Frida Kahlo, pintora mexicana autora de unas 200 obras, se ha transformado en un referente cultural para gran parte de Latinoamérica y el mundo. Sus íntimos y emotivos autorretratos, así como la celebración de su patrimonio cultural, son solo algunas de las cosas que hacen de Frida Kahlo una de las más grandes figuras del siglo XX. Aunque actualmente Frida Kahlo se ha convertido es una especie de ícono de la cultura pop, esto no debería eclipsar su gran habilidad como pintora y sus innovaciones para llevar la cultura mexicana a un público más amplio.

La Casa Azul: Su refugio y fuente de inspiración

La temática de sus realizaciones giran en torno a su biografía y al sufrimiento que experimentó desde muy joven gracias a una enfermedad y un accidente que la mantuvo postrada por mucho tiempo. Su interés por el arte popular mexicano con raíces indígenas, junto a su marido Diego Rivera la llevó a inspirar a muchos otros pintores mexicanos de la época posrevolucionaria.

La Casa Azul, ubicada en Coyoacán, Ciudad de México, fue el hogar de Frida Kahlo y hoy funciona como museo. Es uno de los mejores lugares para ver obras de Frida Kahlo. Este espacio no solo fue su lugar de residencia, sino también un espacio de creación artística donde produjo gran parte de su obra. En la actualidad, varios grupos feministas han convertido su figura en un símbolo del movimiento, debido a su presencia en el mundo público en una época en la que la mujer se encontraba subordinada al papel del hombre.

Exposiciones y reconocimiento internacional

Llegó a exponer sus pinturas en Francia tras una invitación del fundador del surrealismo, André Breton, en 1939. Tanto fue su impacto, que hasta el Museo del Louvre adquirió y expuso una de sus pinturas (El marco). Curiosamente, Frida tuvo ese honor antes que su afamado marido, pero lejos de sentir celos, el muralista mostraba orgullo por los logros de su esposa. Actualmente, el cuadro se encuentra en el Museo Nacional de Arte Moderno del país galo.

El legado de Frida Kahlo

Sus autorretratos -profundamente personales- también apuntan a una nueva dirección para los artistas modernos, donde el arte consistía en expresar emociones internas en lugar de intentar complacer a un coleccionista o mecenas. Conocer su vida privada es alucinante. Pero en esa búsqueda me di cuenta de que, para muchos, hay un grado de morbo y machismo en ello también.

La pintora mexicana Frida Kahlo recibió una noticia que la dejó devastada durante un día de agosto de 1953, en un control con el doctor Juan Farril. La artista contaba con 47 años, pero su salud estaba bastante debilitada.

En abril de 1953 -cuatro meses antes de recibir la noticia de la amputación de su pierna- ese deseo se cumplió en su tierra natal gracias a una amiga suya, la fotógrafa Lola Álvarez Bravo. Álvarez gestionó una muestra de las pinturas de Frida en la mencionada galería de Ciudad de México. Frida Kahlo nunca se había repuesto bien de la fractura de columna, en rigor de la espina dorsal, producto de accidente sufrido a los 18 años. Su cuerpo no parecía responder a los tratamientos.

En el velatorio, en el Palacio de Bellas Artes de México, al ataúd se le colocó la bandera del Partido Comunista, al cual Frida pertenecía. Un secretario del entonces Presidente, Adolfo Ruiz Cortines, hizo llegar un recado a Diego Rivera sugiriendo el retiro de la enseña. Pero Rivera no quiso saber nada y amenazó con sacar el cadáver a la calle si eso ocurría.

Museos donde puedes apreciar su obra

  • La Casa Azul
  • Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA)
  • Museo de Arte Moderno, Ciudad de México

La obra Las dos Fridas, en el Museo de Arte Moderno. Si se mira más abajo, algunas gotas de sangre caen sobre su falda y, en un acto mágico, se convierten en flores y aves. Parece un mensaje para todas quienes hemos sufrido: es posible transformar el dolor en belleza. Y en el centro de la obra, lo principal: Las dos Fridas dándose la mano.

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