Discutir sobre el actual mercado laboral no es sólo un asunto de alzas o bajas de cesantía, sino también de la calidad de esos trabajos y las características de quiénes los ejercen. Dos investigadores ponen lupa sobre los últimos años de empleo en nuestro país y llegan a conclusiones reveladoras.
Panorama General del Desempleo
En los últimos años, el desempleo ha sido uno de los problemas más apremiantes que enfrenta Chile. A pesar de la creciente actividad económica y la expansión del sector servicios, la tasa de desempleo sigue siendo alta, especialmente entre los jóvenes y los trabajadores de baja calificación.
Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la tasa de desempleo en Chile en 2023 es del 8,5%. Esto significa que cerca de una de cada diez personas en edad laboral no tiene trabajo.
La última versión de la encuesta trimestral de Ocupación y Desocupación (EOD), realizada por el Centro de Microdatos de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, reveló que en marzo de este año la tasa de desempleo en Santiago fue de 15,6%, la más alta registrada en los últimos 20 años.
Según el informe, esta cifra representa un incremento de unos 0,6 puntos porcentuales (pp.) en doce meses. Desde el INE indicaron que, en comparación con el trimestre móvil anterior, existe un registro de 84.718 nuevos puestos de trabajo, con un total de ocupados de 9.223.135. Y en comparación con los indicadores del año anterior, la tasa de participación se ubicó en 61,8% y la de ocupación en un 56,6%, y crecieron 1,5 pp.
Si se realiza un zoom a las cifras, el INE informó que en la Región Metropolitana la tasa de desocupación alcanzó un 9,4%, aumentando 0,5 pp. Por otro lado, la tasa de ocupación informal se ubicó en 27,5% y presentó un incremento de 0,1 pp. en un año.
Carmen Cifuentes, investigadora de CLAPES UC, explica que “la tasa de desempleo persiste en niveles elevados, cerrando 2023 en un 8,5%. Esta cifra es 0,6 puntos porcentuales más alta que la registrada el mismo trimestre de 2022”. La experta menciona que esto se debe “a que la creación de empleos no ha sido suficiente para cubrir el incremento de las personas que se incorporan al mercado laboral.
Impacto del Desempleo en la Sociedad
El desempleo puede tener diversas consecuencias socioeconómicas, en especial cuando es prolongado. El efecto más directo e inmediato se relaciona con caídas en los ingresos laborales.
El académico de la Universidad Central subraya que el aumento del empleo informal es una de las consecuencias más preocupantes del desempleo. Esta modalidad de trabajo carece de los beneficios y la protección social asociados al empleo formal, como la seguridad social y el pago de impuestos, lo que genera una desorganización estructural en el ámbito económico y social.
Covarrubias enfatizó que el desempleo afecta directamente la salud mental, la cohesión social y la confianza institucional. La falta de capacitación sociolaboral y la desactualización de herramientas como las OMIL (Oficinas Municipales de Intermediación Laboral) y la Bolsa Nacional de Empleo fueron señaladas como áreas a mejorar.
Desigualdad Regional
La distribución del empleo y los salarios en Chile es muy desigual.
El Desempleo Femenino
La situación del desempleo femenino es particularmente alarmante, acercándose a los dos dígitos (10%), lo que subraya la vulnerabilidad de las mujeres en el mercado laboral chileno.
Pero en el análisis de género, se dio cuenta de algo más impactante aun: de las mujeres en edad hábil para trabajar, solo un 46,1% lo estaba haciendo, versus el 52,9% que participaba en el mercado previo a la crisis sanitaria. Esta cifra, que determina la participación laboral femenina, solo ha ido en descenso en estos últimos doce meses. Y la inactividad laboral de las mujeres, por consecuencia directa, ha ido en aumento.
Hay una serie de factores que inciden en la baja de la participación laboral femenina en tiempos de crisis, pero para entenderlos no se puede dejar de abordar los que históricamente han afectado la situación laboral de las mujeres. Y es que, como explica la Directora de estudios de ComunidadMujer, Paula Poblete, somos las más perjudicadas frente a una crisis económica porque la enfrentamos desde una posición de desventaja.
Previo a la pandemia, de las mujeres que estaban insertas en el mercado laboral, un 60% se concentraba en cuatro ramas de actividad: el comercio, la enseñanza, los servicios sociales y de salud, y el trabajo de casa particular. Cuatro sectores que justo son los más afectados en una crisis como la que estamos viviendo.
Según Schönhaut, la máxima expresión de la precarización laboral femenina tiene que ver con el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, que en estos meses de crisis sanitaria se ha evidenciado. “Como bien dijo la feminista Silvia Federici, para algunos es amor, pero es un trabajo”, asegura.
En este escenario, las mujeres son las que quedan mayormente expuestas y menos protegidas en situaciones de riesgo. Y las razones, según explica Schönhaut, son las siguientes: “En primer lugar está el hecho que las mujeres habitan más la pobreza que los hombres. Hay más mujeres en el primer y segundo quintil y más hombres en el quinto. Segundo, las mujeres habitan más la informalidad laboral, ya que cerca del 30% trabaja de manera informal. Tercero, la segmentación horizontal supone que hay sectores que se vean más impactados por la crisis y en general esos son sectores en lo que trabajan las mujeres: de servicio, cuidados, comercio o turismo. Y, por último, la feminización del trabajo no remunerado implica que frente a la crisis sean las mujeres las primeras que tienen que volver al hogar a sostenerlo”.
Si a esto le sumamos la sobrecarga que han tenido que asumir en estos meses de crisis sanitaria, en los que, según la última encuesta realizada por la Mutual de Seguridad y Cadem, un 42% dijo que el teletrabajo se les hacía más difícil que trabajar fuera de la casa por la dificultad en compatibilizarlo con las tareas del hogar, se da paso a una situación crítica.
Por eso, Constanza Schönhaut destaca la importancia de reformular la economía hacia una economía de cuidados más que una basada en el mercado. “La economía de los cuidados no solo evidencia la división sexual del trabajo y el carácter patriarcal de la estructura laboral, sino que además permite reconocer el valor del trabajo doméstico no remunerado y pensar en un nuevo pacto laboral que suponga tiempo de calidad para los cuidados. Es importante plantearnos un sistema nacional de cuidados en el que estas tareas se consideren parte de la economía productiva.
Factores que Influyen en el Desempleo
Covarrubias apunta a factores estructurales como la poca inversión del sector privado y público, que limita la creación de nuevas plazas de trabajo. Asimismo, la rigidez del mercado laboral chileno, en comparación con otros países, dificulta la adaptación a los cambios y la flexibilidad necesaria para dinamizar el empleo.
Un elemento crucial que ha modificado el mercado laboral es la irrupción de las nuevas tecnologías y la automatización de procesos. Esto, si bien optimiza ciertas operaciones, ha provocado la disminución de la necesidad de mano de obra en algunos sectores, desafiando a la población a reconvertirse y adquirir nuevas habilidades. Sin embargo, la baja capacitación en estas nuevas tecnologías es un obstáculo significativo, lo que deriva en una menor empleabilidad y el riesgo de quedar excluido del mercado formal.
Citando una encuesta de la SUCESO de 2024 y datos de plataformas de empleo como Laborum, Covarrubias reveló que el 86% de la población chilena encuestada ha sufrido estrés, cansancio o acoso laboral (burnout). Esta cifra es alarmante y sugiere que el desincentivo a buscar empleo no solo se relaciona con la falta de oportunidades, sino también con el temor a las condiciones laborales.
Posibles Soluciones al Desempleo
Aunque el desempleo es un problema complejo, hay varias soluciones que se pueden implementar para abordarlo:
- Promoción del trabajo autónomo: El trabajo autónomo puede ser una buena opción para aquellos que buscan más flexibilidad y autonomía en su trabajo.
- Desarrollo de habilidades en tecnología: La tecnología está revolucionando muchos sectores y cambiando la forma en que las personas trabajan.
- Flexibilización del mercado laboral: Las regulaciones rígidas y la falta de flexibilidad en el mercado laboral pueden impedir la creación de empleo.
- Promoción del emprendimiento: El emprendimiento puede ser una forma efectiva de crear empleo y estimular el crecimiento económico.
El experto propone una serie de medidas complementarias, como el apoyo a la economía local y los emprendimientos comunitarios, fomentando la formalización de pequeñas y medianas empresas (pymes).
Además, sugiere la modernización del sistema de protección social, pasando de un enfoque centrado únicamente en subsidios y bonos a un modelo que acompañe las transiciones laborales y ofrezca capacitación acorde a las demandas del mercado.
Finalmente, Covarrubias reiteró la necesidad de entender el empleo como un derecho social y de implementar políticas estatales de largo plazo, no solo de gobierno. Organismos como Corfo y Fosis deben jugar un rol más activo en el bienestar individual, dejando atrás políticas excesivamente focalizadas que limitan las oportunidades en las regiones.

