El trabajo en equipo es esencial para abordar desafíos complejos y alcanzar el éxito en diversos ámbitos. Para lograrlo, es fundamental comprender las etapas del trabajo en equipo y adoptar modelos que fomenten la colaboración efectiva.

Design Thinking: Un Enfoque Holístico para la Resolución de Problemas

Siempre que necesitamos soluciones para el área digital y de innovación, podemos acudir a estrategias ejemplares y de amplio reconocimiento como el Design Thinking. El Design Thinking (DT) es un método recomendado para la resolución de problemas, de carácter holístico, donde las personas son lo más importante.

Beneficios del Design Thinking

  • Enfoque en las personas: El DT está orientado en las personas, quienes son los expertos de sus necesidades y comunican lo que quieren.
  • Proceso humano: Este proceso es más humano, ya que se interactúa de cerca, es experimental y testea para quedarnos con lo mejor.

Etapas del Design Thinking

Design Thinking se divide en cuatro fases: descubrimiento, empatía, ideación y prototipo.

  1. Descubrimiento: Responde al problema, define un reto, investiga y se inspira. En esta fase hay una inmersión en el problema.
  2. Empatía: Interpreta para saber cómo el usuario afronta la situación. Siempre observa lo importante.
  3. Ideación: Creativa, multitud de ideas y brainstorming para disparar nuestra mente de forma expansiva.
  4. Prototipo: Nos permite probar los colores, tamaños, gustos, KIT (Keep, improve and try). En estas fases siempre se emplean técnicas de investigación y los investigadores entienden lo que sufren los usuarios.

En ese sentido, cuando la gráfica crece se está en una etapa de divergencia, de generación de ideas y exploración. En pocas palabras, concluimos que los tres procesos son casi idénticos, ya que se basan en una zona de amplitud de ondas que crece y se acerca.

Roles en el Equipo de Design Thinking

El DT se potencia siempre que trabajamos con equipos. Algunas de las características y personas que describe Kelley en su libro son:

  • Director: Es alguien importante y da protagonismo a los demás.
  • Colaborador: Siempre está ahí para colaborar.
  • Saltador de obstáculos: Es una figura que cree que los obstáculos su mayor motivador.
  • Antropólogo: Observa lo que hay alrededor y mira con curiosidad.
  • Experimentadores: Les encanta experimentar.
  • Polinizador: Es otro aprendiz y tienen una formación en varios cambios, pero se especializan en una sola cosa.
  • Escenógrafo: Promueven ámbitos donde se generan trabajos en equipo.
  • Cuentacuentos: Saben cuáles son las historias que motivan al usuario, haciendo que un producto sea especial.
  • El cuidador: Tienen empatía y un gran interés por el usuario.

Por eso, para que un proyecto sea exitoso es importante cumplir con los parámetros expuestos.

Liderazgo en la Marina: Un Modelo Integral

Hablar de liderazgo en nuestros días constituye ciertamente un interesante desafío, más aún si se trata de liderazgo en la Marina. El ejercicio del mando, en cualquier nivel, requiere cada vez mayor capacidad intuitiva, en un entorno operativo híbrido y multidominio en todos los escenarios: estratégico, operacional y táctico. Esto se hace extensivo también a la labor diaria que cada uno realiza en su cargo o área de trabajo donde también se debe asumir la responsabilidad de mando.

Ya, en las condiciones actuales, los mandos necesitan:

  • Tomar decisiones en situaciones de complejidad, incertidumbre y disrupción.
  • Impulsar el cambio, la innovación y la integración de tecnología ya sea para operaciones en tiempo de paz o en combate.
  • Hacer más con menos recursos.
  • Motivar e influir positivamente en sus subordinados o a diversos grupos de personas.

Por otra parte, los valores institucionales continúan siendo uno de los pilares fundamentales para la carrera naval. Cuando estos se unen con el ethos naval, el resultado es una cultura institucional sólida, que permite iluminar las acciones tanto en tiempo de paz, como en caso de conflicto.

El mando, el liderazgo y la gestión están estrechamente interrelacionados. Conocer y comprender claramente su conceptualización permite identificar al Mando como un aspecto esencial para el cumplimiento de las funciones de los miembros de las Fuerzas Armadas. Este posee tres elementos constitutivos sobre los cuales se sustenta (Poder, Autoridad y Legitimidad) y dispone de dos herramientas (Liderazgo y Gestión) que, al ser debidamente empleadas, permitirán seguramente alcanzar los objetivos trazados y/o cumplir con la misión que sea encomendada.

Atributos Esenciales del Líder Naval

Consecuente con los seis (6) aspectos fundamentales que contempla el marco conceptual (Ethos, Valores, Formación Militar, Capacitación Profesional, Desarrollo Personal y Habilidad Social), se determinaron seis (6) atributos esenciales que debe poseer el líder naval, que lo deben acompañar durante toda la carrera, independientemente del cargo y grado que se invista, y que deben ser reforzados durante la misma.

  1. Hacer propio el Ethos Naval y Valores Institucionales: Constituye la base de la formación como marinos.
  2. Pensar en forma reflexiva: Los líderes deben desarrollar la capacidad de análisis y respuesta clara ante situaciones complejas que deban enfrentar con sus equipos de trabajo.
  3. Influir positivamente: Para lograr influir positivamente se requiere conocerse a sí mismo, y desarrollar habilidades, tanto personales como profesionales y sociales, que permitan al líder ser reconocido como referente y respetado, produciendo a través del ejemplo empatía, enseñanza e inspiración positiva en su gente que facilite cumplir tareas y alcanzar objetivos comunes.
  4. Trabajar en equipo: Para lograr el trabajo en equipo se requiere, en primer lugar, el compromiso que permita dejar de lado los intereses personales y lograr la supremacía del interés del equipo; se hace necesario también el actuar bajo una determinada y ordenada disciplina. En ese sentido, se requiere que todo líder desarrolle la capacidad de liderar equipos de trabajo de acuerdo con el nivel en que se encuentre y que cada integrante aprenda a trabajar en equipo, valorando la importancia de aceptar ser liderado.
  5. Conocer y preocuparse del personal: El personal es el recurso más importante y valioso para la Institución, a través del cual se cumple la misión. Se debe promover una cultura organizacional centrada en la genuina preocupación de los líderes por los integrantes de sus equipos de trabajo y de su bienestar personal y familiar, que lleven a conocer de todos y cada uno sus habilidades, debilidades, capacidades y también sus problemas y expectativas, propiciando su desarrollo individual.
  6. Enfocarse en la misión: La misión contiene el propósito y fundamenta el cumplimiento de las tareas. Requiere por parte de los líderes, dentro de la libertad de acción que entregan al personal, desarrollar la capacidad de dar una clara y comprensible dirección, lograr que se hagan dueños de la tarea delegada, resuelvan y tomen decisiones en su nivel, asuman la inherente responsabilidad (accountability) y actúen con iniciativa disciplinada, bajo una doctrina común, alineada con la intención de su superior, basada en la filosofía del Mando tipo Misión (Mission Command). El líder debe establecer metas individuales y colectivas y conectarlas con las metas y objetivos de nivel superior. Asimismo, debe revisar periódicamente el avance y corregir cuando se produzcan desviaciones o desajustes.

Tipos de Liderazgo Naval

Las distintas tareas expresan lo que se espera en el comportamiento del líder a medida que va ascendiendo en la Institución y asumiendo nuevas responsabilidades junto con mayores niveles de liderazgo. Contempla siete niveles para Oficiales y cinco para Gente de Mar, que se circunscriben en tres y cuatro etapas respectivamente (Esencial, Media/Media Avanzada y Superior), donde se distribuyen todos los grados jerárquicos, correlacionándose con cuatro tipos de liderazgo cuya puesta en práctica depende del entorno y el ámbito en que se ejerce el mando.

  • Liderazgo Directo: Se caracteriza por el trato cercano, estrecho y continuo de los mandos con sus subordinados, a los que debe llegar a conocer profundamente. Los superiores interactúan con sus subordinados y subalternos en todas las actividades del servicio de forma habitual, dirigiendo directamente el desempeño de sus respectivas organizaciones. En ese sentido, deben estar conscientes de la gran influencia que ejercen sobre el personal, que será conformado, en muchas ocasiones, por jóvenes e inexpertos, y para los que constituirá un referente.
  • Liderazgo Organizacional: Se caracteriza porque el contacto con el personal es más esporádico, materializándose este, principalmente, a través de mandos subordinados. Las principales diferencias con relación al liderazgo directo derivan de la distinta forma en que se materializa la relación entre superior y subordinado como consecuencia de factores fundamentalmente físicos: dispersión y número. Puede decirse que la relación entre superior y subordinado se traslada de la corta a la media distancia. Al igual que en el liderazgo directo, el ejemplo personal de los superiores es relevante, ya que proyecta una imagen profesional a un número amplio de personas que no necesariamente están en contacto directo con él. La confianza y su principal exponente, la delegación, cobran una nueva dimensión al no ser posible, en muchos casos, la supervisión continua y cercana.
  • Liderazgo Organizacional Avanzado: Mantiene los mismos preceptos de lo definido para el liderazgo de índole organizacional, focalizándose en la capacidad y competencias que han alcanzado los líderes que se desempeñan en este ámbito. Esto les permite ver el panorama general, comprender los procesos o pasos para hacer que sucedan los cambios en su propia Unidad o Repartición y, por ende, contribuir a quienes ejercen el liderazgo estratégico de la Institución.
  • Liderazgo Estratégico: El liderazgo estratégico es una habilidad que involucra la toma de decisiones visionaria y orientada al futuro; de ahí que esté circunscrito a aquel personal de mayor experiencia y competencia profesional, lo que va aparejado a un mayor nivel de responsabilidad. En este nivel, se requiere la capacidad para potenciar y unificar los esfuerzos de todos los elementos constitutivos de la Institución, es decir, grandes grupos de personas, algunas veces dispersos o desplegados en distintas áreas. Por definición, el líder estratégico sirve a toda la organización, y las personas a las que sirve deben sentirlo próximo y accesible.

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