El periodo comprendido entre octubre de 2019 y marzo de 2020 se caracterizó por el desarrollo de procesos que impactaron profundamente en la vida cotidiana. A nivel educativo, el Estallido Social y la pandemia de COVID-19 desafiaron al profesorado a modificar sus prácticas docentes, ajustando los procesos de aprendizaje a nuevas realidades.

La implementación de procesos de enseñanza en modalidad online en un contexto de docencia remota de emergencia desafió al profesorado a modificar sus prácticas docentes, ajustando los procesos de aprendizaje a un nuevo escenario. A nivel curricular, estos procesos de cambio fueron guiados por ajustes en el currículum nacional a través de una Priorización Curricular de los objetivos de aprendizaje (OA).

A nivel curricular, estos procesos de cambio fueron guiados a partir de ajustes en el currículum nacional, expresados en una Priorización Curricular de los Objetivos de Aprendizaje (OA), que permitió la definición de aprendizajes nucleares e integradores, que pudieran sostener y hacer significativo el aprendizaje en el contexto de crisis sanitaria.

Estos cambios a nivel de currículum prescrito implicaron repensar y gestionar el currículum, alejándose de la mirada disciplinar y fragmentada, diseñando núcleos temáticos flexibles que dieran cuenta de la realidad emergente, presente y futura. De este modo, la contingencia pandémica obligó al profesorado a replantearse la arquitectura curricular tradicional, lo que se tradujo en procesos de ajuste de instrumentos curriculares de aula (planificaciones de asignatura) y la implementación de nuevas estrategias didácticas tendientes a adecuar el proceso formativo al nuevo escenario. Así, el currículum como proyecto cultural, político y social debió abrirse a nuevas voces, metodologías y perspectivas.

La asignatura de Historia, Geografía y Ciencias Sociales no solo se vio desafiada por el escenario de pandemia, sino que también por el contexto de crisis social y política vivida en el país. Este escenario no solo nos retrotrae a la experiencia histórica de construcción de Estado Nación durante el siglo XIX en Chile y los cambios constitucionales venideros, sino que también invita al profesorado a reforzar la mirada sobre la finalidad del aprendizaje de la Historia, Geografía y las Ciencias Sociales, vinculada con pensar “en y sobre la sociedad”, desde una ciudadanía crítica y democrática capaz de construir y entender su propio mundo.

Considerando este escenario convulso, nos cuestionamos sobre las decisiones curriculares que han tomado las y los docentes para enseñar Historia y Ciencias Sociales, y las transformaciones que han debido realizar para planificar e implementar procesos de aprendizaje que tiendan al desarrollo del pensamiento Histórico, Geográfico y Social en el escenario descrito.

Según plantea Giroux (1990), la acción de enseñar desde la toma de decisiones implica posicionarse como un agente educativo reflexivo, un profesional transformativo. Lo anterior es un aspecto transversal a la práctica educativa, independiente del nivel y/o espacio donde se desarrolla. Como sostienen Castro y Aranda (2016 ) y Martínez y González (2010 ) el acompañamiento pedagógico para el acceso a la Educación Superior, realizado a través de espacios de Preuniversitario, también puede plantearse como instancias de formación donde se recrea la acción educativa, se aporta sentido a los nuevos conocimientos, planteando una intencionalidad educativa con respecto al currículum nacional.

Lo anterior se expresa en algunas investigaciones que han reportado prácticas de gestión curricular al interior de los Preuniversitarios, tales como la realizada por Mercado y Romero (2018), donde identifican posicionamientos curriculares que transitan desde perspectivas técnicas a críticas que se expresan en la gestión de aula y la definición de Proyecto Educativo. Así mismo Morgado (2016 ) destaca que la educación que se imparte en establecimientos no formales, como preuniversitarios, es planificada, gestionada y toma como referente las pruebas estandarizadas construidas en base al currículum nacional.

Uno de los resultados más importantes obtenidos con la implementación de la Priorización Curricular, se relaciona con la posibilidad de contar con espacios para la toma de decisiones curriculares, entendidas como proceso de definición de alternativas con respecto a objetivos educacionales, contenidos culturales, estrategias didácticas, etc. Dichas decisiones son complejas puesto que comprometen lo valórico, lo factible, lo deseable, que surgen de un análisis sistemático de la realidad.

Contextualización Curricular: Adaptando el Currículum a la Realidad Local

La literatura ha definido este proceso con el concepto de Contextualización Curricular, el cual se refiere a la lectura crítica del currículum prescrito realizada por las y los docentes, y que define espacios de toma de decisiones curriculares en los diversos espacios de concreción curricular, pero que afectan principalmente en el espacio de aula.

A nivel de producción nacional, la Contextualización Curricular es entendida como un proceso de toma de decisiones y de desarrollo de acciones curriculares a partir de la propuesta curricular oficial (Programas propios o elaborados por el Mineduc), con la finalidad de hacer más pertinente el currículum a transmitir. Este proceso se caracteriza por ser el resultado de una política curricular que favorece la generación de propuestas curriculares a nivel local, a través del diseño de programas mandatados por los principios de flexibilidad y autonomía curricular. En este marco se destaca la existencia de procesos de adaptación, complementación o innovación del currículum nacional en la sala de clases, lo que implica nutrir la propuesta curricular con nuevos enfoques y metas de aprendizaje.

Sin embargo, también se evidencian prácticas de “no lectura” del relato curricular, donde se desconsidera el currículum nacional y la selección/implementación curricular se centra solo en las intenciones del docente como experto. A nivel internacional, la utilización del concepto de contextualización curricular se encuentra relacionada con la idea de que el currículum debe ser apropiado al contexto en el cual se desarrolla, en particular a los intereses, expectativas y características del estudiantado.

Desde esta perspectiva, se entiende la contextualización curricular como una posibilidad de adaptación del currículum nacional a los contextos locales, lo que permite la construcción de conocimiento que ajusta la prescripción curricular con la experiencia y necesidades del estudiantado y la cultura local. Así, el estudiantado y el lugar se sitúan como referentes a la hora de contextualizar el currículum. Estas creencias se basan en el supuesto que el desarrollo curricular debe partir desde las necesidades educativas del estudiantado y de las características del lugar en el cual se enseña, lo que se valora como un medio para adaptar las prácticas pedagógicas y facilitar el proceso de enseñanza aprendizaje.

Desde nuestra perspectiva, si pensamos en la implementación curricular como una experiencia e integramos las dimensiones políticas y sociales para la comprensión del objeto educativo, reconocemos la contextualización curricular como un diálogo situado que ocurre en un tiempo y espacio, que está mediado por actores y artefactos, donde las visiones docentes se colocan al servicio de la interpretación del texto curricular, siendo el escenario y sus estudiantes referentes a la hora de la toma de decisiones curriculares.

Metodología de Análisis de las Prácticas de Contextualización Curricular

El paradigma que orienta el desarrollo de este estudio es cualitativo, el cual busca conocer las interpretaciones de los procesos, considerando una mirada plural, participativa y democrática, dando cuenta de la diversidad de visiones en torno a la contextualización curricular desarrolladas en el marco de la enseñanza de la Historia y las Ciencias Sociales en el contexto de aprendizaje virtual. Se optó por un análisis de caso para examinar las experiencias educativas de los/as participantes, permitiendo analizar fenómenos educativos en un contexto particular, tomando en cuenta las perspectivas de los actores involucrados en el proceso.

Para el análisis de las prácticas de Contextualización Curricular se consideraron dos fuentes principales. En primer lugar, se realizó un análisis documental de la planificación de clases (instrumento micro curricular que orienta la acción de aula), y el currículum nacional de Historia y Ciencias Sociales. Posteriormente, se recogió la percepción de los docentes y estudiantes de dicho curso. Para abordar las fuentes mencionadas, se realizó una entrevista grupal con tres docentes y un grupo focal donde participaron seis estudiantes. Para la identificación de aquellos elementos y procesamiento de los datos se utilizó la estrategia de análisis de contenido, a través de la aplicación de codificación abierta. Este proceso permitió crear categorías relevantes para el análisis y descubrir los significados que se esconden tras los datos. Para el análisis de la data y su integración en el presente texto, se procedió a limpiar la redacción de las citas para aumentar la comprensión y sentido del mismo.

Resultados: Prácticas de Contextualización Curricular Intencionadas y No Intencionadas

A partir del análisis realizado fue posible advertir prácticas de contextualización curricular que operan de forma intencionada y no intencionada. Para el estudiantado, el diseño curricular de las sesiones, así como su implementación, le permitieron desarrollar habilidades de Pensamiento Histórico y Social complejas. Así mismo destacan la relación de procesos históricos de otras épocas con problemáticas actuales, tomando posición frente a eventos del presente. Un ejemplo de lo anterior es la actividad desarrollada en el marco del OA13 (2do medio) que buscaba analizar el Chile de la década de 1960 como un escenario caracterizado por la organización y la movilización de nuevos actores sociales. En esta instancia se planteó como actividad de quiebre activo, el análisis de pregunta tipo PAES.

En el diseño e implementación del proceso formativo también podemos encontrar prácticas de contextualización curricular que surgen de forma inconsciente en el desarrollo de la asignatura y que se evidencian en la planificación e implementación curricular de aula. Las prácticas de Contextualización Curricular no intencionadas se refieren a cambios o modificaciones curriculares no previstos ni acordados por el equipo docente.

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