El desarrollo de la afectividad en el aula es crucial para el crecimiento integral de los educandos. Hace más de 70 años, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a través de su artículo 26, estableció que la educación debe dirigirse, “al pleno desarrollo de la potencialidad humana”, en su concepción bio-psico-socio-espiritual. Parte importante del rol del docente es saber captar los distintos mensajes que le transmiten sus alumnos y alumnas, respondiendo a sus intereses y necesidades, favoreciendo la comunicación con ellos y adecuando las estrategias educativas para tratar de integrarlos a todos al proceso de aprendizaje.
Pilares Fundamentales para Desarrollar la Inteligencia Emocional
El autoconocimiento y la autoconciencia, que es la capacidad de saber qué está pasando en nuestro cuerpo y qué estamos sintiendo, son dos de los pilares fundamentales para desarrollar la Inteligencia Emocional.
Estrategias Clave para Fomentar la Afectividad
Para trabajar la afectividad en el aula de manera efectiva, se pueden implementar diversas estrategias:
- Expresión de sentimientos y emociones: Dejar que los educandos expresen sus sentimientos y emociones y, como adulto, escuchar y expresar las propias.
- Relevancia personal: Mostrar que la persona con la que se está tratando es importante.
- Aceptación de la realidad: Enseñar que en la vida no siempre se puede tener lo que queremos. A veces es posible, aunque es probable que cueste mucho esfuerzo y trabajo. Enseñarle a los niños a esperar hasta que llegue el momento de tener lo que se quiere y, que mientras tanto, tenemos que seguir viviendo.
- Resolución pacífica de problemas: Enseñar que cuando se tiene un problema, lo primero que hay que hacer es reflexionar y luego actuar de una forma pacífica, sin lastimar a otras personas para solucionar el problema. Enseñarle al educando cómo afrontar emociones negativas como la ira, el enojo, la rabia, etc.
- Automotivación y motivación: La capacidad de automotivarse y de motivar a los demás. Tener la habilidad de despertar en uno mismo y en otras personas la estimulación para llevar a cabo acciones o tareas está íntimamente ligada al optimismo y autoestima.
- Reconocimiento y corrección: Cuando se reconocen las actitudes y acciones positivas que tus educandos realizan, también se debe señalar con firmeza que algo está mal cuando una acción es negativa.
- Empatía: Ayuda a los educandos a ponerse en el lugar de la otra persona y a pensar cómo se sentiría él en aquella situación. De esta manera estarás favoreciendo el desarrollar la empatía. Enséñale a pedir perdón.
- Resolución de conflictos a través del diálogo: En las relaciones sociales, enseña a tus educandos que la mejor manera de solucionar conflictos es conversando, no agrediendo ni física ni verbalmente a la otra persona. Una buena charla puede achicar brechas, enseñarnos a ver las cosas desde otro punto de vista, aprender y aceptar que quizás lo mejor es lo que la otra persona propone. De no ser así, enseñar a expresar lo que siente para que pueda lograrse la solución del conflicto.
- Diálogo constante: Dialoga con tus educandos.
- Refuerzo positivo: Felicita al educando cada vez que enfrente una emoción negativa de manera adecuada.
La Importancia del Autoconocimiento
Conocer las propias emociones. La conciencia de uno mismo es la clave de la inteligencia emocional.
El Aprendizaje Cooperativo
Además, el aprendizaje cooperativo juega un papel fundamental en el desarrollo de la afectividad. Por esta razón son tan importantes los ambientes en que viven y crecen los niños y niñas, estos deben favorecer el apego y la regulación emocional desde los primeros días de vida.
Sexualidad y Afectividad
Varinia explicó que “la sexualidad en el niño o niña se desarrolla y expresa fundamentalmente a través; de la curiosidad; observación, manipulación, autodescubrimientos, preguntas”.

