Es un hecho alertado por los economistas que estamos pasando por una etapa de alta desocupación, y las expectativas mediatas no son para nada alentadoras, laboralmente hablando. La ola de inmigración, que no se detiene, se explica también por razones ligadas al trabajo; nuestros hermanos inmigrantes han llegado hasta aquí en búsqueda de condiciones laborales más favorables, que estiman están aquí. No podemos ser indiferentes a lo que ocurre en el mundo laboral.

El trabajo no es una especie de mercancía que el trabajador vende a su empleador o que se fija automáticamente por la curva de la oferta y la demanda. “Lo más importante es que el hombre, que trabaja fuera de su País natal, como emigrante o como trabajador temporal, no se encuentre en desventaja en el ámbito de los derechos concernientes al trabajo respecto a los demás trabajadores de aquella determinada sociedad. La emigración por motivos de trabajo no puede convertirse de ninguna manera en ocasión de explotación financiera o social. En lo referente a la relación del trabajo con el trabajador inmigrado deben valer los mismos criterios que sirven para cualquier otro trabajador en aquella sociedad. El valor del trabajo debe medirse con el mismo metro y no en relación con las diversas nacionalidades, religión o raza. Con mayor razón no puede ser explotada una situación de coacción en la que se encuentra el emigrado. Todas estas circunstancias deben ceder absolutamente, -naturalmente una vez tomada en consideración su cualificación específica-, frente al valor fundamental del trabajo, el cual está unido con la dignidad de la persona humana.

La actividad humana, así como procede del hombre, así también se ordena al hombre. Pues este con su acción no sólo transforma las cosas y la sociedad, sino que se perfecciona a sí mismo. Aprende mucho, cultiva sus facultades, se supera y se trasciende. Tal superación, rectamente entendida, es más importante que las riquezas exteriores que puedan acumularse. El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Asimismo, cuanto llevan a cabo los hombres para lograr más justicia, mayor fraternidad y un más humano planteamiento en los problemas sociales, vale más que los progresos técnicos. Por tanto, está es la norma de la actividad humana: que, de acuerdo con los designios y voluntad divinos, sea conforme al auténtico bien del género humano y permita al hombre, como individuo y como miembro de la sociedad, cultivar y realizar íntegramente su plena vocación”.

El Concepto de Trabajo Vivo desde el Marxismo Latinoamericano

El presente artículo trata sobre el concepto de trabajo vivo en dos autores referenciales del marxismo latinoamericano, tales como el filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel y el sociólogo y vicepresidente boliviano Álvaro García Linera. A partir de una metodología cualitativa, de carácter hermenéutico, implementando el método de análisis de contenidos, el artículo profundiza, en un primer momento, en el concepto de trabajo vivo desarrollado por ambos autores, para avanzar en un segundo momento, en un ejercicio interpretativo que lo vincula con los conceptos de comunidad y movimientos sociales, bosquejando de esta manera, potencialidades teóricas para el desarrollo de una dimensión no economicista del concepto.

Problemas Emergentes al Referirnos al Marxismo Latinoamericano

  1. El primero de ellos, consiste en la existencia de un vacío y/o silencio en las grandes obras que han analizado la historicidad del marxismo, puesto que si bien han visibilizado vertientes, corrientes y tradiciones, relevando diferencias y polémicas internas, han omitido referencias al desarrollo del marxismo latinoamericano.
  2. De la mano de lo anterior, existe un segundo problema, asociado a la insuficiencia de investigaciones en torno al marxismo latinoamericano, las que han estado particularmente centradas en la obra del peruano José Carlos Mariátegui, lo que se reduce a determinados sectores del continente americano, existiendo enormes lagunas en lo que respecta a otras zonas socio-económicas y culturales de América Latina.
  3. Y un tercer problema nos remite a la multiplicidad de planos (discursivo, organizaciones políticas, militancias, intelectuales, etc.) y disciplinas (sociología, filosofía, historia, etc.) en que se ha desarrollado el marxismo latinoamericano, todo lo cual dificulta la realización de investigaciones centradas en el plano de la historia de las ideas o de la cultura e instala el desafío de realizar indagaciones integrales, lo que sin lugar a dudas, dota de complejidad el trabajo investigativo.

Considerando las problemáticas señaladas, el presente artículo pretende analizar un pequeño capítulo de la producción teórica del marxismo latinoamericano, particularmente el abordaje realizado en torno al concepto de trabajo vivo. Para ello, nos detendremos en analizarlo, a partir de la producción teórico-política de dos incuestionables referentes intelectuales del marxismo latinoamericano, a saber, el filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel y el político boliviano Álvaro García Linera. A partir de una metodología cualitativa, de carácter hermenéutico, implementando el método de análisis de contenidos, el artículo se detiene inicialmente en los principales nudos que constituyen el concepto de trabajo vivo en los autores, para posteriormente, establecer un ejercicio interpretativo que lo vincula con los conceptos de comunidad y movimientos sociales. Finalmente, el artículo proyecta potencialidades teóricas asociadas al eje conceptual: trabajo vivo - comunidad - movimientos sociales.

Desde nuestra perspectiva, Enrique Dussel y Álvaro García Linera, son referentes actuales del marxismo latinoamericano, al menos por dos elementos: en primer lugar, porque han logrado desarrollar pensamiento creativo y original, preocupándose por no reproducir de manera abstracta los planteamientos de Karl Marx y los/as marxistas, desplegando un arsenal teórico y conceptual que pretende ser coherente con la realidad específica y concreta de la región. Es decir, son intelectuales que han avanzado en elaborar teoría situada y contextualizada, lo que genera tensiones y rupturas con las aún vigentes concepciones del marxismo ortodoxo y eurocéntrico. Y en segundo lugar, y vinculado a lo anterior, porque los autores han avanzado en un ejercicio teórico y político de traducción ubicada geopolíticamente, es decir, han intentado traducir la crítica universal al capitalismo, a partir de las relaciones sociales de dominación y explotación capitalistas considerando los dilemas específicos que se presentan en América Latina. En este proceso de traducción, se ha producido un proceso signado por mediaciones, intercambios y contaminaciones. En otros términos, podemos sostener que en sus obras encontramos un pensamiento poroso que entrecruza ideologías de raigambre emancipatoria, con intentos de explicar condiciones históricas específicas de Latinoamérica.

La Relación entre la Producción Filosófica de Enrique Dussel y la Obra de Karl Marx

La relación entre la producción filosófica de Enrique Dussel y la obra de Karl Marx y el marxismo, es problemática y compleja, puesto que osciló entre posiciones iniciales abiertamente anti-marxistas, hasta que a partir de finales de la década de los setenta, comienza a aproximarse con rigurosidad no dogmática a la obra del filósofo alemán, lo que lo llevó a reconocerse incluso en cercanía con ciertas corrientes del marxismo latinoamericano. Luego de la lectura completa y sistemática de la obra de Marx, el filósofo argentino-mexicano reforzará los planteamientos de la filosofía de la liberación en términos de materialidad y radicalidad política.

En 1976 Enrique Dussel, luego de sufrir un atentado de bomba en su domicilio en la ciudad de Mendoza, llega en condición de exiliado a México, país donde publicará el libro “Filosofía de la Liberación”, obra que sintetiza la trilogía antropológica escrita entre 1961 y 1968 y los tres tomos de “Para una ética de la liberación latinoamericana” publicados entre 1970 y 1974. A partir de ese momento, Dussel comenzará a introducirse en los escritos de Karl Marx elaborados entre 1857 y 1882. Para desarrollar dicho trabajo, analizó la edición castellana editada por Siglo XXI Editores; las ediciones alemanas del MEGA (Marx - Engels - Gesamtausgabe), elaboradas por el Marx-Engels-Lenin Institut de Moscú, y el MEW (Marx - Engels - Werke), publicado en la República Democrática Alemana; además de algunos manuscritos inéditos facilitados por el Internacionaal Instituut voor Sociale Geschiedenis (IISG) de Amsterdam.

Según el propio Enrique Dussel, las inquietudes que lo aproximaron a la obra de Marx fueron la creciente miseria y pobreza del continente americano; la necesidad de efectuar una crítica radical al capitalismo como sistema responsable de la marginalidad y la exclusión; el interés por dotar a la Filosofía de la Liberación de una filosofía económica y política; y la urgencia de superar el dogmatismo marxista-leninista, afianzando la izquierda latinoamericana. La lectura dusseliana de la obra de Marx, se caracteriza por considerar severamente el desarrollo histórico de su producción teórica, recogiendo sus idas y venidas, considerando los niveles de “desorden” de su construcción discursiva, deteniéndose en su rigor metódico, analizando la evolución terminológica y conceptual, y estudiando las mutaciones que fue viviendo el plan de trabajo y sus temas de investigación. Además, la lectura dusseliana de Marx recogió las potencialidades teóricas que, desde Latinoamericana, entregaban aportes creativos a la comprensión y transformación de la realidad social. Desde nuestra perspectiva, es una lectura que articula rigurosidad metódica y creatividad interpretativa.

Para Enrique Dussel, el fundamento práctico, histórico y político del pensamiento de Marx, radica en concientizar a los trabajadores de la mistificación, fetichización e injusticias del capital. En palabras de Dussel: “Marx, solidario con los intereses del proletariado, puede ejercer el juicio crítico, ético-práctico, teórico-científico y dar, al mismo tiempo, una conciencia político-revolucionaria al proletariado”. Desde esta perspectiva Dussel reconoce en Marx un intelectual orgánico, que desarrolla toda su producción teórica, articulada a los intereses y necesidades de la clase obrera, a los sectores explotados y dominados de su tiempo. Su producción teórica se debió y se entregó a los procesos de lucha y liberación de las clases oprimidas. Su servicio como intelectual orgánico, como intelectual y militante radicó en concientizar a los trabajadores de las razones de su miseria, del robo que realiza el capital al trabajo vivo, y por lo mismo, de la urgencia de reapropiarse de su trabajo y sus vidas.

Para el filósofo argentino mexicano, la pertinencia, necesidad y urgencia de Marx para la actualidad Latinoamericana, persiste en tanto su obra permite profundizar en el cuestionamiento ético-político al capitalismo. La subsunción del trabajo vivo al capital, la negación de su alteridad, la cosificación, objetualización y mercantilización del trabajo, representan en su conjunto “el mal originario, la perversidad ética por excelencia de la realidad capitalista”.

Análisis de la Categoría de Trabajo Vivo en la Obra de Enrique Dussel

Considerando lo anterior, en el siguiente apartado nos detendremos en analizar la categoría de trabajo vivo en la obra de Enrique Dussel, desarrollada particularmente entre los años 1977 y 1990. Para ello, los textos analizados fueron los cuatro libros titulados: “La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse”, “Hacia un Marx desconocido. Comentarios a los escritos del 61-63”, “El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana”, y “Las metáforas teológicas de Marx”. Y entre los artículos debemos destacar “Sobre la juventud de Marx (1835-1844)”; “El fetichismo en los estudios de juventud de Marx”; “La religión en el joven Marx (1835-1849)”. Estos artículos fueron revisados por Dussel, E. (1982), “Praxis Latinoamericana y Filosofía de la Liberación”. Por otro lado, “Semejanzas de la estructura de la lógica de Hegel y El Capital de Marx”; “Trabajo vivo y Filosofía de la Liberación”; “Las cuatro redacciones de El Capital”, se encuentran en Dussel, E. (1994), “Historia de la Filosofía y Filosofía de la Liberación”.

Para el filósofo argentino-mexicano el concepto de trabajo vivo, es central en la obra de Marx, pues es el punto de partida, el desde-donde emerge su discurso crítico. Según los planteamientos dusselianos, el concepto de trabajo vivo, si bien se trabajó con rigurosidad en los Grundrisse, es un concepto que se encuentra implícito en toda la obra del filósofo alemán y es desde él que brotan todos los demás conceptos y categorías. Desde el trabajo vivo, Marx podrá juzgar ética y políticamente las relaciones sociales de dominación propias del capitalismo.

Para Dussel, el concepto de trabajo vivo elaborado por Karl Marx, es coincidente con el concepto de exterioridad y alteridad desarrollado por la filosofía de la liberación desde la década de los sesenta. En coherencia, el trabajo vivo refiere a aquello que se encuentra más allá del horizonte del capital, es su exterioridad, es el no-capital, la subjetividad creadora de valor, es el hontanar exterior al fundamento de la totalidad del capital. El trabajo vivo, productivo, no subsumido al capital es afirmado como exterioridad, como actividad, como posibilidad. El trabajo vivo no-es valor, no-es dinero, no-es capital. El trabajo vivo es lo otro del capital.

El trabajo vivo, en cuanto trabajo humano, actualidad de la persona y manifestación de su dignidad, se sitúa en cuanto tal fuera, más allá, trascendiendo o como lo hemos llamado en otras obras, en la exterioridad del capital. El trabajo vivo no-es el trabajo objetivado. El primero es el hombre mismo, la actividad, la subjetividad, la fuente creadora de todo valor; lo segundo es la cosa, el producto, el valor producido. De esta manera, la crítica del capital (como totalidad cósica) se efectuará desde la exterioridad del trabajo vivo. Exterioridad real más allá, trascendental, del ser del capital, del valor (como cosa efectuada). La realidad del no-capital (…) es el ámbito desde donde se cumple la crítica de la totalidad del valor que se valoriza (cosa): La crítica del capital.

Como ya lo planteamos, el trabajo vivo es una preocupación ética y política en Marx, por ende, la subsunción del mismo por parte del capital, representa la perversidad del sistema capitalista. Cuando el trabajo es incorporado al capital mediante el acto de la subsunción (concepto en el cual nos detendremos más adelante), este pasa a ser una determinación, un momento del capital, perdiendo todo atisbo de autonomía. De esta manera, “El capital se las arregla para que el trabajo vivo produzca la riqueza ajena y la pobreza propia”.

Las funciones que ejerce el capitalista no son otras que las funciones del capital mismo - del valor que se realiza succionando trabajo vivo - ejercidas con conciencia y voluntad. El capitalista sólo funciona en cuanto capital personificado, es el capital en cuanto persona; del mismo modo el obrero funciona únicamente como trabajo personificado que a él le pertenece como suplicio, como esfuerzo, pero que pertenece al capitalista como sustancia creadora y acrecentadora de riqueza. Ese trabajo, en cuanto tal, se presenta de hecho como un elemento incorporado al capital en el proceso de producción, como factor vivo, variable. La subsunción del trabajo vivo por parte del capital se asemeja a una lucha entre la vida (trabajo vivo) y la muerte (trabajo objetivado).

Transformaciones en el Significado del Trabajo en Chile

El significado del trabajo se refiere a la importancia, el valor y el sentido que las personas que son parte de una sociedad le atribuyen al trabajo en sus vidas. Es evidente que en las últimas décadas el significado del trabajo en Chile ha experimentado transformaciones significativas, impulsados principalmente por los cambios sociales, económicos y tecnológicos. En las últimas décadas el significado del trabajo en Chile ha estado moldeado por dos grandes corrientes culturales predominantes: la patronal y la neoliberal.

La cultura patronal, heredada del régimen de haciendas del siglo XIX vigente en el país, concibe el trabajo como una actividad eminentemente productiva, donde los valores del esfuerzo, la lealtad y la obediencia eran fundamentales. Por otro lado, la cultura neoliberal, que surgió principalmente en las últimas cinco décadas, posicionó el trabajo como una actividad necesaria para que las empresas se mantuvieran competitivas, y de esta forma pudieran sobrevivir en el tiempo. El trabajo, junto con la educación, se instaura, de manera real o imaginaria, como medio de integración y movilidad social de las personas.

Tanto la cultura patronal como la neoliberal comparten la noción de que el trabajo implica un fuerte sacrificio personal y una pérdida de la propia individualidad. Ante esta situación, comienza a surgir una corriente cultural del trabajo más humanista, que comienza a enfatizar la importancia de la calidad de vida laboral, el bienestar emocional y la satisfacción personal en el trabajo. Esta corriente reconoce la necesidad de encontrar un sentido y propósito en el trabajo, así como de establecer relaciones saludables y equitativas en el ámbito laboral.

La corriente humanista ha llevado también a un mayor reconocimiento de la importancia de la conciliación entre el trabajo y la vida personal, así como de la necesidad de promover el bienestar integral de los trabajadores. Se ha comenzado a valorar la diversidad, la autonomía y el equilibrio en el trabajo, buscando generar ambientes laborales más inclusivos y saludables. Si bien esta nueva lógica y concepto del trabajo surge de una visión renovada que las empresas comienzan a desarrollar hacia los trabajadores, ha sido impulsada significativamente por un cambio en el equilibrio de poder entre empleadores y empleados, especialmente para aquellos profesionales con formación y competencias altamente demandadas en el mercado laboral.

Un reflejo de esta nueva corriente más humanista en torno al significado del trabajo es lo que revela el Estudio Zoom al Trabajo de la consultora Visión Humana. Si bien la cultura patronal y neoliberal siguen siendo predominantes en la construcción del significado del trabajo en Chile, en los últimos años ha emergido una corriente más humanista que busca promover una visión más equilibrada y centrada en las personas. Esta nueva perspectiva reconoce la relevancia de considerar factores como el bienestar emocional, la satisfacción personal y la conciliación entre el trabajo y la vida privada.

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