La desigualdad en la distribución de los ingresos ha sido uno de los problemas más difíciles de abordar para los países, situación a la que no ha estado ajena la economía chilena. Ésta ha evidenciado un continuo incremento de las riquezas de un sector pequeño de la población en desmedro de la gran masa, lo que ha llevado a ser catalogada, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para el año 2015, como la segunda economía con mayor concentración del ingreso, siendo superada solamente por México.
Desde la academia, la relación entre desigualdad y crecimiento económico ha estado bajo la mirada de los investigadores durante los últimos sesenta años, como consecuencia de los planteamientos realizados por Simon Kuznets. Sobre la base de estas propuestas han sido muchos los estudios que han intentado explicar la relación que existe entre el crecimiento económico y la desigualdad, tratando no solo de identificar su dirección de causalidad, sino que también la relación que tienen en sí ambas variables.
Considerando este escenario, resulta necesario recopilar información que estime la relación entre ambas variables, de modo de poder establecer una base que sirva para la toma de decisiones de política económica que logre determinar la incidencia que tiene la desigualdad de la distribución de los ingresos y la tasa de crecimiento del PIB. En este sentido, la presente investigación busca determinar los efectos que ha causado la actual distribución de la riqueza en la tasa de crecimiento del PIB. Esto apoyado por una fuerte evidencia empírica que recorre desde la teoría clásica de la curva de Kuznets, hasta investigaciones contemporáneas, como la realizada por José Gabriel Palma.
El Debate en Torno a la Desigualdad Salarial
El debate en torno a la desigualdad copa desde hace décadas el espacio público en Chile. Las críticas al modelo económico y sus efectos diferenciados sobre la población, la disparidad entre prestaciones públicas y privadas (por ejemplo, en salud y educación), y la relación entre economía y medioambiente conviven con un rechazo al sistema político en su conjunto, incluyendo dentro de éste la impugnación a los altos sueldos de las autoridades.
En las últimas décadas se ha asentado con fuerza la noción de que el concepto de bienestar no solo es profundo sino multivariado. Cualquier balance del bienestar de un país en perspectiva histórica debe considerar el mayor abanico posible de indicadores, y sobre todo ir más allá del PIB per cápita. Es por ello que indicadores alternativos, tales como violencia interpersonal, estatura, habilidades numéricas y estado nutricional han ganado aceptación en cuanto estándares no solo en la academia sino también en organismos internacionales y gobiernos centrales.
En la medida que ni el GINI de la distribución del ingreso ni ningún otro indicador por si solo entregan suficientes antecedentes como para realizar un análisis acabado de la desigualdad del ingreso de cualquier sociedad, han comenzado a considerarse también otros indicadores de distribución del ingreso: la participación del 1% (ó 5% ó 10%) más rico en el total del ingreso nacional; ratios entre quintiles; el ratio Palma; entre otros.
Es por ello que hemos construido dos nuevos indicadores que aportan otra dimensión al estudio de la desigualdad salarial en Chile: la visión de los poderes Ejecutivo y Legislativo sobre qué constituye una diferencia salarial aceptable y sobre justicia social. El primero de ellos es el ratio del ingreso anual del ministro de Hacienda y el ingreso anual del trabajador(a) peor pagado(a) de ese mismo ministerio, el cual hemos denominado el ratio ministro/portero. La elección de ministerio no es arbitraria: es en Hacienda donde se fija el presupuesto de la nación. El segundo indicador es el ratio del ingreso de los parlamentarios al sueldo mínimo de la economía. Nuevamente, la elección no es antojadiza: es el Congreso junto al Ejecutivo quienes fijan el sueldo mínimo.
Indicadores de Desigualdad Salarial
El primer indicador da cuenta de varios hechos: durante el siglo XIX los ministros de Hacienda en Chile disfrutaron de salarios entre 25 y 42 veces más altos que el funcionario peor pagado. Estas diferencias se redujeron en las primeras décadas del siglo XX, alcanzando su nivel más bajo en la década de 1960, cuando el ministro ganaba «apenas» 6 veces más que el portero del ministerio, en pleno apogeo del Estado de bienestar chileno. En las décadas de 1970 y 1980 se ubicó en un nivel superior al de los 60 (en torno a 10), pero lo más llamativo es, sin dudas, el aumento del ratio en el siglo XXI, cuando, con gobiernos democráticos, el país retrocedió cien años en términos de igualdad dentro del sector público.
Nuestro segundo ratio cubre un periodo más corto, pero aporta evidencia similar. La diferencia de ingresos entre los parlamentarios y aquellos ganando el sueldo mínimo cayó de manera importante entre las décadas de 1930 y 1960, alcanzando su nivel más bajo en 1965, cuando los «honorables» ganaron «apenas» cuatro sueldos mínimos. A partir de 1966, esta brecha volvió a crecer, llegando en 1973 a 13 veces. En la década del 2000, en nombre de la modernización del Estado, tanto los ingresos de ministros como la dieta aumentaron, llegando a niveles ni siquiera vistos para el primer ratio durante la república oligárquica del siglo XIX, afectando de buena manera la legitimidad democrática del Congreso.
Estos nuevos indicadores entregan un mensaje importante sobre la percepción que tiene la elite política respecto de la desigualdad salarial, así como sobre el poder negociador tanto de la elite como de lo/as trabajadore/as ―en particular de los sindicatos y asociaciones de empleados― sobre la situación social del país y las respuestas que el Estado ha entregado a las demandas de la población. Ambos indicadores son resultado de una construcción social basada en buena medida en la percepción de (des)igualdad del país en un momento dado.
A comienzos de 2020, con el estallido social latente, el Congreso aprobó un proyecto presentado en 2014 para reducir la dieta parlamentaria. El Consejo de Alta Dirección Pública determinó una reducción de un 25% de ingresos para las altas autoridades. Esto no cerró el debate, pues en enero de este año, buscando obtener el apoyo de los votantes de Franco Parisi, el actual presidente Gabriel Boric se comprometió a presentar un proyecto de ley para fijar un techo de diez sueldos mínimos al salario de las autoridades.
Estudio de Fundación SOL: "Salarios al Límite"
El más reciente estudio de Fundación SOL “Salarios al Límite: Desposesión salarial en Chile, presenta información relevante sobre los ingresos de los trabajadores en su ocupación principal, distribuidos en tramos de ingresos líquidos. La investigación presenta además, una visión comparación según categoría ocupacional, donde se concluyó que los salarios más bajos se encuentran en las categorías de Servicios Domésticos y el trabajo por Cuenta Propia.
Adicionalmente, se destaca que entre las personas asalariadas del sector privado el 70% gana menos de $700.000 líquidos y en particular en el mundo de las grandes empresas (aquellas que tienen 200 o más trabajadores/as), sólo el 30% gana más de $1 millón líquido. Al analizar los salarios según tamaño de empresa, se concluyó que la mediana en las empresas que tienen entre 10 y 49 trabajadores asalariados es sólo $200.000 más baja que aquella que se observa en las grandes empresas.
Asimismo, “Salarios al Límite” detalla que el problema de la desigualdad en los ingresos que existe en Chile a nivel de hogares, también se puede apreciar en la distribución salarial. Al observar estas cifras Kremerman señaló que: “Este panorama es similar al observado en los primeros estudios realizados por Fundación SOL hace más de una década, y ha sido incorporado cíclicamente en el debate público, dependiendo de la coyuntura política y social por la que ha atravesado el país.
En tanto, el informe identifica tres mecanismos de formación de salarios que en Chile se mantienen como vías secundarias y que impactan en los bajos salarios: el salario mínimo, cabe mencionar se ha reconocido el efecto faro del salario mínimo. Otra vía es el reajuste del sector público, en donde también se puede apreciar el efecto faro en la interacción entre el sector público y privado. Respecto a este último factor, Durán señaló que “la negociación por rama provoca efectos distributivos agregados. Así, el impacto en los salarios no es acotado a un grupo minoritario, sino que tiene un alcance mayor, sobre una parte significativa de la grilla salarial total de un país.
El objetivo de la presente investigación es identificar la relación que existe entre la desigualdad en la distribución de los ingresos y el crecimiento económico de Chile entre los años 1996 y 2017. Para ello se utilizó el Ratio de Palma.
Factores que Afectan el Endeudamiento
En base al informe de endeudamiento que elaboró la Comisión de Mercado Financiero (CMF), María Teresa Blanco aporta cinco factores que explican el incremento del endeudamiento en estos años.
- La educación también ha cobrado alto costo a la sociedad chilena. La gratuidad es algo de los últimos años en el segmento universitario, pero la educación, desde los primeros años hasta la universidad, muchas veces es financiada por los padres o por el propio estudiante en el caso de la educación universitaria.
- El tercer factor es la vivienda, sobre todo la clase media tiene un alto endeudamiento por créditos hipotecarios.
- Un último factor es que, en general, los chilenos y chilenas no ahorramos.
- Entre los 40 y 45 años se presenta un mayor nivel de deuda, equivalente más o menos a 6,3 millones de pesos, mostrando claramente una alta correlación con las decisiones de compra de la vivienda, la primera o segunda vivienda.
Según este estudio publicado en enero de 2024, el 97,2% de los deudores tiene algún tipo de deuda de consumo. Casi igual: los hombres representan un 49,3% y las mujeres un 46,8% de deuda. Las mujeres deben en promedio 1,7 millones; y los hombres, 3,3 millones.
El Legado de la Dictadura y la Competitividad Salarial
El nefasto legado de la dictadura en materia salarial ha tenido consecuencias de largo plazo en la economía chilena. El legado no fue al azar, fue intencional y empujó a “ganar competitividad” sobre la base de bajos salarios y precarización laboral. Solo en los dos primeros años de la dictadura se estima que se produjo una reducción salarial cercana al 30% real. El salario mínimo no escapó a esta realidad.
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