El futuro de las pensiones se ha convertido en un tema no exento de polémicas en varios países alrededor del mundo. Es que, con una población cada vez más envejecida, para algunas naciones se ha vuelto necesario aumentar la edad mínima de jubilación y así enfrentar las nuevas realidades demográficas y fortalecer el sistema.
Mientras tanto, en Europa el debate sobre la edad de jubilación se ha hecho ineludible. Así, algunos países del viejo continente ya están recorriendo un camino firme y gradual para extender la vida laboral, mientras que otros están recién abriendo la puerta, gatillando manifestaciones sociales con el objetivo de impedirlo. Es que claro, se trata de una medida evidentemente impopular.
La Situación en Europa y la Reforma en Francia
Uno de los casos más polémicos en la actualidad ha sido el de Francia. El Gobierno de Emmanuel Macron está impulsando una controvertida reforma previsional que eleva la edad de jubilación de 62 a 64 años de aquí a 2030, siguiendo la tendencia de varios de sus vecinos. Reforma que, sin embargo, ha sido crítica por varios sectores de la población y ha desencadenado duras protestas.
La atención de los medios ha estado puesta en Francia. Desde enero ha habido diez jornadas de protestas en las calles promovidas por los sindicatos. Las manifestaciones del jueves 23 de marzo terminaron con 457 detenidos y 441 policías heridos en todo el país. ¿La razón? El Gobierno francés aprobó por decreto aumentar la edad legal mínima de jubilación desde los 62 a los 64 años.
La pregunta que surge: ¿por qué su presidente, Emmanuel Macron, insiste en esta medida tan impopular? Gracias a los avances en medicina y en la calidad de vida, las personas vivimos por más tiempo, lo que es una gran noticia. Pero esta mayor longevidad trae un problema no menor: se deben financiar las pensiones por un mayor número de años. ¿Quién asume la carga de este mayor financiamiento?
Francia tiene un sistema de reparto, en que el envejecimiento de la población ha estresado financieramente el sistema, al punto que se estima que, sin reformas, en 10 años el sistema previsional acumulará un déficit equivalente a 4% del PIB anual. Es por esto que el Gobierno francés insiste en subir la edad legal de jubilación: está implementando una medida incómoda y costosa en el corto plazo, pero necesaria en el largo plazo.
Comparación con Otros Países
Asimismo, hay otros países europeos que superan la edad para pensionarse chilena. Las personas en Irlanda, Portugal y Reino Unido se jubilan a los 66 años. Mientras que en Bulgaria, Dinamarca, Italia, Países Bajos y Noruega a los 67.
En tanto, en España, los trabajadores que quieran jubilarse en 2023 con el 100% de la pensión tendrán que tener 66 años y 4 meses cumplidos, esto en el marco de la reforma de pensiones acordada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2011. La reforma estableció un periodo transitorio desde 2013 hasta 2027 para elevar la edad de jubilación de 65 a 67 años, de este modo se incrementa paulatinamente la edad de jubilación.
El Caso de Alemania
De hecho, la asesora del Gobierno alemán Monika Schnitzer, que preside el consejo de economistas llamado "Cinco Sabios", recomendó recientemente prolongar la edad de jubilación en Alemania y aumentar las cuotas. "Hace cien años la entrada en la jubilación era con 65 años pero la esperanza de vida ha aumentado mucho desde entonces", un año cada diez años, recordó Schnitzer. Por ello recomienda que cada quince años se prolongue un año la edad de entrada en la jubilación. La edad de jubilación en Alemania es ahora de 67 años para los nacidos después de 1967, mayor a la chilena y voces pretenden subirla aún más.
La Situación en Chile
En esa línea, y si bien, la propuesta presentada por el Ejecutivo en Chile no incluye cambios en la edad de jubilación - se mantendría en 60 años para las mujeres y 65 para los hombres -, es un tema que podría tomar fuerza si es que se considera la realidad de los países europeos.
Con este escenario sobre la mesa, la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, tomó distancia de la idea de extender la vida laboral en el país. La secretaria de Estado comentó a Radio Pauta que si bien desde el ámbito técnico "se ha discutido bastante subir la edad de jubilación", desde el ámbito social sucede lo contrario: "Las personas plantean bajar la edad para el pilar no contributivo, de 65 a 60 años". Esto, agregó, en un país en el que "la cohesión social ha estado un poco difusa" y con "niveles importantes de desigualdad". Por eso, concluyó que "creemos que todo debe tener un sentido de oportunidad, y este no es precisamente el momento" para plantear subir la edad de jubilación en Chile.
Si bien los chilenos pueden voluntariamente postergar su jubilación, beneficiándose con un aumento en su pensión, los datos del mercado laboral muestran que el porcentaje de la población con empleo formal cae considerablemente a partir de la edad legal de retiro. ¿Qué nos indica esto?
La buena noticia es que, bajo nuestro sistema de capitalización individual, en que cada trabajador ahorra un 10% de su sueldo para su futura jubilación, el mayor gasto en pensiones por el aumento en la expectativa de vida no se traspasa a los actuales trabajadores y futuras generaciones. Por lo tanto, en cualquier sistema de pensiones, el aumento de la expectativa de vida de la población es un problema.
La solución: postergar la edad de jubilación, medida impopular y costosa. Pero Chile tiene una ventaja respecto a Francia: bajo nuestro sistema de capitalización individual, el mismo pensionado se beneficia al postergar su jubilación. Si un hombre se jubila a los 66 en vez de a los 65, su pensión autofinanciada aumenta en un 16%.
Los trabajadores, sobre todo los que realizan trabajos que requieren rendimiento físico, probablemente lleguen agotados a la edad de jubilación. Se podría implementar un retiro gradual: por ejemplo, que a partir de los 65 en vez de trabajar los cinco días de la semana, se permita que trabajen dos o tres días. También, se podría recolocar a los trabajadores de mayor edad en trabajos menos demandantes físicamente.
El aumento en la expectativa de vida de los jubilados se ha vuelto un desafío para todos los sistemas de pensiones, presionando la postergación en la edad de jubilación. En Chile tenemos la ventaja de que los mismos adultos mayores se benefician al retrasar su retiro, con un aumento en su pensión autofinanciada.
Parámetros y Desafíos del Sistema de Pensiones Chileno
Las pensiones que obtienen las personas a la hora de jubilar dependen en gran medida de los parámetros que tengan los sistemas de pensiones de cada país, además del apoyo fiscal que reciban los ciudadanos. Algunos de los parámetros más relevantes que definirán el nivel de pensión autofinanciada, son la tasa de cotización y la edad de jubilación. También dependerá de la densidad de cotización, que son las llamadas lagunas previsionales, lo que en realidad está más relacionado con el mercado laboral.
Los economistas y estudiosos del sistema de pensiones chileno lo han venido planteado desde hace muchos años: hay que subir la tasa de cotización y también hay que aumentar la edad de jubilación, además de hacer mejoras al mercado laboral. Sin embargo, en las reformas previsionales que se han debatido en el Congreso, hay uno de estos temas que siempre está presente, y otro que siempre está ausente.
Hay consenso en el oficialismo y la oposición en que se quiere aumentar la tasa de cotización en seis puntos porcentuales, pese a que el gran nudo es cómo eso se distribuye. Lo que no se ha mencionado nunca, y todos aseguran en reserva que políticamente es muy difícil de apoyar, sino imposible de incorporar, es el aumento de la edad de jubilación.
“El tema de la edad de la jubilación es como un elefante en la sala”, dijo hace un par de semanas el investigador del CEP, Gabriel Ugarte. “Se trata de un verdadero elefante en la habitación que ha sido ignorado por el sistema político y los distintos gobiernos”, comenta David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC. “Lo anterior, a pesar de existir un amplio consenso técnico respecto de la necesidad de homologar las edades de pensión (entre hombres y mujeres) e incluso de incrementarlas por el importante aumento en expectativas de vida”, agrega Bravo.
En Chile la edad de jubilación de las mujeres es a los 60 años, y a esa edad tienen una expectativa de vida hasta los 90,8 años, según la actualización que hizo el año pasado de las tablas de mortalidad la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) y la Superintendencia de Pensiones con la colaboración de la Ocde En el caso de los hombres, en Chile la edad de jubilación es a los 65 años, y a esa edad su expectativa de vida es hasta los 86,6 años.
Esto significa que a la edad de jubilación, las mujeres deben distribuir el monto que ahorraron para su pensión por casi 31 años, y los hombres por casi 22 años. El tema de fondo es que en las últimas décadas la expectativa de vida se ha movido al alza en Chile y el mundo, pero la edad de jubilación en el país se ha mantenido sin cambio alguno.
“¡En Chile tenemos la misma edad de jubilación desde hace 100 años! En 1924 comenzaron a funcionar las cajas y en esa época se fijó la edad de jubilación en los 65 años. Estamos en 2024 y pareciera que hablar de este tema fuera tabú. Los países con buenos sistemas de pensiones se están haciendo cargo de esta nueva realidad demográfica con seriedad y gradualidad. Y de ellos, cinco países tienen la mayor brecha entre hombres y mujeres, pues permiten que las mujeres jubilen cinco años antes que los hombres. Uno de ellos es Chile. Los otros son Austria, Colombia, Israel y Polonia.
Sin embargo, varios de esos países han hecho cambios en sus sistemas de pensiones, por lo tanto, si bien existe una edad de jubilación para las generaciones que se están retirando hoy, también han modificado la edad de jubilación de las futuras generaciones. Según el informe de la Ocde, al considerar a las personas que ingresan al mercado laboral actualmente (en 2022), existen siete países que tienen una edad de jubilación diferenciada entre hombres y mujeres. Estos son, Chile, Colombia, Costa Rica, Hungría, Polonia, Israel y Turquía. Y la mayor brecha la reportan Chile, Colombia y Polonia, con cinco años.
Hay que considerar que uno de esos países podría salir de ese listado, ya que “está previsto que en Turquía se elimine la brecha de género en la edad normal de jubilación para las personas que ingresan al mercado laboral a partir de 2028″, dice el estudio. En su informe la Ocde asegura que a nivel mundial “las diferencias de género en la edad de jubilación se están desvaneciendo”.
Eso sí, en el caso de Chile, esa edad de jubilación es la que corresponde para el sistema de capitalización individual, mientras que para obtener las pensiones solidarias, la edad que se exige a hombres y mujeres es de 65 años.
Por otro lado, Chile es uno de los países con la menor edad de jubilación entre los miembros de la Ocde, ya que solo hay seis países que tienen una edad de retiro a los 60 años o menos, en todos los casos corresponde a mujeres. En Austria, Polonia, Costa Rica y Chile las mujeres se jubilan a los 60 años. En Colombia lo hacen a los 57 años. Y en Turquía a los 49 años.
Sin embargo, eso es para las actuales generaciones, ya que cuando se considera a las personas que están ingresando ahora al mercado laboral, se obtiene que hay solo tres países con una edad de jubilación de 60 años o menos. Se trata de Chile y Polonia, donde las mujeres jubilan a los 60 años; así como Colombia, con 57 años.
Es más, en el caso de los futuros pensionados hombres, Chile tiene la tercera menor edad retiro entre los miembros de la Ocde, eso sí, son varios (17) los países que tienen una edad de jubilación a los 65 años.
La Opinión de los Expertos
La economista Paula Benavides recuerda que en Chile “no han existido ajustes a la edad de jubilación desde que se creó el sistema. En contraste, en más de la mitad de los países Ocde vemos aumentos de la edad y reducción en las diferencias de género. Aunque la edad efectiva de jubilación en Chile está en torno a 61,6 años para mujeres y 65,5 para hombres, la edad legal es un tema que tenemos que poder abordar con una transición adecuada. Pero, para habilitar esa discusión necesitamos construir un sistema con legitimidad, valorado por las personas, y una reforma de pensiones sustentada en acuerdos amplios, que también se haga cargo de las demás brechas de género que existen en pensiones”.
Benavides agrega que “en el contexto internacional, desde hace décadas los sistemas han evolucionado para abordar las brechas de género. Por ejemplo, prohibiendo la discriminación por tablas de mortalidad diferenciadas por sexo y ofreciendo créditos -es decir un reconocimiento en el cálculo de la pensión- por periodos de maternidad o desempleo. Estos créditos son una política cada vez más extendida también para cuidadores. Por último, es esencial abordar los desafíos del mercado laboral para las mujeres y las personas mayores, para no tener personas sin pensión y sin trabajo. Esto es particularmente importante para las mujeres, donde se requiere promover su participación laboral, por ejemplo, avanzando decididamente en el acceso universal a sala cuna y en un sistema integral de cuidados”.
Por su parte, Bravo comenta que “la edad diferenciada entre hombres y mujeres viene desde el sistema antiguo de pensiones en Chile. Justificación económica o demográfica no tiene porque es un hecho que a lo largo del tiempo las mujeres han tenido una mayor longevidad que los hombres”. Sobre el inicio de esta medida, explica que “en el sistema de reparto que tuvo Chile en el que operaban distintas cajas de previsión con distintas reglas, una menor edad de jubilación se convierte en una forma de entregar un beneficio mayor a las mujeres (a igual tiempo cotizado) porque el monto de la pensión consideraba el promedio de los años previos a la solicitud de pensión”.
Bravo añade que “en 1981, la reforma de pensiones mantuvo esta diferencia injustificada en edades de jubilación, alargando esta situación y problema que representa en el sistema de pensiones, que ha sido reconocido explícitamente tanto en el Consejo Asesor presidencial de 2006, como en la Comisión Asesora Presidencial de 2015, y en cuyos documentos se han propuesto fórmulas progresivas para la homologación de las edades de pensión”.
Por su parte, el profesor de Derecho de Seguridad Social de la PUC, Hugo Cifuentes, aborda el origen de esta diferenciación en la edad de retiro. “Históricamente, siglo XX, la edad fue en general diferenciada por sexo (a nivel global), menor para la mujer, esto en el ámbito comparado como en Chile. Nosotros no hemos avanzado hacia la unificación”.
Cifuentes explica que “desde la reforma previsional de 2008, se han establecido estímulos en beneficios para la mujer de permanecer activa hasta los 65 años, también se establecen en el proyecto que hoy se debate en el Congreso. La PGU exige edad única para alcanzar la prestación. Como legislativamente no se ha logrado alcanzar acuerdo en ello, lo que debe efectuarse con mucha gradualidad (para las nuevas generaciones de trabajadoras), corresponde que, dentro de ciertos parámetros que defina el legislador, ello debe adoptarse por una comisión del alto nivel técnico y distanciado de la sola definición por esquivas mayorías más o menos circunstanciales en el Parlamento, será difícil efectuar esos cambios. Es cosa de ver lo que ha ocurrido en Francia el pasado año”.
Cifuentes añade que “en el futuro, también hay que programar aumento de edad para hombres y mujeres. Somos un país con alta esperanza de vida, lo que es altamente valorable, pero ello requiere una revisión de este parámetro. En la Unión Europea se establece llegar a los 67 años de manera uniforme, es decir, sin distinción de sexo, en varios de sus países miembros”.
La Edad de Jubilación en la OCDE
Según el informe de la Ocde, el rango de la edad normal de jubilación actual entre los países de la Ocde está entre 62 y 67 años, excluyendo Turquía donde es mucho más baja.
El promedio de la jubilación normal actual (personas que se jubilan en 2022) en los países de la Ocde es 64,4 años para los hombres. Pero esto cambiará en el futuro, porque a partir de medidas que ya se han legislado en distintos países, la edad media normal de jubilación en la Ocde aumentará en dos años, hasta los 66,3 años para un hombre que ingresa al mercado laboral en 2022.
“Hay un aumento en 20 de los 38 países de la Ocde”, asegura el documento, y agrega que en otros tres países, la edad normal de jubilación aumentará solo para las mujeres, “y las diferencias entre países se acentuarán: la edad normal de jubilación se mantendrá en 62 años en Colombia, Luxemburgo y Eslovenia, mientras que se espera que alcance los 70 años en Países Bajos y Suecia, 71 años en Estonia e Italia, e incluso 74 años en Dinamarca, según los vínculos establecidos entre la edad de jubilación y la esperanza de vida”.
Si está pensando en jubilarse, tenga en cuenta los siguientes consejos. Chile tiene Convenios Internacionales de Seguridad Social con 24 países. En Chile, el Instituto de Previsión Social (IPS) es la entidad encargada de la administración del sistema de pensiones solidarias y de los regímenes previsionales administrados anteriormente por el INP. Este organismo entrega pensiones de vejez, que se rigen bajo los convenios internacionales, a cerca de 28.856 chilenos. No. Deben hacerlo en el organismo de enlace en el país de residencia. El Consulado sólo puede ver consultas.
Para las pensiones de vejez, invalidez y sobrevivencia ante el Instituto de Previsión Social (Ex INP-afiliados a las Cajas de Previsión administradas por ese organismo). Hay personas que consultan por el trámite un poco antes, para ver en qué situación están. Continuidad Previsional: Por regla general el asegurado sólo cotiza para la Seguridad Social en el país donde trabaja. Los Convenios establecen disposiciones para los denominados “trabajadores desplazados”, aquellos que el empleador envía a trabajar por un período limitado al territorio del otro Estado.
El convenio de seguridad social entre la República de Chile y la República Francesa permite que las personas que hayan trabajado en alguno de los dos países y cotizado en el respectivo sistema de seguridad social, puedan solicitar pensiones de vejez o invalidez y, en caso de fallecimiento, sus familiares puedan solicitar pensiones de sobreviviencia. Las personas pensionadas en Francia que residan en Chile pueden acceder a beneficios de salud que entrega Fonasa. Las personas que residan en Chile y quieran solicitar una pensión en Francia, deben presentar el formulario respectivo en la institución a la que estén afiliados en Chile, AFP o IPS. Si no está afiliado a ninguna, debe presentarlo directamente en la Superintendencia de Pensiones.
Las personas que vivan en Chile y reciban solamente una pensión francesa pueden incorporarse a Fonasa para tener cobertura de salud. La Superintendencia le otorgará un certificado de cotización de salud que debe presentar en Fonasa para pagar su cotización. Las personas que vayan a Francia a laborar temporalmente pueden optar por seguir cotizando en Chile en lugar de integrarse al sistema previsional francés.
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