Las reformas neoliberales implementadas en Chile durante las décadas de 1970 y 1980, significaron en términos económicos y sociales la proyección de una nueva manera de afrontar el desarrollo de la sociedad, constituyéndose en una revisión radical de la política económica del país durante los últimos tres cuartos del siglo XX. Atrás quedó el control que en dichas materias ejerció el Estado, situación que se agudizó aún más durante el mandato de Salvador Allende Gossens.

Las bases teóricas de la política económica implementada desde 1974 por la dictadura, encabezado por Augusto Pinochet Ugarte, se pueden encontrar en El ladrillo. Este documento fue elaborado, desde agosto de 1972, por los economistas Andrés Sanfuentes, Juan Villarzú y José Luis Zabala Ponce; su propósito fue elaborar un programa económico alternativo al implementado por la Unidad Popular entre 1970 y 1973.

Como consecuencia del pesimista diagnóstico que realizaron de la economía nacional, llegaron a la conclusión de la necesidad de liberalizar la hasta entonces cerrada economía chilena, que adolecía de una férrea regulación del Estado, actuando éste como empresario, promotor de la inversión y la industrialización, y anulando la participación de agentes privados en dichas áreas.

El Modelo Neoliberal y sus Primeras Etapas

La primera etapa del modelo neoliberal chileno, que comprendió los años 1974 a 1982, se caracterizó por una férrea ortodoxia de los postulados liberales suscritos por los Chicago boys. Esto se tradujo en una extrema liberalización de las importaciones, sello distintivo de las principales áreas estratégicas: la política anti-inflacionaria, las reformas del sistema financiero y la apertura comercial hacia el exterior.

La crisis cambiaria de 1982-1983, originada por la devaluación del tipo de cambio real, por la duplicación de la deuda externa y por un retroceso de las exportaciones, significó un giro en las decisiones económicas adoptadas hasta ese momento por Pinochet y su equipo asesor. A partir de 1985, con la incorporación de Hernán Büchi como Ministro de Hacienda, se inició una etapa de flexibilización de las políticas económicas, más elástica y pragmática.

De este modo se aceleró e intensificó la privatización de las empresas estatales y de los servicios sociales con el objetivo de reactivar la alicaída economía nacional. Asimismo, se redefinieron algunas funciones del Estado, con atribuciones subsidiarias y fiscalizadoras de los desequilibrios macroeconómicos.

Consolidación del Modelo y Desafíos Pendientes

El modelo neoliberal de la década de 1990 se mantuvo consolidado durante las administraciones de los presidentes Patricio Aylwin Azócar, Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos Escobar. En sus gobiernos se puso énfasis en el gasto público social, privilegiando el crecimiento con equidad, dirigido a reducir la pobreza, disminuir la cesantía y, por sobre todo, resguardar la estabilidad macroeconómica.

A pesar de ser éste uno de los períodos de mayor crecimiento económico que ha experimentado Chile durante el siglo XX, el país es considerado todavía como uno de los peores del mundo en términos de distribución del ingreso, factor que se ha constituido en el mayor desafío a combatir. La desaceleración que sufrió Chile en 1998 a causa de la crisis asiática que penetró en toda América Latina y de la exacerbada política monetaria contractiva que ejerció el Banco Central ese año, puso freno a un período de enorme prosperidad económica desarrollada por estos gobiernos democráticos.

La Crisis de 1982 y el Congelamiento de Salarios

En 1982 se inicia una crisis de las crisis de las peores. Se inicia como crisis mundial que golpea de forma brutal en el país. Hubo factores externos: el alza del precio del petróleo producto de los conflictos árabes y el fin del ciclo de pos guerra habían generado una recesión en EEUU que le obligó a cuidar sus intereses.

Se produjo también una baja del valor de las materias primas, principalmente el Cobre (baja de un 40%). A la vez incrementar el aumento de las tasas de interés en EE.UU (que ya superaban el 20% en 1980) llevó a la “crisis de la deuda” en los países latinoamericanos. Sin embargo, estaban en el ’82 las “condiciones internas” para una catástrofe: por un lado bancos sobre-expuestos y empresas sobre-endeudadas.

Entre las medidas para enfrentar la crisis, se implementó el congelamiento de salarios, como parte de un severo programa de estabilización económica. Hacia 1977 el modelo comenzó a afianzarse iniciándose un ciclo de boom que redujo el déficit fiscal, la inflación y llevó a un crecimiento económico hacia 1981. La inflación se reduce a un 10% en 1981, el déficit fiscal consigue un superávit del 5,5% y logró vencer la cifra de 21% de déficit que se registraba en 1973.

Aunque el salario se recuperaba, recién en 1981 alcanzó el nivel de 1974, para luego volver a caer en 1982. El desempleo se mantuvo en un 13% el año 1981.

Consecuencias del Congelamiento Salarial

El 27 de mayo, el mismo día que Pinochet declaraba en el norte que "no hay nada" sobre la rebaja de salarios, Frez respondía a los periodistas que "el gobierno estudia seriamente la rebaja". Danús lo ratificaría al día siguiente, agregando que ya había ordenado un estudio en las empresas públicas.

En Abril de 1982, el fin del tipo de cambio fijo con el dólar mediante una devaluación del 18% del peso simbolizo la debacle”, porque incrementó en un 50% las deudas que estaban contraídas en su gran mayoría en dólares por bancos y empresas. Así, la relación de bancos sobre-expuestos y empresas sobre-endeudadas, llevó en 1982 a una brutal quiebra de 810 empresas, contando bancos.

Según datos de Patricio Meller el desempleo llega al 26,1% en 1982 y 31,3% en 1983. El Estado creó a fines de 1982 el POJH, Programa de Obras para Jefes de Hogar, que llegó a tener más de 200 mil empleados. Se pagaba alrededor de un tercio del sueldo mínimo, y se trabaja en obras no productivas. Esto se suma al PEM, Programa de Empleo Mínimo, creado en 1975 y de características parecidas.

La crisis del 82-83 llegó a compararse con la 1929, el mayor desastre económico-social de la historia de Chile. Ambas fueron las peores crisis económicas capitalistas de su historia reciente.

En el 82-83 la enorme masa de deuda sobre-acumulada que inflaba el consumo mientras “morían las industrias”como decían Los Prisioneros, y aunque fue importante la caída en el precio del cobre, la deuda jugó un rol central. En ambos escenarios se mostraron las “susceptibilidades” del capitalismo chileno: un capitalismo semi-colonial enormemente expuesto a las crisis globales, y peor aún a sus depresiones.

En ambos casos, 1929 y 1982, coinciden en que el Estado y la burguesía optó por una “economía de guerra contra la clase trabajadora, los pobres, las capas medias". Una desestructuración del trabajo y aumento de marginalidad.

La crisis detonó además una ola de protestas contra la dictadura militar. En 1981 ya había primeras “Marchas del Hambre” por el centro de Santiago. Durante 1983 se desarrolla la primera protesta nacional de masas convocada por los sectores mineros y el Comité Nacional de Trabajadores, el pueblo trabajador cansado de la miseria y los ajustes económicos se plegó con todo a las calles, amenazaba la estabilidad política de la Dictadura.

En todas la consigna principal era: “pan, paz y trabajo”.

Medidas Capitalistas para Superar la Crisis (1985-1989)

En 1985 llega al comando económico Hernán Büchi. Esta etapa estuvo marcada por el protagonismo de los gremios empresariales. Se renegoció la deuda con el FMI y el Banco Mundial para reducir la deuda externa creada durante los años del golpe económico a costa de nuevos ajustes sobre las masas.

Con estos nuevos ajustes en curso, en 1985 se inicia la tercera ola de privatizaciones que esta vez no solo abarcó bancos, que tras ser rescatados por el Estado nuevamente se privatizaron a “precio de huevo”, sino también empresas estratégicas en la energía, las telecomunicaciones y aviación. De aquí son las privatizaciones de CAP, SQM y LAN. Un nuevo saqueo que reorganizó nuevamente a los grupos económicos.

Junto a ello, en 1984 se permitió al capital extranjero reconvertir las deudas en acciones, a precios devaluados que equivalían a “una ganga”, lo que fue aprovechado por el capital extranjero para penetrar en los negocios nacionales junto a capitalistas nacionales. La deuda bajó de 19.000 a 10.000 millones dólares, a cambio el capital extranjero comenzó a contro...

Tabla Resumen: Indicadores Económicos Clave Durante la Crisis de 1982

Indicador Valor
Caída del Producto Interno Bruto (PIB) -14.3%
Tasa de Desempleo (1982) 26.1%
Tasa de Desempleo (1983) 31.3%

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