La frase "el obrero es digno de su salario" resuena a través de la historia, evocando debates sobre justicia, equidad y el valor intrínseco del trabajo humano. Esta expresión, con raíces bíblicas y eco en el pensamiento socioeconómico, nos invita a reflexionar sobre la relación entre el trabajo y la recompensa, la dignidad del trabajador y las estructuras que rigen nuestra sociedad.
Esta frase no solo implica una justa compensación económica, sino también el reconocimiento del valor del esfuerzo y la contribución del trabajador a la sociedad. Implica respeto, condiciones laborales adecuadas y la oportunidad de desarrollo personal y profesional.
Raíces Bíblicas y Significado Espiritual
El Nuevo Testamento contiene esta palabra: «El obrero es digno de su salario» (1 Tim. 5.18b). Un obrero es aquel que trabaja con sus manos en mano de obra no calificada o manual. Este tipo de empleo también es ratificado en la Biblia.
En la Biblia, el trabajo no solo es una necesidad, sino también una participación en la obra creadora de Dios y un servicio a los demás. En el Documento Conclusivo de Aparecida escribimos: “Alabamos a Dios porque en la belleza de la creación, que es obra de sus manos, resplandece el sentido del trabajo como participación de su tarea creadora y como servicio a los hermanos y hermanas.
La tarea de hombres y mujeres, en los hogares, en el campo, en las industrias o en las oficinas, podría convertirse en una actividad afanosa, fuente de incalculables conflictos y, en definitiva, vacía de significado, si se pierde el sentido más profundo del trabajo como participación en la tarea creadora de Dios y como servicio solidario a los hermanos y hermanas.
El fin del trabajo es la dignificación de la persona humana. No es sólo para tener, sino para ser. Trabajar para tener no es lo mismo que encontrar lo que somos, por medio de lo que hacemos. Porque, cuando, en horizonte personal y social, se pierde el sentido más profundo del trabajo humano se acentúan geométricamente las tensiones sociales, y la violencia comienza a ocupar el espacio que le corresponde al entendimiento, al diálogo y a la solidaridad.
Ocupaciones Aprobadas por Dios
Revisando las Escrituras, encontramos que Dios ha ordenado para los hombres diversos tipos de trabajos. Detrás de estas ocupaciones, hay un principio básico: los hombres deberían beneficiarse de la naturaleza al ganar su salario invirtiendo su tiempo y su esfuerzo. Aparte de este principio que opera en cualquier ocupación dada, la Biblia no parece aprobar ningún otro tipo de empleo.
- Agricultura
- Ganadería
- Artesanía
- Pesca
- Manufactura
- Obrero
El Trabajo en el Contexto Socioeconómico
En el contexto del liberalismo económico, condicionado por las presiones del mercado, por la competencia y la competitividad, la Iglesia indica la necesidad de valorizar la dimensión humana del trabajo y tutelar la dignidad de las personas. En efecto, la última referencia de toda actividad solo puede ser el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios.
Un análisis exhaustivo de la situación, lleva a constatar que el trabajo tiene su origen en el proyecto de Dios sobre el hombre y que éste es participación de su obra creadora y redentora. Por eso, toda actividad humana debería ser ocasión y lugar de crecimiento de los individuos y de la sociedad, el desarrollo de los talentos personales para ponerlos al servicio del bien común, en espíritu de justicia y solidaridad.
La lucha por el tiempo es una lucha central que llevan adelante los patrones contra los obreros. Éstos extraen más plusvalía de dos trabajadores que están 24hs en dos turnos de 12 que si fueran tres en tres turnos de 8hs o cuatro en cuatro turnos de 6hs. Ésta pelea es central por dos razones. Una es para mejorar la calidad de vida del trabajador que hoy tiene empleo y así poder disponer de mayor tiempo para el ocio, la recreación o la educación.
La otra es para general un empleo digno para los miles que se encuentran desocupados. Con la implementación de la reducción de la jornada a 6hs en 5 días semanales en las 12 mil principales empresas del país, se podrían crear automáticamente más de 1 millón de puestos de trabajo genuino. Sin embargo, se sigue beneficiando la tercerización, la contratación eventual y hasta el empleo en negro.
La Explotación Capitalista
Es común pensar, como decía Marx, que el empresario pague al trabajador o la trabajadora por el conjunto del trabajo realizado. Sin embargo, no es así. Lo que “vende” el obrero al empresario no es su trabajo, sino su fuerza de trabajo . Discernir entre uno y otro nos permite “descubrir” el gran secreto de la fuente de la ganancia capitalista.
El principio básico para las ocupaciones humanas es: yo gano, pero nadie perderá. Las ocupaciones más nobles diseñadas por Dios entran bajo esta regla.
Podríamos afirmar que en el sistema capitalista no existe el “trabajo digno”, otra idea que muchas veces escuchamos. Marx en su libro “Salario, Precio y Ganancia”, termina su exposición explicando que la gran lección para el conjunto de los trabajadores es empezar a vislumbrar el verdadero rostro del capitalista.
Desafíos Contemporáneos
Hoy, también en nuestra Región, quienes no tienen empleo, quienes están lejos de un salario justo, quienes todavía esperan la oportunidad para demostrar lo que valen o no reciben los frutos del progreso de nuestra sociedad, reclaman y esperan respuestas concretas a su angustiosa situación.
El desempleo está lejos de ser sólo un problema económico y de frías cifras macroeconómicas. El desempleo, tan acentuado en varias comunas de nuestra Provincia, afecta la dignidad de quienes lo padecen, impidiéndoles no sólo lograr el sustento de su familia, sino que paralizando sus posibilidades de aportar al desarrollo de la sociedad y de alcanzar su propio bien.
En este contexto, ¿Como no alentar tantos esfuerzos e iniciativas de capacitación, de asociación y de solidaridad que van asomando y creciendo entre los trabajadores y en la sociedad? ¿Cómo no alentar el esfuerzo de quienes hacen de la solidaridad el norte de su actuar y se preocupan de ofrecer trato digno y justo, participación responsable y formación cultural y moral adecuada para mundo del trabajo?
Productividad vs. Calidad de Vida
Hoy en día, el conjunto de los empresarios del país, están discutiendo implementar la productividad y el presentismo dentro de los acuerdos paritarios, de convenios o directamente por empresas. Éstos acuerdos no solamente impactan negativamente durante la jornada de trabajo del empleado, sino que también lo hacen en su calidad de vida, o sea, en el resto del tiempo que se le pueda dedicar a la recreación, el ocio, la cultura o el estudio.
Quieren trabajadores cada día más embrutecidos y que se cuenten los días, cómo en una prisión, para llegar al franco, para llegar a cobrar la quincena o a fin de mes, para llegar al aguinaldo o las vacaciones. Quieren que esos sean nuestros anhelos.
Pero ante éste dilema, el trabajador piensa que para poder gozar de un poco más de tiempo libre durante la semana o en el franco que le toque, la única alternativa que tiene es alargar, aún más, la jornada. Por ejemplo, aquel que trabaja 8hs (más el tiempo de traslado) piensa que para poder acceder a un poco más de tiempo libre, debe resignar trabajar 12hs y así llegar más rápido a las 48hs semanales exigidas por la legislación vigente.
Esta ilusión de poder disfrutar, no toma en cuenta el tiempo de recuperación que va a llevar esas largas jornadas ni el desgaste sufrido por los ritmos prolongados que traerá aparejado irremediablemente una baja calidad de vida.
Conclusión
La frase "el obrero es digno de su salario" es un recordatorio constante de la necesidad de construir una sociedad más justa y equitativa, donde el trabajo sea valorado en su justa medida y la dignidad del trabajador sea respetada en todas sus dimensiones. Es un llamado a la acción para promover políticas laborales que fomenten el empleo digno, la justicia salarial y el bienestar de todos los trabajadores.
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