En la cultura escolar, se asume que el lenguaje oral es parte del currículo del primer ciclo y que se adquiriría en forma natural, casi sin necesidad de enseñanza sistemática. Sin embargo, no solo es necesario desarrollar las habilidades de comunicación oral durante la Educación Básica, sino también durante la Educación Media y durante la Ed. Terciaria. Por eso es uno de los ejes de los programas de Lenguaje y Comunicación de la Ed.

Para los atrasados y para los que van al día, tener una buena expresión oral es un valor agregado (un plus) muy importante. Esto se los puedo asegurar. No es tan sencillo como saber o no saber geometría, pues desde fuera no se te nota si la conoces, pero si tu expresión oral no es la adecuada, apenas abras la boca para hablar todos podremos notarlo muy rápidamente.

En este tema revisaremos paso a paso las etapas para lograr una buena expresión oral en un evento determinado (por ejemplo, para una disertación), pero lo que aprendas acá, evidentemente, puede ser utilizado toda vez que vayas a expresarte oralmente. De hecho, te invitamos a adaptar lo que te entregamos aquí, cambiando, inventando y sugiriendo.

Conociendo y evaluando tu expresión oral

Estimados y estimadas: ¿cómo puede alguien mejorar su expresión oral si no la conoce? Suena evidente. Para la expresión oral, como para muchas otras cosas de la vida, existen algunos usos que se consideran más adecuados e incluso como modelos. Hay en todos ellos algunas cosas en común, que son las que le dan ese carácter de ejemplar a su uso de la expresión oral.

Aspectos Fonéticos

Con aspectos fonéticos hacemos referencia, básicamente, a tu pronunciación ("articulación", dirían fonetistas y fonoaudiólogos), que incluye a su vez muchas variables. La modulación es un factor determinante para que se entienda lo que digas. Por poner un caso extremo, si abres muy poco la boca para pronunciar las vocales, la vocal /a/ se te puede llegar a confundir con la vocal /e/, y en lugar de "pana" te podrían entender "pane" o "pena", y quizás qué otras cosas más que yo no me imagino.

Primera recomendación: ponte delante de un espejo, mírate en él. Si viene al caso, tranquilízate, no eres tan feo ni fea como el dibujo. Habla delante del espejo sobre alguna cosa que te guste durante 30 segundos, modulando de manera muy exagerada. Que conste que te vas a ver ridículo y que te cansarás. Intenta tener consciencia de cada uno de los movimientos que haces con tu boca y lengua. Luego, durante otros 30 segundos más, modula tan poco y tan mal que apenas se te entienda lo que estás diciendo. Por último, pasa 30 segundos modulando de manera "normal" (es decir, más moduladamente que lo que lo hacías antes, pero sin exagerar como la 1ª vez). Haz esto tres veces al día, durante un par de días seguidos al menos, y verás cómo mejoras tu modulación (y empeoras tu autoestima, porque de verdad que te verás mal).

Segunda recomendación: no te aceleres en la vida, tómate tu tiempo para decir las cosas. A veces, por el apuro, dejamos de lado la modulación.

Tercera recomendación: a veces la falta de modulación va acompañada (y es causada) por una situación de baja autoestima o timidez. Lo de la timidez puede estar bien, ya que no somos todos iguales, pero si tienes baja autoestima o una timidez muy fuerte, debes avanzar para superarla. Comienza a hacerlo poniéndote metas de logro pequeñas, relacionadas con las cosas que te cuesta hacer. Sube gradualmente la dificultad para ir mejorando, paso a paso. Empieza atreviéndote a hablar con una buena modulación en tu ambiente más cercano: familia, amigos y amigas, pololo y/o polola (nunca se sabe). Aguanta firmemente las burlas iniciales e insiste en mejorar. Luego, atrévete a hablar bien modulado en contextos más grandes, como en tu curso.

La velocidad al hablar es fácil de detectar y de corregir. Incluso puede ser más fácil de corregir que la modulación. Si eres un apurón (esto se llama taquilalia), simplemente, colega, tómate las cosas con más calma. No hables tan rápido. Si tu caso es el contrario (bradilalia), por favor acelera la articulación. No hables tan lento, que puedes estar aburriendo a tu audiencia. Debes demorar menos tiempo en encontrar la palabra que estás buscando, para lo que debes tener un buen vocabulario (lee más), y más agilidad mental (¿estás durmiendo bien? Un dato curioso: ¿te has dado cuenta de que normalmente las personas de un tamaño más pequeño habla más rápido que el promedio y que los más altos hablan más lento que el promedio?

El ritmo, es otra variable relevante de tu expresión oral. Dicho de manera sencilla, se refiere a la diversa duración en tiempo que se le va dando a cada sílaba dentro de un enunciado. Normalmente, por ejemplo, las sílabas donde se encuentra la vocal acentuada duran más que las de vocales no acentuadas (para los que no sepan, la vocal acentuada de "perejil", es "-jil"). Lo relevante del ritmo en nuestro caso es que le vaya dando dinamismo a la expresión oral, aunque sin sobrecargarla. Debe evitarse, por ejemplo, hablar a la manera de los niños cuando están leyendo en voz alta, pronunciando cada sílaba con la misma duración de tiempo. La relevancia del ritmo en la expresión oral se asocia al factor inteligibilidad (¿Qué es eso?): un ritmo inadecuado puede dificultar la comprensión de lo que tú quieres transmitir. Para que te sigas haciendo una idea de lo que es el ritmo: es el responsable, por ejemplo, de aquellos usos de la expresión oral que nos parecen monótonos y con los que nos solemos dormir (si le sumamos una velocidad general lenta y un volumen bajo, peor).

El volumen de tu voz es lo que ya sabes: su intensidad. El volumen puede ser muy variable, pues va desde el cuchicheo hasta el grito en una discusión. Te ayuda a ser escuchado bien, ni muy bajo ni muy alto. A través del ritmo, de la velocidad, volumen y entonación puedes lograr ir dándole énfasis a tu discurso hablado, y lograr que sea agradable de escuchar y no soporífero ni agresivo.

Otro grupo importante de rasgos de la expresión oral correspondientes a aspectos fonéticos son las pausas inadecuadas, inflexiones (mal uso de la entonación) y lapsus como el uso de muletillas ("ehhh", "ahhh", "claro", "entonces", "bueno", etc.). Para evitarlos, debes estar concentrado en lo que estás diciendo, fijándote en qué es lo que quieres expresar.

Las variantes articulatorias inadecuadas, ya lo dijimos, son sancionadas socialmente, sobre todo en situaciones de comunicación formales, como una disertación o exposición. Para evitar usarlas, debes reemplazarlas por las aceptadas socialmente.

Registros del Habla

Como debes saber, hay algunas situaciones muy formales, y otras muy distendidas. Para cada una de ellas existe un uso de la lengua en particular. Los especialistas del lenguaje dieron en nombrar a este uso de la lengua según fuera la situación registro de habla o simplemente registro. Es importante que sepas qué registro es más adecuado a qué situación de comunicación. Normalmente, cuando alguien se equivoca en la forma de expresarse se le dice desubicado o desubicada.

También en este asunto de la adaptación pesará la disponibilidad de recursos que tengas en tu uso de la lengua (recursos como vocabulario, variantes fonéticas, estructuras gramaticales, etc.).

Es más fácil mejorar el uso de los registros (saber adaptarse a la situación) que ampliar la norma que tengamos (saber más y mejor castellano para usar en más situaciones). Para los registros, sólo hace falta adaptarse al contexto. Todos sabemos, por ejemplo, que no podemos hablarle de la misma forma a nuestro hermano menor que a nuestro director del colegio.

Comunicación no verbal

Si ya pasaste Primero Medio (si lo repetiste, mejor), ya sabrás que nuestra comunicación es más que abrir la boca y decir palabras. Todo nuestro cuerpo comunica, de diferentes formas. Por eso es tan relevante para lograr una buena expresión oral considerar los movimientos, posturas y gestos de nuestro cuerpo; y las distancias y desplazamientos involucrados en la comunicación.

Con respecto a los movimientos, como muecas, posturas y gestos, es muy importante que estos acompañen lo que estamos diciendo. Todo nuestro cuerpo debe contribuir a un mismo objetivo: comunicar algo; y todo debe ser coherente, y ojalá controlado por nosotros. Es importante no exagerar corporalmente de ninguna forma, ya que esto llama la atención de manera negativa sobre nuestra expresión oral.

Otro asunto relevante dice relación con tus posturas. Como decíamos, todo tu cuerpo comunica. Los brazos cruzados, por ejemplo, denotan que estás "cerrado" a la otra persona. Si mientras te encuentras sentado estás inclinado hacia delante, estás integrando a la otra persona -a través de tu cuerpo- a la conversación. Si estás echado hacia atrás, en cambio, le estás comunicando que te sientes claramente en una posición de superioridad y que no te interesa.

El desplazamiento de tu cuerpo, por último, es un recurso no verbal que puede darle dinamismo a una intervención oral. Al disertar, por ejemplo, si estás totalmente quieto, puedes aburrir a tu audiencia.

Familiarización con la expresión oral

Hoy en día pasamos mucho tiempo frente a computadores, comunicándonos casi siempre por correos electrónicos y chats. No sería raro que no estés acostumbrado a expresarte cómodamente de forma oral.

Debemos intentar llegar a tener una expresión oral que integre a todas las instancias de nuestro cuerpo y del lenguaje. Para adquirir familiaridad con la expresión oral no queda más que usarla y usarla hasta que nos quede cómoda. Al principio puede que te pongas colorado, o que se note mucho tu nerviosismo, pero ya verás que se te irán pasando estos síntomas, y que irás adquiriendo mayor dominio sobre la situación. Si no practicas, no tienes cómo adquirir familiaridad con la expresión oral, ni podrás ir superando los problemas que puedas tener en este aspecto.

Situaciones de comunicación y expresión oral

Sabemos que las instancias donde se puede utilizar la expresión oral son muy variadas.

  • Exposición: hablar a una audiencia sobre algo. Incluye la presentación del expositor, introducción, desarrollo y cierre.
  • Disertación: presentación de un tema en particular a una audiencia. Debe tener una investigación o preparación previa de cierta rigurosidad. Considera presentación del expositor, introducción, desarrollo y cierre.
  • Debate: discusión formal en la que se contraponen dos o más opiniones expertas sobre un tema polémico. Considera el uso de moderadores.
  • Mesa redonda: discusión en que un grupo de expertos expone sobre un tema desde distintos puntos de vista. No necesariamente es controversial. Hay un coordinador que luego resume los puntos de vista e invita a los expositores a un coloquio o foro (conversación guiada).
  • Foro: discusión informal de un tema. Todos pueden participar libremente.
  • Conversación: una conversación es (sí) una conversación.

La relevancia de saber la situación de comunicación donde tendrás que intervenir radica en que debes adaptarte a ella a través de tu registro.

En el caso de que vayas a intervenir oralmente en una situación de comunicación estructurada, como una disertación, exposición, debate o mesa redonda, es vital del verbo vitalis que antes de hablar tengas un dominio pleno del tema que tratarás. Muchos errores que cometemos al expresarnos oralmente surgen porque no dominamos el tema del que estamos hablando, y eso nos pone nerviosos, pues ...

Consejos para mejorar la expresión oral

Sin duda que un aspecto fundamental para comunicar tu mensaje es que todos puedan escucharte claramente. Aprender a usar la voz de forma estratégica te servirá para entregar más efectivamente tu mensaje. Durante una presentación oral, las personas dependen principalmente de tu voz para comprender tu mensaje. Básicamente, debes poder controlar cuatro elementos de la voz: el volumen, el tono, la articulación y la velocidad.

  • Volumen: Ensaya tu presentación en una sala similar a donde deberás exponer. Desde la otra perspectiva, modera tu volumen para que no parezca que estás gritando.
  • Tono: Con “entonación” nos referimos a las variaciones que hacen que la voz suene más grave o más aguda a medida que hablas. Todos hacemos variaciones cuando hablamos, y algunas de estas variaciones están asociadas a significados específicos. Recuerda terminar las ideas con un tono descendente. Cuando paramos con tono neutro o ascendente, la audiencia piensa que no hemos terminado la idea. Mantén un tono sobrio pero flexible.
  • Articulación: Con “articulación” nos referimos a la forma en que pronuncias los sonidos en tu discurso. Tener una articulación clara es fundamental, pues las personas podrían no entender alguna palabra o frase y luego distraerse de tu mensaje principal. Ensaya aquellas palabras que te puedan resultar difíciles, sobre todo si se refieren a conceptos importantes para tu presentación. Procura sonar natural.
  • Velocidad: Finalmente, la velocidad es importante pues te permite dar señas a tu audiencia sobre aquello que es más o menos importante en tu discurso. El objetivo aquí es hablar con una velocidad tal que tu presentación sea dinámica, dando el tiempo suficiente a la audiencia para comprender. Las ideas más importantes puedes decirlas un poco más lento. Mantén una velocidad normal si es que lees algún fragmento textual desde tu material de apoyo. Otra cosa clave de la velocidad es su relación con el tiempo máximo de presentación. Si debes hacer una presentación que dura 3 minutos, por ejemplo, ese tiempo es una indicación de cuánta información debes entregar y cuán concisa debe ser. Si estás hablando demasiado rápido para alcanzar a decir todo, entonces debes revisar tu presentación y resumirla para poder hablar cómodamente en el tiempo que tienes.

Cuida las muletillas. Todas las personas tenemos algunas palabras o expresiones que usamos con mayor frecuencia, y más aún si tenemos nervios. Esto se puede convertir en un problema cuando la audiencia se da cuenta de nuestras muletillas y se distrae cada vez que las decimos. Por eso, te recomendamos ensayar frente a algún par que te pueda decir si es que usas alguna muletilla con demasiada frecuencia. También puedes grabar tu ensayo y escucharte para ver si algo aparece.

Valora los silencios. No es necesario que siempre estés hablando durante tu presentación. A muchos nos pasa que, cuando no sabemos bien cómo seguir o tenemos alguna duda, rellenemos ese espacio con sonido. Esto generalmente no es muy bien recibido por tu audiencia si es excesivo, y por eso es mejor que hagas una pausa y dejes que exista un pequeño silencio.

Ejercicios prácticos para mejorar la oratoria

  • Conversar. Tomar la iniciativa, comenzar una conversación impensada, hasta la más irrelevante es un buen ejercicio.
  • Leer en voz alta. Practicar al menos 15 minutos diarios de lectura en voz alta, practicar la respiración, la entonación, el ritmo, el estilo.
  • Exponer el cuerpo. No esconderlo en posturas cerradas, no estar a la defensiva, mostrar-se porque el lenguaje corporal moldea nuestra identidad.
  • Hablar solo. Para escucharse, para ordenar ideas y aprender a convivir con nuestra voz (muchas personas detestan su voz y por eso evitan hablar. Es la voz que tiene, úsela).
  • Ir a lugares nuevos. Cambiar de ambientes, moverse en nuevos contextos y situaciones, arriesgar. Conocer personas y entablar conversaciones. Salir del grupo conocido con el que mantendrá conversaciones y silencios conocidos.
  • Hacer actividad física. Si es posible hacer ejercicio al aire libre mucho mejor, sino en casa, en el club, etc. La actividad física mejora el estado de ánimo, libera endorfinas y, recientes investigaciones, muestran que estimula el crecimiento de nuevas células en el cerebro y mejora la memoria y el aprendizaje.
  • Respirar conscientemente. Aprender a manejar nuestra respiración tiene dos ventajas principales en oratoria: 1) con la respiración consciente podemos calmarnos, energizarnos, tener nueva vitalidad y 2) para colocar (proyectar) la voz es necesario aprender a respirar con el abdomen (respiración costo-diafragmática).
  • Sonreír. Todos preferimos acercarnos a las personas que sonríen, consultamos primero a quiénes nos sonríen, escuchamos más a quienes nos sonríen. Pero además nos sentimos mejor con nosotros mismos cuando sonreímos.
  • Mantenerse serio y en calma. Muchas situaciones exigen estar serios, lo importante es que esa seriedad esté asociada a una profunda calma y disponibilidad hacia los demás. Se puede estar serio y sonreír por dentro, los demás lo percibirán.
  • Enseñar a otros. Explicar pequeños temas, dar una clase de algo que manejamos, enseñar a tocar un instrumento, ayudar a otros a pensar sus disertaciones. Enseñar enseña.
  • Escuchar y empatizar. Se trata de una escucha perceptiva del otro: ¿Coincide lo que dice con su modo de decirlo? ¿Qué dicen sus gestos? ¿Está triste? ¿Está excitado? ¿Qué manifiesta su tono de voz? Conectar emocionalmente con los demás. Empatizar y percibir.
  • Contar películas; contar historias. Es una manera muy simple de practicar la oralidad: la atención se centra en hacer avanzar una historia, describir a los personajes y que nuestro interlocutor se mantenga interesado.
  • Estudiar. Inteligencia emocional, Programación Neuro Lingüística (PNL), Comunicación, Aprendizaje y neurociencia, Técnicas de escritura, etc., etc., etc.
  • Aprender de quienes nos gustan. Las personas que se expresan como es de su agrado ¿qué tienen, qué hacen, cómo lo hacen? Personas cercanas y personas públicas ¿qué podemos aprender de ellos?
  • Expresar positivamente. Manifestar los deseos y objetivos en forma positiva e imaginar detalladamente los logros esperados, en lugar de decir cosas negativas sobre nosotros (y los otros).
  • Practicar. Leer, escribir, conversar, ordenar, crear buenos hábitos, invertir tiempo en nuestra comunicación, sonreír, respirar.

Escritura, oralidad, expresión corporal, gestos, actitudes y silencios, componen la comunicación humana como un todo. Lo que ordenamos en la escritura, la jerarquización que le damos a las ideas, se manifiestan en una exposición oral clara, coherente, fácilmente comprensible. Inversamente, la fluidez de la conversación puede transformar un modo de escribir tenso en un texto que fluye. Por eso hay que conectar las habilidades, reconocerlas primero y vincularlas después. Ese es un gran ejercicio de comunicación.

La comunicación se entrena y la autoestima también. Todo lo que mejora la autoestima mejora la comunicación y las relaciones interpersonales.

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