¿Te has preguntado si automatizar los procesos de tu organización podría ser el próximo gran paso para mejorar la eficiencia y reducir costos? Un debate que cada día toma más relevancia no sólo en nuestro país, sino que en el mundo entero dice relación con el proceso de automatización que día a día llevan adelante empresas transnacionales que están cambiando el paradigma de lo que entendíamos por trabajo.

En este artículo desglosaremos las ventajas y desventajas de los procesos automatizados, explorando cómo tecnologías como el RPA (Robotic Process Automation), BPA y la Inteligencia Artificial pueden impactar tu flujo de trabajo y tu toma de decisiones.

¿Qué es la Automatización de Procesos?

Un proceso automatizado implica el uso de tecnología y software para ejecutar tareas que anteriormente requerían intervención humana. Esto abarca desde actividades simples, como el ingreso de datos, hasta operaciones más complejas que involucran múltiples sistemas dentro de una organización. La automatización ha revolucionado múltiples sectores al permitir que las organizaciones integren tecnología avanzada para simplificar tareas repetitivas y mejorar la eficiencia operativa.

Ventajas de la Automatización

  1. La automatización elimina los cuellos de botella al reducir el tiempo necesario para completar tareas y asegurarse de que los procesos sean consistentes y sistematizados.
  2. Con la implementación de herramientas como un software de RPA, las empresas pueden reducir significativamente los costos operativos al minimizar la necesidad de intervención humana en tareas repetitivas.

Desventajas de la Automatización

  1. La implementación de sistemas automatizados requiere una inversión significativa en tecnología y capacitación, lo que puede ser una barrera para pequeñas y medianas empresas.
  2. Una vez automatizados los procesos, la empresa se vuelve dependiente de la tecnología, lo que implica riesgos en caso de fallos o ciberataques.
  3. La resistencia al cambio es uno de los desafíos más comunes que enfrentan las organizaciones al implementar procesos automatizados.
  4. Aunque los sistemas automatizados ofrecen una gran eficiencia y consistencia, carecen de la adaptabilidad humana para manejar situaciones inesperadas o no estándar.
  5. La rápida evolución tecnológica puede hacer que los sistemas automatizados queden obsoletos en poco tiempo, requiriendo actualizaciones o reemplazos costosos.
  6. La automatización puede reducir la demanda de mano de obra en ciertas áreas, generando preocupaciones sobre la pérdida de empleos y la necesidad de reentrenamiento del personal.

Automatización y el Futuro del Trabajo

La preocupación por el impacto de la tecnología en la vida cotidiana y el mercado laboral ha sido constante a lo largo de la historia. Desde la reticencia hacia la escritura descrita por Platón en «Fedro» hasta el movimiento ludita en la Revolución Industrial del siglo XIX. Más recientemente, en los años 70’s, el economista y premio Nobel Wassily Leontief vaticinaba que el trabajo se volvería cada vez menos importante y que las máquinas reemplazarían a más trabajadores.

Es así que tal como sostiene Erik Brynjolfsson, profesor de la Escuela de Administración y Dirección de Empresas del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), la introducción de la automatización y robotización en el trabajo sería responsable en gran medida del lento crecimiento del empleo en Estados Unidos en los últimos 15 años al sustituir el trabajo humano. No sólo eso, sino que también, tal como sostiene Erik Brynjolfsson, la introducción de la automatización y robotización en el trabajo no sólo genera desempleo.

El avance tecnológico, en la mayoría de los casos según la literatura, no destruye empleos, sino que los transforma. El desempleo tecnológico ocurre cuando los avances tecnológicos provocan que algunos trabajadores pierdan sus empleos en un rubro, pero también aumenta la demanda de empleos en otro.

En segundo término, la problemática de la automatización y robotización en el trabajo debe también ser estudiada en torno al efecto en la calidad o precarización del trabajo que podría traer aparejado. Es así que el panorama no se ve alentador al tener en cuenta el efecto en el estancamiento o caída en los ingresos medios ya constatados y atribuibles a la automatización.

Debemos constatar, contrario a lo que se suponía, que el gran crecimiento del trabajo automatizado no se proyecta sólo en la industria sino que también en los servicios que es justamente donde se proyecta el gran crecimiento de la automatización. Basta para ello pensar en Amazon y su gran crecimiento mundial en el área del retail y los servicios, generando un gran desempleo y una gran acumulación de riqueza que han permitido a su dueño, Jeff Bezos, convertirse en el primer cien milmillonario y posiblemente en el hombre más rico de la historia.

Habilidades para el Futuro Laboral

Es fundamental actualizar la educación y formación de los trabajadores, enfocándose en el desarrollo de habilidades complejas y difícilmente automatizables, como la creatividad y el pensamiento crítico. La adaptabilidad y la movilidad laboral son esenciales, por lo que es crucial que los trabajadores adquieran habilidades transferibles.

La OCDE destaca la importancia de habilidades del siglo XXI, como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la comunicación, la colaboración, la creatividad y la innovación. Además, subraya la importancia de habilidades de alfabetismo digital, así como habilidades para la vida personal y profesional.

Es difícil y prematuro prever con exactitud cuáles serán las habilidades indispensables en el futuro laboral. La IA también automatiza tareas especializadas, por lo que simplemente adquirir mayores niveles de formación académica no será suficiente. Se requerirá formación continua, especialización en el manejo de estas tecnologías y desarrollo de habilidades complementarias.

En suma, la introducción de la automatización y robotización en el trabajo nos plantea grandes desafíos, dudas y temores que deben ser abordados como país, y deben ser discutidos en forma clara y profunda, no sólo desde una estrecha mirada economicista sino que desde una perspectiva nacional y social. Es necesario preguntarnos, a propósito de las consecuencias en la destrucción de empleos y la acumulación de la riqueza, ¿qué pasará con la seguridad social?

Automatización y Género en el Mercado Laboral

En la última década, el efecto de la automatización en el mercado laboral ha captado una atención cada vez mayor y ha alarmado a una parte significativa de la población. Sin embargo, las preocupaciones con respecto a los cambios tecnológico no se limitan a la era moderna. En el pasado, dados los rápidos cambios tecnológicos, John Stuart Mill, Marx y Keynes ya analizaron las posibles consecuencias de la sustitución de la maquinaria por el trabajo humano (Mokyr, 2015).

Algunos de los estudios sobre el efecto de la automatización en el mercado laboral que se han citado con frecuencia en prensa son: (i) Frey y Osborne (2013, 2017), quienes concluyen que el 47% de los empleos en EEUU es susceptible de ser automatizado; (ii) los resultados del Mckinsey Global Institute (2017) que estiman que el 51% de los empleos en los EEUU se automatizará para el 2030; (iii) Nedelkoska y Quintini (2018) quienes concluyen que las personas que trabajan en la industria manufacturera o en el sector agrícola, las mujeres, los trabajadores con menos educación y aquellos quienes trabajan bajo un contrato de aprendizaje tienen más probabilidades de ver sus trabajos automatizados en 32 países; y (iv) un estudio realizado por PricewaterhouseCoopers (2018) que concluye que los trabajadores administrativos o de oficina son los que enfrentan una mayor probabilidad de automatización, a corto y mediano plazo, alcanzando el 49% para fines de la próxima década.

En cuanto al impacto de la automatización en el mercado de trabajo según el género, a pesar de que hay muchos titulares en prensa que aseguran que el empleo femenino va a ser el más perjudicado, los escasos estudios que han contrastado este impacto muestran resultados todavía contradictorios. Por ejemplo, el informe de la OCDE (2017) concluye que, en promedio para todos los sectores, hombres y mujeres están expuestos al mismo riesgo de ser automatizados. La principal razón es que el riesgo de automatización es mayor en el sector manufacturero, construcción y transporte, donde el empleo masculino domina, y en sectores relacionados con la alimentación y el retail, donde lo hace el empleo femenino.

Ahora bien, este estudio puntualiza que el nivel de educación y las habilidades adquiridas son una herramienta poderosa para reducir el riesgo de automatización ya que menos del 5% de los trabajadores con un título universitario tienen un alto riesgo de perder su trabajo en comparación con el 40% de los trabajadores con un título educativo inferior (Arntz, Gregory y Zierahn, 2016; OCDE, 2016a). Por tanto, dado que en promedio en todos los países de la OCDE hay más mujeres que hombres con educación superior (OCDE, 2016b), lo que se desprende de este estudio es que las mujeres se encontrarán en una posición más ventajosa para luchar contra la automatización.

En la misma línea, el análisis de Roberts, Lawrence and King (2017), tomando de base el mercado laboral de Reino Unido, sugiere que un 46,8% de los trabajos desempeñados por hombres versus un 40,9% de los trabajos desempeñados por mujeres tienen el potencial técnico para ser automatizado. La principal razón que sustenta sus hallazgos es que la inversión en tecnología para aumentar la productividad es menor en los sectores dominados por mujeres, como el cuidado de personas.

Por otro lado, los resultados del estudio del International Monetary Fund, IMF, (2018) indican que, dado el estado actual de la tecnología la probabilidad de automatización es ligeramente mayor para la fuerza laboral femenina: 11% vs. 9%. Sin embargo, esta probabilidad aumenta para las trabajadoras con menor nivel de educación, de mayor edad (superior a 40 años), y aquellas en puestos de oficina, servicios y ventas.

Además, con el objetivo de tener una proyección más detallada en el tiempo, el Informe de PriceWaterHouseCoopers, PwC, (2018) extiende el análisis distinguiendo tres ondas de automatización desde la actualidad hasta 2030. Específicamente, definen: 1) la onda algorítmica, hasta principios de 2020, donde consideran que se realizará la automatización de tareas computacionales simples y el análisis de datos estructurados, afectando básicamente a los sectores impulsados por datos; 2) la ola de aumento, hasta finales de 2020, donde se realizará una interacción dinámica con la tecnología para el apoyo administrativo y la toma de decisiones, y 3) la ola autónoma, hasta mediados de la década de 2030, donde primará la automatización del trabajo físico y la destreza manual y la resolución de problemas dinámicos del mundo real.

En términos generales, este informe concluye que mientras el empleo femenino va a ser el más afectado por la automatización en la próxima década, los empleos masculinos van a enfrentar un mayor riesgo de automatización (34%) que las mujeres (26%) en el largo plazo. La lógica detrás de esta cifra es la mayor probabilidad de que el trabajo masculino esté en sectores orientados a tareas manuales, como la manufactura, la construcción, el transporte y almacenamiento mientras que la participación del empleo femenino tiende a estar más concentrada en sectores como la educación, la salud y el trabajo social, que requieren más habilidades personales y sociales y que, tienden a ser menos automatizables.

Finalmente, Hegewisch, Childers and Hartmann (2019), basándose en el mercado laboral estadounidense, concluyen que mientras 7 hombres trabajan en puestos amenazados por la automatización, 10 mujeres lo hacen. Al mismo tiempo, estos autores puntualizan que el trabajo femenino está sobrerepresentado en los puestos con mayor y menor probabilidades de automatización.

Dados los resultados anteriores se puede concluir lo siguiente. Primero que, aunque la magnitud del efecto de la automatización en el mercado laboral según el género todavía es incierta y presenta resultados contradictorios en términos cuantitativos, la probabilidad de automatización se reduce cuando el nivel de educación es más elevado. Segundo, que el hecho de tener un trabajo con una menor probabilidad de automatización no garantiza un mayor bienestar en el futuro.

En este contexto, los países en vías de desarrollo no parecen estar muy bien posicionados para enfrentar la automatización. Por ejemplo, en Chile, la inserción de mujeres en el mercado laboral es relativamente tardía y una de las más bajas de América Latina. Las mujeres representan un 48,5 % de la fuerza laboral (INE, 2018) y se concentran en trabajos de menor calificación y remuneración.

Por tanto, este nuevo escenario supone un gran desafío. Se necesita una educación actualizada de alta calidad, asesoramiento, aprendizaje permanente y reformas sistemáticas en el sistema educativo. El mercado laboral exige profesionales con habilidades que hasta ahora no eran tan importantes como la capacidad de comunicación, la empatía, el trabajo en equipo, el liderazgo, la resolución de problemas, la autoorganización y las habilidades digitales relacionadas con las tecnologías de la información y las telecomunicaciones. Sin esta inversión en educación, la automatización podría profundizar las diferencias entre géneros todavía más.

Conclusión

La automatización de procesos es una herramienta poderosa que puede transformar la manera en que las empresas operan, ofreciendo ventajas como la optimización del flujo de trabajo, la reducción de costos y la mejora de la productividad. Sin embargo, también presenta retos, como los altos costos iniciales y la dependencia tecnológica, que deben ser gestionados con cuidado.

Si estás considerando implementar procesos automatizados en tu empresa, es importante evaluar tanto las ventajas como las desventajas y desarrollar una estrategia que se alinee con tus objetivos organizacionales. Con las herramientas adecuadas y una planificación estratégica, la automatización puede ser una aliada clave para impulsar el éxito de tu negocio.

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