En los últimos años, la práctica de reducir la jornada laboral ha sido una tendencia que se ha repetido en varios países, como Reino Unido, España y Chile. Sin embargo, hay una nación que parece querer ir en sentido contrario.

Jornada laboral en Chile

En las últimas horas, el Senado aprobó la iniciativa que busca reducir la Jornada Laboral a 40 horas, siendo una novedad muy celebrada a nivel transversal en el mundo político. Con la reforma aprobada en 2023, la duración de la jornada ordinaria de trabajo no deberá exceder de 40 horas semanales. Su distribución se podrá efectuar en cada semana calendario o sobre la base de promedios semanales en lapsos de hasta cuatro semanas, con los límites y requisitos señalados por el Código del Trabajo.

En Chile existen distintas jornadas laborales dependiendo del rubro y el trabajo, pero la convencional o más común, es la jornada ordinaria. ¿Qué dice la ley al respecto sobre ella? Dice que se mide en el lapso de una semana, que generalmente inicia el día lunes (puede iniciar otro día), que sí o sí debe tener un día de descanso (o más) y no puede superar las 45 horas de trabajo semanales (puede tener menor cantidad de tiempo, aunque no ser inferior a 30). Generalmente (no siempre) estas 45 horas se dividen en cinco días, por lo que el promedio diario es de 9 horas de trabajo por día.

La jornada ordinaria de trabajo estaba fijada en 45 horas, por lo cual de hacerse ley, el proyecto de 40 horas reduciría cinco semanales. Este cambio se aplicará gradualmente a un año de su publicación en el Diario Oficial.

Jornadas especiales en Chile

La jornada de trabajo de los y las deportistas profesionales y de los trabajadores y las trabajadoras que desempeñan actividades conexas se organizará por el cuerpo técnico y la entidad deportiva profesional correspondiente, de acuerdo a la naturaleza de la actividad deportiva y a límites compatibles con la salud de los y las deportistas.

Los trabajadores de naves pesqueras quedan excluidos de la jornada máxima de trabajo que establece el Código del Trabajo. Tienen derecho a uno o varios descansos. La suma de dichos descansos no puede ser menor a 12 horas dentro de cada 24 horas y si es posible, los descansos se tomarán en tierra. Este descanso se debe otorgar en forma continua en cada recalada programada de la nave. En caso de que se cumplan total o parcialmente a bordo. La jornada semanal de trabajo de la gente de mar será de 56 horas distribuidas en ocho horas diarias. No será obligatorio el trabajo en días domingo o festivos cuando la nave se encuentre fondeada en puerto.

La jornada ordinaria de los trabajadores del comercio puede ser extendida durante 9 días en el período previo a la Navidad. Los días deben ser distribuidos dentro de los últimos 15 días anteriores a esa fecha, en cuyo caso se pagarán horas extraordinarias. Los empleadores que transgredan esta norma serán sancionados con una multa a beneficio fiscal de 5 unidades tributarias mensuales (UTM) por cada trabajador afectado.

La jornada ordinaria de trabajo de los choferes y auxiliares de la locomoción colectiva interurbana y de servicios interurbanos de transporte de pasajeros es de 180 horas mensuales. Está prohibido que los choferes de la locomoción colectiva interurbana manejen más de 5 horas continuas. Esta norma cambiará con la completa entrada en vigencia de la ley de las 40 horas.

La jornada ordinaria de trabajo no podrá superar las ciento ochenta horas mensuales. En los trenes de pasajeros, el maquinista no podrá conducir más de cinco horas continuas, tras lo cual tendrá derecho a una hora de descanso imputable a la jornada diaria.

La jornada de trabajo de los choferes de vehículos de carga terrestre interurbana no debe exceder las 180 horas mensuales, las que deben distribuirse en menos de 21 días. Los tiempos de espera y de descanso, a bordo o en tierra, se ajustarán a lo que acuerden las partes. Si estos trabajadores pactan cumplir la jornada ordinaria semanal en turnos, no podrán trabajar más de ocho horas diarias, con un descanso mínimo de 10 horas entre turno y turno.

La jornada de los choferes y auxiliares del transporte rural colectivo de pasajeros no podrá exceder las ocho horas diarias de trabajo, con un descanso mínimo de 10 horas entre turno y turno. Sin perjuicio de que se pacte con el empleador una jornada ordinaria de trabajo de 180 horas mensuales distribuidas en no menos de 20 días al mes. Los tiempos de espera y de descanso, a bordo o en tierra, se ajustarán a lo que acuerden las partes.

No se aplica la limitación de jornada al personal que trabaje en hoteles, restaurantes o clubes. El desempeño de la jornada se podrá distribuir hasta por un máximo de cinco días a la semana.

Jornada especial: es la que se desarrolla por más de 12 horas para alcanzar destinos más lejanos, pero que no puede exceder las 20 horas en un lapso de 24 horas. Después de cada vuelo, la tripulación tendrá un período de descanso proporcional al tiempo de servicio en vuelo.

Comparación con otros países

Con 1.974 horas al año, Chile se ubica en el quinto puesto de los países cuyos habitantes dedican más horas al trabajo. Corea del Sur se ubica en el tercer puesto y es el país desarrollado que dedica más horas a labores productivas: 2.069 por persona, al año. Pero Chile también se ubica en otro ranking: el de países con menor productividad, que es encabezado por México, Costa Rica, Corea, Rusia y nuestro país.

Todo ello se plantea en un contexto en el que Corea del Sur tiene de las jornadas laborales más extensas dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Con 1.915 horas por trabajador al año, según datos de 2021, solo está por detrás de México (2.128 horas), Costa Rica (2.073), Colombia (1.964) y Chile (1.965). Es decir, acumula casi 600 horas más que Alemania, el país que se encuentra en el lado opuesto del ránking, con 1.349 horas al año.

Sin embargo existen otros países donde no existe un límite de horas semanales, entre ellos Japón, donde incluso existe un concepto para denominar la muerte por exceso de trabajo: karoshi. A esto se añade el fenómeno del trabajo excesivo asociado a la cultura asiática, donde incluso existe el concepto “kwarosa” para referirse a la “muerte por exceso de trabajo”, fenómeno que se cree que mata a decenas de personas cada año.

El caso de Corea del Sur

El gobierno de Corea del Sur, tras una oleada de críticas, dio marcha atrás al proyecto que pretendía elevar la jornada laboral a un máximo de 69 horas semanales, desde el actual tope de 52 horas -correspondiente a 40 horas regulares y 12 extraordinarias-. La propuesta generó el rechazo de gran parte de la población laboral joven, que se opuso fuertemente al plan.

“El núcleo de la política laboral (del gobierno) es proteger los derechos e intereses de los trabajadores más desfavorecidos, como la Generación MZ (millennials y Generación Z), los que no están sindicalizados y los que trabajan en pequeñas y medianas empresas”, declaró en una conferencia Kim Eun-hye, secretaria de prensa del Presidente surcoreano Yoon Suk-yeol.

Por su parte, el mandatario ordenó a los organismos públicos reexaminar las medidas y realizar los cambios que consideraran las peticiones y las críticas de los trabajadores más jóvenes. Así, un día después de la solicitud de Yoon, el ministro del Trabajo, Lee Jung-sik, se reunió con varios representantes sindicales.

El proyecto fue presentado por el Ministerio de Empleo y Trabajo el día 6 de marzo, que aumentaría el límite de las horas laborales a un máximo de 69 semanales, planteando un alza de hasta 29 horas extras, frente a las 12 que establece la jornada actual, aprobada en 2018. Ese año, el gobierno anterior redujo la jornada laboral de 64 semanas a 52.

El gobierno explicó que una de las razones detrás de esta medida era permitir a los empresarios gestionar las horas laborales extras de forma mensual, trimestral y anual, con el fin de que los empleados pudieran gestionar su jornada acorde a sus necesidades, creando un sistema flexible tanto para los trabajadores como para las empresas.

Respecto de lo anterior, el ministro del Trabajo comentó a The Korean Herald los aspectos positivos del proyecto: “El plan beneficiará a los trabajadores con diversos sistemas de horarios, como la semana laboral de cuatro días y el mes sabático, al tiempo que ayudará a las empresas a gestionar su plantilla”, afirmó Lee.

El nuevo plan, además, daba la opción a los trabajadores de realizar jornadas más extensas o de mucha ocupación a cambio de acumular horas extras, las cuales podían “canjearse” por tiempo libre en períodos más relajados, o usarse para extender las vacaciones. Lo anterior, según Lee, ayudaba a tratar problemas como la baja tasa de natalidad de Corea del Sur.

“Podemos resolver graves problemas sociales, como el rápido envejecimiento de la población y la baja natalidad, permitiendo a las mujeres elegir con mayor flexibilidad su horario de trabajo”, expresó el ministro durante el anuncio del proyecto.

Por otro lado, la propuesta se vio impulsada por las exigencias de las empresas del país, incluida la Federación de Empresas Surcoreanas, quienes pedían mayor flexibilidad por la escasez de mano de obra y las dificultades para cumplir con los plazos de trabajo.

El rechazo al plan

A pesar del apoyo del mundo empresarial, que argumentaba que el proyecto ayudaría a la competitividad y a la creación de empleos, el sector laboral joven de Corea del Sur, junto a varios sindicatos, mostraron su molestia y rechazo hacia la medida.

Los trabajadores explicaron que el aumento de la jornada laboral era excesivo, y que solo generaría efectos negativos en la salud de la población laboral. A estas críticas se sumaron las de la Asociación de Sindicatos Surcoreanos, que apuntó a que el proyecto era “tóxico” y que tenía el fin de “obligar a los trabajadores a realizar jornadas intensivas ultralargas”.

“Hará que sea legal trabajar de nueve de la mañana a medianoche durante cinco días seguidos. No se tiene en cuenta la salud ni el descanso de los trabajadores”, comentó la entidad a The Guardian.

En una entrevista con CNN, Jung Junsik, estudiante universitario de 25 años, expresó su tristeza frente a la situación: “Mi propio padre trabaja en exceso cada semana y no hay límites entre el trabajo y la vida. Desafortunadamente, esto es bastante común en la fuerza laboral. Los inspectores del trabajo no pueden vigilar todos los lugares de trabajo las 24 horas al día, siete días a la semana. Los surcoreanos (seguirán siendo) vulnerables a las horas extraordinarias mortales”.

Experiencias en otros países

La propuesta inicial del gobierno surcoreano resulta extraña frente a la tendencia mundial de reducir la jornada laboral, con el fin de mejorar el bienestar de los trabajadores y, con ello, la productividad. En ese escenario, varios países experimentaron con medidas como la de los “cuatro días laborales” y que dieron resultados positivos, como es el caso de Reino Unido.

El proyecto de la fundación “4 Day Week Global”, asesorado por investigadores de las universidades de Cambridge, Oxford y Boston, puso a prueba durante seis meses a 61 empresas bajo el modelo de “cuatro días de trabajo”. Finalmente, los resultados fueron positivos, registrando una mejora en la salud mental de los trabajadores, menor estrés y un alza en la productividad.

Otros países también han probado la jornada laboral de cuatro días. El pasado mes de diciembre, el gobierno de España anunció ayudas para las empresas que decidieran implementar este régimen, donde los empleados cobrasen el mismo sueldo, pero trabajando menos horas.

Un proyecto piloto en Portugal comenzará en junio de 2023 y durará seis meses. La participación de las empresas será voluntaria y el gobierno no ofrece ninguna compensación económica ni subvención. Por esto, las empresas pueden decidir cuántas horas hay que trabajar en esos cuatro días: pueden ser 32, 34 o 36 horas.

En febrero, en tanto, los empleados belgas ganaron el derecho a realizar una semana laboral completa en cuatro días, en lugar de los cinco habituales, sin pérdida de salario.

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