La inflación causó miseria a casi todos los trabajadores en 2022. Sin embargo, si miramos bajo la superficie, el acontecimiento económico más importante del año puede ser lo que ocurrió entre los distintos grupos de trabajadores.

La Inversión de una Tendencia Histórica

En las décadas anteriores a la pandemia, los salarios de los empleados por hora peor pagados y menos cualificados fueron perdiendo terreno frente a los de los trabajadores cualificados, licenciados universitarios, directivos y profesionales. En los dos años transcurridos desde entonces, esas tendencias se han invertido bruscamente.

No sabemos si esta reducción de la desigualdad será duradera. Tal vez se deba a la escasez de mano de obra que, al igual que la escasez de semiconductores, desaparecerá cuando la pandemia retroceda. Tal vez sea el resultado de un mercado laboral tenso que tiene los días contados a medida que la Reserva Federal intenta enfriar la economía.

Pero hay razones para pensar que se trata de algo más profundo. Durante décadas, el cambio tecnológico, la globalización y el auge de la economía de la información han favorecido a los que más ganan. Estas fuerzas pueden estar estancándose.

Consideraciones Importantes sobre la Desigualdad

En primer lugar, una advertencia: la desigualdad es muy sensible a la forma de definirla y medirla. Los ingresos no salariales, como las ganancias de capital y los dividendos, inclinan la balanza hacia una mayor desigualdad, mientras que los impuestos y las transferencias públicas la inclinan hacia el otro lado. Importa si se estudia el 1% o el 20% más rico, los ingresos por hora o anuales, los hogares o los trabajadores, y cómo se ajusta la inflación para calcular los salarios reales.

Aquí sólo examinaremos una referencia limitada: los salarios nominales de los trabajadores, que es donde la dinámica del mercado laboral se deja sentir más directamente.

Datos Salariales Recientes

Desde febrero de 2020, el salario promedio por hora ha subido un 15%, pero sólo en el caso de los empleados de producción y no supervisores, ha subido un 17%, lo que significa que los directivos han perdido terreno frente a los administrados. En noviembre, los salarios de producción representaban el 85,6% de los salarios totales por hora, la proporción más alta desde que comenzaron los datos comparables en 2006.

Los salarios por nivel educativo, un indicador de la cualificación, muestran una inversión similar. Desde 1997 hasta 2017, los salarios de los graduados universitarios crecieron alrededor de medio punto porcentual al año más rápido que los salarios de los graduados de secundaria, según el Banco de la Reserva Federal de Atlanta. Desde principios de 2021, han crecido más lentamente.

Por primera vez en cuatro décadas, la desigualdad salarial está disminuyendo, gracias al aumento de los salarios en la base, según una reciente presentación de David Autor, del Instituto Tecnológico de Massachusetts, y Arindrajit Dube y Annie McGrew, profesor y estudiante de doctorado, respectivamente, de la Universidad de Massachusetts Amherst. Según sus conclusiones, los jóvenes titulados de secundaria son uno de los pocos grupos que salen airosos de la inflación.

El Impacto de la Pandemia

La pandemia contribuyó en parte a ello, pues redujo la oferta de personas dispuestas a realizar trabajos tradicionalmente mal pagados. Muchos abandonaron la población activa, se jubilaron o murieron de Covid-19. El mes pasado, la población activa con estudios universitarios era un 5% mayor que en febrero de 2020; la población activa con estudios secundarios y que abandonó los estudios secundarios es un 4% menor. (Los datos entre ambos periodos no son estrictamente comparables).

La universidad sigue siendo una gran inversión, pero quizá ya no tanto como antes. Los empleadores están reduciendo los requisitos de titulación para cubrir vacantes de primera línea, incluso mientras recortan los puestos en las oficinas centrales, el tipo de puestos que suelen ocupar los titulados universitarios.

La pandemia también ha cambiado la naturaleza del trabajo. Muchos de los trabajos peor pagados, como los que se realizan en hoteles, residencias de ancianos, restaurantes y tiendas, sólo pueden hacerse en persona, y la pandemia hizo que ese trabajo fuera más arriesgado, incómodo y estresante.

Según un estudio de la Universidad de Chicago, la pandemia ha demostrado que muchos trabajos pueden hacerse a distancia, sobre todo los empleos mejor pagados que requieren mucha información, como los informáticos, matemáticos y juristas. A los empleados les encanta el trabajo a distancia porque ahorra tiempo y dinero en desplazamientos, facilita el cuidado de niños y ancianos y les permite vivir donde quieren. No es de extrañar que la demanda de empleos a distancia supere a la oferta.

Un estudio de Nick Bloom, de la Universidad de Stanford, y cuatro coautores concluye que el “valor recreativo” del trabajo a distancia equivale al 6,8% de la retribución de quienes ganan US$ 150.000 o más, pero sólo a una cuarta parte en el caso de quienes ganan entre 20.000 y US$ 50.000. El resultado es que los empresarios tienen que pagar más para cubrir puestos presenciales y menos para cubrir puestos a distancia, lo que está comprimiendo la brecha salarial.

El Rol de la Tecnología y la Globalización

El cambio tecnológico, durante mucho tiempo impulsor de la desigualdad al hacer obsoletas las habilidades de algunos trabajadores y más valiosas las de otros, parece haber perdido fuerza. Los empresarios se apresuraron a digitalizarse durante la pandemia, pero los beneficios en productividad han sido un petardo mojado. Las predicciones de que los conductores de camiones y taxis se verían desplazados por los vehículos autoconducidos resultaron dolorosamente prematuras.

De hecho, el avance tecnológico más sonado de 2022, la inteligencia artificial, podría comprimir los salarios al subcotizar a las personas que se ganan la vida manipulando palabras y datos en lugar de objetos físicos. “Mientras que los robots realizan tareas ‘musculares’ y los programas informáticos se encargan del procesamiento rutinario de la información, la IA realiza tareas que implican detectar patrones, emitir juicios y optimizar”, escribió Michael Webb, entonces en la Universidad de Stanford, en un artículo de 2020.

Webb cita a técnicos de laboratorio clínico, ingenieros químicos, optometristas y operadores de centrales eléctricas como trabajos que puede realizar la IA.

La globalización amplió la desigualdad en décadas pasadas al perderse millones de empleos bien remunerados a manos de China y otros países con salarios bajos, pero la desglobalización está ahora de moda, ya que Estados Unidos trata de aislar sus cadenas de suministro de la influencia de China. Desde que el Congreso propuso en 2020 subvencionar nuevas fábricas de semiconductores en EE.UU., se han anunciado 40 proyectos, US$ 200.000 millones de inversión y 40.000 puestos de trabajo, según la Asociación de la Industria de Semiconductores.

Estas cifras son pequeñas en relación con la economía, pero forman parte de una tendencia. La cuota de la industria manufacturera en el empleo privado se redujo en todas las recesiones desde 1945. Hoy, sin embargo, se encuentra aproximadamente donde estaba antes de la pandemia.

La inmigración, otra faceta de la globalización, cayó bruscamente a partir de 2016 y eso ha agravado la escasez de mano de obra en sectores que dependen desde hace tiempo de la mano de obra inmigrante, como las residencias de ancianos, el transporte por carretera y la construcción, lo que ha reforzado los salarios de sus trabajadores, muchos de ellos inmigrantes.

Los cambios tecnológicos, demográficos y de globalización avanzan lentamente. En 2023, probablemente importarán mucho menos a los trabajadores que si la economía entra en recesión o la inflación finalmente retrocede.

El Desafío de la Falta de Personal Cualificado en España

Desde programadores informáticos a expertos en modelos matemáticos, enfermeras geriátricas o asistentes sociales, las diferencias en las cualificaciones significan que las empresas no pueden llenar sus vacantes, pese a que la tasa de desempleo -en un 20,4 por ciento- es la segunda más alta de Europa.

“Es una paradoja”, dijo Valentín Bote, director de investigación en España de Randstad, una agencia de contratación. “La tasa de desempleo es muy alta.

El fracaso en la formación de trabajadores con las capacidades que necesitan las empresas de hoy en día está frenando la economía española. “La mano de obra no tiene las aptitudes que necesita el mercado”, dijo.

Rajoy está contactando con otros partidos antes de las negociaciones para formar una alianza gobernante y ha planteado una iniciativa multipartidista para hacer frente a los fallos del sistema educativo. “La educación y el trabajo existen en dos mundos alternativos que no están realmente conectados”, dijo Gómez.

La Crisis Económica Española: Una Perspectiva Histórica

Este artículo analiza la crisis económica española que se desencadenó en 2008. Para comprenderla correctamente, es necesario conocer sus antecedentes, que se remontan a una década anterior en que comenzaron a gestarse inversiones especulativas que desembocaron en una descomunal burbuja inmobiliaria y un fuerte endeudamiento de la economía española.

Se estudian los orígenes de la crisis, las medidas que se han tomado para hacerle frente y las principales consecuencias que se han derivado de la misma: incremento del paro, precarización en el empleo y desigualdad en la distribución de la renta.

Antecedentes Necesarios: La Etapa Dorada (1984-2007)

Las transformaciones que se han producido en la estructura económica y social de España desde 1960 en adelante y, sobre todo, desde su ingreso en la Unión Europea en 1986, han sido muy profundas. De ser un país atrasado, hasta mediados del siglo XX, se ha situado actualmente entre los 20 países con mayor renta per cápita del mundo, ocupando el décimo lugar mundial y quinto europeo por PIB absoluto: de un PIB de 188,2 mil millones de euros a precios corrientes en 1985, se ha pasado a 1.053,2 mil millones en 2007. Es decir, el PIB se ha multiplicado por 5,6 en 22 años.

Entre 1984 y 2007, la estructura productiva de la economía española ha cambiado radicalmente: ha pasado a convertirse en proveedora de servicios (públicos y privados), en detrimento del sector agrario e industrial, que no han cesado de perder peso en el PIB. Al estallar la crisis de 2008, el aporte de los sectores al PIB, en porcentaje, era el siguiente:

  • Agricultura y Pesca, 2,4%
  • Industria y Energía, 15,5%
  • Construcción, 10,4%
  • Servicios, 63,2%

Hasta la incorporación de España en la unión económica y monetaria (el euro), en 1999, dichas inversiones fueron, en general, muy productivas. Asimismo, fueron complementadas con una serie de reformas de hondo calado, con el fin de superar muchas de las rigideces que aún subsistían del franquismo y las sobrevenidas de la crisis económica de los setenta.

Con la llegada de José María Aznar, que presidió el gobierno del PP entre 1996 y 2004, se inició un proceso de cambios que contribuyó decisivamente a orientar las inversiones hacia una economía muy especulativa, que acabaría generando un creciente endeudamiento y que también favoreció la corrupción.

Otro hecho muy destacable, que también contribuyó decisivamente, en este caso al endeudamiento -tanto de España como de otros países de la Eurozona-, se relaciona con los bajos tipos de interés que posibilitó la entrada en vigor, en 1999, de la unión económica y monetaria, es decir, de la moneda única (el euro).

En esa coyuntura de crédito barato, las entidades financieras comenzaron a conceder créditos hipotecarios a tipos de interés más reducidos que la media de la UE. Y los concedían de forma descontrolada, bien a personas poco solventes y/o bien sobretasando el valor de los inmuebles.

Como muestra la Tabla 1, a partir de 1999, la inversión comenzó a superar ampliamente la capacidad de ahorro interno para financiarla. Por ejemplo, entre 2005 y 2007 la inversión superó el 30% del PIB, en tanto que el ahorro nacional se situó alrededor del 23%. La diferencia entre ambas magnitudes, que expresa la necesidad de financiación nacional, se saldó con ahorro externo.

En la historia de España nunca ha existido tanta necesidad de financiación externa como la registrada entre 1999 y 2007, año este último en que alcanzó su máxima cota: 101,4 mil millones de euros, equivalente al 9,4 % del PIB.

Tabla 1. Consumo, ahorro, inversión y capacidad de financiación de la economía española: 1999-2013

Año Consumo (miles de millones de euros) Ahorro (miles de millones de euros) Inversión (miles de millones de euros) Capacidad de Financiación (miles de millones de euros)
1999 ... ... ... ...
2000 ... ... ... ...
2001 ... ... ... ...
2002 ... ... ... ...
2003 ... ... ... ...
2004 ... ... ... ...
2005 ... ... ... ...
2006 ... ... ... ...
2007 ... ... ... ...
2008 ... ... ... ...
2009 ... ... ... ...
2010 ... ... ... ...
2011 ... ... ... ...
2012 ... ... ... ...
2013 ... ... ... ...

Endeudarse con el exterior puede -y suele- ser necesario para crecer y consolidar la economía, siempre, claro está, que los recursos se empleen en inversiones productivas, cuya rentabilidad permita hacer frente a los compromisos contraídos. Pero si tales recursos -en más de un 60% de la inversión total- se invierten en construcción de vivienda sin demanda y en obras públicas faraónicas o innecesarias, se acaba generando una burbuja inmobiliaria que, inevitablemente, ha de desembocar en crisis. Es lo que ocurrió a partir de 2008.

La inversión no solo determina la tasa de crecimiento del PIB, sino también la del empleo. Históricamente la economía española se ha caracterizado por requerir elevadas tasas de inversión y de crecimiento del PIB para crear empleo. Como se desprende de la Tabla 2, en 2008 la población activa y la ocupada se habían incrementado en relación con la existente en 1984, en un 72,6% y 93,3%, respectivamente, y el paro lo había hecho en un 5%.

Tabla 2. Comportamiento del empleo entre 1984 y 2013

Año Población Activa (miles) Población Ocupada (miles) Paro (miles)
1984 ... ... ...
2008 23.253,8 20.663,2 2.590,6
2013 ... ... ...

El importante incremento de la población activa y ocupada que se produjo entre 1984 y 2007 fue cubierto por la creciente incorporación de la mujer española al mercado del trabajo y por la inmigración masiva que se produjo, sobre todo a partir de 1995.

El Final del Sueño: La Crisis Inevitable (2008 en adelante)

Es obvio que, a escala internacional, la crisis económica de 2008 fue el resultado de la liberalización financiera sin límites que se fue produciendo desde la ruptura del mecanismo de cambios de Bretton Woods por parte de Estados Unidos, cuando el presidente Nixon decidió, en 1971, la no conversión del dólar en oro.

En España, la crisis financiera internacional hizo saltar por los aires la burbuja inmobiliaria que se había ido generando desde mediados de la última década del siglo precedente. Por lo tanto, con o sin crisis internacional, España la hubiera padecido de todas formas, debido a las inversiones irrecuperables que se venían realizando.

Los Brotes Verdes de Zapatero se Marchitaron

En este nuevo paraíso económico, al que supuestamente había accedido España con el euro, se incrementó la demanda interna (el consumo y la inversión), que superó con creces el incremento del PIB (véase Tabla 1). El crecimiento de la demanda interna se hizo, en buena parte, a costa de un incremento del déficit exterior (el saldo de la balanza de bienes y servicios), con el consiguiente aumento de las necesidades de financiación externa que alcanzó, en 2006, los 82,3 mil millones de euros (8,2% del PIB).

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