La combinación de un trabajo con los estudios es algo tremendamente exigente. No solo por lo mucho que se reduce el tiempo libre disponible, sino por el cansancio físico y mental que supone tener que esforzarnos al máximo en ambos entornos, cuando lo más habitual es tener que hacerlo solo en uno de ellos.
Sin embargo, con el panorama actual provocado por la crisis del coronavirus, parece bastante probable que aumenten tanto los casos de estudiantes que tendrán que compaginar sus estudios con un trabajo que les ayude a financiarlos, como de profesionales que retomarán la formación para intentar prosperar en su carrera.
Desafíos y Ventajas
¿Y tú? Trabajar y estudiar al mismo tiempo puede ser un desafío y una ventaja. Es una oportunidad para mejorar las habilidades de organización y gestión del tiempo sin mencionar el beneficio de ganar experiencias.
Requiere de una buena planificación, de aprender a priorizar tus pendientes y equilibrar las responsabilidades laborales y académicas.
Algunas de los desafíos que se pueden presentar son la falta de separación entre el trabajo, estudio y vida personal, las distracciones del entorno (el teléfono, la tv, la cocina y la familia) y en un país como en Venezuela ambas actividades pueden presentar dificultades debido la inestabilidad, principalmente de servicios como la luz y el wifi, que puede afectar la labor y la motivación.
El Aumento de Jóvenes que Trabajan y Estudian
Desde la niñez se le ha inculcado a los jóvenes que su única responsabilidad es estudiar. Por lo menos, eso es lo que dejan en claro desde el Ministerio de Educación (Mineduc), donde advierten un aumento de los jóvenes que trabajan y estudian.
Según información publicada por La Tercera, al año pasado los estudiantes que decidieron buscar un empleo, aumentaron un 4,9%. Para el ministro de Educación Raúl Figueroa, esto es una consecuencia de la crisis que se está viviendo.
Una idea que apoya Claudio Castillo, académico del Inta de la Universidad de Chile “lo que han observado la Cepal, la Unicef y la Organización Internacional del Trabajo es que la pandemia ha generado un aumento del trabajo infantil en el contexto de que las escuelas se encontraban cerradas.
Con respecto a las medidas que los economistas deben tomar para evitar que los escolares tengan que trabajar, Candy Fabio, oficial de Protección Unicef, informó que esta es una responsabilidad que deben tener los adultos, no los estudiantes.
“Tiene que haber sistemas de protección social que permitan a las familias tener los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas.
Estrategias para una Gestión Eficiente
Gestionar el tiempo de manera eficiente es un arte que se perfecciona con la práctica. El tiempo es un bien finito, así que lo mejor que podemos hacer es ser firmes a la hora de repartirnos el tiempo que tenemos para dar cabida a todas nuestras tareas pendientes de ambos ámbitos.
Alesya, que trabaja como redactora de 9 a 18h y estudia Cine de 19 a 22h, conoce bien lo que significa tener que combinar ambas facetas y buscar la forma de tener éxito en ambas. A ella le ayudó llevar un registro de todas sus tareas: “Tanto del trabajo como de los estudios, así como mis tareas del día a día: llamadas, entrevistas, hacer la compra, poner la lavadora… Todo en una agenda de papel bien organizada”, cuenta.
Añade que también se ayuda de Evernote, App para organizar sus notas y documentos. Si no te puedes permitir no estar localizable mediante llamada, prueba a buscar el modo “no molestar” en tu móvil y asegúrate de que aún te permite recibir llamadas. Pero ojo: tendrás que tener la fuerza de voluntad suficiente para no desbloquear el teléfono cada pocos minutos. El computador también puede ser un arma de doble filo, ya que a través de él también te van llegando notificaciones y tienes todas tus aplicaciones y webs al alcance de un clic.
Comunicación y Apoyo
Dice el aforismo que “hablando se entiende la gente”. Tanto docentes como compañeros verán seguramente con buenos ojos tu voluntad y capacidad para estudiar y trabajar al mismo tiempo y es importante que compartas también con ellos tu situación.
¿En qué te puede ayudar? Por otra parte, los compañeros de clase serán a menudo quienes te puedan sacar de un apuro a la hora de compartir contigo sus apuntes o el material de cursos anteriores.
Salud y Bienestar
En una época de tanta exigencia como en la de la combinación de trabajo y estudio, es fácil que nuestra salud se resienta. Aunque en épocas con mucho trabajo puede ser muy tentador reducir las horas de sueño para tratar de llegar a todo, el descanso es primordial.
Ganar un par de horas diarias a costa de no descansar lo suficiente reduce nuestro rendimiento a lo largo de todo el día, tanto en el trabajo como en los estudios. Además, no olvides la importancia del ejercicio y la actividad física para prevenir enfermedades y dolencias.
Según la OMS, los adultos deberíamos dedicar un mínimo de 150 minutos semanales a la actividad física moderada o 75 si es intensa, en sesiones de al menos diez minutos. ¿Te pasas el día sentado en el trabajo o hincando codos? Pues recuerda que los beneficios de dedicar un rato a hacer ejercicio pueden compensar con creces la reducción del tiempo efectivo de estudio.
El sedentarismo nos lleva a la obesidad, el insomnio o las migrañas, entre otras consecuencias. Estudiar y trabajar al mismo tiempo exige que seamos muy exigentes con nosotros mismos, pero es importante que nos demos tiempo para relajarnos. Además de los beneficios para nuestra salud física, el ejercicio también mejora nuestro estado de ánimo y tiene consecuencias positivas para nuestra salud mental.
“El sábado por la mañana lo dedico a descansar y a limpiar mi espacio de trabajo”, explica Alesya. La actividad social es otro factor clave para nuestra salud mental, y cuando trabajamos y estudiamos a la vez corre peligro, ya que el tiempo libre que nos queda al final del día se reduce.
Es importante establecer metas realistas y horarios de trabajo y estudio, también ser flexible con ellos de ser necesario, siempre tomando en cuenta los tiempos de descanso, si bien es cierto que hay que dedicarles gran tiempo a ambas labores, el descanso es algo necesario para la mente y cuerpo.
Te tienes que priorizar también a ti, un cuerpo y mente cansados jamás rendirán igual que uno en las condiciones óptimas, sin mencionar las futuras consecuencias en salud que puede ocasionar. Es cierto, suena fácil decirlo que hacerlo, en un principio conseguir un balance y empezar no es sencillo, pero si se puede lograr.
El Rendimiento Académico
Muchos padres y alumnos creen que estudiar y trabajar es una carga demasiado grande para la época universitaria. Que no son actividades compatibles. O que si un universitario busca un trabajo de medio tiempo, es probable que baje sus notas.
Sin embargo, la incorporación de estudiantes de escasos recursos a la educación superior (el 49% de los seleccionados en 2008 provienen de familias con ingresos menores a $ 270 mil mensuales) y la mayor necesidad de independencia económica de los jóvenes, ha ido cambiando esta mirada.
Los planteles han volcado sus bolsas de trabajo para egresados hacia los estudiantes y éstos han mostrado un interés explosivo por encontrar un empleo de medio tiempo: en la Universidad de Las Américas, por ejemplo, institución que tiene un alto porcentaje de estudiantes de quintiles de bajos ingresos, el número de jóvenes que trabajan creció de 4 mil en 2006 a 6.400 en 2007. Este año, ya tienen 4.200 inscritos y el 60% estudia en jornada diurna.
Algo similar ha sucedido en universidades como la De Concepción, cuya bolsa de trabajo partió en 2005 con algo más de 100 estudiantes y hoy registra 856 inscritos. La Universidad Católica de Valparaíso, en tanto, pasó de 400 a 3 mil estudiantes con trabajo de medio tiempo en un par de años y, en la Universidad Católica de Santiago, este tipo de alumnos creció en un 50% en el mismo período.
Mayor Rendimiento
La mayoría son jóvenes que buscan empleos de medio tiempo que no interrumpan su jornada académica. Es decir, trabajan en momentos que antes utilizaban para ver televisión, compartir con amigos o ir al cine.
Los efectos de trabajar y estudiar han sido analizados largamente por los investigadores norteamericanos, ya que en Estados Unidos ésta es una situación común. Y la mayoría de los estudios coincide en que tener un empleo de medio tiempo no perjudica el rendimiento académico.
En algunos casos, incluso, puede ayudar a mejorar las calificaciones. Algo que experimentaron en la Universidad de las Américas. Según un sondeo realizado por el plantel, los jóvenes que practican ambas labores tienen un rendimiento superior que quienes sólo estudian.
"Fue una sorpresa para nosotros. Esto nos entusiasma aún más ampliar nuestras plazas de trabajo", cuenta Sergio Recabarren, vicerrector de Estudiantes Egresados de la Universidad de las Américas.
Eso sí, las investigaciones establecen un límite para el trabajo entre los universitarios. Porque, a medida que aumentan las horas dedicadas al empleo, las consecuencias son negativas. Una cosa es estudiar y palabras mayores es estudiar y trabajar al mismo tiempo. No son muchas las personas dispuestas a realizar este sacrificio ni son aptas para llevarlo a cabo. Por ello, es necesario tener en cuenta algunos consejos para salir bien parados de esta travesía.
Las festividades de diciembre y el mismo término del año traen consigo el cansancio acostumbrado y la necesidad de vacaciones. Es una rutina que se repite para la mayoría de las personas. Esto hace preguntarse si es recomendable dedicarse al mundo laboral y al académico al mismo tiempo. Ante ello, el licenciado en Sicología de la Universidad Andrés Bello, Sergio Lisboa, plantea que en términos de maduración, de la adquisición de hábito y la formación de valores, como la responsabilidad, sí puede ser aconsejable.
Planificación, Orden y Disciplina
Sin duda, esta es una situación de alta exigencia para cualquier persona. Planificación, orden y disciplina. Son las tres palabras que debe tener presente cualquier persona que desee estudiar y trabajar, según Sergio Lisboa. El siquiatra Rodrigo Correa también recomienda el uso de listados de actividades prioritarias para cada día, ya que ello permite focalizar las energías y no dispersar la atención.
Pese a que Lisboa aclara que no existen recetas generalizadas coincide con los consejos de Correa: “A mí, por ejemplo, me sirvió mucho hacer cartas Gantt para planificar y organizar: una para el trabajo y otra para los estudios.
Es posible tomar varias medidas para evitar llegar a estados extremos de estrés. También es recomendable “lograr distinguir, tanto en lo académico como en lo laboral, las actividades de mayor importancia de las que no lo son.
¿Y qué hay de los medicamentos? Y añade: “El primer caso representa una forma de uso inapropiado de sicofármacos en el contexto de lo que podría denominarse ‘ambición por rendimiento’. Un organismo estresado continuamente desde lo físico y mental podrá presentar múltiples manifestaciones.
“Otra expresión clínica habitual es la somatización o aparición de síntomas físicos que no logran correlacionarse con una enfermedad específica. Ninguna de las dos. Cuando se está en un momento en que no se puede más, existe una alternativa intermedia y es la que recomienda Rodrigo Correa: congelar los estudios.
“Muchas veces la persona tiene un genuino interés y gusto por aquello que estudia, pero las consecuencias físicas y mentales lo inclinan a tomar una decisión poco asertiva.
La época en la que compaginas estudios y trabajo puede ser complicada y volverse cuesta arriba, pero recuerda que es un sacrificio que seguro se verá recompensado con el paso del tiempo. En cualquier caso, no olvides que tratar de llegar a todo a cualquier precio puede acabar siendo contraproducente: siempre será más eficaz hacer una pausa de vez en cuando para tomar perspectiva, dormir lo suficiente y cuidar nuestra alimentación y vida social.
¡Ánimo!

