, San Nicolás, El Hoyo, El Piloto, Navarro-La Chanca.

“Esta comuna cuenta con 21.993 predios construidos, que representan el 4,7% del total de la ciudad. Está conformada por 12.294 viviendas lo cual corresponde al 2,4% del total de viviendas de la capital vallecaucana. (…) En cuanto a población, en esta comuna habita el 2,2% de la población total de la ciudad, es decir 44.088, de los cuales el 49,7% son hombres (21.907) y el 50,3% restante mujeres (22.181). Esta comuna es la segunda de menor población de la ciudad de Cali después de la comuna 22. Por otro lado, según los datos del Dane (2005) la caracterización de los aspectos económicos, ubica a la comuna 3 la de mayor proporción de unidades económicas de la ciudad, con un 17,9%. De estas unidades económicas, el 65,6% pertenece al sector comercio, el 26,6% al sector servicios y el 7,8% a la industria.

El concepto de barrio ha sido objeto de estudio de la geografía, la arquitectura, la sociología, la antropología urbana y la historia, entre otras muchas más disciplinas. De acuerdo con Giullieta (2007: 51) “el barrio entendido como una parte de la aglomeración urbana, es una de las partes, sectores, zonas o porciones en que se divide la ciudad”. De acuerdo con Tapia (2013: 5), “el barrio se constituye como el refugio del sentido comunitario, el cual está condenado a debilitarse o sencillamente desaparecer por la intensidad de la vida moderna y la intensificación del proceso de urbanización: el barrio como la última trinchera de resistencia de las relaciones de proximidad y los valores ligados al arraigo, la identidad, la memoria y la pertenencia.” (Tapia, 2013: 5).

En cuanto al concepto de barrio como unidad auto-contenida, tal como lo afirman Park y Burgess (1984: 6 en Tapia, 2013) “con el paso del tiempo, cada sector o cada barrio de la ciudad adquiere algo del carácter y de las cualidades de sus habitantes. Cada parte distinta de la ciudad se colorea inevitablemente con los sentimientos particulares de su población. Ahora bien, la crítica a este supuesto de comprender el barrio como una expresión natural de la ciudad, se plantea desde la postura conceptual de ideología barrial, y por su parte, Massey (2004), propone una idea alternativa de barrio abierto y relacional, indicando que “el barrio como lugar se puede comprender como un punto de intersección de relaciones sociales en un momento dado, relaciones sociales que se extienden a una escala mayor que las que definen ese lugar en ese preciso momento. Esto implica “abrir” el barrio, tanto en el tiempo como en el espacio; es decir, el barrio se construye y se modifica en relación al presente, al pasado y también al futuro, pero también en cuanto a la proyección de esta intersección de relaciones sociales a todas las escalas (Massey, 2004: 6. Citado en Tapia, 2013:7).

En el caso específico del barrio San Nicolás, su vida social ha sufrido cambios sustanciales, resultado de las transformaciones económicas de la ciudad a través de todas las distintas etapas de urbanización de Cali. Esto, considerando que Cali, particularmente, es una expresión clara de la ciudad en América Latina, que “se construye a partir del trazado físico simbólico del “tablero de ajedrez”: “una ciudad hispanoamericana es una plaza mayor rodeada de calles y casas, esta idea de ciudad utilizada por España fue la de las ciudades de la meseta española, -Castilla, Extremadura, Andalucía- las cuales proyectan un modelo para los núcleos urbanos en el nuevo mundo” (González, 2001: 21).

En esta medida, y de acuerdo con Lynch (1959), los barrios como secciones de la ciudad, no solo se caracterizan físicamente por continuidades temáticas, sino también por claves identitarias que no son solamente visuales, como el ruido y los olores. Desde esta perspectiva parte el proyecto que da soporte a este artículo, aunque acá no lo esbocemos en profundidad. La mixtura de San Nicolás, que va histórica y geográficamente desplegando cambios en los procesos comunitarios, termina por construir nuevas representaciones de su paisaje cultural.

En este sentido encontramos varias versiones del barrio que se yuxtaponen como imaginarios que no se suman, pero si se complementan. Hay un San Nicolás cargado de nostalgias para sus habitantes herederos de la tradición residencial, mientras que hay otro con perspectivas económicas para los empresarios asentados en su territorio, y en medio de estos dos hay uno lleno de indefiniciones que expresan sus visitantes frecuentes. Tal vez esta cuestión señalada anteriormente le da ese especificidad a San Nicolás, es un espacio que en términos de su geografía y prácticas culturales se adapta al pedido de las disoluciones sociales que plantea la vida urbana (Delgado, 1999).

Transformaciones Socioeconómicas y la Industria de las Artes Gráficas

La historia del barrio San Nicolás está directamente relacionada con las diferentes oleadas de modernización que han modificado la vida política, económica y sociocultural de la ciudad. Estas oleadas a nivel regional, local y micro-local han significado con diferentes matices tres claros procesos de cambio que se dibujan en la manera en la que históricamente el barrio de San Nicolás se ha relacionado o no con la industria de las artes gráficas: transformaciones de las prácticas y relaciones socio-económicas, cambios de composición sociodemográfica, y cambios del uso del espacio y de sus formas de territorialidad.

La dimensión económica es una de las más determinantes en la consolidación de los referentes históricos del barrio San Nicolás. Sus cambios están definidos por grandes procesos de transformación económica (la aparición del oro, la llegada del ferrocarril, la industrialización) que dan lugar a la identificación de oleadas marcadas por procesos de modernización. A nivel regional, la conformación de Cali hace parte de un proceso de consolidación de centros urbanos construidos como respuesta a las grandes economías de la caña, el azúcar, y los productos agrícolas que sirven de insumo para la agroindustria.

El posicionamiento de las primeras grandes empresas al barrio San Nicolás se da hacia finales del siglo XIX, y se consolidan durante el siglo XX como el sector industrial de Cali ubicado en el barrio San Nicolás. Por esto, es significativa para el barrio la segunda oleada de modernización de la región por los distintos procesos de industrialización de la primera mitrad del siglo XX, como resultado del desarrollo económico empresarial de finales del siglo XIX. Durante la primera década del siglo XX se perciben procesos de industrialización de la ciudad, como la inauguración del primer tranvía de vapor el 20 de julio de 1910 (Celebración del Centenario del Grito de Independencia).

FábricaTrabajadores (1925)
TRILLADORA DE CAFÉ ULPIANO LLOREDA212
TRILLADORA DE CAFÉ ALFONSO VALLEJO199
TRILLADORA DE CAFÉ “EL QUINDIO”131
TEJIDOS ANTONIO DISHINGTON (La Garantía)68
CERVECERIA ALEMANA “LOS ANDES”60
TRILLADORA DE CAFÉ GUERRERO45
TIPOGRAFIA CARVAJAL39
TIPOGRAFIA PALAU, VELASQUEZ & CIA.30
GASEOSAS POSADA TOBON30
FUNDICION DÍAZ MN/A

Así, los principales factores del desarrollo de la ciudad de Cali corresponden a la instalación de los primeros nodos empresariales de la ciudad en este barrio. Según el Boletín de Estadística Municipal, No. 3 de julio de 1925, las 10 mayores fabricas existentes en Cali, en 1925 eran TRILLADORA DE CAFÉ ULPIANO LLOREDA (con 212 trabajadores), TRILLADORA DE CAFÉ ALFONSO VALLEJO (con 199 trabajadores), TRILLADORA DE CAFÉ “EL QUINDIO” (con 131 trabajadores), TEJIDOS ANTONIO DISHINGTON (La Garantía) (con 68 trabajadores), CERVECERIA ALEMANA “LOS ANDES” (con 60 trabajadores), TRILLADORA DE CAFÉ GUERRERO (con 45 trabajadores), TIPOGRAFIA CARVAJAL (con 39 trabajadores), TIPOGRAFIA PALAU, VELASQUEZ & CIA. (con 30 trabajadores), GASEOSAS POSADA TOBON (con 30 trabajadores) y FUNDICION DÍAZ M.

Así, pues, se percibe el importante papel de la industria de las artes gráficas en el desarrollo regional del Valle del Cauca y por tanto el rol del Barrio San Nicolás en el proceso de consolidación de la industria regional y nacional. En el Valle del Cauca, la primera gran imprenta es la Imprenta Comercial (1904) fundada por Manuel Carvajal Valencia y sus hijos. Sin embargo, en 1837 se introdujo en Cali la primera imprenta gracias a Fray José Ignacio Ortiz. “En 1878 apareció la primera publicación “EL FERROCARRIL” fundado por el escritor Eustaquio Palacios. En 1881, Manuel Carvajal Valencia, asociado con Belisario Palacios y Juan Antonio Sánchez, compró una pequeña imprenta con la cual se editaba el periódico “EL TELEGRAFO” en Buga (…)

En 1904 aparece el periódico El Día (en Carvajal Cien Años, 2004: 23). En 1911 aparece la publicación “La Lucha». En 1925, el 18 de marzo se constituye la “Sociedad Industrial de Proletarios”, una sociedad industrial anónima cuyo objetivo es la explotación del negocio de la imprenta. Hacia mitad de siglo se ubicaron en el barrio el periódico “El País” (fundado en 1950), el “Periódico de Occidente” (fundado en 1961) y publicaciones como “El Crisol”.

El incremento de la industria en Cali fue uno de los factores de desarrollo más importantes para la región, logrando posicionar a la ciudad como uno de los nodos económicos y político-administrativos más relevantes hacia mitad de siglo XIX. Como lo relata Omar Arango (2014) en una entrevista, durante la década de los años 30, cuando él llegó al barrio San Nicolás, éste era un barrio familiar, un barrio de familia. “Un barrio acogedor, muy bueno”. Era, al parecer, un barrio residencial de clase media, no popular, en todo caso.

Comprendía desde la carrera primera hasta la carrera novena y desde la calle 15 hasta la calle 25. Ya sería con posterioridad, más o menos hacia los años setenta, que comenzaron a instalarse empresas e industrias en el barrio, lo que repercutió en el abandono sistemático del barrio por parte de muchas familias. Ya entrada la década de 1990, el barrio comienza a volverse más de empresas y de comercio, lo que impulsa aún más la salida de las familias residentes. El caso es que el barrio ha cambiado muchísimo. El desarrollo económico de Cali durante el siglo XX, significó igualmente una explosión demográfica directamente proporcional a la expansión urbana de la ciudad.

“Al iniciar el siglo, Cali contaba con una población de alrededor de treinta mil habitantes, pero en la mitad del siglo la ciudad había multiplicado por diez su población. Santiago de Cali fue fundada alrededor del año 1936, y durante el periodo colonial y los primeros años del periodo republicano contó con una dinámica pausada, en gran parte otorgada por la economía de las haciendas. Fuertes concentraciones de tierra y un flujo comercial determinado por la economía minera. Como lo señaló el historiador Germán Colmenares, las principales unidades productivas en Cali para el periodo colonial eran los terratenientes, mineros y comerciantes.

En la medida que se fue formando la nación colombiana y que la república fue definiendo su vocación económica, la ciudad de Cali fue cobrando mayor relevancia dentro del esquema productivo nacional. La llegada de nuevas industrias trae consigo mercancías que engrosan la oferta comercial, generando malestar entre los tradicionales comerciantes y artesanos asentados en San Nicolás, pero a su vez generando puestos de trabajo que fueron ocupados por otros habitantes del barrio. La dinámica comercial y el crecimiento de Cali atrae el turismo y nuevos usos y servicios que complementan la localización de las nuevas empresas, tales como pequeños hoteles, lugares de esparcimiento y bares y prostíbulos, reconfigurando forzosamente en materia de ocupación del espacio y de usos del suelo la imagen que caracterizaba al barrio hasta entonces.

A mediados del Siglo XX se origina en Cali una etapa de desarrollo de gestiones administrativas que priorizan la formulación de políticas de planeación urbana (1947-1950) de la ciudad, a partir de la cual se consolidan en adelante los distintos procesos de renovación urbana. Inicialmente se caracterizó “por los postulados del urbanismo moderno y caracterizada por la figura del Plan Regulador adoptado por la Ley 88 de 1947. (…) El Plan Piloto de Wiener & Sert fue diseñado en la ciudad de Nueva York y entregado a las autoridades municipales el 22 de Septiembre de 1950 y aprobado mediante decreto en Noviembre de 1953 y el Plan de obras del municipio para 1954 estipulaba dar inicio a la implementación del mismo. Una de las anotaciones al respecto de la ciudad que hicieron sus autores, ...

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