Con 200 años de vida republicana, el Estudio Bicentenario realizado por la Universidad Andrés Bello y Data Voz, indica que los chilenos de hoy trabajan menos, pues las horas regulares semanales caen de 49 a 43 en los últimos 20 años. Como contraparte 2 de cada 3 empleados declaran trabajar horas extra.
Los últimos 35 años la participación laboral en Chile ha aumentado notablemente alcanzando un 56% al 2010, en 1795 en cambio, esa cifra no superaba el 42%. La irrupción de la mujer en el mundo del trabajo es la gran razón tras este aumento, ya que en 1907 sólo un 29% trabajaba mientras que el 2009 la cifra subió a un 42%. Pese a todo, estos 13 puntos porcentuales no alcanzan para un brindis Bicentenario pues la participación femenina en al campo laboral sigue siendo baja si se compara con otros países incluso de la región.
En general, hoy hay más profesionales en el país: Entre 1990 y 2010 se aprecia un aumento del 10% al 15% en hombres, y en mujeres del 13% al 19% en igual período, al comparar Encuesta Mundial de Valores y estudio UNAB.
Satisfacción Laboral y Remuneraciones
Este punto se relaciona con que el 58% de los chilenos lo que más valora del trabajo son las remuneraciones. Y, precisamente, es de lo que más se quejan, pues apenas le ponen una nota 4,8. A juicio de target=»_blank»>Sebastián Mathews, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la U. Andrés Bello, el 100% debiera considerar el trabajo como una necesidad económica. El que no ha pasado por la universidad va a trabajar esencialmente por necesidad monetaria, en los otros casos se puede dar una mezcla: porque necesita los ingresos pero busca alternativas para desarrollarse profesionalmente.
Pese a la insatisfacción salarial el 53% no aceptaría un ascenso laboral si eso redunda en menos tiempo para actividades personales y familiares. Allí convergen transversalmente edades y grupos socioeconómicos. De hecho la flexibilidad en el trabajo adquiere cada días más valoración: el 42% de los encuestados la da más importancia, en primer lugar, a la duración de la jornada por sobre el 30% que le da mayor relevancia al lugar de trabajo. Finalmente el 29% prioriza la distribución de horas trabajadas en el día.
Y efectivamente los chilenos trabajan menos. Puntualmente Mathews explica, que lo que la gente quiere es tener más libertad para trabajar en las horas que quiera y así moverse durante el día. Lo que ellos no quieren, en cambio, es estar amarradas en una oficina.
Aunque hay quejas tampoco se trata de que la vida laboral en Chile es un infierno. En escala de 1 a 7 los chilenos le ponen un 5,7 a la relación con sus jefes, un 5,6 al gusto que les da hacer su trabajo e igual nota al ambiente laboral, mientras que la estabilidad la valoran con un 5.3. Los chilenos han tenido un promedio de 4 trabajos remunerados en su vida, que aproximadamente duran 6,8 años. Aquí los hombres sacan nuevamente ventaja a las mujeres con una permanencia de casi dos años más en cada ocupación.
En efecto, si se analizan los datos entre 1990 y 2009 la clave en el aumento sustancial de los ingresos radica en los años de estudios. Son los trabajadores que completan los años de educación superior quienes marcan la diferencia. La tasa de ocupación entre quienes tienen 0 y 3 años de escolaridad cae de 37% en 1986 a 24% el 2009. Por la otra vereda, el empleo en las personas que poseen 13 años de escolaridad y más se mantiene en torno al 60%.
Una de las demandas más requeridas por los trabajadores chilenos es el acceso a capacitación. Pero en los últimos 5 años sólo un 22% de la fuerza laboral en Chile ha recibido capacitación. Entre el estrato alto y bajo la diferencia es notable: 28% versus 15% respectivamente.
Desigualdad de Género en el Ámbito Laboral
Con 200 años de vida republicana la “deuda histórica” en términos laborales sigue siendo para la mujer. Hoy trabajan más pero en desfavorables condiciones respecto del hombre. Pero, además, la tasa de ocupación es muy superior en hombres: 66% frente a un 33% en mujeres.
Según la encuesta 2010 UNAB- Data Voz, en tanto, la fotografía actual de la mujer chilena dice que ha tenido 3,2 trabajos pagados en su vida, que comienza a trabajar a los 18 años, que cumple un promedio de 35 horas semanales, es decir, siete menos que el hombre. Sin embargo la mujer le dedica 4 horas a las labores del hogar y 3 a estar con sus hijos, mientras que el hombre sólo 1.6. Es decir, llega del trabajo llega a “laborar” nuevamente al hogar. Por ello en términos de flexibilidad el 35% valora el lugar de trabajo, mientras que el 40% le da importancia a la duración de la jornada.
Por otro lado, con respecto a aspirar puestos más altos al interior de las empresas, desde 1990 hasta hoy, prácticamente no existe cambios: solo el 1% de las mujeres son gerentes o dueñas de empresas.
El Futuro de las Pensiones
Según la encuesta UNAB el 42% de los chilenos mayores de 60 años no cotiza en el sistema previsional. Por ello no es extraño que casi dos tercios de este tramo de edad, declare que quiere seguir trabajando después de pensionarse. Es la tendencia que se observa desde 1982 hasta hoy. Pese a todo 8 de cada 10 entrevistados sobre 60 años cree que en Chile no existen posibilidades laborales para ellos. Razón de esto es que el 72% de los adultos mayores se muestran muy preocupados o medianamente preocupados del monto de la pensión que recibirán tras la jubilación.
Las cifras no se equivocan, en todos los grupos etarios 2 de cada 3 personas esperan ganar la mitad o menos de la mitad de lo que ganan actualmente cuando se jubilen. Pese a las bajas expectativas cerca de la mitad personas piensa financiar su vejez con una pensión, número que no ha variado si se compara la encuesta CASEN 2006.
Carreras Peor Pagadas en Chile
Con el desfavorable escenario económico que atraviesa el mundo, entre ellos Chile, es conveniente conocer cuáles son las carreras peor pagadas en Chile y decidir si te conviene o no seguir tu vocación, a pesar de que las remuneraciones no sean muy atractivas. Una información relevante a la hora de escoger qué estudiar, es saber las carreras peor pagadas en Chile, ya que, dentro de la realización personal, también está la de obtener una remuneración que cubra todas tus necesidades y deseos.
A continuación, se presenta una lista de algunas de las carreras peor pagadas en Chile, con datos actualizados a septiembre de 2022:
- Los profesionales que logren titularse de esta carrera obtienen remuneraciones que parten en los $738.087 CLP al primer año desde que salen de la universidad.
- El titulado de esta área podrá obtener sueldos mensuales de $781.176 CLP al momento de encontrar trabajo al primer año de titulado.
- La carrera de Periodismo es aquella encargada de formar profesionales que investiguen diferentes hechos de interés público y que sean capaces de contar esa información.
- La carrera de Trabajo Social está al final de las peores pagadas en Chile, a pesar de su importancia en lograr que las personas logren el bienestar y cambios sociales. Esta carrera que tiene su campo de acción en distintos organismos públicos, fundaciones y otros, logran ganar al primer año de titulación un sueldo mensual de $885.901 CLP.
Si bien alguna de estas carreras puede no tener un sueldo muy atractivo, no dejan de ser una opción. Igualmente revisa las 10 carreras mejor pagadas del país.
Trabajos con las Peores Condiciones
Asimismo, indican que la tecnología también ha afectado las perspectivas de contratación de otros oficios como el de cartero. A continuación te contamos cuáles fueron los trabajos peor calificados en relación a las variables mencionadas.
- Muchos lectores han cambiado las publicaciones impresas -ya sean diarios o revistas- por los portales de noticias en línea.
- El trabajo de leñador es peligroso y además se desarrolla en un relativo aislamiento. Por otro lado, señalan que la volatilidad en los mercados ha impactado en la industria maderera y por ende, la contratación de leñadores.
- No sólo están expuestos al calor constante de una cocina, además trabajan en un ambiente de mucha tensión para satisfacer las demandas de sus empleadores y clientes.
- Los locutores se desempeñan en un mercado competitivo que se ha hecho más difícil los últimos años, debido al complicado mercado de la radiodifusión, donde predomina la compra de contenidos envasados o centralizados en muchas estaciones. Por ejemplo, muchas cadenas de radios han optado por repetir los contenidos de una central, en lugar de tener locutores y material diferenciado para cada sucursal.
- Según el estudio, los reporteros gráficos suelen enfrentarse a situaciones potencialmente peligrosas y desafiantes. Además de tener una perspectiva de empleo cada vez más escasa, debido a la disminución de los medios impresos. De hecho, indican que esta profesión puede enfrentar algunos de los mismos problemas que los periodistas que trabajan en diarios. Y por otro lado, los medios de internet suelen contratar agencias de fotografía en lugar de fotógrafos a tiempo completo.
- Esta carrera es peligrosa, estresante y con baja remuneración, dicen en CareerCast.
- Los taxistas se enfrentan a situaciones estresantes, como tratar con usuarios groseros, ebrios o violentos. La paga no es muy buena, y se desempeñan en un ambiente competitivo.
- Esta labor fue incluida por los altos niveles de estrés y las situaciones peligrosas a las que se exponen quienes lo ejercen.
- La contratación de carteros va en declinación debido a la proliferación del correo electrónico y la mensajería de texto.
Según el estudio "Satisfacción Laboral" realizado por Laborum.com entre más de cinco mil profesionales egresados de 12 carreras universitarias, el 33,1% no se desempeña en lo que estudió, siendo Trabajo Social la carrera más complicada.
Los egresados de Sicología (73%), ingenierías (77.3%) y Arquitectura (79%) son los que mayoritariamente tienen empleos donde ejercen su profesión. En el otro extremo, se encuentran los profesionales de las áreas de Pedagogía (48%), Periodismo (42%), Derecho (43%) y Trabajo Social (52%): ellos son los que, en mayor proporción, no ejercen sus carreras en sus actuales puestos de trabajo. Además, el 27% de todos los encuestados declara que no volvería a estudiar la misma profesión.
¿Los más arrepentidos? Periodistas y diseñadores; el 45% de los primeros y el 55% de los segundos cambiaría de carrera si pudiera retroceder el tiempo.¿Los más satisfechos? Los ingenieros civil en Minas (el 100% volvería a estudiar lo mismo), seguidos por los arquitectos: el 80% repetiría su elección.
Otro aspecto que determina la satisfacción en el trabajo es la renta. En promedio, el 75% de los encuestados reconoce no estar satisfecho con su sueldo, mientras que el 77% asegura que cambiaría su actual empleo de contar con la posibilidad.
En promedio, el 75% de los encuestados reconoce no estar satisfecho con su sueldo, mientras que el 77% asegura que cambiaría su actual empleo de contar con la posibilidad. Y en el tema remuneraciones, coinciden los más y menos satisfechos con la carrera que eligieron: desde los arquitectos (80%) hasta los periodistas (82%) y los ingenieros civil en Minas (86%).
Según los sueldos declarados por los encuestados, estas son las carreras mejor remuneradas. El 34% de los ingenieros civiles gana más de 1.5 millón de pesos. El 28% de los ingenieros comerciales recibe sueldos sobre 1,2 millón de pesos mensual. Aun así, en ambos casos los profesionales declaran no estar conformes con sus rentas. Entre las carreras con menores sueldos están los diseñadores: 47% declaró ganar entre 300 mil y 600 mil pesos. El caso de los arquitectos es llamativo: 47% percibe entre 600 mil y 1,2 millón de pesos, son los más disconformes con su salario, pero también los más satisfechos con su carrera.
Tabla: Satisfacción y Remuneración por Carrera
| Carrera | % que Estudiaría lo Mismo | Rango de Remuneración |
|---|---|---|
| Ingeniería Civil en Minas | 100% | Más de 1.5 millón de pesos |
| Arquitectura | 80% | Entre 600 mil y 1.2 millón de pesos |
| Diseño | N/A | Entre 300 mil y 600 mil pesos |
Transformaciones en el Mundo del Trabajo
Las formas de integración, protección y bienestar construidas durante el siglo XX se verán radicalmente afectadas por el impacto de la tecnología en el campo laboral, en la medida en que miles de “brazos y mentes” sean reemplazados por robots. Todo indica que debiéramos prepararnos para vivir en una sociedad en que el trabajo signifique algo cualitativamente distinto a lo que concebimos hasta ahora.
Una de las tendencias más perturbadoras del último tiempo es que, por primera vez en la historia del capitalismo occidental, la productividad se desancla del trabajo. En los últimos 15 años, una proporción creciente del valor de bienes y servicios no está siendo creado por los trabajadores.
Mediante teléfonos inteligentes, computadores y una conexión a internet, es posible realizar parte (o la totalidad) del trabajo desde el hogar, en un espacio de coworking o durante los tiempos de desplazamiento. Con ello, una premisa básica del capitalismo industrial (que el trabajador vende “voluntariamente” un tiempo de trabajo definido y que el capital proporciona un espacio y los medios de producción), pierde su sentido histórico. En consecuencia, a diferencia de lo que Keynes pensaba, a saber, que la humanidad tendría que aprender a ocuparse en actividades no económicas, el tiempo y los lugares de trabajo socialmente disponibles para producir bienes y servicios aumentan, prácticamente de forma ilimitada.
La nueva producción flexible y tercerizada se sostiene crecientemente en el trabajo de mujeres. Sin embargo, su asalarización no solo se produce en condiciones desiguales en relación con los hombres (peores contratos, salarios y oportunidades de desarrollo), sino que se emplean en trabajos que requieren de “habilidades femeninas”, como el cuidado, la empatía o la cosificación sexual del cuerpo. Además, las tareas reproductivas del hogar siguen recayendo mayoritariamente en mujeres, por lo general de forma no remunerada, lo que les dificulta poder disfrutar del poco tiempo libre que les deja su jornada laboral.
Al procesar los microdatos de la Encuesta Nacional de Empleo del INE, podemos ver que sólo un 27,4% de las personas ocupadas tiene un empleo protegido. El resto, es decir, la inmensa mayoría, tiene empleos que son endebles (44,9%) e informales (27,7%).
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