Después de nueve años al frente del Presbiterio, doy gracias al Señor por haberme dado el privilegio de descubrir, durante dos Conferencias Públicas organizadas por la C.I.E.F. y dictadas por el Pastor Cornelio Rivera, esta pequeña epístola de Judas. Gracias a mi buen Padre Celestial, porque expresa su amor por nosotros, sus hijos, dándonos a conocer la realidad en que debemos movernos para que no nos tome por sorpresa, sino que estemos preparados.

La Relevancia de Judas para los Cristianos de Hoy

Nuestra responsabilidad es: “Escudriñad las Escrituras” Jn. No existe porción en la Palabra de Dios, y la epístola de Judas no es la excepción, que no tenga algo para los cristianos de hoy, aquellos que, deseando mantenerse fieles a Dios, ruegan a su Padre Celestial que les fortalezca la fe para no claudicar los principios que antaño costaron la sangre de millares de creyentes mártires de la Iglesia perseguida por el Imperio Romano, pasando por la persecución en tiempos de la Reforma, hasta llegar a nuestros días a la situación que deben enfrentar los creyentes en países tales como Corea del Norte, China, Irán, por sólo mencionar algunos casos. En los días difíciles que enfrenta nuestra amada denominación se levanta gloriosa la obra de nuestro hermano Judas.

Estructura de la Epístola

La epístola de Judas se puede dividir en las siguientes secciones:

  1. 6) 17-23: “Mas vosotros”.
  2. 7) 24-25: Bendición final.

En este trabajo se emplea la Versión Reina Valera, revisión 1909. Oro al buen Padre Celestial que este trabajo pueda ser de bendición a la Iglesia fiel y que al leerlo podamos exclamar como el ciego a quien Jesús le volvió la vista, quien ante los fariseos testificó “una cosa sé, que habiendo sido ciego, ahora veo” Jn.

¿Quién Era Judas?

El autor de la epístola de Judas se presenta sencillamente como “hermano de Jacobo”. Lo más probable es que se trate del escritor de la epístola de Santiago y autoridad de la Iglesia de Jerusalén. En tal caso, se trataría del hermano del Señor Jesús y no del apóstol. Prácticamente lo único que sabemos de este Judas es que, al igual que sus hermanos, no creyó en Jesús mientras éste desarrolló su ministerio (“Porque ni aun sus hermanos creían en él” Jn. 7:5), no fue hasta después de la resurrección del Señor que ellos creyeron en Jesús, convirtiéndose en sus discípulos (“Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos” Hech.).

Según Hegesipo (alrededor de 110-180 d.C.), citado por Eusebio (Historia Eclesiástica 3:20), dos nietos de Judas, el hermano del Señor, comparecieron ante el emperador Domiciano, porque eran de linaje davídico. Fueron dejados libres como personas inofensivas. Este relato confirma la deducción lógica de 1a Cor. 9:5 “¿No tenemos potestad de traer con nosotros una hermana mujer también como los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?” , por la que Judas estaría casado. La cita de Eusebio implica que Judas murió antes del año 80 d.

Es importante diferenciar a este Judas de otras figuras bíblicas con el mismo nombre:

  1. Uno de los apóstoles, hermano de Jacobo (“Dícele Judas, no el Iscariote: Señor, ¿qué hay porque te hayas de manifestar a nosotros, y no al mundo?” Jn. 14:22; Luc. 6:16; Hech. 1:13), aparentemente se trata del mismo Lebeo, “por sobrenombre Tadeo” (“Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo” Mat. 10:3; Mar.
  2. Uno de los hermanos del Señor (“¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?” Mat. 13:55; Mar.
  3. Judas el galileo, que en los días del censo del año 6 D.C. levantó una insurrección. Fue muerto a mano de los romanos y sus seguidores dispersados (”Después de éste, se levantó Judas el galileo en los días del empadronamiento, y llevó mucho pueblo tras sí. Pereció también aquél; y todos los que consintieron con él, fueron derramados”. Hech.
  4. Un profeta enviado por la Iglesia de Jerusalén a Antioquía (”Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir varones de ellos, y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabas, y a Silas, varones principales entre los hermanos” Hech.

Humildad y Reconocimiento de la Gracia Divina

Habiendo comprendido el evangelio y la real posición de Jesús, en cuanto a Hijo de Dios, no atina a anteponer su condición de hermano carnal para así captar la atención e interés de la iglesia ni ejercer influencia en la conciencia del pueblo de Dios. Tenía clara conciencia de su antigua incredulidad y de cómo sólo por el amor de Dios había alcanzado la salvación eterna de su alma.

Esta humildad se refleja en varios pasajes bíblicos:

  • (“Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” Is.
  • “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mat.
  • “Digo pues por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno” Rom.
  • “Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, que pusisteis en obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre” Sof.

Destinatarios de la Epístola

“A los llamados, santificados en Dios Padre, y conservados en (guardados para) Jesucristo”, entonces, está escrita a toda la Iglesia. Lo que hallamos a continuación es un mensaje dado bajo la inspiración del Espíritu Santo para cada hijo de Dios.

Esta santificación es un regalo de Dios:

  • “Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados” Rom.
  • Está escribiendo a los santificados en Dios Padre.
  • “¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? Y esto erais algunos: mas ya sois lavados, mas ya sois santificados, mas ya sois justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” 1ª Cor.

Gracias a Dios por ser objeto de esta acción tan especial de él en nuestras vidas. Sólo por su soberana voluntad es que podemos contar con esta santificación que nos habilita para estar en comunión con nuestro Padre Celestial. Acabamos de citar la pregunta que plantea Pablo a los Corintios: “¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios?” 1ª Cor. Es el mismo Pablo el que da una respuesta de libertad al pueblo cristiano, al escribir: “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” Rom. Tengamos en especial consideración que los hijos de Dios somos objeto de un cuidado especial (“conservados”) de parte de nuestro Padre Celestial. Así ha respondido Dios Padre a una oración personal del Señor Jesús: “Padre santo, a los que me has dado, guárdalos por tu nombre” Jn. 17:11 (“Para nosotros que somos guardados en la virtud de Dios por fe, para alcanzar la salud que está aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo” 1° Ped. 1:5).

David, al verificar esta realidad en su vida, escribe: “El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende” Sal. 34:7. Esta acción tiene un efecto práctico en cada hijo de Dios: El enemigo no tendrá éxito en su afán de destruirnos: “Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá”. Stgo. 4:7; “Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra: Mas a ti no llegará” Sal. “Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré” Lam. “La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” Jn.

El amor de Dios y el amor fraternal son esenciales:

  • “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual a Dios: Sin embargo, se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” Filip.
  • “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él. En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor: porque el temor tiene pena. De donde el que teme, no está perfecto en el amor” 1ª Jn.
  • “Y en el temor de Dios, amor fraternal, y en el amor fraternal caridad. Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Mas el que no tiene estas cosas, es ciego, y tiene la vista muy corta, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados”. 2ª Ped.
  • “Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos; y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús” Ef.

El Llamado a Contender por la Fe

3 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de la común salud, me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. La Iglesia es una familia. Está compuesta por todos aquellos que reconociendo sus pecados acuden a la cruz de Cristo y arrepentidos de corazón confiesan sus pecados y la sangre de Cristo les limpia de todo pecado. Este simple hecho es corroborado por Dios al afirmar: “Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre” Jn. Tal como sucede habitualmente con las personas que han rechazado por un largo tiempo el evangelio y son enfrentadas a la realidad y descubren entonces el error en que estaban perseverando y entienden el destino que les esperaba (condenación a consecuencia del pecado: “Porque la paga del pecado es muerte” Rom 6:23a), del que son librados al aceptar a Jesús como Salvador personal, (“mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” Rom 6:23b), ocurre con Judas. Ahora deseaba ardientemente compartir con los hermanos de la Iglesia su testimonio de salvación.

Pablo también participa en este llamado al pueblo de Dios a despertar de la somnolencia en que ha caído: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” Ef. 5:14. Al aconsejar a Timoteo le dice que no se fije en lo que otros estén haciendo: “Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio” 2ª Tim. Y Pedro agrega: “Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devore” 1ª Ped.

Un comunicado que llama al pueblo de Dios a CONTENDER EFICAZMENTE, es algo intensivo:

  • “Solamente que converséis (comportamiento o conducta) como es digno del evangelio de Cristo; para que, o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, unánimes combatiendo juntamente por la fe del evangelio” Fil.
  • - “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos” 1ª Tim.
  • - “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” 2ª Tim.

Estamos en medio de una contienda como jamás el pueblo cristiano ha tenido que enfrentar. La lucha es por la fe. En este caso esta palabra se refiere al conjunto de enseñanzas que conforman la Palabra de Dios. Es así como el v3 nos presenta un desafío inmenso. Dios pudo entregar el evangelio al mundo a través de sus ángeles, y sin duda habrían cumplido la tarea a la perfección.

La Importancia de la Predicación y la Verdad

“Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio: no en sabiduría de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo. Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; mas a los que se salvan, es a saber, a nosotros, es potencia de Dios” 1ª Cor. “Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad” Sal. “Porque no seamos engañados de Satanás: pues no ignoramos sus maquinaciones” 2ª Cor.

Conociendo al Enemigo

Para ir a la batalla por la vida que nos presenta Judas es necesario conocer al enemigo que debemos enfrentar.

“Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y estar firmes, habiendo acabado todo” Ef. Desde que Satanás se rebeló contra su creador ha estado empeñado en destruir toda la obra de Dios. Es oportuno recordar que las profecías claramente nos señalan que estamos viviendo en los últimos tiempos. “No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” 2ª Tes. La Iglesia es el pueblo de Dios (“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido” 1ª Ped. 2:9). Este enemigo no es invencible, pero no podemos subestimar su capacidad y menos pretender enfrentarlo sin estar tomados de la mano de nuestro Padre Celestial (“Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá” Stgo.

Las artimañas empleadas por Satanás a lo largo de la historia han sido muy variadas: persecución con cárcel, torturas, hoguera. Sin embargo, esa represión sangrienta fue la que mantuvo la llama del evangelio y la pasión de los creyentes; hoy el ataque característico es de otro tipo, ha cambiado la estrategia logrando mejores resultados al inundar la iglesia con gente sin temor de Dios, la que ha arrastrado a muchos cristianos fieles a una tibieza espiritual que para Dios resulta abominable. “Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” Apoc. “Compra la verdad, y no la vendas” Prov. Resulta imposible tener una posición totalmente bíblica y dejar de lado la defensa de la fe. “Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pensad bien sobre vuestros caminos” Hag. En realidad lo que ocurre es que se abre la puerta a la degradación del evangelio (“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos” Hag. Fue lo que aconteció en el huerto del Edén (“Mas temo que como la serpiente engaño a Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo” 2ª Cor. Ocurrió a mediados del siglo XIX con el modernismo y hoy no es distinta la situación. Parece una buena razón, pero la Biblia afir...

Al Dios solo sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los siglos.

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