El empleo es una fuente de satisfacción para el ser humano y representa un factor protector para la salud, por sus múltiples bondades. Además de los beneficios que proporciona a las personas desde el punto de vista salarial y económico, es considerado como una fuente de bienestar y equilibrio psicológico y social. Asimismo, cuando falta, genera una serie de transformaciones que alteran dicho estado de equilibrio.
El Desempleo y la Falta de Trabajo
Estar desempleado va más allá de no tener ocupación. Esta experiencia es vivida de forma particular e individual por cada persona, ya que tanto sus circunstancias como sus estrategias de afrontamiento dependen, básicamente, de la manera como ésta interpreta el problema, así como de la gestión que hace de las emociones, ansiedad, desesperanza, irritabilidad y apatía. Cabe destacar, que dichos síntomas se manifiestan en un proceso de caos psíquico, en medio de una serie de fases propias a éste.
Características Psicológicas del Desempleo
Entre las características psicológicas del desempleo se encuentran:
- Padecimiento del síndrome de invisibilidad: la persona experimenta la sensación de que no le ven; se siente extraña y pérdida entre el colectivo, se considera aislada del sistema económico social y que ha perdido su identidad profesional.
- Afectación de la valía personal: La persona asocia la experiencia con su valía, experimentando un sentimiento de incapacidad, generando reproches sobre sí mismo y duras críticas, lo cual le produce mayor estrés.
- Aislamiento: La persona comienza aislarse de forma progresiva. Sus relaciones familiares y sociales se van deteriorando, lo que incrementa síntomas depresivos, apatía y/o irritabilidad, temor, ansiedad.
- Confusión y desorganización del tiempo y las rutinas: El desempleo sugiere la perdida de ciertas pautas de rutinas que producen sentimiento de desorientación, tedio y vacío existencial.
Cómo el Desempleo Genera Autocrítica y Frustración
Fases ante la Pérdida de Empleo
De acuerdo a la opinión de expertos profesionales con base a sus investigaciones, existen una serie de fases relacionadas a los efectos psicológicos que pueden producirse en la situación de desempleo. Entre estas se identifican:
- Shock emocional: Se caracteriza por la manifestación de un conjunto de emociones como el miedo, perplejidad y confusión. La persona experimenta una sentida sensación de fracaso e incapacidad para elaborar planes a futuro.
- Optimismo irreal: Esta fase sugiere la sensación de estar de vacaciones, lo que implica que la persona no tiene consciencia de su realidad como desempleado, más bien considera que la situación es temporal. Sin embargo, al ver que la situación no es revertida, puede experimentar ansiedad ante la posibilidad de que la experiencia se prolongue en el tiempo. Esto le sugiere la necesidad de encontrar empleo, por lo que se activa en dicha tarea, enfrentando la dura vivencia del rechazo.
- Impacto psicológico: La persona se siente pesimista, experimenta síntomas de ansiedad e irritabilidad. Es posible la aparición de trastornos psicofisiológicos. En esta fase el apoyo familiar social y el despliegue de los recursos de afrontamiento de la persona se hace crucial.
- Reconocimiento de la identidad de desempleado: Esta fase se caracteriza por la aparición de ideas fatalistas. La persona asume la experiencia como un fracaso personal en lugar de social, lo que le conduce al aislamiento. Se muestra avergonzada e insegura. En la mayoría de los casos se debilitan las estrategias de afrontamiento, se sumerge en una espiral depresiva que puede complicarse ante el planteamiento de soluciones nefastas como el consumo de sustancias estupefacientes y en algunos casos desestimar el sentido de la propia existencia, atentando, incluso, en contra de ésta.
El Sentimiento de Fracaso Constante Durante el Desempleo
¿Cómo Actuar Frente al Desempleo?
Las investigaciones en cuanto al impacto psicológico del desempleo sugieren que a mayor tiempo de desempleo mayor afectación puede tener la salud mental. En este sentido, es posible afirmar que el desempleo provoca un malestar psicológico que necesita una atención especializada y dirigida, para la reconstrucción de aquellos factores constitutivos de la persona que se han visto deteriorados tras la experiencia.
La Relación Entre la Desocupación y la Salud Mental
La persona desempleada necesita, además de la atención psicológica especializada, empatía social, es decir, dejar de ser vista como culpable de la situación en la que se encuentra, ya que en la mayoría de los casos ni depende de ésta su condición, ni es algo que esté vinculado a la suerte.
Desde Centro Salud Alianza sugerimos las siguientes recomendaciones:
- Cultivar una actitud activa desde el principio del desempleo. La nueva situación puede verse como un tiempo o espacio para tomar un descanso. Sin embargo, es importante tener en claro que no son unas vacaciones. En este sentido, se sugiere tener una actitud activa, de búsqueda. Paralelo a esto la persona puede dedicar tiempo para la capacitación, bajo la premisa que el mercado laboral no se detiene, por tanto, esta decisión redundará en el desarrollo de cualidades más competitivas.
- Gestionar adecuadamente los pensamientos y emociones. La interpretación que se hace de la realidad es fundamental en el manejo de una actitud saludable. Es importante tener en claro que el desempleo es una situación pasajera y temporal. No obstante, no debe bajarse la guardia, descuidando la búsqueda. Ante esto, conviene cuidar lo que se piensa, ya que esto determina la conducta. Lo ideal es cultivar un pensamiento optimista y mantenerse activo. Mientras más activa sea la persona mayor posibilidad de superar el desempleo tendrá.
- Organizar el tiempo. Es especialmente útil establecer un horario para buscar ofertas de trabajo diariamente, así como dedicarse tiempo a sí mismos, practicando deporte, cuidándose y formándose.
La Importancia del Descanso Durante el Desempleo
Depresión Endógena y Desempleo
Cuando una persona es embestida por un torrente de acontecimientos negativos, tales como la separación, la pérdida de seres queridos, el desempleo, la partida de los hijos hacia sus nuevas vidas y la soledad, es posible que su tristeza se convierta en depresión. Sin embargo, esta no es la única forma de desarrollar este trastorno mental, sino que es posible que este surja sin que haya existido ningún factor desencadenante externo.
¿De dónde proviene la depresión endógena?
La depresión endógena se gesta en el interior de nuestro cerebro y no necesita de ninguna circunstancia externa que la detone. Por lo tanto, son los cambios fisiológicos que experimenta el cerebro el factor que la produce.
¿Cuáles son los síntomas de la depresión endógena?
Cuando la tristeza no tiene una razón aparente y, lejos de disminuir con el tiempo, se acrecienta con el pasar de los días, nos encontramos ante un caso de depresión endógena, cuyos síntomas son:
- Tristeza profunda
- Ansiedad
- Modificaciones en los patrones de sueño
- Fatiga
- Pérdida de energía
- Disminución de la reacción emocional
- Dolores
- Malestares
La depresión endógena nos conduce a sumirnos en una tristeza tan profunda que todas aquellas cosas que solían apasionarnos quedan en el pasado, ya que perdemos por completo el interés de llevarlas a cabo. Dado que la ansiedad es la otra cara de la moneda de la depresión, es común sentirnos ansiosos.
¿Cuáles son las causas de la depresión endógena?
La depresión endógena puede deberse a las siguientes causas:
- Genética
- Cambios en la bioquímica cerebral
- El entorno en el que vivimos
Si hay antecedentes familiares de depresión endógena, es probable que seamos proclives a desarrollarla. No obstante, este no es un factor determinante, sino que la bioquímica del cerebro, más específicamente la reducción en la producción de serotonina, la hormona de la felicidad, puede producirse por factores que aún se desconocen. A su vez, la llegada del invierno también puede convertirse en la causa de este tipo de depresión. Por último, también se ha encontrado que el ambiente en el que vivimos puede afectar nuestra química cerebral, tanto de manera favorable como desfavorable.
¿Es necesaria la medicación para combatir la depresión endógena?
Sí. Más allá de los beneficios de la psicoterapia, la medicación resulta un factor ineludible para frenar este tipo de depresión, ya que es necesario restablecer una segregación adecuada de serotonina. Por lo tanto, el psiquiatra se encargará de prescribirte los fármacos que regular a los neurotransmisores que se encuentran impidiendo la producción de serotonina.
¿Puedo hacer algo por mi cuenta para combatir la depresión endógena?
Afortunadamente, sí. Además de la medicación y de la terapia psicológica, es posible que tú mismo contribuyas a tu sanación, y esto te brindará una doble gratificación, ya que te sentirás parte vital de tu proceso de vuelta al bienestar físico y emocional.
¿Qué es lo que puedes hacer? Todo lo siguiente:
- Reforzar tus vínculos sociales
- Hacer ejercicio
- Aprender algo nuevo
- Volcarte a tus hobbies
- Consumir alimentos antidepresivos
Así como existen medicinas contra la depresión endógena, también tenemos la fortuna de encontrarnos con alimentos que contribuyen a la extinción de este trastorno. Los más populares son: los frutos secos, las bayas, la avena, el arroz integral, el queso, los huevos y el chocolate amargo.
Los Programas de Outplacement y la Salud Mental
En un metaanálisis liderado por Karsten Paul y Klaus Moser, investigadores de la universidad de Erlangen-Nuremberg, en el año 2009 concluyeron que el promedio de personas desempleadas con problemas psicológicos fue de un 34%, comparado con el 16% de las empleadas. Las personas sin empleo tenían niveles más elevados de “distrés” o estrés negativo y tenían presentes ciertos indicadores relevantes para el diagnóstico de la salud mental: estrés, depresión, ansiedad, síntomas psicosomáticos, percepción negativa de bienestar y autoestima.
¿Significa esto que una persona al ser desempleada queda expuesta a tener problemas de salud mental? El desempleo es una situación estresante que incrementa las posibilidades de desencadenar dificultades en el plano de la salud mental. Pero los trastornos mentales, al menos en su gran mayoría, no tienen una sola causa. Existen protectores de la salud mental que conviene fomentar continuamente para prevenir: autoestima, redes de apoyo, formación profesional y personal, salud física y financiera, entre otros.
¿Cómo ayudan los programas de outplacement a las personas que han perdido su empleo?
Es necesario insistir en lo siguiente: frente a problemas de salud mental, es mejor ver a un especialista. Los programas de outplacement son expertos en intermediación laboral, no en tratamientos psiquiátricos. La utilización de los servicios de outplacement sí puede ser uno de los factores mediadores entre salud mental y empleabilidad, como muestra un estudio realizado hace pocos años atrás en Italia (De Battisti, Gilardi, Siletti & Solari, 2014). Un programa de outplacement robusto va a ayudar a disminuir en cierta medida, ese “distrés” relacionado con el desempleo y el tiempo de recolocación.
Un estudio realizado en Bélgica, país donde el outplacement es obligatorio bajo ciertas condiciones, muestra que las intervenciones son especialmente exitosas cuando se enfocan en el entrenamiento de habilidades, apoyo emocional y coaching o guía individual (De Witte, Vandoorne, Verlinden & De Cuyper, 2005).
Tratamiento de la Depresión
Para tratar la depresión usualmente se utiliza un tratamiento farmacológico con antidepresivos, en paralelo a una psicoterapia. El tratamiento dependerá del tipo de depresión que sufra la persona, al igual que la duración de éste.
Sólo un profesional de la salud mental, como un psicólogo y psiquiatra, podrá ayudar a una persona a superar una depresión, pues cuentan con la preparación y experiencia para hacer un diagnóstico y seleccionar el tratamiento más adecuado.
Síntomas de Depresión en el Ámbito Laboral
La doctora María Eugenia Rojas, coordinadora de la Unidad de Trastornos Afectivos del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), describe los síntomas de depresión en el trabajo:
- Estado de ánimo: tristeza persistente, pérdida de interés o placer en actividades cotidianas.
- Cognitivos: dificultad para concentrarse, pensamientos negativos recurrentes, sentimientos de culpa o inutilidad.
- Físicos: cambios en el apetito o peso, fatiga y pérdida de energía, problemas de sueño (insomnio o hipersomnia).
- Comportamentales: agitación o ralentización psicomotora, aislamiento social, pensamientos o intentos de suicidio en casos graves.
Es importante señalar que la presencia de algunos de estos síntomas no necesariamente indica depresión, pero si persisten y afectan significativamente la vida diaria, se recomienda buscar ayuda profesional.
¿Cómo Afrontar la Depresión?
La doctora Rojas señala que el tratamiento de la depresión suele ser individualizado y puede implicar una combinación de enfoques médicos, terapéuticos y de estilo de vida, incluyendo la psicoterapia, medicamentos antidepresivos, ejercicio, cambios en el estilo de vida y apoyo social.
Desde el Método Tarasiewicz, la licenciada recomienda reconocer los síntomas, buscar espacios para hablar con compañeros, líderes, familiares o recursos humanos, preguntar si la empresa ofrece un programa de asistencia psicoemocional, explicar cómo la depresión afecta el desempeño y solicitar más flexibilidad, dedicar tiempo a actividades que generen bienestar, establecer límites y prioridades, y tomar pequeños pasos gradualmente para mejorar la salud física y mental.
Todos estos cambios requieren valentía y resiliencia, por lo que es importante la colaboración y el apoyo de seres cercanos. Finalmente, la educación y sensibilización son vitales para construir una cultura corporativa que valore tanto la salud mental como la física.

